La versión de la Sedena sobre los muertos del Ejército
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La versión de la Sedena
sobre los muertos del Ejército

2 de junio, 2011
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Sedena. Foto: Cuartoscuro.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) envió al diario El Universal una carta con precisiones a la columna de Denise Maerker titulada “¿Por qué nos miente el Ejército?”, que ayer retomó la información publicada por Animal Político sobre la omisión de esta dependencia al informar el número real de bajas militares en el combate contra el narcotráfico.

 

Aquí el contenido completo de la carta:

Precisiones de la Sedena sobre la columna de Denise Maerker

Señor Director:

Hago referencia a la columna periodística “ATANDO CABOS” de la Dra. Denise Maerker, publicada en ese prestigiado diario el primero de junio de este año, la cual tituló “¿Por qué nos miente el Ejército?”, con el objeto de hacer del conocimiento de sus amables lectores las siguientes precisiones:

1. La Secretaría de la Defensa Nacional niega categóricamente que se “mienta” a la opinión pública como lo insinúa la Dra. Maerker con el título que otorga a su escrito. Como bien menciona la citada periodista, esta dependencia del Ejecutivo Federal comunica todos los días a la ciudadanía las principales actividades que realizan las tropas del Ejército y Fuerza Aérea en beneficio de los mexicanos y de su seguridad, utilizando para el efecto, entre otros mecanismos, los comunicados de prensa, los cuales están apegados fehacientemente a la realidad, ya que la confianza de los ciudadanos es el principal valor a resguardar en la política de comunicación social de la S.D.N.

2. En caso de que algún ciudadano requiera conocer detalles de las acciones informadas en los comunicados de prensa o de cualquier otra materia, es ampliamente conocido que el Estado Mexicano cuenta con procedimientos que aseguran el derecho de las personas a la información pública de las dependencias y entidades del Poder Ejecutivo Federal, por lo anterior, es absolutamente falso y fuera de toda realidad afirmar que la S.D.N. “miente en sus comunicados”, como lo señala la Dra. Maerker.

3. Es pertinente hacer del conocimiento de la opinión pública que durante la actual Administración Federal, el Ejército y la Fuerza Aérea han perdido a valiosos mexicanos que sirven patrióticamente a su país en las fuerzas armadas, quienes en cumplimiento de su deber durante las operaciones contra la delincuencia organizada, fallecieron por múltiples causas. En este contexto han perdido la vida un total de 249 elementos, de los cuales 101 decesos ocurrieron a causa de agresiones y el resto se suscitaron por accidentes automovilísticos, aéreos u otros incidentes relacionados con operaciones en contra del crimen organizado. Cabe señalar que en el 2010 se contestaron 42 solicitudes de información respecto a este tema y en el 2011 siete más, por lo que evidentemente es falso que se oculte dato alguno.

4. De igual manera es necesario informar a sus lectores y reiterarle a la Dra. Maerker que los comunicados de prensa de la S.D.N. sobre las operaciones en contra de la delincuencia organizada no tienen como finalidad contabilizar o dar cuenta de los decesos de personal militar en operaciones, entre otras razones por lo siguiente:

*Para la S.D.N. la seguridad, integridad y moral de su personal, incluyendo el de sus respectivas familias, constituye un principio en la comunicación de resultados de las operaciones en contra de la delincuencia organizada.

*Bajo este orden de ideas y por obvias razones de seguridad, es inadecuado dar a conocer identidades, tanto de personal militar caído como el de sus familiares a través de comunicados de prensa. Lamentables hechos ocurridos en el pasado han confirmado la importancia de este principio.

*En este contexto, cada comandante de mando territorial determina, de acuerdo a la situación particular de su jurisdicción, la manera de comunicar verazmente las acciones en contra de la delincuencia organizada, incluyendo las muertes de personal, siempre teniendo en cuenta la seguridad de las tropas y su moral.

5. El insinuar que se “quiere hacer creer que van ganando de forma apabullante” o que se intenta “mantener alta la moral de las tropas”, aludiendo una desproporcionada relación entre bajas militares y miembros de la delincuencia organizada resulta desatinado e injusto para los militares que ofrecen su vida en beneficio del país, ya que para hacer dicha aseveración no se toman en cuenta factores como la disciplina y el liderazgo que se forman mediante el adiestramiento, capacitación y organización de las unidades. En este sentido es preocupante que líderes de opinión esperan observar “más bajas militares” como un indicador legítimo a los resultados de las operaciones contra de la delincuencia, y el cual, según su teoría, debe ser directamente proporcional al de los agresores fallecidos para que exista credibilidad.

6. Por último, la S.D.N. reitera su disposición a todo el público para responder puntualmente las solicitudes de información que cualquier ciudadano haga sobre este u otro tema de su interés, en el entendido que para esta dependencia del Gobierno Federal el número de seres humanos que han perdido la vida, sean militares o civiles, no constituye de ninguna forma un indicador para evaluar los avances en la estrategia integral de combate a la delincuencia organizada.

 

Atentamente,

Tte, Cor. Inf. De M. Francisco Antonio Enríquez Rojas, subdirector de Relaciones Públicas de la Dirección General de Comunicación Social.

 

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Viacrucis de Iztapalapa: la olvidada historia de cómo surgió esta representación de Semana Santa

Cada año en Ciudad de México hay una recreación de grandes proporciones de la Pasión de Cristo. Su origen se dio en un momento de gran necesidad para México.
15 de abril, 2022
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Hasta antes de la pandemia de coronavirus, cerca de dos millones de personas se congregaban en el sureste de Ciudad de México para presenciar la representación de la Pasión de Cristo.

Es uno de los rituales de Semana Santa más importantes y de maores proporciones del mundo, y se celebra en Iztapalapa, la alcaldía más poblada de la capital mexicana.

Curiosamente, el origen de esta tradición de casi 180 años está en otra enfermedad que se azotó México en el siglo XIX: una epidemia de cólera.

“La epidemia fue una situación límite, como la actual. Enfrentaron una mortandad tan grande que creían que iban a desaparecer“, explica a BBC Mundo la antropóloga Mariángela Rodríguez.

Este año, la Pasión de Cristo espera recuperar el esplendor que tenía hasta antes de la pandemia, con el regreso de cientos de miles de visitantes dado que Ciudad de México ha registrado un bajo nivel de contagios de covid-19 en los últimos meses.

Y como antes, unos 5.000 participantes, entre actores, organizadores y penitentes, volverán a las calles de Iztapalapa.

Pero ¿cómo surgió el fervor por la Pasión de Cristo en un antiguo barrio prehispánico?

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

El “teatro evangelizador”

Si bien el ritual de los últimos días de la vida de Jesús, según la tradición católica, comenzó a escenificarse hace dos siglos en Iztapalapa, el cómo pasó a formar parte de la fe de la mayoría de los mexicanos viene de mucho antes.

El colonialismo y la instauración del catolicismo como única religión permitida desde el siglo XVI supuso el adoctrinamiento generalizado de los pueblos indígenas, los cuales tenían una diversidad de creencias y tradiciones que fueron prohibidas.

Una de las herramientas que más sirvió al clero fue el “teatro evangelizador”, explica Rodríguez, pues echó mano del arraigado gusto de los pueblos prehispánicos, como el mexica de Ciudad de México, por las puestas en escena teatrales.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Tenían que popularizar las creencias y no había manera de enseñarlas de manera oral o escrita. Y lo más útil fue usar imágenes”, explica Rodríguez.

En su tiempo, los dramaturgos prehispánicos eran los sacerdotes que componían comedias cortas representadas ante el público con temas religiosos o profanos. Los actores incluso eran profesionales, dedicándose casi exclusivamente a ello.

En las ceremonias y fiestas indígenas abundaba el sentido dramático, tanto en procesiones como en cantos, danzas, trajes y escenificaciones que tenían un alto contenido emotivo.

“Los mexicanos eran en especial sensibles a las formas teatrales, pues gustaban mucho de la farsa y la comicidad. Sin embargo, también se conmovían ante los hechos cruentos y dolorosos. Esto nos permite entender por qué fueron tan receptivos a la Pasión de Cristo”, señala la antropóloga Mariángela Rodríguez en su investigación titulada “Los insólitos caminos de la tradición: Semana Santa en Iztapalapa”.

Facsímil del códice Tonalámatl de Aubin

BBC
Los pueblos prehispánicos tenían muchas ceremonias alegóricas que eran vistas por grandes públicos.

Los evangelizadores españoles aplicaron lo que ahora se conoce como “culto de sustitución”.

Templos como el del Señor del Santo Entierro, conocido popularmente como el Señor de la Cuevita, el más venerado en Iztapalapa, en la época prehispánica era el de Tezcatlipoca, una deidad de los mexicas.

Una doble intención

La antropóloga reconoce la astucia de los españoles al haber usado la cosmovisión indígena como herramienta didáctica de la evangelización católica.

Pero los pueblos prehispánicos también se sirvieron de este fenómeno para preservar sus tradiciones.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“El culto de sustitución muestra que, para que sobreviviera la religiosidad indígena, tuvo que vestirse de católica. La Virgen de Guadalupe es Tonantzin del mundo indígena”, le dice Rodríguez a BBC Mundo.

Hasta la fecha, elementos alegóricos de las viejas tradiciones prehispánicas siguen vivos en torno a rituales católicos como el viacrucis de Iztapalapa.

Aquellos caballeros águila o tigre prehispánicos hoy siguen apareciendo en las danzas de los carnavales que preceden a la Semana Santa y que forman parte de la tradición católica de la cuaresma.

El mismo sitio en donde hoy se realiza la Pasión de Cristo no es otro que el antiguo Huizachtépetl (“cerro de los huizaches”, en la lengua náhuatl) donde cada 52 años tenía lugar la ceremonia del Fuego Nuevo.

La promesa

Hacia el año 1833, México vivió una epidemia de cólera morbus que causó decenas de miles de muertes. En Ciudad de México falleció el 5% de la población y decenas de miles enfermaron.

La gente de Iztapalapa acudió ante el Señor de la Cuevita para pedirle el fin de la enfermedad. En retribución, recrearían el Vía Crucis de Jesucristo cada año a partir de 1843.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Creían que iban a desaparecer. Entonces el tamaño de la promesa tenía que ser así de grande”, explica Rodríguez.

El pueblo de Iztapalapa se apropió de la celebración y su organización, más allá de las directrices de la Iglesia católica.

“Es la elaboración propia de los pueblos. Se basa en textos que son básicamente melodramas. Si bien la Iglesia ya echaba mano del melodrama, aquí es hipermelodrama“, señala la antropóloga.

“Hay que recordar que en la Biblia no existen las tres caídas. Y acá sí. Y está la virgen María y María Magdalena que lloran”, añade.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

La representación del viacrucis es convalidado por la Iglesia a través de la celebración de misas, pero los organizadores son un grupo familias que han heredado la estafeta desde hace décadas.

“Todos los que participan tienen una manda o promesa para transformar su mundo. Buscar la salud, buscar empleos, son las peticiones más importantes que se hacen ahí”, señala Rodríguez.

“Es un pueblo que ama sus tradiciones”.


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