Imprudente, pero acertada, oferta de Perry para enviar tropas a México: The Economist
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Imprudente, pero acertada, oferta de Perry para enviar tropas a México: The Economist

6 de octubre, 2011
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El aspirante republicano a la presidencia de EU, Rick Perry. Foto: AP.

A Rick Perry, gobernador de Texas, “nunca se la ha dado mucho la prudencia“. Aun ahora, que compite por la candidatura republicana para la presidencia de Estados Unidos, “tiene la tendencia a decir cualquier cosa que le viene a la mente“, afirmó The Economist.

Aún así, algunos expectadores se sorprendieron hace unos días, cuando Perry, hablando en el ayuntamiento de New Hampshire, afirmó que consideraría desplegar tropas norteamericanas en México para ayudar en la pelea contra los cárteles –asumiendo, por supuesto, que México aceptaría. “Es muy importante  para nosotros trabajar con ellos para evitar que fracasen”, afirmó Perry sobre México.

Según la publicación británica, “Perry toma la situación seriamente“, afirmó The Economist. En el contexto referido por la revista inglesa, “la guerra contra los cárteles en México continúa ferozmente pero sin éxito desde 2006, cuando Felipe Calderón, desplegó al Ejército en contra del crimen organizado.” Además, se remarca que EU sólo ha dado una pequeña aportación a través la Iniciativa Mérida, la cual fue lanzada en 2008 y que transfiere 500 millones de dólares al año hacia México y Centroamérica con fines militares, de entrenamiento y para afianzar la gobernabilidad.

Según la reflexión de la publicación, esta cantidad es una pequeña fracción de lo que los consumidores de drogas estadounidenses mandan a México como parte del multimillonario comercio anual de drogas. La actual política fronteriza de EU se ha enfocado en agrupar a los agentes de la Patrulla Fronteriza,construir cientos de kilómetros de muro divisorio, mandar aviones no tripulados o rastrear a los compradores de armas. Estas medidas, como fue el caso de la operación Rápido y furioso, tienen en común el deseo de detener la migración ilegal, pero “han llegado a perjudicar a México”.

En cualquier caso, la sugerencia de Perry ha sido atacada en ambos países. “Para ser exactos, él sólo afirmó que enviar tropas de EU a México podría ser necesario para ayudar a revertir la situación, no es que el envío sea su meta”, analiza The Economist. Sin embargo, los funcionarios de México rápidamente aclararon que no hay siquiera una posibilidad de que esto suceda.

“Es en vano”, afirmó Arturo Sarukhan, embajador de México en EU. La reacción fue igualmente severa en EU, lo cual no es sorprendente. Aún si México es el país vecino, las encuestas sugieren que la opinión pública estadounidense tiene un ánimo no intervencionista, quizá porque están cansados de la guerra o tal vez sea la ausencia de recursos, pero una encuesta en junio pasado del Centro de Investigación Pew, encontró que 58% de los entrevistados y 55% de los conservadores republicanos pensaban que EU debería poner menos atención a los problemas foráneos. Si la guerra contra las drogas en México se mantiene feroz, a pesar de lo que los estadounidenses pudieran pensar, deberían preguntarse si tienen suficiente filtro sobre la frontera con México como para ignorar los problemas del vecino.

Mientras tanto, el comentario de Perry dio algunas señales sobre la forma en que podría desarrollar su política exterior de ganar la presidencia. Esta es una inevitable y difícil pregunta, pues el gobernador no tiene mucha experiencia en el tema y los candidatos presidenciales algunas veces pueden ser muy ingenuos. Una cosa que ha sobresalido con el período de gobernador de Perry, es que “sus relaciones de negocios con otros países son más pragmáticas que ideológicas” y ha sido golpeado por realizar pactos con China y Venezuela, y en la campaña ocasionalmente ha sido golpeado con notas agresivas.

“Necesitamos ser cuidadosos antes de que entremos en un área que los intereses de EU están siendo verdaderamente golpeados“, afirmó Perry en agosto, en referencia a Afganistán. Pudiera ser que la política exterior de Perry podría ser llevada por una cerrada definición de intereses nacionales. Si es el caso, parecería excluir  compromisos extremos a la guerra o la paz o grandes causas. En este contexto, sus comentarios sobre México no son extraños, “él está en lo cierto sobre el interés de EU en el futuro del vecino del sur, incluso si su sugerencia es completamente difícil de aceptar.”

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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