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IFAI le advierte a la PGR:
Informen ya el número de muertos
En caso que la PGR no entregue la información de forma inmediata, los comisionados del IFAI la denunciarán ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) por desacato a una de sus resoluciones.
Por Daniel Lizárraga
6 de enero, 2012
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Manifestación contra la violencia afuera de las oficinas de la PGR en la Ciudad de Méxio. FOTO: Cuartoscuro

El Instituto Federal de Acceso a la Información y Datos Personales (IFAI) envió la tarde de ayer un oficio a la Procuraduría General de la República (PGR) en el cual exige que se entregue de inmediato la cifra de muertos por la guerra contra el narcotráfico correspondiente al año 2011, en cumplimiento a una de sus resoluciones sobre este controvertido tema aprobada por decisión unánime de sus comisionados desde el pasado 26 de octubre.

Además, advirtió a la Presidencia de la República que, “a la brevedad”, se liberen por completo las bases de datos que tienen en su poder.

El ultimátum del IFAI se dio luego de que Animal Político reveló que el gobierno de Felipe Calderón ocultó la cifra oficial sobre el número de fallecidos mediante una maniobra en la que resultaron involucradas la PGR así como la propia Presidencia.

La primera de ellas incluso argumentó que la información estaba clasificada por razones de seguridad nacional.

Esta postura oficial -que aun no había trascendido a la luz pública-, fue plasmada por la PGR en un oficio (SJAI/DGAJ/11230/2011) enviado a un ciudadano que hizo una solicitud para acceder a esa base de datos.

Tras darse a conocer el hecho, la PGR informó que sí daría a conocer el número de muertos en la guerra contra el narcotráfico y aseguró que la base de datos no estuvo clasificada aun cuando la misma dependencia lo había decretado así desde el pasado 6 de diciembre.

Ayer, la secretaria de Acceso a la Información del mismo IFAI, Cecilia Azuara, confirmó para Animal Político las medidas que tomarán contra la PGR toda vez que –desde su perspectiva- interpretaron en forma dolosa el contenido del expediente 4482/11.

Mientras tanto, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Óscar Vega Marín, afirmó que la base de datos para determinar una cifra de asesinados en 2011 “está en construcción”, porque la actualización lleva tiempo, pero el compromiso del gobierno es que toda información en condiciones de certeza y de validación esté disponible para la sociedad.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, el funcionario refirió la cifra de 20 mil 597 homicidios dolosos en el país de enero a noviembre de 2011, lo cual se puede consultar en internet, pero “venimos avanzando en la clasificación”, ya que algunos son de actividad delincuencial y otros no.

No obstante, para la secretaria de Acceso a la Información del mismo IFAI, Cecilia Azuara, la PGR mostró un comportamiento irregular a lo largo de todo este procedimiento, ya que primero dijo la que información no existía y una vez que se le ordenó buscarla en todas sus dependencias, resultó que ésta sí estuvo en sus archivos, pero sería clasificada por seguridad nacional.

“Eso no puede ser. El sentido de la resolución fue claro: busca la información y, en caso de existir, entrégala. Por definición, los datos estadísticos no pueden ser clasificados por seguridad nacional”, sostuvo.

En caso que la PGR no entregue la información de forma inmediata, los comisionados del IFAI votarían en su sesión plenaria del próximo miércoles un acuerdo para denunciarla ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) por presunto desacato a una de sus resoluciones y por haber elaborado una interpretación dolosa para bloquear el acceso a la información.

En este tipo de casos el IFAI presenta las denuncias contra quien resulte responsable a fin de que el Órgano Interno de Control de la PGR –que depende de la Función Pública- determine qué servidores públicos serían los presuntos responsables del desacato.

Animal Político buscó una reacción del IFAI, toda vez que en la investigación sobre el ocultamiento del número de muertos en la guerra contra el narcotráfico en el año 2011 resultaron involucradas dos decisiones de sus comisionados.

Entrevistada en su despacho, Cecilia Azuara rechazó que los comisionados hayan incurrido en algún tipo de irregularidad o falta de atención en este caso. Desde su perspectiva el IFAI actuó “de buena fe”, sin embargo, la PGR tomó un camino poco claro al atener una de sus resoluciones.

¿El IFAI respaldó a la PGR en esta maniobra? Es decir, en el hecho de que primero aseguraran que la información sobre la cifra de muertos en el 2011 no existía y, posteriormente, sí la localizaran pero imposible de abrirse por razones de seguridad nacional. –se le preguntó-

-De ninguna manera sucedió así. La resolución ante una inexistencia de información fue que se hiciera una búsqueda exhaustiva en sus archivos y dependencias y, en caso de localizarse, ésta debía abrirse. Los datos estadísticos por definición son públicos.

¿Pero al final el camino no es dejar al solicitante de esta información en el aire?

-No será así. Hay dos rutas. La primera será lo que hará el IFAI para que se cumpla con su resolución. La segunda, sin duda alguna, está en manos del solicitante quien puede acudir al juicio de amparo.

En el caso de Presidencia, el IFAI confirmó que los datos no se abrieran porque están en proceso de validación. Sin embargo, nunca especificaron un tiempo, un día, un mes, para que deban abrirse. ¿Por qué no fue más claro el IFAI en la temporalidad como lo ha sido en otros casos?

-La Ley Federal de Transparencia fija un plazo de uno a 12 años para reservar información. Cuando se trata, como en este caso, de archivos que tardan en liberarse en poco tiempo, en unos cuantos meses, no es necesario precisarlo en la resolución. Es decir, Presidencia sabe que se trata de unos cuantos meses, ni siquiera un año, que sería el plazo mínimo.

-¿Entonces en el caso de Presidencia cuándo debe abrirse la información?

-A la brevedad.

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7 emociones que sentíamos los seres humanos y que ya no existen
Cuando pensamos en las emociones, tendemos a pensar que son fijas y compartidas por todo el mundo. Sin embargo, no solo varían de país en país sino que también cambian con los tiempos. Aquí te explicamos algunas que eran muy comunes en el pasado.
21 de abril, 2019
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Ilustración antigua

Getty Images
En el pasado, las emociones se asociaban con más frecuencia a determinados momentos o lugares.

Solemos pensar que las emociones son fijas y universales.

Sin embargo, estas varían de país en país (piensa por ejemplo en la palabra schadenfreude, que solo existe en alemán y que describe el disfrute ilícito de la mala fortuna ajena) y nuevas emociones aparecen todo el tiempo.

El cambio de los emoticones, que tanto usamos hoy día para expresar nuestros sentimientos, también refleja lo dinámicas que pueden ser las emociones.

BBC Radio 3 conversó con Sarah Chaney, experta del Centro para la Historia de la Emociones, en Reino Unido, sobre las emociones del pasado que pueden ayudarnos a entender cómo nos sentimos hoy.

Estas son algunas de ellas.

1. Acedía

La acedía era una emoción muy específica experimentada por hombres muy específicos en la Edad Media: monjes que vivían en monasterios.

Esta emoción surgía, por lo general, a raíz de una crisis espiritual.

Monjes

Getty Images
Se trataba de una emoción ligada directamente a los monjes de los monasterios.

Aquellos que la experimentaban sentían desazón, desgano, apatía y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa.

“Es posible que hoy día esto sea catalogado como depresión”, explica Chaney. “Pero la acedía estaba específicamente asociada con una crisis espiritual y con la vida en un monasterio”.

Seguramente esto era una fuente de preocupación para los abades, que se desesperaban por la indolencia que acompañaba a la acedía.

De hecho, con el paso del tiempo, el término “acedía” se fue volviendo intercambiable con el de pereza”, uno de los siete pecados capitales.

2. Frenesí

“Esta es otra emoción medieval”, dice Chaney.

Hombre capturado

Getty Images
El frenesí iba acompañado de una agitación física: hubiera sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

“Es como la ira, pero es más específica que la ira que entendemos hoy. Alguien que experimentaba frenesí se habría sentido muy agitado. Habría tenido ataques violentos de furia, y habría hecho pataletas y mucho ruido”.

Habría sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

Esta emoción pone de relieve nuestra tendencia actual a pensar en las emociones como algo esencialmente interno, algo que podemos esconder si lo intentamos.

Esto sencillamente no podía aplicarse a la gente que experimentaba frenesí en el Medioevo.

Muchas emociones históricas están tan ligadas a un tiempo y a un lugar que es imposible sentirlas ahora.

3. Melancolía

Melancolía es una palabra que usamos para describir una especie de tristeza calma o un estado contemplativo.

“Pero en el pasado, la melancolía era diferente”, señala Chaney. “A comienzos del período moderno, se pensaba que la melancolía era una aflicción física que se caracterizaba por el temor“.

Melancolia

Getty Images
Antes, se pensaba que la melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

La melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

“Uno de los síntomas de la melancolía en ese entonces era el miedo. En algunos casos, la gente tenía terror de moverse porque pensaba que estaba hecha de cristal y se rompería”, cuenta Chaney.

El rey Carlos VI de Francia sufría de melancolía y por ello había hecho coser varas de hierro en su ropa para evitar hacerse añicos de forma accidental.

4. Nostalgia

Esta es otra emoción que quizás creas que ya conoces. “Usamos la palabra ‘nostalgia’ de manera muy frecuente en las conversaciones hoy día, pero cuando empezó a usarse, se refería a algo que se pensaba que era una enfermedad física“, afirma Chaney.

Marineros

Getty Images
La melancolía estaba asociada a los marineros que extrañaban su hogar en tierra firme.

“Era una enfermedad del siglo XVIII de los marineros: algo que les pasaba cuando estaban muy lejos de su casa, y estaba vinculada al anhelo de regresar”.

Un caso severo de nostalgia podía incluso llevar a la muerte.

No se compara realmente con nuestra definición actual de nostalgia, que describe la añoranza por los buenos tiempos.

5. Neurosis de guerra

Muchos habrán escuchado hablar de la neurosis de guerra, una condición que afectaba a los soldados en las trincheras durante la I Guerra Mundial.

Sodado

Getty Images
Los soldados que sufrían neurosis de guerra a veces perdían la facultad de ver o escuchar pese a que no tenían un problema físico que se lo impidiera.

Al igual que la melancolía, la nostalgia y muchas otras experiencias emocionales a lo largo de la historia, la neurosis de guerra fue considerada a veces una emoción y otras una enfermedad, por la forma en la que se hablaba de ella y por cómo se trataba.

“La gente que sufría neurosis de guerra tenía extraños espasmos y con frecuencia perdía la capacidad de ver y escuchar, pese a que no tenían ningún problema físico que se lo impidiera”, explica Chaney.

“Al principio de la guerra, se pensaba que estos síntomas se debían a que las explosiones les habían sacudido el cerebro. Pero más tarde, pensaron que todos los síntomas eran provocados por las experiencias que había vivido el paciente y su estado emocional”.

6. Hipocondría

La hipocondría era otra condición médica que para el siglo XIX había adquirido asociaciones puramente emocionales.

Mujer desmayada

Getty Images
Algunas emociones eran tratadas como si fuesen enfermedades.

“Era básicamente la versión masculina de lo que los médicos victorianos llamaban histeria“, dice Chaney.

“Se creía que causaba cansancio, dolor y problemas digestivos. En los siglos XVII y XVIII, se pensaba que la hipocondría estaba ligada al bazo, pero más tarde se la asoció a los nervios”.

Los victorianos creían que los síntomas eran causados por la hipocondría, o por la preocupación obsesiva por el cuerpo (a pesar de que se notaban los síntomas físicos, era la mente y las emociones las que se creía que estaban enfermas).

7. Demencia moral

El término “demencia moral” fue acuñado por el doctor James Cowles Prichard en 1835.

“Efectivamente, significa ‘locura moral'”, explica Chaney, “porque por mucho tiempo la palabra ‘moral’ significaba ‘psicológica’, ‘emocional’ y también ‘moral’ en el sentido en el que usamos la palabra ahora”.

Demencia moral

Getty Images
El término que servía para describir muchas emociones extremas

Los pacientes que Prichard consideraba “dementes moralmente” eran aquellos que actuaban de forma errática o poco usual sin mostrar síntomas de un desorden mental”.

“Él sentía que había un gran número de pacientes que podían funcionar como cualquier otra persona, pero que no podía controlar sus emociones, o cometían crímenes de forma inesperada”.

La cleptomanía, por ejemplo, en mujeres educadas de alta sociedad, podía ser visto como un signo de demencia moral porque eran mujeres que no tenían motivos para robar.

Era un término que servía para describir muchas emociones extremas y se aplicaba con frecuencia a niños difíciles.


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