Informe de CNDH intenta encubrir o no decir la verdad: exprocurador de Guerrero
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Informe de CNDH intenta encubrir o no decir la verdad: exprocurador de Guerrero

12 de enero, 2012
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Alberto López Rosas, exprocurador de Guerrero, en conferencia de prensa el miércoles 11 de enero. Foto: Cuartoscuro.

Aunque en los días recientes, el exprocurador guerrerense Alberto López Rosas ha acusado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de proteger a la Policía Federal (PF) en su informe preliminar sobre los hechos suscitados en, Guerrero, hace un mes, hoy el exfuncionario detalló en entrevista con Carmen Aristegui sus razones para esta acusación.

López Rosas afirmó que la CNDH incurre en imprecisiones en su informe sobre los hechos de Ayotzinapa en los que murieron tres personas, dos estudiantes y un empleado de una gasolinería.  Ante la afirmación de CNDH de que los únicos que dispararon fueron los elementos estatales, López Rosas afirmó que “hay un intento de encubrir o de no decir la verdad en el informe de CNDH.”

Además informó que  hay 12 policías arraigados entre las filas de las policías locales y no hay ninguno de la PF, aún cuando los videos tomados aquella fecha demuestran que la PF sí disparó en la dirección donde murieron los dos estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, y los policías locales sólo son vistos apuntando sus armas.

El exprocurador llegó a la conclusión  de que debido a las contradicciones de los peritajes de la CNDH y la PGJ-Guerrero, debe haber peritajes de terceros ajenos a ambas dependencias.

“No puedo permitir que se nos acuse de homicidios que no cometieron las corporaciones (estatales)”, afirmó López Rosas.

López Rosas finalizó recordando que “el primer informe del vocero de la SSP dijo que no habían estado los federales, que habían llegado posteriormente, a acordonar el área.” La evidencia de que no es cierto esto y sus contradicciones con los peritajes de la CNDH, afirmó, le obligan a ayudar a esclarecer este suceso.

Los detalles

El exprocurador de Guerrero afirmó que “es de interés general lo que pasó hace exactamente un mes y tratar de ubicarnos en el contexto y en una realidad que me parece ha sido distorsionada”, pues “de alguna manera se ha tratado de desviar la investigación.”

López Rosas insistió en su versión que se contrapone con la de la CNDH en el sentido de que envió a sus policías sin armas en primera instancia y posteriormente mandó otros elementos armados ante el escenario caótico de balaceras intermitentes y una gasolinería incendiada. Agregó que era irresponsable dejar a sus elementos acuartelados mientras se suscitaba este enfrentamiento.

Además agregó que su policía asistió sólo en apoyo, pues al ser zona federal la corporación protagonista era la PF.

Otra contradicción que existe entre CNDH y la PGJ-Guerrero es que según la primera instancia, los disparos habría tenido una trayectoria poniente-oriente, lo cual demostraría que los elementos estatales habrían sido quienes dispararon. Según la PGJ-Guerrero, los disparos tuvieron trayectoria de norte a sur, lo cual demostraría que los tiradores eran de la PF.

Además, López Rosas afirmó: “Me parece muy grave una apreciación que está basada en supuestos cuando a casi un mes hay elementos suficientes para determinar las trayectorias.” Y concluyó: “La CNDH no hizo los análisis  suficientes.

Sobre otras pruebas de la CNDH como supuestos disparos en las paredes que demostrarían los disparos de las policías locales, el exprocurador afirmó que cuando aún no se daban los hechos “de ataque frontal a los manifestantes y esos dos orificios ya están ahí.” Define además que “los dos orificios son antiguos, existentes antes de esta agresión.”

La CNDH a través del informe presentado por su titular, Raúl Plascencia, afirmó que el supuesto balazo que se observaba en el tráiler y que entre otros disparos hacia esa dirección habrían herido al chofer y matado a los estudiantes de la normal, demostraban -de acuerdo con la CNDH- que los disparos provenían de los policías estatales.  En este mismo sentido, las patrullas de la PF mostraban el mismo tipo de orificios en las ventanas.

La respuesta a esta situación, de acuerdo con la versión presentada por López Rosas en el programa de Aristegui es que estos daños causados a las patrullas de la PF y al tráiler, son piedras lanzadas por los estudiantes de la normal de Ayotzinapa, los cuales -según el exprocurador apoyado por videos- se percataron de que los balazos que quitaron la vida a sus compañeros provinieron de la PF y contestaron con piedras. Afirmó que esto sustenta su hipótesis de que quien atacó a los estudiantes fue la PF y no los estatales.

En el informe -hizo notar López Rosas- se puede ver una foto de federales apuntando sus armas de norte a sur, dirección en la que habrían disparado. El exprocurador declaró que los federales dominaban toda el área de norte a sur, mientras los ministeriales llegaron en un momento en el que ya habían muerto los dos estudiantes.

Los estudiantes reprochan a los federales las caídas de sus compañeros y en la mayoría de sus declaraciones ministeriales posteriores acusan a los federales, de acuerdo con el extitular de la PGJ-Guerrero.

También declaró que los federales dispararon cerca de 20 minutos, de forma  indiscriminada contra los estudiantes, en una forma que calificó como “irracional”.

Otro tema sensible para el exfuncionario es el jefe de la policía local que portaba una camiseta verde, quien a su decir, no disparó, puesto que las pruebas de pólvora salieron negativas y en una entrevista que se publicó hoy en medios nacionales niega haber lesionado a alguien.

Finalmente, el exprocurador López Rosas afirmó que la policía local a su cargo fue enviada con armas después de las 12:34, después de la caída de los estudiantes y ya con la gasolinera en llamas, al reflexionar que sería negligente mantener acuartelados a los agentes.

Escucha completa la entrevista que hizo Carmen Aristegui a Alberto López Rosas:

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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