¿Cómo ve el mundo el #twitterrorismo mexicano?
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¿Cómo ve el mundo
el #twitterrorismo mexicano?

Por Omar Granados
6 de septiembre, 2011
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Cuartoscuro fotografió la psicosis vivida en diferentes escuelas de Veracruz el 25 de agosto pasado.

En el tan llevado y traído caso de los tuiteros veracruzanos acusados de terrorismo, las cosas no son sencillas. Por un lado, las autoridades veracruzanas -después del arresto de dos usuarios y la declaración de formal prisión– han insistido en las acusaciones contra los usuarios de las redes sociales y en sus advertencias contra quien publique “falsas amenazas”. También está el caso de los legisladores de Tabasco que buscan penalizar con cárcel o multas a quienes difundan “rumores”. El secretario de gobierno de Veracruz, Gerardo Buganza, llegó al extremo de decir que los tuits en cuestión causaron peores consecuencias que La guerra de los mundos, de Orson Welles.

Por su parte, el abogado de los tuiteros ha afirmado que las autoridades violan los derechos de sus clientes y ha inventado pruebas para ganar el caso. A estas acusaciones se suma Amnistía Internacional, quienes acusan que además los tuiteros no han tenido un proceso justo. Además, Darío Ramírez (@Expresate33), director de la organización de defensa de la libertad expresión Artículo 19 – México (@A19Media), afirmó para Animal Político que el proceso que sigue el gobierno de Veracruz contra los tuiteros mencionados representa “un uso faccioso del marco jurídico” que limita la libertad de expresión y que ninguno de los límites a la libertad de expresión hace referencia a la desinformación.

Otra imagen de padres de familia recogiendo a sus hijos masivamente, el pasado 25 de agosto. Foto: Cuartoscuro.

Encima de lo anterior, trascendió el lunes que el tuitero Gilberto Martínez Vera (@gilius_22), consignado por el delito de terrorismo al penal de Pacho Viejo,podría ser considerado como  una de las miles de personas que cayeron en la psicosis colectiva desatada el 25 de agosto, no quien la inició, puesto que en la reconstrucción de los hechos, se afirma que el indiciado publicó en su cuenta de Twitter lo que creía que eran ataques contra niños en algunas escuelas, sólo después de que esta psicosis se generalizara en la colonia. Lo anterior refuta la acusación de la PGJE-Veracruz, que afirman que el detenido “planeó anticipadamente difundir los mensajes para causar terror y zozobra en la población”.

Los tuiteros y sus abogados impugnaron este lunes el auto de formal prisión que recibieron el miércoles 31 de agosto con el argumento principal que afirma que fueron violadas sus garantías individuales inscritas en leyes internacionales firmadas por México (conoce completos los argumentos de la defensa de los tuiteros).

El recuento hecho en la prensa internacional

En el mundo también se pudo conocer el recuento de lo sucedido, pues buscando en los diferentes medios, hemos encontrado las versiones de medios estadounidenses, canadienses y británicos que publicaron su versión sobre un cable publicado el domingo por la Associated Press. Entre las diferentes publicaciones, se puede lograr la reconstrucción de los sucesos, iniciando con  el Houston Chronicle, que publicó la primera nota sobre el caso la noche del 25 de agosto cuando se llevaron a cabo los arrestos.

The Houston Chronicle – Mexican state nabs 2 for tweeting violence rumors

Houston Chronicle reportó desde el 25 de agosto el arresto de los tuiteros.

Dos usuarios de internet fueron detenidos por tuitear -supuestamente- rumores de tiroteos y otros actos violentos relacionadas con el crimen organizado, informaron autoridades, las cuales dijeron que planean acusarlos de terrorismo.

El procurador general del estado de Veracruz, en la costa del Golfo de México, dijo que los rumores difundidos el jueves sobre supuestos ataques del cártel de los Zetas causaron caos en la ciudad de Veracruz y Boca del Río. Los tuiteros fueron interrogados para saber si hay más personas involucradas en los rumores de violencia que hicieron que los padres se apresuraran a llegar a las escuelas de sus hijos, lo que generó caos vial.

Según las versiones, se difundieron mensajes que advertían ataques contra bancos y escuelas, agregando la amenaza: “Por cada Zeta muerto morirá un niño”. Escobar agregó que los hombres estaban intoxicados por drogas o alcohol cuando fueron detenidos.

El PaísDetenidos en Veracruz dos tuiteros por difundir “información falsa”

Al día siguiente, el 26 de agosto, el diario español publicó en una breve nota que el gobierno de Veracruz detuvo a los usuarios de Twitter por “difundir rumores sobre ataques del narcotráfico contra escuelas”. Esta nota explica que el inicio del pánico se desató cuando un automóvil estacionado en el poblado de Mandingas estalló en llamas a causa de una falla eléctrica y los tuiteros lo atribuyeron a un supuesto atentado. Padres de familia acudieron “despavoridos” a los institutos educativos y más de dos mil colegios cerraron sus puertas.

Big Pond – Mexican tweeters face terror charges

El mismo 26 esta agencia australiana, que además es proveedora de internet y de correo electrónico, informó el caso de los tuiteros detenidos y detalló además que los mensajes que publicaron advertían de ataques en bancos y escuelas.

La agencia publicó que el procurador veracruzano detalló las acusaciones de terrorismo contra los usuarios y que los mismos podrían entrar a la cárcel entre tres y nueve años por terrorismo, de acuerdo con el código penal de Veracruz.

Big Pond además detalló que el mismo código tipifica como terrorismo cuando “cualquier persona use explosivos, sustancias tóxicas, armas, fuego, o cualquier medio para llevar a cabo ataques  a personas, servicios públicos de forma que cause alarma, miedo  o terror en el público”. Finalmente, agregó el medio, “Veracruz es uno de los estados en los que el Golfo y Los Zetas pelean el control”.

The Washington PostMexicans divided on terrorism charges against Twitter users

Las noticias sobre el tema regresaron a los medios internacionales hasta el domingo 4 de septiembre cuando en EU, Canadá e Inglaterra se publicó sobre el tema debido a una nota de la agencia estadounidense Associated Press (AP). Este diario de Washington publicó que un exmaestro convertido en locutor y además tutor de matemáticas enfrenta la posibilidad de caer 30 años en prisión por terrorismo y sabotaje en lo que podría ser el cargo más severo para cualquiera que use una cuenta de Twitter o cualquier redo social.

El diario citó a Gerardo Buganza, secretario de gobierno de Veracruz, quien comparó el pánico causado por los usuarios con aquel causado por Orson Welles en 1938 con su transmisión por radio de La guerra de los mundos, pero afirmó que lo sucedido con la ficticia invasión marciana en Nueva Jersey se quedó corta con lo sucedido en Veracruz y Boca del Río. Según el funcionario en la ciudad hubo 26 accidentes de tráfico, la gente fue masivamente por sus hijos, y se colapsó totalmente los números de emergencias ocasionando problemas con las urgencias reales.

Amnistía Internacional (AI) afirmó, por otro lado, que los funcionarios estaban coartando la libertad de expresión de los usuarios y que echaron la culpa a los tuiteros por el pánico causado por hechos reales de violencia en el estado y en el país donde decenas de miles de muertos han sucedido en los últimos cinco años. AI dijo que la falta de seguridad crea una atmósfera de desconfianza en los rumores que circulan en redes sociales, que son parte de esfuerzos de la gente para protegerse a sí mismos, debido a que hay muy poca información disponible que sea creíble. Finalmente el diario entrevistó a usuarios y vecinos contrarios a las acusaciones del gobierno.

The Guardian – ‘Twitter terrorists’ face 30 years after being charged in Mexico

El diario británico hizo énfasis en su nota del domingo en los cargos del gobierno de Veracruz contra los usuarios de redes sociales Gilberto Martínez Vera y María de Jesús Bravo Pagola, quienes enfrentan la acusación de esparcir reportes falsos sobre supuestos miembros del crimen organizado.

Martínez, de 48 años, es un maestro de escuela privada y Bravo Pagola, es una locutora de radio. Los reportes que el maestro diera por Twitter y la periodista por Facebook habrían causado, según The Guardian,  pánico, decenas de choques, líneas telefónicas de emergencia debido a los padres que buscaban a sus hijos y que preguntaban por la situación en la ciudad.

Los reportes falsos se dieron en el contexto de un ataque con una granada en un acuario cercano con saldo de un turista muerto. Las tensiones han crecido desde que el mes pasado un convoy de marinos mexicanos patrullan la región.  A través del abogado, Pagola argumentó “¿cómo pueden hacerme esto por reenviar un mensaje? Son 140 caracteres. No es lógico”. Raúl Trejo Delarbre (@ciberfan), en entrevista con el diario, afirmó que aunque el cargo de terrorismo está injustificado los mensajes de los tuiteros representan un uso “muy descuidado del Twitter”.

LA Times – In Mexico, harsh charges over Twitter

Para el diario angelino, el caso de los tuiteros se resume en una frase: “Treinta años detrás de las rejas por unos cuantos tuits desinformados? Esa es una posibilidad para los llamados TwitterTerroristas de México.” En el caso que ha irritado a las organizaciones pro derechos humanos y a los usuarios de las redes sociales, este periódico se pregunta si el castigo corresponde al delito.

El abogado de los encarcelados dijo que el gobierno del estado está buscando injustamente dar un castigo ejemplar mientras se suma la autocensura de algunos medios locales que al evitar la publicación de algunos sucesos, buscan escapar de la posible ira de algunos cárteles.

Además de la reconstrucción del caso, el diario entrevistó a Roman Cotera (@RomanCotera), un economista y tuitero muy activo de Xalapa, Veracruz, quien dijo que los encarcelados pudieron haber difundido rumores sobre violencia en las escuelas de la entidad, pero el impulso fue legítimo, en un país con decenas de miles de muertos y ataques recientes del narcotráfico en lugares públicos.

“Todos se sienten perseguidos ahora”, afirmó Cotera en entrevista telefónica con el diario. “Por un lado están los incidentes violentos y por el otro, la represión de parte del Estado.” Citando un tuit de Cotera, en la nota se lee lo siguiente: “Ya hoy, lunes, tenemos cuatro muertos en el puerto de Veracruz y no hay información oficial del gobierno”.

BBC – Mexico ‘Twitter terrorism’ charges cause uproar

Los usuarios de redes sociales encarcelados, inicia una nota de este medio británico publicada este martes, podrían enfrentar hasta treinta años en prisión después de ser acusados de terrorismo. El caso ha provocado las quejas de las organizaciones derechohumanistas y de defensores de las libertades civiles, en el contexto del agravamiento de la violencia relacionada con el crimen organizado.

El recuento que publica BBC detalla los mensajes publicados por los detenidos, los cuales describían eventos que no resultaron ciertos y agrega entrevistas con tuiteros mexicanos como el activista de derechos humanos Jesús Robles Maloof (@RoblesMaloof), quien afirmó para la BBC que “hay ciudades en México en los que la gente  no sale si no han checan las redes sociales.”

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¿Por qué tantos niños mueren en Brasil por COVID-19?

La pandemia no da tregua en Brasil y estudios muestran que las cifras oficiales pueden ser menores respecto a la cantidad de niños fallecidos por el virus. Una madre relata como perdió a su hijo porque no consiguió que la enfermedad fuera detectada a tiempo.
15 de abril, 2021
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Un año después de la declaratoria de la pandemia del coronavirus, las muertes en Brasil se encuentran en su punto máximo.

Sin embargo, a pesar de la abundante evidencia de que la COVID-19 rara vez mata a niños pequeños, en la nación sudamericana han fallecido más de 800 menores por esa enfermedad, según cifras oficiales. Y esas cifras pueden ser mayores, de acuerdo a estudios.

Uno de esos casos tiene que ver el hijo de un año de la profesora Jessika Ricarte, al que un médico se negó a realizar una prueba bajo el argumento de que sus síntomas no se ajustaban al perfil del coronavirus.

Dos meses después, el menor murió por complicaciones asociadas con la enfermedad. Sucedió en Tamboril, una ciudad en el estado de Ceará, en el noreste de Brasil.

La historia

Luego de un par de años de intentos y tratamientos de fertilidad fallidos, Ricarte casi había renunciado a tener una familia hasta que quedó embarazada de Lucas.

“Su nombre proviene de ‘luminoso’. Y fue una luz en nuestra vida. Demostró que la felicidad era mucho más de lo que imaginamos”, cuenta.

El primer cumpleaños de Lucas.

Jessika Ricarte
El primer cumpleaños de Lucas.

Primero sospechó que algo andaba mal cuando Lucas, que siempre tenía buen apetito, dejó de sentir hambre.

Jessika se preguntó entonces si era debido a que le estaban saliendo los dientes.

La madrina de Lucas, una enfermera, sugirió que podría tener dolor de garganta. Pero después de que desarrolló fiebre, luego fatiga y dificultad para respirar, la madre lo llevó al hospital y pidió que le hicieran la prueba de COVID-19.

“El médico puso el oxímetro. Los niveles (de oxígeno) de Lucas eran del 86%. Ahora sé que eso no es normal”, dice Jessika.

Como no tenía fiebre, el médico dijo: “No se preocupe, no hay necesidad de una prueba de COVID-19. Probablemente sea solo un dolor de garganta leve”.

Le afirmó a Jessika que el coronavirus era raro en los niños y solo le dio algunos antibióticos.

A pesar de las sospechas de la madre, no había ninguna opción para que Lucas hiciera una prueba en laboratorios privados en ese momento.

Y Ricarte relata que algunos de sus síntomas se disiparon al final de su tratamiento de antibióticos de 10 días, pero el cansancio permaneció.

Lucas

Jessika Ricarte
Jessika tomaba videos de su hijo y las enviaba a familiares porque estaba preocupada por su condición.

“Le envié varios videos a su madrina, a mis padres, a mi suegra, y todos decían que estaba exagerando, que debía dejar de ver las noticias, que me estaba volviendo paranoica. Pero yo sabía que mi hijo no era el mismo, que no respiraba normalmente”, recuerda.

Inesperado

Era mayo de 2020 y el contagio del coronavirus estaba creciendo. Dos personas ya habían muerto en la ciudad donde vive Ricarte.

“Todos se conocen aquí. La ciudad estaba en shock“, afirma.

Israel, el esposo de Jessika, estaba preocupado de que una visita al hospital pudiera aumentar el riesgo de que ella o el hijo de ambos se infectaran con el virus.

Pasaron las semanas y Lucas se volvió cada vez más somnoliento. Finalmente, el 3 de junio, el pequeño vomitó una y otra vez después de almorzar y Ricarte entendió que tenía que hacer algo.

Regresaron al hospital donde el médico examinó a Lucas para evaluar si se trataba de un contagio de COVID-19.

La madrina de Lucas, que trabajaba allí, le dio la noticia a la pareja de que el resultado de la prueba era positivo.

“En ese momento, el centro de salud ni siquiera tenía un reanimador clínico”, dice Jessika.

El menor fue trasladado a una unidad de cuidados intensivos pediátricos en la ciudad de Sobral, a más de dos horas de distancia, donde le diagnosticaron una afección llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por su sigla en inglés).

Se trata de una respuesta inmune extrema al virus que puede causar inflamación severa de órganos vitales.

Niños

Los expertos dicen que el síndrome, que afecta a los niños hasta seis semanas después de que se infectan con el coronavirus, es un fenómeno raro.

Sin embargo, la reconocida epidemióloga de la Universidad de Sao Paulo Fatima Marinho dice que, durante la pandemia, está viendo más casos de PIMS que nunca antes.

Lucas

Jessika Ricarte

Cuando Lucas fue intubado, a Jessika no se le permitió quedarse en la misma habitación. Llamó a su cuñada para intentar distraerse de la preocupación.

“Podíamos escuchar el sonido de la máquina (de la unidad de cuidados intensivos), el ‘bip’. Hasta que la máquina se detuvo y escuchamos ese pitido constante. Y sabemos que eso sucede cuando la persona muere. Después de unos minutos, la máquina comenzó a funcionar nuevamente y comencé a llorar”, cuenta.

La doctora Manuela Monte, la pediatra que trató a Lucas durante más de un mes en la unidad de cuidados intensivos de Sobral, afirmó que le sorprendió que la condición del niño fuera tan grave porque no tenía ningún factor de riesgo.

La mayoría de los menores afectados por coronavirus tienen enfermedades o trastornos (afecciones existentes como diabetes o problemas cardiovasculares) o sobrepeso, según Lohanna Tavares, infectóloga pediátrica del Hospital Infantil Albert Sabin en Fortaleza, la capital del estado de Ceará.

Pero ese no fue el caso de Lucas.

Durante los 33 días que Lucas estuvo en cuidados intensivos, a Jessika solo se le permitió verlo tres veces.

Lucas's parents, Israel and Jessika

BBC

Lucas necesitaba inmunoglobulina, un medicamento muy caro, para desinflamar su corazón.

Afortunadamente un paciente adulto que había comprado donó una ampolla sobrante al hospital.

Lucas estaba tan enfermo que necesitó recibir una segunda dosis. Desarrolló una erupción en su cuerpo y tenía fiebre persistente. Necesitaba apoyo para respirar.

Luego el niño comenzó a mejorar y los médicos decidieron sacarle el tubo de oxígeno. Hicieron videollamadas a Jessika e Israel para que no se sintiera solo cuando recuperara la conciencia.

“Cuando escuchó nuestras voces se puso a llorar“, relata la madre.

Era la última vez que la pareja vería a su hijo reaccionar. Durante la siguiente videollamada “tenía la mirada paralizada”.

El hospital solicitó una tomografía computarizada y descubrió que Lucas había tenido un derrame cerebral.

Pese a ello, a la pareja se le dijo que Lucas se recuperaría bien con la atención adecuada y que pronto sería trasladado a una sala general.

Cuando Jessika e Israel fueron a visitarlo, el médico estaba tan esperanzado como ellos, cuenta la mujer.

“Esa noche, puse mi celular en silencio. Soñé que Lucas se me acercó y me besó la nariz. Y el sueño fue un gran sentimiento de amor, gratitud y me desperté muy feliz. Luego vi mi celular y vi las 10 llamadas que había hecho el médico”, narra.

Jessika

BBC
Jessika Ricarte

El doctor encargado le dijo a Jessika que la frecuencia cardíaca y los niveles de oxígeno de Lucas habían bajado repentinamente y que había muerto temprano esa mañana.

Ella está segura de que si le hubieran hecho una prueba cuando ella la solicitó, a principios de mayo, habría sobrevivido.

“Es importante que los médicos, incluso si creen que no es coronavirus, hagan el examen para eliminar la posibilidad”, dice.

Indica que “un bebé no dice lo que siente, así que todo depende de las pruebas“.

Un menor en una sala de cuidados intensivos

BBC
Un menor en una sala de cuidados intensivos.

Jessika cree que la demora en el tratamiento adecuado agravó la condición de su hijo.

“Lucas tuvo varias inflamaciones, el 70% del pulmón estaba comprometido, el corazón aumentó en un 40%. Era una situación que podría haberse evitado”, indica.

La doctora Monte está de acuerdo. Ella dice que aunque una situación de PIMS no se puede prevenir, el tratamiento es mucho más exitoso si la condición se diagnostica y se trata temprano.

“Cuanto antes hubiera recibido atención especializada, era mejor. Llegó al hospital ya críticamente enfermo. Creo que podría haber tenido un resultado diferente si lo hubiéramos tratado antes”, señala.

Jessika ahora quiere compartir la historia de Lucas para ayudar a otras personas que pueden prevenir esa clase de síntomas críticos en los menores.

“En el caso de todos los niños que conozco y fueron salvados por alguna advertencia mía, la madre me dice: ‘Vi tus publicaciones, llevé a mi hijo al hospital y ahora está en casa’. Es como si fuera una parte de Lucas“, cuenta.

Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

BBC
Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

El problema

Existe la idea errónea de que los niños corren cero riesgo de un contagio de coronavirus, según Fatima Marinho, quien también es asesora principal de la ONG de salud Vital Strategies.

La investigación de la doctora sostiene que un número sorprendentemente alto de niños y bebés fueron afectados por la enfermedad.

Entre febrero de 2020 y el 15 de marzo de 2021, la COVID-19 mató al menos a 852 niños de Brasil, incluidos 518 bebés menores de un año, según cifras del Ministerio de Salud de ese país.

Pero la experta estima que más del doble de esta cantidad de niños murieron a causa de esa enfermedad dado que, señala, existe un problema grave de bajo registro debido a la falta de pruebas que reduce las cifras.

Marinho revisó el exceso de muertes por síndrome respiratorio agudo durante la pandemia y encontró que hubo al menos 10 veces más muertes que en años anteriores.

Considerando esas estimaciones sostiene que el virus mató a un aproximado de 2.060 niños menores de nueve años, incluidos 1.302 bebés.

¿Qué está pasando?

Los expertos señalan que la gran cantidad de casos de coronavirus en Brasil, el segundo en cantidad de contagios más alto del mundo, elevó la probabilidad de que bebés y niños se vean afectados.

“Por supuesto, cuantos más casos tengamos y, por ende, más hospitalizaciones, mayor será el número de muertes en todos los grupos de edad, incluidos los niños. Pero si se controlara la pandemia, este escenario evidentemente podría minimizarse“, explica Renato. Kfouri, presidente del Departamento Científico de Inmunizaciones de la Sociedad Brasileña de Pediatría.

Dr Cinara Carneiro

BBC
Dra Cinara Carneiro

Una tasa de infección tan alta sobrepasó el sistema de salud de Brasil. En todo el país, el suministro de oxígeno está disminuyendo, hay escasez de medicamentos básicos y en muchas unidades de cuidados intensivos de todo el país simplemente no hay más camas.

El presidente Jair Bolsonaro todavía se opone a los encierros estrictos y se estima que la tasa de infección está siendo impulsada por la variante llamada P.1, considerada más contagiosa y posiblemente surgida en el norte de Brasil.

En marzo murió el doble de personas que en cualquier otro mes de la pandemia y la tendencia al alza continúa.

Otro problema que impulsa las altas tasas de contagios en los niños es la falta de exámenes.

Marinho dice que para los menores es usual que el diagnóstico llegue demasiado tarde, cuando ya están gravemente enfermos.

“Tenemos un grave problema en la detección de casos. No tenemos suficientes pruebas para la población en general, menos aún para los niños. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, hay un retraso en la atención del menor”, explica.

Esto no se debe solo a que exista poca capacidad de prueba, sino también a que es más fácil pasar por alto, o diagnosticar erróneamente, los síntomas de los niños que padecen COVID-19, ya que la enfermedad tiende a presentarse de manera diferente en las personas más jóvenes.

Una salubrista en Brasil

Departamento de Salud de Ceará

“Un niño tiene mucha más diarrea, mucho más dolor abdominal y dolor en el pecho que el visto en un cuadro clásico de COVID-19. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, cuando el menor llega al hospital está en una condición grave y puede complicarse y morir”, señala Marinho.

Problemas sociales

Aunque todo esto también se trata de pobreza y acceso a la atención médica.

Un estudio de 5 mil 857 pacientes con COVID-19 menores de 20 años, realizado por pediatras brasileños dirigido por la Facultad de Medicina de Sao Paulo identificó tanto las enfermedades de base como las vulnerabilidades socioeconómicas como factores de riesgo para el peor resultado en menores.

Marinho está de acuerdo en que este es un factor importante.

“Los más vulnerables son los niños afrodescendientes y los menores de familias muy pobres, ya que tienen más dificultades para acceder al auxilio. Estos son los niños con mayor riesgo de muerte”, indica.

Ella dice que esto se debe a que las condiciones de vivienda hacinadas hacen que sea imposible distanciarse socialmente cuando se infectan, y porque las comunidades más pobres no tienen acceso a una unidad de cuidados intensivos local.

Estos niños también corren riesgo de desnutrición, lo que es “terrible para la respuesta inmunológica”, afirma Marinho.

Cuando se detuvieron las subvenciones en medio de la pandemia, millones volvieron a entrar en graves problemas de subsistencia.

“Pasamos de 7 millones a 21 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza en un año. Así que la gente también pasa hambre. Todo esto tiene un impacto en la mortalidad”, afirma la experta.

Braian Sousa, líder de la investigación de la Universidad de Sao Paulo, dice que su estudio identifica ciertos grupos de riesgo entre los niños a los que se debe dar prioridad para la vacunación. Aunque actualmente, no hay vacunas disponibles para menores de 16 años.


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