Sedena omite informar número real de bajas en combate al narco
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Sedena omite informar número real de bajas en combate al narco

Según consta en una investigación hecha por Animal Político, la Sedena no ha hecho pública la muerte de ocho de cada 10 soldados muertos en sus comunicados de prensa, la principal herramienta que el Ejército ha decidido emplear para informar sobre las bajas del crimen organizado y de sus propios elementos.
Por Dulce Ramos
30 de mayo, 2011
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) omite informar en el día a día la cifra total de soldados muertos en enfrentamientos contra la delincuencia organizada.

Según consta en una investigación hecha por Animal Político, la Sedena no ha hecho pública la muerte de ocho de cada 10 soldados muertos en sus comunicados de prensa, la principal herramienta que el Ejército ha decidido emplear para informar sobre las bajas del crimen organizado y de sus propios elementos.

Entre julio del 2010 y enero del 2011, por ejemplo, el Ejército sólo ha aceptado la muerte de cinco soldados. En contraste, un documento oficial de la Sedena, obtenido vía Infomex, revela que en ese mismo periodo han muerto 41 militares.

Animal Político solicitó la versión de la Sedena, que optó por no dar una posición oficial y esperar la publicación de esta nota.

Contraste de cifras

Animal Político revisó cada uno de los boletines emitidos por la Sedena en ese periodo (siete meses, entre julio del 2010 y enero del 2011), separando las muertes de militares y los fallecimientos de delincuentes.

Esta base de datos se contrastó con una respuesta que el mismo Ejército dio a una solicitud de acceso a la información.

Los datos no cuadran

Los comunicados de prensa, cabe aclarar, se han convertido en el único reporte oficial sobre enfrentamientos, particularmente en las zonas de difícil acceso, ya sea por su condición geográfica o por la propia inseguridad.

Otra alternativa para medir los resultados del Gobierno en el combate a la delincuencia organizada es mediante la Ley Federal de Transparencia. No obstante, los tiempos de respuesta pueden ir desde 20 días hábiles -en el mejor de los casos- hasta seis meses, si es que interviene el Instituto Federal de Acceso a la Información y Datos Personales (IFAI).

De acuerdo a los comunicados, sólo cinco militares han muerto en esos siete meses. Según el reporte oficial, emitido por la solicitud de un ciudadano que pidió el número de soldados muertos desde el inicio del gobierno de Calderón hasta enero del 2010, en ese mismo periodo, en realidad han fallecido 41 militares.

Sólo en ese periodo, la Sedena habría omitido informar la muerte de 36 de sus efectivos.

Aun bajo el supuesto que hubieran muerto los 19 soldados que se reportan como heridos entre junio de 2010 y enero de 2011, la cifra de bajas sólo se elevaría a 24, es decir, 58% de las 41 muertes que la Sedena informa vía transparencia.

Si se consideran las bajas por accidentes que la Secretaría informa por boletines en el mismo periodo, la cifra sólo se elevaría a 27 bajas. Esto por la caída de un helicóptero en el estado de Jalisco, ocurrido el 7 de julio del año pasado. En el suceso murieron dos oficiales y un miembro de tropa.

Por una baja militar, hay 59 del narco

En esta investigación no sólo se encontró la disparidad entre las bajas militares reportadas y las que se pueden conocer mediante una solicitud de información. En los siete meses analizados, la diferencia entre muertos del Ejército y de presuntos criminales también es mayúscula. Mientras los soldados tienen cinco bajas, el crimen organizado tiene 295. Esto significa que por cada soldado caído en una agresión, mueren 59 vinculados al narcotráfico.

Un ejemplo de esto es el enfrentamiento ocurrido en una finca de Ciudad Mier, Tamaulipas, el 9 de septiembre del año pasado. El Ejército reportó 25 presuntos narcotraficantes muertos y en sus filas ni una muerte por contabilizar.

Si contrastar el número de bajas castrenses es posible gracias a la referencia del IFAI, someter a una comparación las bajas de los criminales es más complicado.

Cuando un ciudadano solicita a la Defensa una relación de las muertes de presuntos criminales, el órgano se limita a referir al solicitante a los boletines de prensa.

En una solicitud disponible en el sistema Infomex, distinta a la que informa de las bajas militares la Sedena explica al ciudadano que la obligación de informar sobre las muertes de criminales está cumplida, pues los comunicados se encuentran en internet. Sin embargo, entregó una lista con los comunicados que aparentemente informan de todas las muertes de narcotraficantes.

Animal Político se dio a la tarea de cotejar esa lista y encontró que no todos los comunicados referidos existen en la página de internet de la Sedena.

¿Dónde están los muertos?

Agosto de 2010 es el mes más dispar. El reporte entregado mediante la Ley de Transparencia da cuenta de nueve militares muertos, mientras que en los boletines, no hay uno solo en todo el mes.

Las únicas incidencias en agosto contra el personal militar fueron las heridas infligidas a tres soldados en un enfrentamiento que dejó 12 delincuentes muertos en Santiago Papasquiaro, Durango. En las demás refriegas (cinco en total) se reportan cero muertes, al menos, en boletines.

Otro mes con irregularidades graves es noviembre de 2010. Los comunicados de prensa emitidos en esos 30 días sólo informan de una baja militar. En contraste, la solicitud de transparencia reporta 11.

Esta diferencia indica que en noviembre del año pasado, nueve de cada 10 muertes contabilizadas al interior de la Sedena no fueron hechas públicas en comunicados de prensa.

La única muerte reconocida en noviembre ante los medios ocurrió el día 5. En plena zona urbana de Matamoros, Tamaulipas, un soldado de la octava zona militar fue abatido en los enfrentamientos previos a la muerte del capo del Cártel del Golfo, Ezequiel Cárdenas Guillen.

“Tony Tormenta”, alias de ese jefe de la droga, cayó abatido por la Secretaría de Marina, sin embargo, en las balaceras previas a su muerte participó el Ejército. En el tiroteo ocurrido entre las avenidas Pedro Cárdenas y Longoria, también murió el periodista del diario Expreso, Carlos Alberto Guajardo Romero.

Los muertos en gráficas

Comparativo octubre 2010 – marzo 2011 de muertes del Ejército, crimen organizado y civiles (según información de los comunicados de la Sedena).

Cifras totales de julio 2010.

Cifras totales agosto – septiembre 2010.

Cifras totales octubre 2010.

Cifras totales noviembre 2010.

Cifras totales diciembre 2010.

Cifras totales enero 2011.

Cifras totales febrero 2011.

Cifras totales marzo 2011.

Nota: Todas las cifras son con base en los comunicados de la Sedena.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

metro

Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

avión

Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

metro

Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

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