Estiman que en cinco años todos cuenten con Factura Electrónica
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Estiman que en cinco años todos cuenten con Factura Electrónica

18 de febrero, 2011
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El Servicio de Administración Tributaria (SAT) estimó que será en un máximo de cinco años cuando todos los contribuyentes en el país utilicen el sistema de Factura Electrónica, cuyo uso es actualmente de un 10%.

A menos de dos meses de ser obligatorio el uso del comprobante fiscal digital, el SAT ya autorizó a nueve proveedores de facturas electrónicas ofrecer el servicio de manera gratuita.

El administrador general de Servicios al Contribuyente del SAT, Carlos Garza Cantú Aguirre, explicó que los contribuyentes inmersos en el sistema de facturación electrónica son desde profesionistas que trabajan por su cuenta hasta grandes empresas.

En entrevista dijo que el propósito es que la gente se incorpore a este esquema porque le encuentra ventajas, toda vez que al estar conectado a una contabilidad electrónica también tiene la posibilidad de llevar sus registros contables al momento de facturar y conservar los archivos.

En ese sentido, destacó la necesidad de fomentar una nueva cultura para que los contribuyentes reconozcan en la factura electrónica una mejor administración del negocio y la oportunidad de eliminar el uso del papel.

Cantú Aguirre aseguró que bajo esta perspectiva, muchos negocios ya no requerirán un local comercial, porque pueden ofrecer productos por Internet, donde también las formas de pago y la factura se realice en forma electrónica.

“Técnicamente yo creo que lo que estamos haciendo es que estamos facilitando para todos los contribuyentes una tecnología que les permita reducir costos de operación”, abundó.

Aunque reconoció que aún se entrega la representación en papel de la factura, la intención es que los contribuyentes puedan obtener electrónicamente su factura y a través de un correo electrónico.

La actual tecnología permite la validación en línea de quien emite la factura y la certeza al destinatario de que tiene un documento fiscal válido.

En la actualidad, si se tiene la representación en papel también se puede verificar la validez, pero debe ingresarse manualmente en la cadena de esa factura, es decir, administrativamente es mucho más complejo, el tiempo invertido es mucho mayor, pero al hacerlo electrónicamente basta oprimir un botón, dijo el funcionario del SAT.

Expuso que aunque la validación de la factura no es una obligación, sí es recomendable, sobre todo en operaciones con montos importantes.

Carlos Garza Cantú aclaró que si alguien tiene ingresos por honorarios o por arrendamiento, donde el pago lo hacen dos o un cliente al mes, “quizá lo que convenga es entrar a un esquema en donde se facture electrónicamente a través de un portal gratuito de los nueve proveedores hoy existentes”.

Destacó que la facturación gratuita que ofrecen estos proveedores sirve a quienes tienen operaciones muy “pequeñitas”, pues para empresas de mayor tamaño lo conveniente es conectarse a una contabilidad electrónica.

“Si tú ganas ingresos por arrendamiento y emites 12 recibos al año, es muy sencillo entrar a un esquema en donde se entra al portal de uno de los nueve proveedores”, reiteró.

Al respecto, el funcionario explicó que el contribuyente puede ingresar a la página de su proveedor desde Internet, proporcionar los datos que se solicitaron previamente al SAT a través de la Firma Electrónica y los datos de facturación.

Menciona que si el contribuyente envía su declaración como persona física, donde se reportan los gastos o deducciones personales al SAT electrónicamente, se puede anexar el archivo electrónico o incluso escanear la representación impresa de la factura para enviarla.

Los proveedores autorizados para emitir las facturas electrónicas hasta hoy son Edicom, Timbre Fiscal, Tralix, Ateb, Buzón E, Contpaq i, Solución Factible, Konesh Soluciones e Interfactura.

Notimex.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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