El Cisen espiaba a feministas: Ana Victoria Jiménez.
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El Cisen espiaba a feministas: Ana Victoria Jiménez.

Por Franciso Sandoval
11 de junio, 2011
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Manifestaciones feministas de finales de los años setenta captadas por Ana Victoria Jiménez

“Si nos espiaban. Era la gente del Cisen. Lo sabíamos pero aún así nosotras seguíamos con nuestras marchas”, dice Ana Victoria Jiménez Alvárez, quien desde el inicio del feminismo en México, en los años setenta, documentó con su cámara fotográfica las principales movilizaciones, mítines y eventos que en aquellos años un grupo de mujeres realizaba en la Ciudad de México para manifestarse a favor del aborto libre y sin costo, así como contra los concursos de belleza.

“A veces éramos 40 ó 50, pero aun así ahí estábamos todas”,  comenta por el auricular del teléfono quien fuera una de las Activistas más fieles  del movimiento feminista en sus inicios, que en todos estos años, además de documentar primero como aficionado y luego como profesional de la foto, se dedicó a crear un archivo personal de imágenes, documentos y recortes de periódicos de todos los actos y protestas.

Desde finales de los setenta, una de las peticiones era el aborto libre. Foto: Ana Victoria Jiménez.

El pasado lunes, Animal Político dio a conocer un expediente de la entonces Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (lo que hoy se conoce como CISEN), en donde se informa que por espacio de casi 30 años el gobierno mexicano vigiló a las feministas mexicanas como si se trata de un grupo peligroso.

Entre las fotos de Ana Victoria se encuentra una tomada en 1977 frente a lo que era la Cámara de Diputados hoy convertida en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). En la imagen, blanco y negra, aparecen  14 mujeres vestida con ropa de la época, deteniendo una gran manta en la que como representantes de la Coalición de Mujeres exigen “Aborto Libre y Gratuito”.

No más muertes por abortos. Foto: Ana Victoria Jiménez

Un año más tarde, en junio de 1978, esta misma Coalición de Mujeres, volvió a las andadas cuando se manifestaron frente al Auditorio Nacional contra el certamen de belleza Miss México. Dos de los argumentos para aponerse al concurso, es que ese tipo de eventos manipulaban y etiquetaban a las mujeres.

El Activismo de Ana Victoria la llevó, en 1988, a retratar una boda de mujeres en el Zócalo de la Ciudad de México, durante una Asamblea de Barrios. En la fotografía aparecen 12 parejas vestidas de blanco. Casi todas son mujeres de entre 30 y 50 años de edad. Ese evento fue conocido como: “Boda con la democracia”.

“Ana Victoria estuvo presente en todas las marchas y protestas claves del movimiento feminista en México”, comenta Karen Cordero Reiman, maestra de la Universidad Iberoamericana (UIA) e historiadora del arte con estudios de maestría y doctorado en la Universidad de Yale en Estados Unidos.

Una de las primeras marchas por el orgullo gay. Foto: Ana Victoria Jiménez.

En el archivo también se encuentra un cartel de 1965 elaborado por la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas en el que conmemorando el 8 de marzo, día internacional de la mujer, se muestran a favor de sus derechos, de la felicidad de sus hijos, la democracia y la paz en el mundo.

Del por qué Ana Victoria se hizo de este acervo fotográfico, gráfico y documental que produjo y reunió, tal vez  una respuesta lógica podría ser por su trabajo de productora editorial que desarrollaba desde 1964, sin embargo, aún cuando es la pregunta que más le han hecho, reconoce que su militancia en el movimiento feminista, que se remonta a los sesentas, fue lo que la llevó a formarlo.

Conformado por más de 3 mil fotos, imágenes y documentos, el Archivo se encuentra bajo el resguardo de la biblioteca Francisco Xavier Clavigero en la Universidad Iberoamericana (UAI).

Bajo el titulo: Mujeres ¿y qué más?, actualmente se presenta una exposición de este archivo en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana en el Distrito Federal,  y en otoño, de este año, viajara a Xalapa, Veracruz, a la galería del Jardín de las Esculturas.

Entrevista a Ana Victoria Jiménez

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5 claves para vigilar el aire que respiramos en interiores y evitar el COVID-19

Vigilar el aire que respiramos en interiores, como escuelas u oficinas, es más importante que nunca para evitar el contagio de coronavirus. Aquí te presentamos 5 aspectos a considerar.
28 de agosto, 2020
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Con el regreso a clases y a las oficinas en muchos países, evitar la propagación del coronavirus al interior de edificios se ha vuelto una cuestión clave.

Durante meses se nos ha dicho que nos lavemos las manos y mantengamos el distanciamiento social para evitar al SARS-CoV-2 que causa la enfermedad covid-19.

Pero científicos e ingenieros dicen que también debemos pensar en el aire que respiramos, a medida que los niños vuelven a las aulas y más personas vuelve a sus trabajos.

Hay 5 aspectos clave a tener en cuenta.

1. Si está mal ventilado, aléjate

Cuando entras en una habitación y el aire se siente viciado o cargado, algo anda mal con la ventilación.

No está entrando suficiente aire fresco, lo que aumenta las posibilidades de infectarse de coronavirus.

Investigaciones recientes muestran que en espacios confinados puede haber una “transmisión aérea” del virus, pues hay pequeñas partículas del patógeno que permanecen en el aire.

Un oficinista viendo a través de una ventana

Getty Images
Es importante estar consciente de la calidad del aire que se respira en espacios cerrados.

Así que la entrada de aire fresco es más importante que nunca.

Entonces, si un lugar está mal ventilado, hay que dar la vuelta y marcharse, dice el doctor Hywel Davies, director técnico de la Institución Colegiada de Ingenieros de Servicios de Construcción de Reino Unido.

Es vital tener un flujo de aire limpio: “Si hay alguien infectado en un edificio y entra suficiente aire del exterior, se diluye cualquier material infeccioso que se esté dispersando. Se está reduciendo el riesgo de que otras personas se infecten”.

2. Vigilar el aire acondicionado

Desde las oficinas hasta las tiendas, el aire acondicionado es bienvenido en los días calurosos, pero es importante saber qué tipo de aparato hay.

El más simple, conocido como aire acondicionado split, toma aire de una habitación, lo enfría y luego lo expulsa nuevamente.

Un aire acondicionado split

Getty Images
Las unidades split solo reciclan el aire del interior.

En otras palabras, está recirculando el aire. Esto no es un problema si se visita rápidamente un lugar. Pero puede ser un riesgo si se está en el lugar durante varias horas.

Un estudio de un restaurante en China, publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., mostró que este tipo de aire acondicionado jugó un papel clave en la propagación de coronavirus.

En el establecimiento había un cliente “presintomático”, es decir, alguien que estaba infectado pero no se dio cuenta porque aún no había desarrollado síntomas.

Los científicos consideran que liberó el virus al respirar y hablar. El patógeno fue dispersado por el lugar a través de las corrientes de aire de los split en la pared.

El resultado fue que otras nueve personas se infectaron.

Davies insiste en la importancia del aire fresco: “Si hubiera habido un buen suministro de aire exterior, es muy probable que menos personas se hubieran infectado”.

3. Informarse de la ‘proporción de aire fresco’

En un edificio moderno donde las ventanas están selladas, ¿cómo se puede obtener suficiente aire fresco?

Lo más común es tener un sistema de ventilación en el que el aire viciado se extrae de las habitaciones y se canaliza a una unidad de tratamiento, a menudo ubicada en el techo.

Una unidad de aire acondicionado en un techo

Getty Images
Los sistemas más modernos mezclan aire fresco del exterior con el que permanece en el interior de une dificio.

En esos lugares el aire fresco exterior se lleva adentro y se combina con el aire del interior. Lo que se respira es una mezcla de eso.

Dado el riesgo de infección por coronavirus, el consejo profesional es maximizar el suministro fresco exterior.

“Tener un 100% de aire exterior o cerca del 100% es algo bueno“, dice la profesora Cath Noakes de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

“Cuanto más aire fresco, menor es el riesgo de que el virus vuelva a circular por el edificio”, añade.

La combinación precisa suele estar en manos de los administradores del edificio.

Pero la desventaja de hacer funcionar aire 100% fresco es el costo: el aire entrante debe calentarse en invierno y enfriarse en verano, todo lo cual requiere energía.

4. Comprobar los filtros

Un sistema de ventilación moderno debe tener filtros, pero estos no son infalibles.

Investigadores en EE.UU. que estudiaron lo que sucedía en el Hospital Universitario de Salud y Ciencia de Oregón encontraron que los filtros atraparon rastros de coronavirus, pero algunos pudieron escapar a él.

Una oficinista con máscara

Getty Images
Los empleados deberían preguntar si hay filtros y qué tanto se verifican.

El profesor Kevin van den Wymelenberg, quien dirigió el proyecto, cree que limpiar los filtros podría revelar si hay alguien infectado trabajando en un edificio.

En Corea del Sur, una empresa de telefonistas ubicada en un edificio de oficinas detectó que una persona fue capaz de infectar a más de 90.

Si los filtros se hubieran revisado con más frecuencia, la presencia del virus podría haberse detectado antes.

Van den Wymelenberg dice que la información de los filtros puede “mostrarnos dónde atacar y cuándo” para combatir las infecciones.

5. Tener cuidado con las corrientes de aire

Cualquier experto en la materia lo dice: el aire fresco es la clave. Pero un especialista en modelar el movimiento del aire agrega que no es tan simple.

Nick Wirth solía trabajar en el diseño de autos de Fórmula 1 y ahora asesora a supermercados y empresas de procesamiento de alimentos sobre cómo administrar el flujo de aire para mantener a las personas seguras.

Gráfico sobre las diferencias de transmisión

BBC

Advierte que si alguien está sentado al lado de una ventana abierta y es una persona contagiada, podría transmitir el virus a otros en la dirección que lleva el viento.

“Si abres una ventana, ¿adónde va a ir el aire? No es deseable que haya gente en una línea directa de ese flujo de aire”, explica.

“Más aire fresco en general es mejor, pero si fluye horizontalmente y está lleno de virus, podría tener consecuencias no deseadas“.

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

Al respecto, la profesora Cath Noakes dice que los beneficios de una gran cantidad de aire fresco que diluye la presencia del virus superará cualquier riesgo.

En su opinión, una ventana abierta podría llevar a que más personas reciban el virus, pero en cantidades más pequeñas y menos riesgosas,.

No es de extrañar que haya desacuerdos: todavía hay muchas cosas que no sabemos sobre el virus.

Pero el aire que respiramos formará parte de cualquier esfuerzo para hacer que los edificios sean más seguros.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI&t=2s

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