Jalisco financió Villa Panamericana con recursos públicos
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Jalisco financió Villa Panamericana con recursos públicos

Por Víctor López
11 de agosto, 2011
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Maqueta de la Villa Panamericana.

Guadalajara, Jalisco.- Ante el déficit de recursos  que tiene la organización de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, el gobernador Emilio González Márquez, destinó 927 millones de pesos – 77.2  millones de dólares – del erario para apuntalar la construcción de la Villa Panamericana.

Esta bolsa de recursos públicos se nutrió de los programas para promover viviendas populares,  así como de las destinadas al pago de jubilaciones y al gasto corriente del propio gobierno jalisciense, de acuerdo con datos obtenidos por Animal Político por medio de la Ley de Transparencia.

El dinero fue entregado como un préstamo a la empresa privada Corey Integradora, encargada de construir los dormitorios, cuyos propietarios pretenden recuperar la inversión cuando puedan vender a particulares los departamentos, una vez concluida la justa deportiva.

La Villa Panamericana que servirá para alojar a los 7 mil 500 atletas durante la justa continental constará de 488 departamentos ubicados en la zona de El Bajío, en Zapopan, a unos kilómetros del estadio Omnilife propiedad Las Chivas del Guadalajara, uno de los equipos con más arraigo en la primera división del futbol mexicano.

El préstamo estatal se debió a que ningún banco privado le otorgó a Corey Integradora una hipoteca por “inviabilidad financiera”, según la declaración del propio González Márquez hecha ante la prensa local el pasado 8 de junio.

Este préstamo equivale al 77% del costo total de las villas, calculado en mil 200 millones de pesos (100 millones de dólares). La empresa constructora aportará  el 23% a pesar de que inicialmente, se comprometió a invertir la tercera parte del costo global.

Partidas afectadas

De acuerdo con los documentos de la Secretaría de Finanzas del estado, González Márquez autorizó la transferencia de recursos de la partida 42 04 denominada Aportación a la Promoción de la Vivienda en el Estado, por el monto de 220 millones (18.3 millones de dólares).

Otros 367 millones 500 mil (30.6 millones de dólares) salieron del llamado gasto corriente del Estado.

La suma total de los recursos del gobierno del Estado, suman 587 millones (48.9 millones de dólares) que aportó a Iprovipe, y éste, a su vez, lo mandó a la cuenta de Corey Integradora.

Emilio González, gobernador de Jalisco, y Mario Vázquez Raña, expresidente del Comité Olímpico Mexicano, durante la presentación del proyecto de la Villa Panamericana.//FOTO: Cuartoscuro

Y el resto –340 millones (28.3 millones de dólares)- provienen del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal), que transfirió directamente a la cuenta de Corey Integradora, así lo afirmó el pasado 23 de junio Ricardo Serrano Leyzaola, el presidente del Consejo de Administración de Ipejal.          

Historia de tropiezos

Desde que se planeó la construcción del complejo Villa Panamericana, no ha dejado de tener tropiezos e inversiones millonarias que se desperdiciaron.

En 2008, el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 (Copag), que encabezaba entonces Alfonso Petersen, alcalde de Guadalajara,  intentó construir la Villa Panamericana en el Parque Morelos, ubicado a unas cuadras del centro histórico de la ciudad, que se llamó Proyecto Alameda.

Para este fin, el Copag creó el Fideicomiso Villa Panamericana, con un fondo de 400 millones de pesos (33.3 millones de dólares),  provenientes de recursos municipales y estatales. Estos recursos se esfumaron en estudios, proyectos arquitectónicos y en la compra de 56 predios a sobreprecio, según lo reveló el despacho Price Waterhouse Cooper, que auditó las cuentas del fideicomiso en enero del año pasado.

Por la poca socialización del proyecto, una docena de vecinos del Parque Morelos se opuso al plan inmobiliario, que pretendía –según Petersen–, reactivar el centro histórico.

“Desde un inicio el Proyecto Alameda se pensó que ayudaría a reactivar el centro de Guadalajara. La falta de planeación y de socialización impidió que este plan se llevara a cabo. Tampoco hubo un plan de negocios ni mucho menos una evaluación socioeconómica.  Bien pudo re-densificar el primer cuadro de la ciudad”, afirma García Rojas.

Por su parte, el ambientalista Jaime Eloy, dice que prevaleció el interés inmobiliario. “Por eso, el proyecto no prosperó. Debieron poner el proyecto en manos de especialistas y no de los especuladores”, precisa.

Para diseñar el Proyecto Alameda, la Copag asignó en noviembre de 2008, de manera directa –sin concurso ni licitación-, 6 arquitectos de talla internacional. Se eligió a tres arquitectos mexicanos: Alberto Kalach, Augusto Quijano y al tapatío Fernando González Gortázar.

Y los demás fueron tres extranjeros: al chileno Mathias Klotz, al estadounidense Rick Joy y a la española Carmen Pinós.

El 24 de abril de 2009, el Copag dio a conocer la empresa que desarrollaría el Proyecto Alameda: Bosco Edificaciones, propiedad del empresario Bosco Gutiérrez Cortina.

La primera acción de la empresa fue desechar todos los diseños de los arquitectos reconocidos a quienes les fue asignado el proyecto.

Bosco Edificaciones tiró a la basura los diseños, de manera informal. A través de una carta, les avisó a los arquitectos (15 de mayo de 2009), que requería “una arquitectura con ingenio de pobre”.

Los arquitectos afectados protestaron y exigieron una indemnización.


El colofón: ante los vaivenes, el 8 de septiembre de 2009, la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), que preside Mario Vázquez Raña, decidió cancelar la Villa Panamericana en el Parque Morelos por su “inviabilidad financiera”. Imagen del proyecto de Bosco Edificaciones.

Al alcalde panista Alfonso Petersen le tocó dar la noticia. Con la cara desencajada, leyó un breve comunicado: “El día de hoy, la Odepa me ha hecho llegar a través de su presidente, el resultado de la evaluación y que ha determinado que la construcción de la Villa Panamericana en torno al parque Morelos, no es viable, debido a la dificultad para conseguir los apalancamientos financieros necesarios”.  No permitió ninguna pregunta de los reporteros.  En menos de tres semanas, Petersen renunció a la alcaldía.

En esa ocasión, Vázquez Raña, amenazó con cancelar los juegos panamericanos en Guadalajara y llevarlos a otra parte.

 

Los responsables de derrochar los 400 millones de pesos (33.3 millones de dólares) nunca fueron castigados. El Parque Morelos, ahora, luce desolado. Los 56 predios adquiridos son baldíos. Sus habitantes fueron desalojados y sus fincas, demolidas.

 

El proyecto actual

Con la premura del tiempo, en octubre de 2009, el comité organizador de los Juegos Panamericanos le asignó- sin licitación– a la empresa Corey Integradora, para que construya la Villa Panamericana.

 

El actual proyecto se desarrolla en El Bajío, en el municipio de Zapopan una zona de protección ambiental y de recarga de mantos acuíferos, por su cercanía con el Bosque La Primavera.

Por eso, el Tribunal Administrativo del Estado (TAE), ordenó detener temporalmente la construcción.

González Márquez ha informado que la Villa registra un avance del 95% y se comprometió ante la Odepa, el pasado 27 de julio, a terminarla una semana antes de los Juegos Panamericanos.

“Con este préstamo, hipotecaron los recursos estatales. En este momento, la crisis mundial en el sector inmobiliario aún no termina”, señala en entrevista el arquitecto Jesús García Rojas, especialista en planeación urbana.

Más aún, dice que comercializar los departamentos lujosos –el precio de cada uno oscila entre 1.8 y 3.5 millones (150 mil y 291 mil dólares)- será difícil por la sobe oferta de este tipo de viviendas en Guadalajara.

Y además, dice García Rojas, “el gobierno de Jalisco no puede prestar los recursos públicos con total impunidad, en un mercado de alto riesgo. La prueba está en que ningún banco le quiso prestar a la constructora”.

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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

Short presentational grey line

BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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