La visión de 4 líderes sociales sobre el #Diálogo Calderón-Sicilia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La visión de 4 líderes sociales sobre el #Diálogo Calderón-Sicilia

Por Dulce Ramos
23 de junio, 2011
Comparte

Javier Sicilia y una treintena de víctimas de la violencia dialogarán hoy con el poder Ejecutivo. Once días después de recoger muestras del horror en la Caravana del Consuelo, la sociedad civil y el Presidente tendrán un primer acercamiento, pero no todos los líderes sociales creen que el ejercicio vaya a dar frutos.

En la academia y en la sociedad civil hay voces que ante la descomposición del país, consideran a Felipe Calderón como un interlocutor que ya no es relevante en la búsqueda de un freno a la violencia. La solución, dicen, sólo puede salir de un enorme grupo social de presión.

El diálogo de hoy, estiman distintos actores,  es “caer en el juego” del Presidente, quien ha defendido con vehemencia su estrategia contra el crimen sin muestras de querer cambiarla.

Estas son algunas de las voces que ven en el diálogo de hoy como un acto para la foto y que vaticinan la ausencia de acuerdos.

“No toda la sociedad quiere hablar con Calderón”

El investigador de la UNAM John Ackerman.//FOTO: UNAM

John Ackerman. Investigador de la UNAM y articulista del semanario Proceso.

Dado que el Presidente ha dicho que en la estrategia contra el narcotráfico lo asisten la razón, la ley y la fuerza, el académico John Ackerman considera que una parte de la sociedad sólo tiene espacio para repudiar la inflexibilidad del Gobierno ante un posible viraje en el combate a la delincuencia.

Si bien hace patente su respeto al trabajo de Javier Sicilia y los líderes sociales que irán a la mesa hoy con el Presidente, el académico cree que en la ciudadanía hay más voces y reclamos diversos en la sociedad, más allá de los seis puntos del Pacto Nacional Ciudadano firmado en Ciudad Juárez el pasado 10 de junio.

“Hay respeto para Javier Sicilia y apoyo para su movimiento, pero no todos están de acuerdo con ese pacto ni con la decisión de reunirse con Calderón”.

A pesar de ello, Ackerman cree que el diálogo será importante para el Presidente, pues “dará la imagen de escuchar a las víctimas”. Sin embargo, dice, “la dinámica no agregará más a la causa ciudadana”, pues Felipe Calderón se ha cerrado a toda negociación. “Se han organizado un sinnúmero de foros y encuentros, y ha quedado demostrado que el presidente no escucha”.

Calderón ya no es un interlocutor relevante. El movimiento debe articularse desde la sociedad, crear demandas claras, y encontrar vías para su cumplimiento”.

 

“No tiene sentido dialogar con un Gobierno delincuencial”

José Hernández, Caricaturista político.//FOTO: Cuartoscuro

José Hernández, caricaturista político.

Tomarse la foto, justificar que el Gobierno escucha a la gente y controlar los daños son los ejes que mueven al Ejecutivo a dialogar con la sociedad civil”, según el ‘monero’ de La Jornada y la revista Proceso, José Hernández.

La exigencia de ‘no más sangre’ ha encontrado oídos sordos y para el gobierno ha significado un pedido de dejar de combatir al crimen”, afirma el también director de la revista El Chamuco. “El ejercicio de mañana será un espectáculo más como los diálogos por la seguridad, los pactos de Ciudad Juárez y otros acercamientos que sólo han sido mediáticos”.

Tajante, el cartonista considera que mientras el Presidente mantenga en la Secretaría de Seguridad Pública a Genaro García Luna, se anula todo lo que pueda hacer el Ejecutivo.

Yo no veo ningún sentido en dialogar con un gobierno delincuencial”, zanja Hernández. “Sólo tendría sentido si se pudiera llegar a acuerdos, pero estamos frente a un gobierno divorciado de un sector muy grande de la sociedad”.

 

Antonio Helguera, Caricaturista político.//FOTO: Omar Granados

“El cambio de sede es muy mala señal”

 

Antonio Helguera, caricaturista político. Premio Nacional de Periodismo 1996 y 2002.

Minutos después que el diálogo de hoy cambiara su sede del Museo de Antropología al Castillo de Chapultepec, el ‘monero’ Antonio Helguera valoró que ese gesto en apariencia simple, es señal que el presidente Felipe Calderón quiere mantener distancia con la sociedad civil.

“En Chapultepec el acceso es controlable. En Antropología bien se pueden escuchar las protestas de afuera. Calderón tiene la característica de estar alejado de la gente para no escuchar las críticas y por eso, el cambio es una mala señal”.

No obstante el escepticismo ante el gobierno federal, el caricaturista aplaude la movilización social que ha desatado el poeta Javier Sicilia y le reconoce el “enorme mérito” de ser la única persona que escucha a las víctimas. Calderón, estima, no es un mandatario que tenga la sensibilidad o la voluntad de resolver estos problemas derivados de la lucha contra el narcotráfico.

La estrategia del gobierno no va a cambiar hablando con Javier Sicilia o con alguien más. Calderón necesita esta guerra porque es el único tema de su gobierno y, además, se afianzó en el poder mediante ella”.

 

“No se puede dialogar con el Gobierno, pues él es el problema”

Rafael Barajas ‘El Fisgón’, cartonista de La Jornada y escritor.//FOTO: La Jornada

Rafael Barajas ‘El Fisgón’, cartonista de La Jornada y escritor.

¿Qué tanto puede cambiar la estrategia del Gobierno sin que se rompan acuerdos básicos con Estados Unidos?”. El caricaturista Rafael Barajas duda del éxito del diálogo, mientras la política actual contra el crimen esté sujeta a la premisa anterior.

Aún con la sociedad civil y el Ejecutivo en la mesa y bajo el supuesto de que se firme algún acuerdo, todavía falta que el Gobierno se muestre presto a cumplir sus compromisos y tocado ese punto, el escepticismo crece.

“Si bien hay que platicar con él para intentar un cambio, este gobierno y su estrategia son el problema”, evalúa el también ganador del Premio Nacional de Periodismo en 1999. “Este es un diálogo en el que no se puede poner mucha esperanza. No creo que de buenos frutos”, estima.

Para que el encuentro tuviera resultados, ‘El Fisgón’ cree que sería necesaria la presencia de más actores con posturas diversas que muestren una mayor fortaleza social, pero  el gobierno, dice, está buscando atajar al movimiento para que ya no crezca.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Día de Muertos: de dónde viene la relación especial de México con la muerte

Mientras en muchos lugares el Día de Muertos está marcado por lágrimas y tristeza, en México se rodea de un halo de fiesta y color, de celebración a la vida y de reencuentro con los difuntos.
1 de noviembre, 2020
Comparte

“El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte acaba por negar a la vida”.

Pocas frases como esta de Octavio Paz definen mejor la postura que los mexicanos mantienen ante la muerte y de la que presumen con tremendo orgullo cada año en el Día de Muertos.

Mientras en buena parte del planeta esta fecha está marcada por la tristeza y las lágrimas, en México se rodea de un halo de fiesta y color, de celebración a la vida y de reencuentro con los difuntos que se cree que regresan a nuestro mundo por un día.

Y lejos de perder fuerza con el paso de los años, esta particular manera de celebrar el Día de Muertos va pasando de generación en generación. Como en el caso de Gabriela Luna, una joven de Ciudad de México que asumió esta tradición tras la pérdida de su abuela materna.

“Ella ponía un altar gigante, así que cuando se va, yo asumo la tradición que ella me enseñó y le dedico la ofrenda cada año. Para mí es una forma de no perder una costumbre en la que siento que los que no están, me acompañan”, le dice a BBC Mundo.

Gabriela Luna

GABRIELA LUNA
Gabriela comenzó a colocar cada año su altar de muertos tras el fallecimiento de su abuela materna.

“Sin duda genera una identidad para nosotros los mexicanos, porque muy en el núcleo de esta práctica se encuentra nuestro código principal: la familia”, asegura esta artista del modelado de lana.

La pandemia de covid-19 limita esta vez las tradicionales visitas a cementerios y panteones de México por parte de familiares que, cada año, comparten con quienes ya no están su comida y música favoritas.

También impedirá los clásicos desfiles donde la catrina, la icónica calavera sonriente popularizada por Diego Rivera, era su mayor símbolo.

Se trata de un Día de Muertos lleno de misticismo que provoca curiosidad y fascinación a partes iguales en el resto del mundo… aunque también confunde a quienes les cuesta comprender esta posición de los mexicanos ante la muerte.

Día de celebración, no de tristeza

Para entender el origen de esta relación hay que retroceder hasta la Mesoamérica de hace miles de años. Algunos de los pueblos originarios organizaban fiestas para guiar a los muertos en su recorrido al Mictlán, el inframundo de la mitología mexica.

Cementerio en Mexico

Getty Images
Las luces, colores, música y comida favorita de los fallecidos inundan cada año los cementerios de México.

Otros disponían altares con ofrendas para recordar a los muertos y se colocaban cráneos como símbolos de la muerte y el renacimiento.

Según una antigua leyenda, Quetzalcóatl -el dios en forma de serpiente emplumada- bajó al inframundo y depositó su semen sobre unos huesos molidos para dar vida al ser humano, por lo que para aquellos pueblos los restos de huesos simbolizaban de cierto modo la semilla de la vida.

Porque, sin lugar a dudas, si había un mensaje central en estas celebraciones del culto a los muertos era la creencia de que sus almas acaban por regresar al mundo de los vivos.

Así que, ¿por qué asociar el Día de Muertos con la tristeza si, según la cosmovisión indígena, es precisamente el día en que quienes se fueron de nuestro lado nos vienen a visitar?

Pan de muerto

Getty Images
Los mexicanos esperan ansiosos seta época del año par disfrutar del tradicional pan de muerto, que simula tener unos huesos en la parte superior.

Para ellos, la muerte no era otra cosa que un símbolo de la vida que se representa en el altar ofrecido a los difuntos.

Miles de años después, millones de hogares mexicanos siguen colocando con sumo cariño y detalle sus altares en los que se combinan multitud de símbolos, comida, papel picado y fotos de personas fallecidas.

Es precisamente este recuerdo de quienes ya no están lo que permite -junto a la ayuda de las velas y de la olorosa flor de cempasúchil- que las almas de los difuntos encuentren el camino de regreso a casa para convivir con la familia y disfrutar de los alimentos dispuestos en los altares en su honor.

“Es una gran fiesta quizá equiparable a la Navidad de Europa. Es fiesta porque está ese recuerdo de los muertos que regresan. Incluso hay leyendas sobre familias que no ponen ofrenda, y los muertos vienen a recordarles que lo hagan”, dice Andrés Medina, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

La influencia española

Pero la llegada de los españoles a México influyó radicalmente en la celebración de su Día de Muertos.

Por ejemplo, fueron ellos los que hicieron coincidir la fiesta de los muertos de los indígenas -que duraban dos meses- con las celebraciones católicas del Día de Todos los Santos y los Fieles Difuntos (1 y 2 de noviembre).

Desfile por el Día de Muertos en Ciudad de México.

AFP
Aunque el Día de Muertos en México se concentra actualmente en el 1 y 2 de noviembre, las celebraciones tradicionales se prolongaban por dos meses.

En la actualidad, el Día de Muertos mexicano es el resultado de una mezcla de estas dos culturas, de tradiciones precolombinas y católicas.

Aunque a juzgar por lo diferente que son hoy en día las celebraciones en México y España, pareciera que la primera cultura pesó mucho más que la segunda.

Para el escritor y antropólogo Claudio Lomnitz, una de las razones es que el “proceso de modernización” de los rituales sobre la muerte que sucede en Europa y parte de América desde el siglo XVIII no tuvo el mismo efecto en México, que ya se acercaba al final de su etapa colonial.

“España ya entraba en guerra en Europa y la Corona tenía problemas financieros como para preocuparse de esto”, le dice a BBC Mundo el autor de “Ideas de la muerte en México”.

“Además, en México la presencia de la Iglesia -sobre todo en el siglo XIX, pero también antes- era menos fuerte que en España, por lo que el culto popular pudo florecer mucho más al estar menos dominado por el clero”, agrega.

Un hombre con una gran montaña de flores de cempasúchil.

Getty Images
La flor de cempasúchil no puede faltar en los altares de muertos en México.

Esta postura ante la celebración continuó aún después de la independencia de México.

“Incluso los liberales como Benito Juárez, que eran muy anticlericales y contrarios a estos rituales que consideraban supersticiosos, acabaron por aceptar esta celebración diciendo que era una fiesta popular nacional y evitando su asociación tan cercana con la Iglesia”, dice el experto.

Lo inédito de la celebración mexicana

Algunas de estas tradiciones del culto a los muertos no son, sin embargo, exclusivos de México: algunas también se pueden encontrar cada Día de Muertos en lugares de Bolivia, Perú, Colombia o parte de Centroamérica, entre otros.

Lo que sí hace único el caso de México es cómo “nacionalizó” con orgullo estas costumbres como símbolo del país.

Mural de Diego Rivera

Getty Images
Aunque la Catrina fue mundialmente popularizada por Diego Rivera, el origen de este personaje es la Calavera Garbancera, una figura creada por el caricaturista José Guadalupe Posada.

“En otros países son costumbres folclóricas o pueden verse como algo pasado de moda. Durante años, se inhibió la celebración de muertos por considerarla no moderna o contraria a los valores liberales”, dice Lomnitz.

“En cambio, en México la fiesta creció enormemente. Solo aquí hubo una elaboración cultural de esto como algo que reflejara el espíritu colectivo nacional, es único en esto”.

Y ese nacionalismo fue más exaltado a partir de un episodio clave en la historia del país: la Revolución Mexicana.

“Aparte de la tradición de los pueblos, llegó la promoción de un gobierno con afán de reproducir un discurso nacionalista muy fuerte”, opina Medina, quien celebra que se siga conmemorando este día aunque lamenta que parte de la población no conozca realmente su significado.

“En el Día de los Niños Muertos (1 de noviembre) hay lugares donde grupos de niños van de casa en casa pidiendo su calaverita como ofrenda, un dulce. Ellos representan a esos niños muertos que regresan para esos días, aunque quizá ni lo sepan y para la gente haya perdido esa idea”, le dice a BBC Mundo.

¿Qué refleja esto de los mexicanos?

Para Lomnitz, esta visión ante la muerte refleja la estrecha relación de los mexicanos con sus difuntos. “No con la muerte en general, sino con sus fallecidos”, subraya.

Y por otro lado, cree que pone de manifiesto una sensibilidad y sentido del humor macabro muy especial que el país muestra, por ejemplo, a la hora de utilizar la muerte para hacer críticas político sociales a través de los textos conocidos como “calaveritas literarias”.

El propio André Bretón, el teórico francés considerado padre del surrealismo, calificaba a México como la patria del humor negro por sus numerosas costumbres que concilian la vida y la muerte.

Sin embargo, los expertos niegan que esta celebración suponga que México se burla de la muerte o que no recibe con pena y dolor cuando llega este momento de la vida.

“La celebración de muertos no significa que los mexicanos no tengan miedo a la muerte. Más bien es la alegría porque los muertos regresan. Pero creo que ha habido una malinterpretación, una lectura superficial de nuestra fiesta”, explica Medina.

Imagen de la película "Coco" de Disney Pixar (Foto: Disney Pixar)

BBC
La película “Coco”, de Disney Pixar, popularizó la tradición mexicana del Día de Muertos en medio mundo. (Foto: Disney Pixar)

Esa idea en parte se tiene también en los muchos países en los que el Día de Muertos mexicano se ha hecho muy popular en los últimos años.

Georgina Larruz, mexicana de 30 años que estudia en Rusia , le tuvo que explicar a sus alumnas de español que esa celebración que conocieron en buena parte (como millones de personas en el mundo) gracias a la película animada “Coco” es mucho más que diversión, canciones y alcohol.

“Es una fiesta que nos une como comunidad, y. el hecho de yo poner aquí mi ofrenda, a miles de kilómetros de casa, te hace sentir esa conexión con tu familia, con tus muertos y, en definitiva, con lo que eres”, le dice a BBC Mundo desde Moscú.

Atar de Georgina Larruz

GEORGINA LARRUZ
A Georgina le tocó recurrir a productos rusos para elaborar su pequeño altar de muertos en su residencia estudiantil en Moscú.

Desde Ciudad de México, Gabriela Luna coincide en lo satisfactorio que es pensar que hay un puente gracias al cual, los familiares fallecidos regresan este día “honrándonos y acompañándonos”.

“Ya solo en virtud de eso, me parece que nosotros deberíamos seguir preservando esos colores, que además nos hacen a los mexicanos tan característicos y tan únicos en el mundo”, afirma orgullosa.

Tras la celebración de este atípico Día de Muertos, tendrá que pasar otro año hasta que los recuerdos en la memoria de los vivos en México vuelvan a lograr el regreso, al menos por unas horas, de las almas de sus difuntos.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=YzNpZ77KNUM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.