La agonía del generalGutiérrez Rebollo
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La agonía del general
Gutiérrez Rebollo

Por Juan Veledíaz
27 de junio, 2011
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Tiene más de un mes internado bajo estrictas medidas de seguridad y su estado de salud no mejora. Con un diagnóstico de cáncer terminal avanzado, el general Jesús Gutiérrez Rebollo se encuentra desde el pasado 26 de abril en el tercer piso del hospital central militar, a donde fue trasladado en completo sigilo la madrugada de ese día proveniente del penal federal conocido como “El Rincón”, ubicado en Tepic, Nayarit, donde purgaba una sentencia de 40 años de prisión acusado de brindar protección al fallecido capo Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos”.

Jesús Gutiérrez Rebollo.

Gutiérrez Rebollo está en el mismo lugar donde hace 14 años, en febrero de 1997, se dio la orden para internarlo –contra su voluntad, denunciaría él mismo tiempo después— y practicarle un cateterismo para inducir un paro cardiaco que buscaría provocarle la muerte. Fue en esos días en que su figura quedó defenestrada por el alto mando militar cuando fue acusado de traición a las fuerzas armadas, y se convirtió en el primer caso de un general de división, el rango más alto en la milicia mexicana, en ser detenido por supuestos vínculos con el narcotráfico. Ahora, quien fuera durante los años 1990 a 1996 comandante de zona y de región en Jalisco, convalece custodiado por un pelotón de policía militar en el área del nosocomio reservada para los generales. Según los partes médicos, el militar desarrolló una metástasis pulmonar, consecuencia del cáncer que padece, y debido a la intensidad de los dolores ha sido necesario sedarlo para aminorarlos.

Las gestiones para su traslado de Nayarit y su ingreso al hospital central militar se debieron al secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, de acuerdo a diversas fuentes consultadas al respecto. Un grupo de militares allegados a Gutiérrez Rebollo, coincidieron en señalar que la solicitud del funcionario fue hecha al secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, quien autorizó que se le recibiera con el mismo status de seguridad que tenía en su celda del penal nayarita, donde se encontraba recluido desde hace pocos  años después de pasar más de una década en la cárcel de alta seguridad de Almoloya, Estado de México.

En el año 2007, Gutiérrez Rebollo se inconformó contra una sentencia de un juzgado de distrito que falló en su contra por delitos contra la salud, una de las apelaciones que presentó y ganó fue para que le restituyeran sus grados militares, lo cual ocurrió en abril de 2008 cuando un tribunal federal ratificó el fallo y ordenó le restituyeran su rango de general de división. En estos días en que convalece en el área reservada para generales, donde recibe visitas de su familia y algunos de sus cercanos, en el medio castrense se comenta que el Ejército lo “ha arropado” de nuevo no sólo porque ha sido un preso que ha mostrado “una excepcional y buena conducta” sino porque su figura siempre fue respetada en la milicia pese a lo ocurrido en 1997.

El choque

Era lunes, aquel 3 de febrero de 1997, cuando Gutiérrez Rebollo fue citado de emergencia a la oficina del entonces secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre. Meses antes por orden presidencial se había hecho cargo del Instituto Nacional de Combate a las Drogas (INCD) de la PGR, tuvo que dejar el mando de la quinta región militar en Guadalajara para instalarse en la oficina del quinto piso del inmueble en la plaza de la República de la ciudad de México. Cuando llegó con Cervantes, éste lo esperaba acompañado de un reducido grupo de militares, ahí le presentó grabaciones y fotos donde aparecía con Amado Carrillo. Además, documentación que señalaba que el departamento que tenía en arrendamiento en las Loma, había sido propiedad del capo. De acuerdo a la versión que contó a sus familiares y que difundieron días después en la prensa capitalina, se hicieron de palabras y hubo un altercado que los presentes tuvieron que controlar. De la oficina del secretario lo llevaron directo al hospital militar para internarlo, en ese lugar sino hubiera llegado a visitarlo Antonio Riviello Bazán, extitular de la Defensa y amigo cercano, el general hubiera muerto.

Estuvo al mando de la quinta región militar en Guadalajara.

Cuatro años después de su detención, Gutiérrez Rebollo concedió en Almoloya una entrevista exclusiva en febrero del 2002 a la periodista Isabel Arvide, publicada en un semanario capitalino. Cuando contó los pormenores de su captura y reclusión, reveló las cuestiones de fondo y algunos entretelones que nunca se investigaron. “Yo le estorbaba a Cervantes Aguirre… por eso todo, por eso me quiso matar. (…) Que no se hagan… todo está en mi expediente… con que quieran verlo, a todos agarré, de todos colores y sabores, de todos los cárteles, me cansé de dar buenos resultados, ahí están todos a los que me fui contra ellos. Mi general Riviello decía: usted se mete demasiado a fondo, allá usted sabe. Por igual contra unos y otros. O ya se olvidaron de que yo agarré al “Güero Palma”. ¿Y de quien era segundo ese cabrón?… Pues de Amado. Y luego que no se hagan si la única vez que agarramos a Amado fui yo.

“Y sobre los Arellano Félix, existe una relación de documentos que aseguraron de la que fue mi oficina en el desaparecido Instituto Nacional de Combate a las Drogas. Ahí están los expedientes con toda la información escrita y gráfica del cártel de los Arellano. En mi archivo del grupo de informadores de la quinta región estaban los originales, entre más de mil expedientes que teníamos, en la Sedena existe otro tanto de toda esa información. Samuel González informaba a los gringos puras mentiras, los operativos contra los Arellano no los hizo la policía judicial federal, sino en 90% personal de la quinta región militar. (…) ¿Cómo iba a protegerlo (a Amado Carrillo)?, son estupideces, si cuando lo soltaron vino Javier Coello (entonces subprocurador) a comer conmigo para pedirme que me cuidara, que Amado estaba muy molesto y usted sabe qué quiere decir eso con esa gente”.

Sobre los motivos de su reclusión, el general decía: “Le estorbaba a Cervantes, ahí está la información concreta de una relación que no se ha investigado a fondo, que se da entre la familia Velasco, el suegro del presidente Ernesto Zedillo, con los Amezcua. (…) No hay pruebas concretas, yo sólo estuve dos meses ahí, antes no tuve nada que ver en eso… Fue una investigación que me pidió la DEA directamente, ellos querían que yo la hiciera desde mi oficina porque en la PGR la gente de Madrazo se había clavado la lana que le daban los gringos para hacer ese trabajo”.

Más adelante reveló otro detalle sobre un supuesto pacto entre capos de la droga donde el secretario de la Defensa actuaba como conciliador: “Cervantes Aguirre iba a recibir 60 millones de dólares por la reunión entre los Arellano Félix y Amado Carrillo, parte de ese dinero se transportó en una patrulla de la Policía de Caminos asignada a Los Pinos”.

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Cómo tu manera de conducir puede revelar signos tempranos de alzheimer

Una investigación muestra cómo pequeños cambios en la forma de conducir podrían exponer signos preclínicos de la enfermedad.
14 de julio, 2021
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La manera de conducir de todo el mundo cambia a medida que se envejece. Pero en algunas personas surgen sutiles diferencias en la forma de controlar un vehículo, que, según los científicos, están relacionadas con las primeras fases de la enfermedad de alzheimer.

En un experimento para averiguar si estas diferencias en la conducción pueden detectarse mediante dispositivos de localización basados en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), un grupo de personas mayores de 65 años del Estado de Washington (EE.UU.) aceptó que se vigilara su conducción durante un año.

Lo que los investigadores querían averiguar era si el mero estudio de los hábitos de conducción de este grupo podía revelar el comienzo de la enfermedad, sin necesidad de utilizar procedimientos médicos invasivos o costosos.

Tras 365 días acumulando la información, están seguros de que sí se podría.

Entre las 139 personas que participaron en el estudio, las pruebas médicas ya habían demostrado que alrededor de la mitad tenía la enfermedad de Alzheimer en fase muy temprana o “preclínica”. La otra mitad no la tenía.

El análisis de su conducción reveló diferencias detectables entre los dos grupos.

En concreto, los que tenían alzhéimer preclínico tendían a conducir más despacio, a hacer cambios bruscos, a viajar menos por la noche y a registrar menos kilómetros en general, por ejemplo. También visitaban una menor variedad de destinos cuando conducían, ciñéndose a rutas ligeramente más limitadas.

escáner

Getty Images
En el caso del alzhéimer, un diagnóstico precoz es fundamental.

“La forma en que las personas se mueven en su entorno cotidiano, desde los lugares que visitan hasta la forma en que conducen, puede decirnos mucho sobre su salud”, afirma Sayeh Bayat, candidata al doctorado en la Universidad de Toronto, que dirigió el estudio.

Los rastreadores GPS instalados en los coches de los participantes revelaron con detalle estos movimientos y el momento en que se produjeron.

Los investigadores que llevaron a cabo el estudio habían dividido previamente a sus participantes entre los que padecían la enfermedad de alzhéimer preclínica y los que no, utilizando para ello pruebas médicas como el análisis del líquido cefalorraquídeo y la tomografía por emisión de positrones (TEP).

Pero utilizando los resultados de los datos de conducción, pudieron diseñar un modelo que podía predecir la probabilidad de que alguien tuviera alzhéimer preclínico utilizando simplemente su edad y sus datos de conducción por GPS. La precisión fue del 86%.

“Utilizando estos pocos indicadores… se puede realmente, con una confianza muy alta, identificar si una persona tiene la enfermedad de alzhéimer preclínica o no”, expone Bayat.

El modelo fue aún más preciso (90%) cuando se añadieron los resultados de una prueba genética para el alzhéimer conocida como genotipo de la apolipoproteína E (APOE), que indica si se puede tener un riesgo heredado de la enfermedad.

(Aunque hay que tener en cuenta que este grupo es una pequeña minoría de las personas que acaban desarrollando alzhéimer).

Pero la predicción basada únicamente en la edad y la manera de conducir era casi igual de precisa.

Sayeh Bayat, a PhD candidate at the University of Toronto

Roe Lab
La investigadora Sayeh Bayat utilizó dispositivos GPS para medir la forma de conducir de los pacientes que tenían la enfermedad en un grado incipiente.

Una predicción con poco coste

Se necesitan estudios aleatorios más amplios para demostrar una relación definitiva entre los comportamientos de conducción detectados y la enfermedad de alzhéimer preclínica.

Sin embargo, pero el hecho diferencial posible es que esta investigación podría suponer una forma barata de detectar esta condición en una etapa temprana y potencialmente apoyar el tratamiento.

Pero también plantea la cuestión de si las personas mayores querrían que se siguiera tan de cerca su comportamiento, incluso si hubiera beneficios para la salud.

El hecho de que el comportamiento de los conductores cambie cuando tienen alzhéimer está bien documentado.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. sostiene que los familiares pueden llegar a notar que su ser querido tarda más en completar un viaje sencillo, que conduce de forma más errática o se confunde de pedal, por ejemplo.

Ancianos en un coche

Getty Images

Sin embargo, es difícil detectar desde el principio los cambios más sutiles, como la conducción más lenta. Esta distinción, cuenta Bayat, requiere la recopilación de datos a lo largo del tiempo para un análisis detallado.

Añade que los participantes en el estudio con alzhéimer preclínico, en algunos casos, conducían menos por la noche, restringían su conducción a zonas ligeramente más reducidas alrededor de su casa o viajaban más despacio de lo esperado.

La mejor manera de predecir, a través de los datos de conducción, si alguien sin alzhéimer preclínico puede estar en riesgo de desarrollarlo podría ser controlar su manejo en la carretera durante un período de tiempo más largo.

Esto podría revelar cambios en su conducción, sostiene Bayat.

Laura Phipps, del centro Alzheimer’s Research de Reino Unido, afirma que el estudio es “realmente interesante” y añade que los cambios en el comportamiento al volante suelen ser percibidos por los familiares de una persona a la que posteriormente se le diagnostica la enfermedad.

“Lo que nos dirán es que, a menudo, uno de los primeros síntomas o signos que notaron es que su ser querido empezó… a perderse”, dice Phipps.

Pocos fármacos para las primeras etapas

La especialista explica que actualmente hay relativamente pocos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de alzhéimer en su fase inicial, pero espera que esto cambie en el futuro.

Si este fuera el caso, disponer de una indicación precoz de quiénes son propensos a desarrollar la enfermedad -sin necesidad de procedimientos costosos o invasivos- podría ayudar a los médicos a saber cuándo prescribir los tratamientos.

anciana

Getty Images
La enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas, dicen los expertos.

“Las investigaciones han demostrado que, en realidad, la enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas”, afirma.

Los datos sobre la conducción u otros comportamientos, como los cambios en la forma de hablar, también podrían impulsar cambios en el estilo de vida que ayuden a mantener a raya el alzhéimer.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido aconseja cuidar la salud cardíaca y mantenerse activo social y mentalmente, entre otras medidas preventivas que la ciudadanía puede tomar.

La idea de que el análisis de la forma de conducir podría ayudar a las personas a controlar e incluso a retrasar el inicio de los síntomas más graves del alzhéimer suena tentadora.

Pero siempre existe la posibilidad de que se produzcan errores en este análisis. O que los resultados tengan consecuencias negativas.

El riesgo de los datos

Muchos conductores de todas las edades ya permiten que su aseguradora utilice la telemática o una caja negra para medir su manera de conducir, lo que puede dar lugar a una prima de seguro más baja.

Pero en el futuro, ¿podrían estos dispositivos predecir con exactitud su riesgo de padecer alzhéimer y tenerlo en cuenta también?

Aunque este escenario potencial está muy lejos del mercado de los seguros, es algo que podría preocupar a los actuales propietarios de cajas negras, que ya han tenido problemas con la precisión de sus dispositivos en el pasado.

Rhoda Au, de la Universidad de Boston, sostiene que los clientes deberían tener más control sobre el destino de sus datos en general, para evitar una discriminación injusta de sus hábitos o comportamientos.

Azuga tracking device

Roe Lab

“Deberían tener derecho a decidir qué se comparte y qué no”, afirma.

Señala en broma que su propia forma de conducir podría considerarse errática: “Sólo pienso: Dios, esta gente de Google debe pensar que estoy loca… No tengo sentido de la orientación”.

La especialista cree que, en general, los nuevos sistemas de recopilación de datos diseñados para encontrar correlaciones sutiles entre el comportamiento y las condiciones médicas, probablemente tengan fallos. Pero dadas las posibles ventajas de poder identificar a tiempo a las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de alzhéimer, hay buenas razones para explorar cuidadosamente esas posibilidades ahora.

“Hay que empezar por algún sitio”, reflexiona.


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