Argumentos y contraargumentos del segundo encuentro Sicilia-Calderón
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Argumentos y contraargumentos del segundo encuentro Sicilia-Calderón

Por Paris Martínez
17 de octubre, 2011
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Un caudal de críticas, refutaciones mutuas y más discrepancias que avances es lo que explica las cinco horas que se llevó el  segundo diálogo entre el presidente Felipe Calderón y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por Javier Sicilia (esta vez con otras agrupaciones civiles también invitadas), realizado el pasado viernes en el Castillo de Chapultepec. Animal Político resume aquí, ordenados temáticamente, y citados textualmente, algunos de los planteamientos más importantes presentados en dicha jornada…

La estrategia, ¿de guerra o de paz?

Sicilia: “Se requiere una Ley de Seguridad Ciudadana y Humana que camine hacia la paz que necesita la nación, y no hacia la exacerbación de la violencia legítima como pretende la actual propuesta de Ley de Seguridad Nacional que se discute en las Cámaras.”

Felipe Calderón durante la reunión con el Movimiento por la Paz.//FOTO: Cuartoscuro

Calderón: “Cambiar la estrategia actual por una de seguridad humana y ciudadana… bien, pero, exactamente ¿qué es lo que se propone a este respecto? Que la seguridad esté centrada en la seguridad de las personas y no en la del Estado, en eso estoy de acuerdo. Sólo que lo que debemos hacer es entender que la seguridad de las personas está implícitamente ligada a la seguridad del Estado, porque las personas son el componente fundamental del Estado, junto con el territorio y el Gobierno. (…) Yo insisto en que no es una estrategia de guerra; es una estrategia por la seguridad. Y respeto su insistencia en llamarle así. E insisto en la mía, de que es una estrategia por la seguridad. ¿Ésta habrá empeorado las condiciones (de seguridad del país)? Honestamente, yo creo que las condiciones serían peores si no hubiéramos intervenido (con la fuerza pública federal. (…) Ustedes han hablado de una Ley de Seguridad Ciudadana, propónganmela. Yo lo que quiero es una ley que, coincidimos en esto, que le dé marco, dónde debe ser la actuación de los militares, dónde debe ser actuación de los policías, y qué pasa en aquellos estados o municipios donde ni a policía llegamos o los policías están de lado de los asesinos. Esas cosas las tenemos que regular en la ley.

Isabel Miranda de Wallace (presidenta de Alto al Secuestro AC, agrupación invitada al encuentro por el gobierno federal: “Me niego (a aceptar) que combatir a los violentos sea llamado ‘guerra’. El Estado no debe ser omiso y permitir que sigan robando espacios a la ciudadanía, sin el Ejército estaríamos en manos de los delincuentes.”

Reforma política, ¿a favor o en contra?

Sicilia: “México no es un Estado fallido, es un Estado fracturado (…) existe una fractura en el ánimo nacional por la sordera de la clase política ante la exigencia de reformas –en particular de la reforma política–que den respuesta a la emergencia que vivimos, los procesos electorales se perciben cada vez más como el gran negocio de los partidos políticos y de los medios de comunicación que pretenden convertir a los ciudadanos en mercancía.”

Javier Sicilia y Alejandro Martí.

Calderón: “Me sumo, francamente, (los partidos) no quieren cambiar. Los intereses políticos en juego no quieren cambiar las reglas del juego político. Yo sí las quiero cambiar, yo sí propuse la reforma, yo sí propuse la reelección. Estoy totalmente de acuerdo en que cambiemos estas reglas y, por algún lado, tenemos que encontrar la salida. Creo que un punto para cerrarla era el tema de Reforma Política, particularmente el de reelección legislativa, de alcaldes, ese hubiera por lo menos acercado a los gobernantes. Al Alcalde, por ejemplo, lo hubiera acercado a las comunidades a fuerza. No era suficiente, desde luego, pero era un mecanismo.”

Miranda de Wallace: “México está herido por la corrupción y la complicidad política (…) y pretenden matar nuestra incipiente democracia: nos obstaculizan el acceso a instrumentos jurídicos para remover a los malos funcionarios, o premiarlos, a través de la reelección (…) y, peor aún, insultan nuestra inteligencia diciéndonos que somos una sociedad inmadura y hasta se atreven a decirnos en qué debemos utilizar la primera consulta popular. Nos ponen tan alta la canasta que es inalcanzable y, entonces, no nos queda más que decir que esto es una simulación, en la Cámara de Diputados se simuló que le abrían la puerta a los ciudadanos y no es así.”

Procuraduría de Víctimas… ¿del delito o de la violencia?

Sicilia: “Aunque usted respondió a una de nuestras demandas (planteadas el 23 de junio, en el primer diálogo de Chapultepec) con la creación de la Procuraduría Social para Atención a Víctimas del Delito, ésta debería llevar el nombre de Víctimas de la Violencia y del Abuso del poder.”

Calderón: “Admito que así se debió haber llamado (Fiscalía Social de la Paz y la Atención a las Víctimas  de la Violencia), de hecho instruí que así se llamara y uno de los reclamos que tengo  a mi equipo es que les pareció mejor ponerle Fiscalía de Atención a Víctimas de los Delitos y la verdad es que son víctimas de la violencia, me dijeron que no era relevante, pero para mí es relevante, creo que lo debemos de cambiar, así que lo voy a hacer, pero no siempre en el gobierno, aunque ustedes no lo crean, se hace lo que uno dice”. Cabe destacar que este último comentario fue eliminado de la versión estenográfica difundida por la oficina de prensa de la Presidencia de la República.

Isabel Miranda y Genaro García Luna.

Más adelante, Calderón reveló cuál fue la indicación que dio a la titular de Províctima, Sara Herrerías: “Claramente les pedí evitar la política de la canalización, que es un lanzamiento al infinito de los casos para que nunca se resuelvan. Le dije a la Procuradora: ‘Acompañen a las víctimas donde esté la Procuraduría, así sea un asunto local, vayan con ella. Si es necesario, pónganle un abogado y acompáñenla a que el caso pueda resolverse'”.

Sicilia replicó: Anteayer, una de las víctimas del Movimiento habló a Províctima y en tres minutos la despacharon a la Policía Federal, la canalizaron para allá. Aquí tenemos la grabación.”

Drogas, ¿al alza o a la baja?

Sicilia: “Usted sabe bien, porque lo ha señalado reiteradas veces, que su estrategia de guerra no ha disminuido un ápice el mercado del consumo de drogas en nuestro vecino del norte y los agentes criminales continúan ganando miles de millones de dólares anuales por ese consumo.”

Calderón: “No es mi objetivo disminuir el consumo de drogas. Mi objetivo es recuperar la seguridad de los ciudadanos. (…) Mi reproche, o mi señalamiento, es a los americanos. Ellos siguen dando miles de millones de dólares a los criminales, que si no los tuvieran creo que los hubiéramos derrotado ya hace un buen rato.”

Veracruz y ONU, ¿voces del autoritarismo?

Sicilia: “Nos preocupa sobremanera que, después de lo que hablamos hace tres meses en este mismo sitio (…) usted haya afirmado que cobra más muertos la delincuencia que todos los regímenes autoritarios, cito textualmente sus palabras: ‘El crimen y la delincuencia es una plaga que hemos decidido exterminar en nuestro país, tómese el tiempo que se tiene que tomar y los recursos que se necesiten’. Ese tono lleno de violencia y de desprecio, lleno de presagios siniestros, no se diferencia del tono con el que el gobernador Javier Duarte se expresó frente a los 35 cadáveres arrojados sobre las calles de Boca del Río: ‘Es muy claro –dijo con la suficiencia de lo inhumano—, en Veracruz no hay cabida para la delincuencia. Estamos combatiendo como nunca antes el crimen, Estamos aquí enfrentando ese problema nacional con valor y entereza. Lo estamos la política del haciendo de manera coordinada, vinculante, estrecha y cercana con el presidente de la República”.

Calderón: “Rechazo totalmente esas expresiones del Gobernador. Cuando yo hablé frente a las Naciones Unidas dije: ‘El crimen organizado ha matado más gente que los regímenes dictatoriales en México y en muchas partes de América Latina, no sé de otras partes del mundo, pero acá sí’. Cuántos muertos hubo en la Guerra Fría en México, cuántos muertos de las  dictaduras militares, versus las decenas de miles de muertos, de decapitados, de desaparecidos, de secuestrados de los criminales aquí, en México, y en Centroamérica. (…) Y sí, no soy poeta, pero también tengo derecho a una metáfora, yo sí creo que eso es una plaga, es como una plaga y, Javier, usted entiende perfectamente el sentido de la metáfora. (…) Y si ése es el tono que se entiende, ese no es el tono, ni quiso serlo. Procuraré no incurrir en los terrenos de la metáfora la próxima vez.”

Javier Sicilia e Isabel Miranda de Wallace.

Sicilia: “Las metáforas siempre son equivocadas.”

Calderón: Se agradece el consejo, pero también son ilustrativas. Utilicé, y creo que es válido, una metáfora (pero) no lo dije frente a un grupo de cadáveres.”

Paramilitares, ¿sí o no?

Sicilia: Sus decisiones, señor presidente, además de generar más violencia y terror, están provocando el surgimiento de grupos paramilitares que, en esta atmósfera enrarecida y atroz, se sienten autorizados para ejercer, asesinando impunemente a más mexicanos, lo que estúpidamente llaman justicia.”

Calderón: “Vamos viendo de dónde surgió este último debate de grupos paramilitares: sale un video en Veracruz, de los llamados Mata zetas, que dicen que van a acabar con Los Zetas, etcétera, etcétera. (…) Los Mata zetas no son paramilitares, sino que son, como ellos lo reconocen, integrantes de un cártel asociado al Cártel de Sinaloa, el llamado Jalisco Nueva Generación. De manera tal que, compartiendo el tema y la preocupación, no es el caso en este Veracruz, de la existencia de paramilitares, y no es el caso, digamos, de la existencia en México, ni de que se tolere, y mucho menos que se propicie. Se lo puedo asegurar.”

Partidos políticos, ¿aliados del hampa?

Sicilia: “Exigimos un drástico y transparente deslinde de todos los partidos políticos respecto del crimen organizado, lo que significa que no deberán aceptar un solo peso del narcotráfico, de la delincuencia o por fuera de la ley; que no deberán aceptar un solo candidato o candidata que tengan vínculos con la delincuencia organizada; que denunciarán cualquier amenaza o extorsión que amenace el proceso electoral.”

Calderón: “Estoy de acuerdo. Apoyo el deslinde de los partidos respecto de los criminales. Ahí podemos encontrarnos varias sorpresas, por cierto.”

Solalinde, ¿verdades o abusos?

Sicilia: “Su gobierno no ha escuchado la verdad del padre Solalinde, ha preferido defender una institución corrompida, como es el Instituto Nacional de Migración.”

Calderón: “Por supuesto que hemos defendido migrantes, por supuesto que estamos depurando el INM, hemos metido a la cárcel a funcionarios de Migración. Si esa es la verdad de Solalinde, sí la hemos defendido. Hay otras verdades de Solalinde que, definitivamente, no voy a defender. ¿Sabe cuál? La que dijo acerca de que le pidiéramos perdón a Los Zetas. Está totalmente equivocado el Padre Solalinde, es absurdo. De qué le tenemos que pedir perdón a Los Zetas. La verdad es que yo no se los voy a pedir. (…) No sé por qué lo dijo el padre, francamente. Yo creo que será muy respetable en su curato, pero la verdad se equivocó. Yo creo que no se puede abusar así del prestigio de la autoridad moral que te da una sociedad.”

Ley de Geolocalización, ¿cuándo?

Alejandro Martí (presidente de México SOS, agrupación invitada al encuentro por el gobierno federal): “La iniciativa de Ley de Geolocalización, que permitiría ubicar el lugar desde donde se realizó una llamada de extorsión y obligaría a las concesionarias a bloquear el servicio de celulares al interior de los penales, se presentó a inicios del año ante el Congreso y sigue en espera de ser discutida. Las dilaciones por parte de las autoridades cuestan vidas, desde entonces al día de hoy, el número de extorsiones supera los dos mil casos y los secuestros suman más de 600.”

Calderón: “La ley de Geolocalización es muy importante. En fin, habrá que empujarla. Efectivamente, ahí hay la solución a muchísimas cosas. Nos puede ayudar muchísimo a todos los niveles de Gobierno en la manera de perseguir los delitos.”

La Policía, ¿abierta o cerrada?

Ernesto López Portillo, vicepresidente del Instituto para la Seguridad y la Democracia, Insyde AC): “Está en manos del Congreso la propuesta que Insyde realizó, de la mano del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, de la ley que crea al auditor especial de las policías federales, que se alinea, a su vez, con la propuesta en seguridad y justicia de la UNAM. Le pido, respetuosamente, señor presidente, que destine los recursos a su alcance para apoyar esta iniciativa. No acepte más la oferta de una policía sana que, en los hechos, se encierra para protegerse a sí misma.”

Calderón: “El auditor de la Policía Federal que sugiere es una figura, desde luego, interesante, y con mucho gusto voy a revisar el proyecto de iniciativa ley que menciona que se presentó, aunque ya hay una figura, que es el Coordinador de Asuntos Internos de la Policía Federal (al que yo nombro). Yo le he instruido al secretario, incluso, que veamos ahora el reemplazo de ese funcionario y que se consulte con las organizaciones de la sociedad civil acerca de la o las personas que los pueden desempeñar. (…) Entonces, yo le pediría al secretario (de Gobernación, Blake Mora) que, por lo pronto, ponga a consideración de ustedes los candidatos que tenemos, para que nos den una opinión y también vemos cómo reforzar este tema de la cómo supervisar a la policía y a las Fuerzas Armadas.”

Epílogo

Cabe destacar que el encuentro en Chapultepec fue aprovechado por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para invitar a una protesta cívica durante la noche previa al Día de Todos los Santos, con un llamado indirecto al resto de las agrupaciones ahí representadas para que se sumen.

“Convocamos a todos los líderes del dolor –dijo Sicilia, durante su participación–, a todos los ciudadanos de buena voluntad y a todas las organizaciones civiles que busquen construir la paz en nuestro amado México, más allá de diferencias ideológicas, políticas y sociales, a reunirnos la noche del 31 de octubre en todas las plazas, zócalos, cementerios, escuelas, centros ceremoniales, en todo espacio público que nos haya quitado la delincuencia y la incapacidad gubernamental, allí donde los señores de la muerte hayan dejado dolor y hayan pretendido destruir la esperanza, para juntar nuestros dolores, recordar a nuestros muertos y manifestar nuestra voluntad de paz, de amor y de justicia. Salgamos esa noche a nombrar a nuestros muertos. Llevemos junto a sus nombres y fechas de nacimiento y muerte fotografías, prendas, todo aquello que los haga de nuevo presentes entre nosotros, para que todo México sepa que alguna vez habitaron en esta casa que tiene una deuda inmensa con su memoria y la justicia y la paz que les debemos y nos debemos…”

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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