La serie El Equipo acabó empeorando reputación de PF: NYT
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La serie El Equipo acabó empeorando reputación de PF: NYT

13 de junio, 2011
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Imagen oficial de "El Equipo". Foto: EsMas.com

“En principio no hay problema con que una institución se promueva a sí misma“, afirmó a The New York Times, Ernesto López Portillo, uno de los expertos más reconocidos en reforma policial. “Pero la imagen y la realidad no coinciden … creo que es un exceso”, afirmó en relación a la serie El Equipo.

La mayoría de los casos reales son solucionados con información de la audiencia, afirmó López Portillo al NYT, quien explicó también que a menos que la gente confíe en la policía, no reportarán actividades sospechosas. “Las policías más avanzadas intentan ganar la confianza de la gente“, afirmó el también director del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde).

Sobre el show afirmó: “Si no aparentan hablarle a la gente, es completamente fantasía. Es  un abuso de los recursos que la televisión te da para construir una imagen. Nadie le creyó  al programa“, finalizó López Portillo.

“¿Cómo podrían hacerlo? -se pregunta el NYT- si los investigadores de El Equipo pasaban mucho tiempo escabulléndose en las casas de los capos disfrazados de repartidores o esperando mesa en cafés donde tratantes de blancas discutían sus negocios. Algunos críticos encontraron el comportamiento de los policías tan tonto que el programa acabó empeorando la reputación de la PF en lugar de limpiarla.”

El reportaje de NYT cita una columna de Álvaro Cueva en Milenio, cuando afirma que El Equipo “pintó a nuestra policía como una bola de gente no profesional, que toman decisiones impulsivas y no les importa si desatan un baño de sangre siempre y cuando logren lo que buscan”.

Spot de la serie El Equipo:El análisis de The New York Times

En un país donde nadie confía en la policía, ¿puedes hacer una serie de televisión sobre policías? Esta es la pregunta que se hace The New York Times en el reportaje de la serie que fue transmitida por tres semanas y que tuvo 15 capítulos.

El horario estelar mexicano está lleno de melodramas y programas cómicos, una variedad de shows e incluso miniseries históricas, pero hasta el último mes una versión de los procedimientos policiales, a la usanza de la televisión estadounidense, no se había visto nunca en México.

Tan vieja como la fórmula policiaca, la serie -a decir del NYT– es sólida y funciona bien. Funcionarios honestos, ya sea en Gran Bretaña, España o Suecia, recolectan evidencia, interrogan testigos y en su mayoría encuentran a los culpables. Hasta Rusia tiene su propio remake de “La Ley y el Orden”. En México, sin embargo, la idea de un protagonista que es un policía con integridad plantea tal distancia con la realidad de la mayoría de los mexicanos, que una drama policial siempre había parecido difícil.

Pero en mayo, la encarnación mexicana de este drama finalmente llegó. El programa El Equipo no trata de resolver la contradicción entre lo que los ciudadanos piensan sobre la policía -incompetentes en el mejor de los casos, colaboradores de los criminales, en el peor-, en lugar de esto busca fanfarronear al estilo de 24. El show busca deslumbrar con las proezas de un grupo de élite anticrimen tan heróico que sus miembros no necesitan si quiera sus apellidos.

El trabajo del equipo es dividido entre operativos y el tiempo gastado en tecleos en computadoras  en lo que se supone son las instalaciones del Centro de Inteligencia de la Policía Federal, pero que luce más como un centro de conferencias de un hotel de Acapulco de los años sesentas con luces neón, del cual sólo lo separan algunos aparatos electrónicos “elegantes”. La serie, que fue la estelar por tres semanas seguidas, será transmitida la cadena de habla hispana en Estados Unidos, empezando este jueves. No se ha tomado una decisión sobre una segunda temporada.

Tan pronto como inició la serie, la historia chocó con la vida política real de la guerra contra los traficantes de drogas. Una de las piezas centrales de la estrategia contra el crimen organizado del presidente Felipe Calderón es la creación de una policía nacional eficaz para relevar al Ejército. El hombre a cargo de construir esta Policía Federal es Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, quien se ha convertido en una figura polémica en la guerra contra las drogas mientras el número de muertes crece y la violencia se esparce a entidades pacíficas anteriormente.

Según el NYT, el titular de la SSP federal gusta del lado teatral de su trabajo. En un caso famoso del 2005, cuando el era el jefe de la Policía Federal, él admitió haber simulado el arresto de una presunta secuestradora para que las televisoras pudieran transmitir acción policial “en vivo”. Después del arresto el año pasado de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie“, el secretario hizo público un DVD del interrogatorio. Lo anterior sólo ayudó a poner el tema en la televisión, pero nada por ayudar a la investigación.

Cuando se trata de dramas de EU, los cuales pueden verse cualquier noche de la semana en nuestro país, los mexicanos no desconfían mucho, pero cuando la acción es en casa, la policía de la TV sí causa incomodidad.

Los episodios avanzan muy rápido mientras muestran la fortuna de los cuatro miembros del equipo -Santiago, Mateo, Magda y Fermín— y su comandante, Jefe Sigma, quien sigue sus acciones en tiempo real a través de una pantalla del tamaño de una Imax en el centro de operaciones y grita desde su diadema bluetooth cuando las cosas se ponen difíciles.

En algún punto, el equipo es infiltrado con resultados devastantes. La audiencia deduce rápidamente quien es el traidor, pero los policías lo hacen con mayor dificultad, especialmente Fermín que le pide que se case con él.

Es por esto que las locaciones son de alguna forma su salida más interesante. Las calles y las casas son reales, y rompen con los claustrofóbicos sets mexicanos, usados para ser vistos en las telenovelas. Pero lo que las audiencias nunca vieron fue a Santiago y a sus colegas recolectando evidencia o entrevistando testigos, acciones fundamentales en el trabajo policiaco, aun en televisión.

No fue mandada a hacer: El productor

El equipo “no es una serie mandada a hacer”, afirmó Pedro Torres a The New York Times (NYT), productor de la misma serie, en respuesta a las acusaciones que señalan a la serie como un infomercial.

“Pero hemos dicho desde el principio que esta serie no vería la luz sin el apoyo decisivo y decidido de la Policía Federal. Queríamos ver sus instalaciones, queríamos tener acceso a su equipamiento, helicópteros, vehículos, armamento. Queríamos que fuera una serie al estilo estadounidense, donde ves patrullas reales, helicópteros reales, etcétera, etcétera”, agregó el productor.

Según el diario neoyorquino, en círculos de seguridad era un secreto a voces que García Luna quería ver un show policiaco en televisión, creado a partir de algunas series en España como El Comisario. Pero Torres afirmó que el ímpetu por El Equipo vino de Televisa. Torres, quien se declaró fanático de los dramas policiacos, afirmó que quería romper con las telenovelas que dominan los horarios estelares de la televisión mexicana.

Fragmento de El Comisario, serie policiaca española:“Si hubiera un mensaje que quisiéramos transmitir, es que dentro de la policía hay tecnología, hay inteligencia, hombres comprometidos, gente de carne y hueso que van a trabajar todos los días,” dijo Pedro Torres, quien produjo la serie para Televisa, la televisora predominante en México. “Pienso que hay muchos héroes y muchas personas honestas dentro de la Policía Federal.”

La prensa mexicana inmediatamente calificó a El Equipo como un informercial para la Policía Federal, el cual dio a Torres un acceso a las instalaciones mientras filmaba. Legisladores mexicanos demandaron que García Luna rindiera cuentas sobre el presupuesto que se invirtió en apoyos a la filmación de la serie y cuánto tiempo los agentes fungieron como extras para Televisa.

El rating fue 25% menor a lo que las telenovelas logran regularmente en el mismo horario; Torres arguyó que esto se dio debido a que el programa le pedía a la gente que cambiara su hábitos como espectador. “No puedes hacer un drama policial demasiado complejo o sútil”, afirma el productor de la serie cuando las inconsistencias le son mencionadas, “porque la audiencia está acostumbrada a un lenguaje, y éste es el de las telenovelas.”

Con información de The New York Times.

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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