Caravana por la Paz: Los consensos
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Caravana por la Paz:
Los consensos

Por Paris Martínez
10 de junio, 2011
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 10 de junio

La Caravana por la Paz en Ciudad Juárez, Chihuahua. Foto: Cuartoscuro.

Hoy a las 19:00 horas, la Caravana por la Paz tuvo una sesión plenaria en el monumento a Juárez en Ciudad Juárez, Chihuahua, con el objetivo de llegar a consensos que sirvan como médula espinal del Pacto Ciudadano por la Paz.

En seis horas se alcanzaron estos consensos:

*Organizar jornada internacional contra el lavado de dinero, con toma simbólica de la sede del Banco de México y otros bancos del mundo.

*Desmilitarización de cuerpos policiales del país, propuesta que madure en un Encuentro Nacional con fecha por definir.

*Tipificación en todos los códigos penales de los estados los delitos de desaparición forzada y feminicidio.

*Revisión ciudadana de la Iniciativa Mérida.

*Cancelación del sistema de selección universitaria, para que no haya más rechazados.

*Decretar un aumento al salario mínimo que garantice acceso a todos los servicios básicos.

*Cancelar el reclutamiento de estudiantes para cuerpos de seguridad o fuerzas armadas.

*Eliminación del fuero de guerra.

*Creación de una subprocuraduría para atención a feminicidios y una base de datos genéticos de desaparecidos.

*Revocación de mandato a servidores públicos corruptos.

*Organizar un foro de debate sobre legalización de las drogas.

*Crear comités “de autodefensa barrial”.

*Boicot tributario y cierre de puentes fronterizos de prevalecer la corrupción generalizada.

*Oposición a la Reforma Laboral con una amplia movilización.

*Promoción de un fondo gubernamental para atención a víctimas del crimen organizado.

*Establecimiento del plebiscito, referéndum y revocación de mandato.

*Cumplimiento a cabalidad de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar.

*Cancelación de concesiones mineras en el desierto de Wirikuta, San Luis Potosí, y de la tala en Cherán.

*Realizar una caravana por la paz hacia el sur del país.

*Crear logo y página web del movimiento ciudadano. Aprovechamiento de redes sociales.

 

Globos y cruces puestos por la Caravana por la Paz en Ciudad Juárez. Foto: @paris_martinez

Hoy más temprano, la Caravana por la Paz, encabezada por el poeta Javier Sicilia, estuvo presente en el campo algodonero donde en el año 2001 se localizaron los cuerpos de nueve mujeres asesinadas.

Durante su visita, el poeta expresó que “es el momento de hacer un cambio, desde aquí queremos crear una resistencia civil para transformar las instituciones que no funcionan” y afirmó que “desde este campo de sangre, que no de algodón, exigimos a las autoridades que dejen de humillar a juarenses, que hagan justicia”.

Después, la actriz y activista Ofelia Medina, reiteró que Ciudad Juárez “es el epicentro del dolor” y que desde aquí empezarán a despertarse conciencias, por lo que espera que también los funcionarios despierten.

Al campo algodonero arribaron más de 800 integrantes de la Caravana por la Paz, quienes prendieron veladoras junto a las cruces en honor de las víctimas.

Para concluir este evento soltaron centenares de globos púrpura y blanco, simbolizando el dolor y la paz que se quiere recuperar en el país.

La marcha partió de este punto a la Universidad de Ciudad Juárez, en donde a las 10:00 horas empezaron a formarse las mesas de trabajo, donde dirigentes de asociaciones civiles harán un pliego petitorio que será entregado a la autoridad federal.

Hoy comenzarán las discusiones sobre la desmilitarización del país, los posibles cambios a la estrategia del combate al crimen organizado, la lucha contra la corrupción de funcionarios, la reestructuración de las instituciones y una política social dirigida a brindar más oportunidades a los jóvenes.

Se planea que el Pacto se firme hoy a las 19:00 horas

El eco del Pacto Nacional en el Mundo

Globos y cruces en Ciudad Juárez. Foto: @Paris_Martinez

En diversos países se realizan actividades de adhesión al Pacto Nacional por la Paz en México:

*Corea del Sur: Habrá una manifestación virtual en redes sociales.

*Japón: Elaborarán mil grullas de origami por la sanación de México.

*Francia: Frente a la torre Eiffel se montará un tendedero con cartas simbólicas de víctimas dirigidas a Calderón.

*España: Habrá una marcha silenciosa en La Rambla, donde se juntarán firmas de adhesión al Pacto por la Paz.

*Brasil: El grupo No Más Sangre emprende jornadas de reflexión sobre las políticas mundiales contra el narcotráfico.

*Alemania: Lanzan reflexión sobre el Pacto Nacional. Aquí la propuesta.

9 de junio

“Con una noticia triste”, tal como la definiera Javier Sicilia, comenzó la marcha que ayer realizó la Caravana por la Paz y la Justicia con Dignidad en la capital de Chihuahua, la última escala antes de llegar a Ciudad Juárez: la captura del activista juarense Laurencio Barraza, quien fue detenido por agentes federales, con pretexto de una presunta falta vial y quien fue mantenido bajo caución en instalaciones de la policía municipal.

 

Con la exigencia de su liberación, que se concretó luego del mediodía, Sicilia, la Caravana y la organización Justicia para Nuestras Hijas arrancaron a las 9:00 horas la caminata del  Monumento a la Madre al Palacio de Gobierno de la capital chihuahuense, donde en la época colonial, se recordó, colgaban las cabelleras de los indígenas sacrificados y que, en la Revolución, sirvió de tribunal para el juicio en el que fue condenado a muerte el estratega villista Felipe Ángeles.

Ya en la plaza central, donde se encuentra el Memorial conocido como La Cruz de Clavos (en el que están inscritos los nombres de las mujeres víctimas de feminicidio en el estado), la activista Lucha Castro se encargó de enumerar los agravios contra los habitantes: la proliferación de ataques a civiles, como la masacre de Creel o el centro de rehabilitación Fe y Vida; la represión contra defensores de derechos humanos; el despojo de tierras de los pueblos indígenas, a manos de grupos del narcotráfico y caciques locales; la proliferación de desapariciones forzadas, así como la trata de mujeres, las violaciones lo mismo a manos de delincuentes que de autoridades, los feminicidios, todo lo cual es producto, consideró, de que sus cuerpos son considerados “botín de guerra” por todos los bandos en pugna.

En su turno, Julián LeBarón, quien en estos días se consagró como orador principal de los mítines de la Caravana, lanzó una dura crítica a todos los sectores sociales, a raíz del asesinato de Marisela Escobedo, en el mismo punto donde quedó tendido el cuerpo de la madre que protestaba por la liberación del homicida confeso de su hija, Rubí.

“Yo acuso al gobierno federal -dijo el ganadero oriundo del municipio chihuahuense de Galeana, y cuyo hermano fue ejecutado por el crimen organizado al negarse a pagar extorsiones- por la muerte de Marisela. Y también acuso a todos los panistas del país, y a todos los priistas, a los perredistas, y a los que no tienen partido político. Yo acuso a las iglesias por la muerte de Marisela, y también a todos los que no creen en Dios. Acuso a los gobernadores, presidentes municipales, a los padres de familia y también a sus hijos. Yo los acuso a todos ustedes por la muerte de Marisela. Yo me acuso a mí mismo, Julián LeBarón, por la muerte de esta mujer, mis manos están manchadas con su sangre, porque debí estar aquí con ella ese día, todos debimos haber estado con ella, pero la dejamos sola y por eso la mataron.”

Con esta reflexión, LeBarón demandó no sólo solidaridad con las víctimas, sino acciones efectivas contra toda expresión de violencia por parte de todos los integrantes de la sociedad.

Luego, Javier Sicilia encabezó la reinstalación de una placa de bronce en memoria de la madre asesinada (cuyos atacantes siguen prófugos, lo mismo que el homicida de su hija) y advirtió al gobierno estatal que no debe volver a retirar esta insignia, ya que “las plazas, las calles, la soberanía pertenecen al pueblo, y el pueblo quiere que se recuerde a Marisela”, tras lo cual instó a colocar placas póstumas en todos los puntos en donde han aparecido las víctimas mortales de la guerra contra el crimen organizado, pero no sólo en Chihuahua, sino en el país entero.

Tras la concentración en la capital del estado, la Caravana, integrada hasta ayer por 600 personas de todo el país (según cálculos de los organizadores), partió rumbo a su destino final, Ciudad Juárez, donde fue recibida por cientos de personas en la vía de ingreso a la urbe, coronada por el monumento al Benemérito de las Américas.

Ahí, Sicilia fue recibido en nombre de todos los juarences por la señora Luz María Dávila, la madre de dos de los 17 niños masacrados en la colonia Villas de Salvárcar en enero de 2010 y quien, durante una visita del presidente Felipe Calderón le increpó su presencia en el estado, aclarándole que no era bienvenido.

De hecho, al saludar a Sicilia, la consigna coreada por los ciudadanos congregados para verlo fue: “Sicilia, amigo, tú sí eres bienvenido”.

Las actividades de la penúltima jornada de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad se desarrollaron en el deportivo Villas de Salvárcar, donde más de dos mil personas aguardaron para saludar su llegada al “lugar más adolorido del país”, donde, tal como sucedió en cada plaza visitada, familiares de víctimas denunciaron casos emblemáticos de violencia, impunidad e inseguridad, tales como el de la Miss Ana, la maestra a la que presuntamente introdujeron droga en la cajuela de su auto, sin su conocimiento, misma que fue descubierta al intentar cruzar la frontera con Estados Unidos para recibir un reconocimiento académico otorgado a su hija, y quien se encuentra bajo proceso por tráfico de drogas.

Cabe destacar que tras concluir el acto, entre los asistentes corrió la versión de que justo fuera del deportivo una persona fue despojada de su vehículo mientras dentro se realizaba el mitin, aunque esta información no pudo ser corroborada.

Este viernes la Caravana iniciará actividades a las 8:00 horas con una concentración en el predio conocido como Campo Algodonero, punto en el que en 2001 fueron hallados tres cadáveres de mujeres, por cuyos asesinatos y la mala integración de las investigaciones al respecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al gobierno mexicano.
Luego, se dirigirá a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde se instalarán las mesas de discusión del Pacto Nacional por la Paz (que serán a puerta cerrada). Los acuerdos alcanzados serán, luego, presentados y votados en sesión plenaria entre las 14:00 y las 17:00 horas, para luego firmar el pacto a las 19:00 horas, ante el monumento a Benito Juárez.

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Chernóbil: los guardias que cuidan a los perros abandonados en la Zona de Exclusión del desastre nuclear

Los descendientes de las mascotas abandonadas por quienes huyeron del desastre de Chernóbil están entablando una curiosa relación con los humanos encargados de proteger el área contaminada.
26 de abril, 2021
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No había pasado mucho tiempo desde su llegada a la Zona de Exclusión de Chernóbil cuando Bogdan se dio cuenta de que su nuevo trabajo incluía a algunos compañeros inesperados. Desde sus primeros días como guardia de control en Chernóbil, ha compartido el lugar con una jauría de perros.

Bogdan (no es su nombre real) está ahora en su segundo año de trabajo en la zona y ha llegado a conocer bien a los perros. Algunos tienen nombre, otros no. Algunos permanecen cerca, otros permanecen separados, van y vienen cuando les place. Bogdan y los otros guardias los alimentan, les ofrecen refugio y ocasionalmente les brindan atención médica. Los entierran cuando mueren.

Todos los perros son, en cierto sentido, refugiados del desastre del 26 de abril de 1986 —hace 35 años—en el que explotó el reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernóbil.

Posteriormente, decenas de miles de personas fueron evacuadas de la ciudad ucraniana de Pripyat. Se les dijo que dejaran a sus mascotas.

Los soldados soviéticos dispararon a muchos de los animales abandonados en un esfuerzo por evitar la propagación de la contaminación. Pero algunos de los animales se escondieron y sobrevivieron.

Después de 35 años, cientos de perros callejeros ahora deambulan por la Zona de Exclusión de 2 mil 600 km establecida para restringir la circulación de personas dentro y fuera del área.

Nadie sabe cuáles de los perros descienden directamente de las mascotas varadas y cuáles pueden haber llegado desde otro lugar. Pero ahora todos son perros de la zona.

Sus vidas son peligrosas. Están en riesgo de contaminación radiactiva, ataques de lobos, incendios forestales y hambre, entre otras amenazas. La esperanza de vida promedio de los perros es de solo cinco años, según Clean Futures Fund, una organización no gubernamental que monitorea y brinda atención a los perros que viven dentro de la Zona de Exclusión.

Un perro callejero en la zona radioactiva de Pripyat, la ciudad que quedó abandonada luego del desastre.

Getty Images
Algunos perros que viven en la Zona de Exclusión pueden ser descendientes de las mascotas abandonadas durante la evacuación de 1986, pero otros pueden haber llegado de casualidad.

Es bien sabido que los perros habitan este lugar en ruinas. Algunos de ellos incluso se han convertido en celebridades menores en las redes sociales.

El cofundador de Clean Futures Fund, Lucas Hixson, quien abandonó su carrera de investigación para cuidar de los animales, ofrece recorridos virtuales por la Zona de Exclusión con los perros.

Pero se sabe menos sobre los trabajadores locales que interactúan con estos caninos a diario.

Apodos

Jonathon Turnbull, candidato a doctor en geografía en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se dio cuenta de que valdría la pena recopilar las historias de estas personas.

“Si quería conocer a los perros”, dice, “tenía que acudir a las personas que mejor los conocían, y esos eran los guardias”.

Lo que descubrió es una conmovedora historia de la relación de los guardias con los animales de este entorno abandonado, una historia sobre el profundo vínculo entre humanos y perros.

Por ejemplo, los guardias han puesto apodos a varios de los perros.

Según Turnbull, está Alpha, cuyo nombre hace referencia a un tipo de radiación, y Tarzán, un perro muy conocido por los turistas de Chernóbil, que puede hacer trucos cuando se le ordena y que vive cerca de la famosa instalación del radar Duga.

Luego está Sausage, una perrita baja y gorda a la que le gusta recostarse sobre las tuberías de calefacción en invierno. Estas tuberías sirven a uno de los edificios utilizados por los trabajadores en la Zona de Exclusión que son parte de los esfuerzos en curso para desmantelar y descontaminar la planta de energía en ruinas.

“Cara de piedra”

El acceso a la Zona de Exclusión de Chernóbil requiere un permiso, por lo que los guardias tienen la tarea de vigilar los puntos de control de entrada y salida del área.

Las personas que esquivan estos puntos de control para entrar sin autorización en la Zona de Exclusión se conocen como “acosadores”. Los guardias los denuncian a la policía.

Cuando Turnbull, que vive en la capital de Ucrania, Kiev, comenzó a hacer visitas regulares a la zona, se encontró con Bogdan y otros guardias de los puestos de control.

Tenían cara de piedra y se mostraban reacios a hablar al principio, así que les llevó vodka y chocolates.

Luego les ofreció la oportunidad de participar en su investigación, que según él fue un “punto de inflexión”.

Los guardias tenían solo una solicitud: “por favor, por favor, traigan comida para los perros”. Eso fue lo que Turnbull hizo.

Sergey Shamray, trabajador de la planta nuclear de Chernóbil le da pedazos de pan a unos perros callejeros, en 2017.

Getty Images
Los guardias alimentan a los perros callejeros.

Turnbull entrevistó a uno de los participantes del estudio en nombre de BBC Future. El guardia en cuestión ha pedido no ser identificado para evitar una acción disciplinaria en el trabajo, por lo que aquí nos referimos a él con el seudónimo de “Bogdan”.

Lealtad

Cuando Bogdan camina por las calles abandonadas de la zona en busca de acosadores, los perros lo acompañan felices, dice. Siempre parecen ansiosos por ver si él o un turista podrían llevar comida. Si un perro de compañía se distrae o sale corriendo para perseguir a un animal, eventualmente regresa a Bogdan, agrega.

La lealtad va en ambos sentidos. Turnbull dice que a veces los guardias se toman la molestia de ayudar a los perros sacándoles las garrapatas incrustadas en la piel o poniéndoles inyecciones contra la rabia.

Monitorear quién entra y sale de la Zona de Exclusión a veces resulta en una ocupación aburrida. Pero siempre hay perros cerca.

En algunos puestos de control, los guardias han adoptado más o menos a algunos de los animales. Los alimentan y les dan cobijo. Pero no todos son tan mansos. Durante su investigación, un guardia le dijo a Turnbull: “No podemos inyectar a Arka porque muerde”.

Otro participante habló de una perrita que era aún más difícil de abordar. Se niega a ser tocada en absoluto. “Debes darle una sartén y marcharte. Ella espera hasta que te vayas y luego come”, explicó el guardia.

Guardias de Chernóbil con un perro callejero en 2017.

Getty Images
Algunos guardias dicen que los perros los alertan de la presencia de intrusos.

Los perros a veces ladran a los extraños a primera vista, esa es su naturaleza, cuenta Bogdan. Pero mientras no se sientan amenazados, a veces se calman y mueven la cola. De vez en cuando, incluso parece que están sonriendo, agrega.

Peligro de radiación

En general, se aconseja a los visitantes de Chernóbil que no toquen a los perros, por temor a que los animales puedan llevar polvo radiactivo. Es imposible saber dónde deambulan los animales y algunas partes de la Zona de Exclusión están más contaminadas que otras.

Además de los perros, hay vida silvestre en la Zona de Exclusión de Chernóbil. En 2016, Sarah Webster, una bióloga del gobierno de EU que trabajaba en la Universidad de Georgia en ese momento, y sus colegas publicaron un artículo en el que revelaron cómo los mamíferos, desde lobos hasta jabalíes y zorros rojos, habían colonizado la Zona de Exclusión.

Los datos de cámaras ocultas mostraron que el número de animales no necesariamente era más bajo en aquellas áreas donde la contaminación radiactiva es mayor.

Los animales que viven en la Zona de Exclusión no están necesariamente confinados allí. Un estudio posterior de Webster y sus colegas, publicado en 2018, detalló los movimientos de un lobo monitoreado con un dispositivo GPS. Viajó 369 km desde la zona, siguiendo un arco largo hacia el sureste, luego nuevamente hacia el noreste, y finalmente entró a Rusia.

Lobos en la zona de exclusión.

Getty Images
También hay lobos en la Zona de Exclusión.

En teoría, los lobos, perros y otros animales podrían transportar contaminación radiactiva, o mutaciones genéticas potencialmente transmitidas por reproducción, a lugares fuera de la Zona de Exclusión.

“Sabemos que está sucediendo, pero no entendemos el alcance o la magnitud”, dice Webster.

Turnbull dice que los guardias generalmente no se preocupan por la radiación, aunque ocasionalmente pueden usar dosímetros para revisar a un perro.

“Asistentes”

En realidad, parece que los perros, a través de la compañía que ofrecen, terminan tranquilizando a quienes interactúan con ellos regularmente, explica Greger Larson, un arqueólogo que estudia la domesticación animal en la Universidad de Oxford y que no participó en la investigación de Turnbull.

“Se están poniendo en la piel de los perros”, sugiere, refiriéndose a los guardias. “Si el perro está bien, eso significa que estás bien”.

Un perro callejero con ojos tristes pide comida en la zona de exclusión.

Getty Images
A pesar de vivir en un área donde los humanos todavía están en gran parte excluidos, los perros alrededor de Chernóbil llevan una vida “próspera”.

Pero en verdad, esto puede ser solo una falsa sensación de seguridad.

“Es un entorno extraño”, señala Turnbull. “No puedes ver el peligro. Estás constantemente consciente de que podría estar ahí, pero todo parece normal”.

A pesar de que los perros podrían representar un riesgo en términos de radiactividad, los guardias como Bogdan enfatizan en cambio los beneficios de tenerlos cerca.

Por ejemplo, afirma conocer perros que ladran de formas notablemente diferentes según lo que hayan visto en la distancia: un humano desconocido, un vehículo, un animal salvaje.

Debido a estas útiles señales de advertencia, Bogdan piensa en los perros como “asistentes”.

“Mundo postapocalíptico”

Lo que está sucediendo en la Zona de Exclusión es un eco de interacciones con perros que se sabe que han ocurrido dentro de las civilizaciones humanas durante miles de años, dice Larson.

Perros en un parque de diversiones de Prypiat, una ciudad abandonada después del desastre.

Getty Images
Los perros de Chernóbil se han vuelto casi tan famosos como la icónica noria del parque de atracciones de Pripyat.

“Vemos esto durante los últimos 15 mil años o más. Esto es lo que la gente hace, asociaciones muy cercanas no solo con perros sino con muchos animales domésticos […] para decir ‘este es nuestro apego al paisaje'”, explica.

En todo el mundo, hay perros que viven en un estado intermedio similar: no del todo domesticados ni del todo salvajes. Estos son los perros que deambulan por las ciudades y áreas industriales en busca de comida, los que pueden ser adoptados hasta cierto punto por las personas, pero que no llegan a considerarse mascotas.

Un cachorro callejero camina a lo largo de unas vías de tren cerca de la planta nuclear de Chernóbil, en 2017.

Getty Images
Un estimado de 900 perros viven en la Zona de Exclusión.

Los perros de Chernóbil también viven en este tipo de espacio, al borde de la domesticación, pero hay una diferencia, según Webster, quien anteriormente ha participado en un estudio distinto al de Turnbull.

“La Zona de Exclusión es muy diferente porque está abandonada por humanos”, relata. “Las únicas personas en ese paisaje en el día a día, en realidad, son los guardias”. Como tal, las oportunidades de los perros para hacerse amigos de los humanos son muy limitadas.

Si bien el mundo exterior sigue fascinado por los perros y su historia, para muchos guardias la conexión es mucho más profunda.

Bogdan dice que a menudo se le pregunta por qué se debe permitir que los perros permanezcan en la Zona de Exclusión.

“Nos dan alegría”, responde. “Para mí, personalmente, esto es una especie de símbolo de la continuación de la vida en este mundo radiactivo y postapocalíptico”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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