Calderón a Províctima: Eviten canalizar a afectados a otras dependencias
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Calderón a Províctima: Eviten canalizar a afectados a otras dependencias

El mandatario garantizó que su gobierno pondrá todos los recursos a su alcance y trabajará hombro con hombro con la ciudadanía, para que la institución responda con eficacia y sensibilidad; para ello ya está en servicio la línea telefónica 01 800 VICTIMAS (01800 842 84 62).
10 de octubre, 2011
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Felipe Calderón durante la inauguración de la Procuraduría Social de Atención a Víctimas de los Delitos//FOTO: Cuartoscuro

El presidente Felipe Calderón inauguró la Procuraduría Social de Atención a Víctimas de los Delitos (Províctima) y llamó a los ciudadanos a actuar y responder “sin titubeos”, para hacer frente de manera integral al problema que ocasiona el crimen organizado.

El mandatario garantizó que su gobierno pondrá todos los recursos a su alcance y trabajará hombro con hombro con la ciudadanía, para que la institución responda con eficacia y sensibilidad; para ello ya está en servicio la línea telefónica 01 800 VICTIMAS (01800 842 84 62).

En las instalaciones de esta nueva institución, el Ejecutivo federal instruyó a su titular, Sara Irene Herrerías Guerra, a evitar la acción de “canalizar” a las víctimas de la violencia hacia otras dependencias, pues aunque sea bien intencionado, puede retrasar la entrega de ayuda.

Acompañado por los titulares de las secretarías de Gobernación, Salud, Hacienda, Seguridad Pública, la Defensa Nacional, Marina y Desarrollo Social, así como de las procuradurías General de la República (PGR) y capitalina, Calderón Hinojosa pidió llevar a cabo el registro nacional de víctimas de la violencia.

Asimismo, el Ejecutivo federal exhortó a la nueva procuradora a centrar su trabajo tanto en las víctimas de la violencia como de sus deudos.

Recordó que en un ejercicio complejo y riesgoso pero al final de cuentas “democrático e inédito”, ha tenido encuentros para establecer un diálogo abierto, directo, franco con la sociedad en múltiples instancias.

El presidente Calderón aseguró que ello le ha permitido acercarse a las víctimas y conocer de viva voz los casos, todos desgarradores, de madres y padres que han perdido a sus hijos en manos de los delincuentes.

“Hemos escuchado entre lágrimas de tristeza pero sobre todo de rabia, o de las dos cosas, cómo la gente después de ser víctima de un delito, víctima de la delincuencia, vuelven a sufrir la doble victimización: por un lado la violencia misma y por otra, la indolencia, el maltrato, la insensibilidad de servidores públicos”, expuso.

Al destacar que cada víctima de la violencia “es una herida que está abierta en la sociedad”, recalcó que el deber “moral y legal” de las autoridades es “cerrar esa herida” y para ello es necesario que los delitos no queden impunes.

“Tenemos la obligación ética y humana en todos los niveles de gobierno -no sólo en el nivel federal, en todos los poderes públicos, no sólo en el Ejecutivo- de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para aliviar la pena que sufren las víctimas de la violencia, los ofendidos del delito”, enfatizó.

Por ello el gobierno federal asume su compromiso de brindar atención a las víctimas de la violencia, y aunque reconoció que muchas dependencias contaban con áreas especializadas en esa tarea, era necesario profundizar y estructurar de manera organizada los esfuerzos que hasta ahora se hacían por separado.

En ese sentido, llamó a las diversas dependencias federales a que en el ámbito de sus competencias hagan un esfuerzo para ver la manera en la que puedan ayudar a una víctima de la delincuencia.

Durante el acto Calderón Hinojosa celebró la presencia del titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Miguel Ángel Mancera, y reconoció la buena coordinación que en esta materia se ha dado entre los gobiernos federal y de la ciudad de México.

Notimex.

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20 de septiembre, 2020
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Protestas en Bielorrusia

Getty Images
Las protestas no violentas tienen más posibilidades de éxito.

La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe…

Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia está en Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

Las autoridades han reaccionado con brutalidad: muchos manifestantes han sido arrestados y hay numerosas denuncias de torturas a manos de la policía.

Protestas en Bielorrusia

Reuters
Las protestas en Bielorrusia han movilizado a mucha gente. ¿En cantidades suficientes?

A pesar de esto, sin embargo, el movimiento de momento se ha mantenido fundamentalmente pacífico.

Pero, ¿cuán probable es que tenga éxito?

Lecciones de la historia

Una buena forma de evaluarlo es mirando la historia.

Que es lo que ha hecho la politóloga de Harvard Erica Chenoweth.

La profesora Chenoweth ha centrado su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

A diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. No existe tal mecanismo en una dictadura.

Erica Chenoweth

Kris Snibbe / Harvard Gazette
La politóloga de Harvard Erica Chenoweth ha estudiado la efectividad de las protestas.

Estas definiciones, sin embargo, son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? A menudo, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático.

Y también está el problema de cómo se clasifica la violencia y la no violencia.

¿Los ataques a la propiedad deben considerarse “violentos”? ¿Qué pasa con las personas que gritan insultos racistas pero sin agresión física? ¿Qué pasa con los actos de autosacrificio, como la autoinmolación o las huelgas de hambre? ¿Son violentos?

Las ventajas de la no violencia

A pesar de estas dificultades de categorización, existen algunas formas de protesta que son claramente no violentas y otras que son claramente violentas.

El asesinato es claramente violento. Las manifestaciones pacíficas, las peticiones, los carteles, las huelgas y los boicots, las sentadas y las huelgas no son violentas.

De hecho, según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta.

Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La siguiente pregunta entonces es: ¿por qué?

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

Protestas en Bielorrusia

Getty Images
La no violencia atrae a mucha más gente a las manifestaciones.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado.

Y, por lo general, también requiere menos tiempo.

Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Pero, ¿por qué importa esto?

Bueno, tomemos la llamada Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic. Cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

El 3,5%

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población.

Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).

La regla del 3,5% tampoco es estricta.

Muchos movimientos tienen éxito con tasas de participación más bajas que esta, y uno o dos fracasan a pesar de contar con el apoyo de las masas: el levantamiento de Bahréin de 2011 es uno de esos ejemplos que cita Chenoweth.

Menos efectivas

Los datos originales de Chenoweth llegan hasta 2006, pero la académica acaba de completar un nuevo estudio que examina los movimientos de protesta más recientes.

Y aunque sus últimos hallazgos generalmente refuerzan la investigación inicial, que muestra que la no violencia es más efectiva que la violencia, también ha identificado dos nuevas tendencias interesantes.

La primera es que la resistencia no violenta se ha convertido, con mucho, en el método de lucha más común en todo el mundo, mucho más que la insurrección armada o la lucha armada.

De hecho, entre 2010 y 2019 hubo más levantamientos no violentos en el mundo que en cualquier otra década de la historia registrada.

Argelia

Getty Images
Las protestas de Argelia en 2019 obligaron a dimitir al presidente Bouteflika.

La segunda tendencia es que la tasa de éxito de las protestas ha disminuido.

Ha caído drásticamente en lo que se refiere movimientos violentos: actualmente alrededor de nueve de cada diez movimientos violentos fracasan, dice Chenoweth.

Pero la protesta no violenta también tiene menos éxito de lo que solía.

Antes, alrededor de una de cada dos campañas no violentas tenía éxito; ahora es alrededor de una de cada tres.

Aunque, por supuesto, también se han producido algunos éxitos desde 2006.

Por ejemplo, el presidente sudanés Omar al-Bashir fue depuesto en 2019. Y unas semanas más tarde, el malestar popular obligó a dimitir al presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Pero estas salidas son cada vez más raras.

¿Por qué? Bueno, podría haber muchas explicaciones, pero una parecería ser el impacto de doble filo de las redes sociales y la revolución digital.

Durante unos años, parecía que Internet y el auge de las redes sociales habían proporcionado a los organizadores de protestas una nueva y poderosa herramienta, facilitando la transmisión de información de todo tipo: por ejemplo, dónde y cuándo reunirse para la próxima marcha.

Pero los regímenes despóticos ahora han encontrado formas de darle la vuelta a esa arma y de usarla contra sus oponentes.

Policía en Bielorrusia

Reuters
Los gobiernos despóticos también utilizan la tecnología.

“La organización digital es muy vulnerable a la vigilancia y la infiltración”, dice Erica Chenoweth.

Y los gobiernos también pueden utilizar las redes sociales para hacer propaganda y para difundir desinformación.

Lo que nos lleva de regreso a Bielorrusia, donde los teléfonos de los manifestantes detenidos son examinados de forma rutinaria para establecer si siguen los canales de la oposición en la aplicación de mensajería Telegram.

Cuando las personas que manejan estos canales han sido arrestadas, Telegram se ha apresurado a cerrar sus cuentas con la esperanza de hacerlo antes de que la policía haya podido verificar la lista de seguidores.

¿Podrá el presidente Alexander Lukashenko aferrarse al cargo? ¿Realmente conseguirá sobrevivir ahora que está tan claro que existe una oposición tan generalizada a su gobierno?

Tal vez no. Pero si la historia sirve de guía, es demasiado pronto para descartarlo.


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