El día que la Corte avaló derechos desde la concepción
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El día que la Corte avaló
derechos desde la concepción

Por Dulce Ramos
29 de septiembre, 2011
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Algunos grupos conservadores celebraron la decisión de la SCJN.//FOTO: Cuartoscuro

Al filo de su asiento espera la votación de la Suprema Corte. Está nervioso. Se frota las manos con ansiedad una y otra vez. Aunque los once Ministros ya pronunciaron el sentido de su voto, Jorge Serrano Limón —dirigente de la organización  Providaparece un padre primerizo en una sala de espera.

—Señor Ministro Presidente —dice el Secretario de la Corte —me permito informarle que existe una mayoría de siete votos a favor y cuatro votos en contra.

—Con ese resultado —interviene el Ministro Presidente Juan Silva Mezase desestima la acción ejercitada y se ordena al archivo.

Entonces Serrano Limón levanta los puños como si el triunfo fuera propio. Casi aplaude, pero se contiene. Lo hace hasta que Silva Meza levanta la sesión a  golpe de martillo y con ello, da por revocada la acción de inconstitucionalidad contra el artículo siete de la Constitución de Baja California.

Al no alcanzar los ocho votos necesarios, la legislación local que tutela el derecho a la vida desde el momento en que un individuo es concebido, queda intacta.

Fuera del salón de sesiones, señoras rubias y de ropa elegante besan y abrazan a Serrano Limón, que porta un traje gris plata, como las canas de su cabello ralo.

—¡Este hombre es el principal de defensor de la vida en México! —gritan las rubias.

Una sesión ‘desinflada’

La tercera y última sesión para discutir la inconstitucionalidad promete estar llena de suspenso, pero el orden del día la ‘desinfla’ casi a los cinco minutos de iniciar.

El Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo, el único cuyo sentido del voto es azaroso pronosticar, toma la palabra. No hace falta un largo preámbulo para que exprese en tono casi plano:

El Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.//FOTO: Cuartoscuro

No comparto la conclusión de la ponencia.

El Ministro José Fernando Franco, autor del proyecto, queda impertérrito. Ni un movimiento. Ni un gesto que refleje su sentir porque el proyecto que redactó se quedará en la raya.

Y de ahí, el interés de los demás ministros decae.

Salvador Aguirre Anguiano, el Ministro que se sienta (literal y metafóricamente) a la extrema derecha deja de revisar sus documentos. Espera con las manos entrelazadas, apoyadas en el estómago abultado. De vez en cuando da traguitos a su jugo y, con los lentes en la punta de la nariz, observa a los presentes.

Guillermo Ortiz Mayagoitia, quien también votó en contra, vuelca su atención en la computadora y arruga la nariz para afinar la vista.

Quien se mantiene atento a sus papeles y los hojea de atrás hacia adelante, es el Ministro ponente. Entre los posicionamientos se cuelan a la sala los gritos de afuera. Defensores y defensoras de la vida desde la concepción lanzan a voz en cuello un “¡Sí a la vida!”.

Sólo el Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea saca del marasmo a la sala. En los tres días de debate, no hubo quien defendiera con más vehemencia sus argumentos a favor del proyecto.

—Este asunto tiene una gran trascendencia para millones de mexicanos, pero más trascendencia aún para millones de mujeres. Sobre todo porque siempre son las que al final pierden en estos casos. Las más pobres, las más humildes, las que no tienen cultura. Lo que no es solamente profundamente injusto, sino abiertamente discriminatorio y, por tanto, inconstitucional.

A pesar de la emoción, el proyecto ya está por tierra. O en términos de la Suprema Corte, archivado. La séptima ponencia a favor, hecha por el Presidente Juan Silva Meza, es insuficiente para alcanzar los ocho votos que marca la ley para aprobar una acción de inconstitucionalidad.

Grupos en favor de la despenalización del aborto se manifestaron en el Hemiciclo a Juárez.//FOTO: Cuartoscuro

Izquierda y derecha

Con la sesión terminada, un par de mujeres sale con los ojos enrojecidos. Se abrazan y les gana el llanto.

—¿Por qué las lágrimas, señora?

—Porque acabamos de ver un triunfo para la nación. Las generaciones se van a poder defender y hemos visto que el valor a la vida es lo más fundamental.

Es la regidora Claudia Herrera Rodríguez, del ayuntamiento de Mexicali. Una mujer de pelo corto y rubio. Alta y regordeta. Tiene las ojeras húmedas, el maquillaje corrido. Con la voz rota compara el número de abortos practicados en el Distrito Federal, con el de las víctimas de la violencia por el combate al narco.

—Hay más de 63 mil asesinados antes de nacer y se están quejando por 50 mil adultos que decidieron participar en situaciones de violencia.

De pronto, su discurso se interrumpe.

La prensa y algunos asistentes al debate rodean a Serrano Limón, que segundos antes salió del pleno con los pulgares levantados.
—Estoy conmovido. Es un día trascendente porque la vida triunfó en nuestro país —dijo en tono de político en campaña —Ahora lo que hay que pedir es el total respeto a la persona humana desde la concepción. Somos personas desde que hemos sido concebidos.

A su espalda, un grupo lo mira con admiración. La Presidenta de Provida, Rocío Gálvez, y varios dirigentes de la organización Mexicanos por la Vida asienten con la cabeza a cada frase de Serrano Limón.

El Ministro Arturo Zaldívar.//FOTO: Cuartoscuro

—¡Ya no más sangre derramada de inocentes. Ya no más mujeres lastimadas como consecuencia del aborto —dice.

En ese momento, no recordó a las 23 encarceladas en Baja California por abortar, ni a las 11 procesadas en otros estados del país.

—¿Qué pasará con las mujeres en Baja California? —se le cuestiona.

—Hay que ayudarlas en ese drama. Hay que darles educación sexual basada en valores éticos y morales. Tenemos mucho que trabajar. Por lo pronto, hoy triunfó la vida.

Serrano Limón se retira y afuera de la Corte, en la calle de Pino Suárez, sólo queda una alegoría de la división del país. A la izquierda del edificio, (y a la izquierda ideológica), jóvenes pro aborto vestidas de morado gritan “¡Este cuerpo es mío!”. A la derecha, mujeres y hombres entrados en años, rezan el rosario en voz alta, con las rodillas clavadas en el asfalto.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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