Los 18 activistas asesinados en 2011: Primera parte
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Los 18 activistas asesinados en 2011: Primera parte

Aunque para la CNDH son 14 los activistas civiles asesinados durante el gobierno de Calderón, tal como informó el pasado 22 de diciembre de 2011, tan sólo el año pasado fueron denunciados al menos 18 homicidios de dirigentes e integrantes de movimientos sociales en todo el país.
Por Paris Martínez
16 de enero, 2012
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Aunque para la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) son 14 los activistas civiles asesinados durante el gobierno del presidente Felipe Calderón, tal como informó el pasado 22 de diciembre de 2011, tan sólo el año pasado fueron denunciados al menos 18 homicidios de dirigentes e integrantes de movimientos sociales en todo el país.

Ellos y ellas son, estos son sus rostros, éstas sus luchas.

Susana Chávez

Susana Chávez.

“Ni una muerta más”, era su grito de lucha, tal como el de otras miles de mujeres y hombres que, desde 1993, vienen denunciando los feminicidios en Ciudad Juárez y en todo el país. Pero esta frase le pertenece a ella un poco más que al resto, pues fue acuñada en su mente, generadora incansable de poesía.

Tenía 36 años, los acababa de cumplir hace un par de meses, y desde los 20 solía estar presente en todas las marchas, mítines y encuentros culturales organizados en la ciudad fronteriza para exigir justicia para las mujeres asesinadas y desaparecidas, así como libertad para amar a quien sea, así sea del mismo sexo, tal como ella quiere amar.

El 12 de enero de 2o11, sin embargo, Susana se convirtió en la primera activista asesinada en el año. “La noche llegó en tu corazón –reza uno de sus poemas–, tus ojos se cerraron en la llegada del mundo.”

Tres jóvenes la estrangularon en un baño, luego de bailar y reír junto con ella. Le cortaron una mano y arrastraron su cuerpo fuera del domicilio al que poco antes había llegado, tras conocerla en una cervecería.

Horas después, los homicidas fueron capturados, mientras el cuerpo de la joven permanecía sobre la terracería, con la ropa arremolinada en su dorso y vientre.

Malú, Elías y Luisa

Malú, Elías y Luisa.

El 7 de febrero de 2011, los hermanos Malú y Elías Reyes Salazar, así como la esposa de éste, Luisa Ornelas, fueron secuestrados por un grupo de hombres armados en Ciudad Juárez. Dos semanas después, sus cadáveres fueron localizados en descampado.

Con ellos, suman ya seis integrantes de la familia Reyes Salazar asesinados desde 2008 (cuatro hermanos, una cónyuge y un sobrino), a raíz de la lucha que algunos de ellos emprendieron, desde la década de los 80, en defensa de colonos de Guadalupe y Valle de Juárez, luego como fundadores del PRD en la región, y por último como defensores de los derechos humanos ante el incremento de la actividad delictiva y la cada vez mayor presencia de fuerzas militares en Ciudad Juárez.

El primero fue Julio César, hijo de Josefina, (la más destacada de todos los activistas de la familia), y dos meses después, en enero de 2009, Josefina también fue asesinada. Un año después, en agosto de 2010, fue abatido Rubén, exregidor de Guadalupe.

Luego vino el secuestro de Malú, Elías y Luisa, lo que generó movilizaciones en el estado, así como la instalación de un plantón de los Reyes Salazar en la Ciudad de México, no sólo para exigir justicia, también protección para el resto de la familia.

Fue al cabo de 18 días que sus cadáveres aparecieron junto a una carretera, tras haber sido extraídos de una fosa clandestina y conducidos hasta un punto donde fueran visibles.

“Cuando se llevaron a mis hermanos –narra Olga Reyes Salazar, la única integrante de la familia que se mantiene en la defensa de los derechos humanos–, los militares no miraron nada… luego los matan y los entierran, y los militares no miraron nada… después vienen las protestas, los asesinos los desentierran, y los militares no miraron nada… y luego los dejan tirados en la carretera, para que la gente los mire, pero los militares tampoco miraron nada… ¿De dónde salió esa gente armada que se llevó a mis hermanos?”

Hasta la fecha no ha sido esclarecido ninguno de los seis asesinatos y más de 30 integrantes de la familia Reyes Salazar han abandonado México ante las amenazas anónimas que siguen recibiendo.

Asimismo, al menos tres domicilios de la familia han sido saqueados, rociados con gasolina e incendiados.

Javier Torres Cruz

Javier Torres.

En 2007, y luego de varios años de defensa de los recursos naturales en Guerrero, Javier hizo lo que ninguna autoridad estatal o federal se había atrevido: Señaló al cacique Rogaciano Alba como el autor intelectual del homicidio de Digna Ochoa, la defensora de derechos humanos que -según las autoridades capitalinas- en 2001 se suicidó, pegándose un balazo en la cabeza y otro en la pierna.

Junto con ella, Javier había luchado contra el despojo de tierras ejidales en la Sierra de Guerrero, donde, según sus propias denuncias, el ganadero Rogaciano Alba (tres veces regidor de Petatlán) obligaba a los campesinos a sembrar enervantes, con la protección de militares.

Un año después de vincular a Alba con la muerte de Digna, en diciembre de 2008, Javier fue secuestrado por desconocidos, que lo torturaron por varios días antes de ponerlo en libertad, y por el cual la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al estado de Guerrero medidas de protección, que no fueron acatadas sino hasta agosto de 2009.

Los atentados, sin embargo, no cesaron, sólo se modificó la estrategia: Los narcotraficantes de la zona obligaron a Adela, esposa de Javier, a intentar matarlo, bajo la amenaza de asesinar a sus familiares.

Cuando un médico descubrió que los repentinos síntomas que presentaba Javier sólo podían deberse a envenenamiento, Adela confesó ante la comunidad el hecho y huyó, llevándose consigo a sus hijos.

Javier extrañaba a los niños, narró su hermano Alejandro, y fue con la oferta de permitirle verlos que lo tentaron para salir de su comunidad, La Morena, durante la tarde del 18 de abril de 2011.

Ese día, Javier fue acribillado.

Bárbara Lezama

Bárbara Lezama

El 4 de diciembre de 2011, Addy, Jacqueline, Henry y decenas de amigos más se congregaron en Facebook para desearle un feliz cumpleaños a Bárbara, aunque su edad fuera un secreto y aunque los buenos deseos debieran ir “de la Tierra al cielo”.

Bárbara murió el 30 de abril anterior, asesinada en su departamento de Tehuacán, Puebla. Primero intentaron asfixiarla con el cordel de una plancha y, al no lograrlo, golpearon su cabeza con un ladrillo, hasta que dejó de respirar.

Bárbara era transexual, sexoservidora e integrante del Frente Diverso Sexual de Tehuacán. Y “era altiva, sonriente, desafiante, transgresora”, recuerda Ayline, su amiga de la infancia.

“Ella era alta y simpática –dice Ayline–, y era bonita, muy bonita, tanto que resultaba imposible que pasara inadvertida cuando caminaba por la calle”.

Cuatro días después de su asesinato, Víctor Carrancá Bouget, procurador de Justicia de Puebla, aventuró que éste “no es un crimen de odio” y, técnicamente, tiene razón, ya que en esta entidad de la República Mexicana la discriminación  no está tipificada como delito ni como agravante en el Código de Defensa Social (código penal estatal).

Hasta la fecha, el homicida de Bárbara no ha sido identificado. Desde 2005, al menos 11 transexuales han sido asesinados en Puebla, la mayoría por estrangulamiento, traumatismo craneal o disparos en la cabeza.

Quetzalcóatl Leija Herrera

Quetzalcóatl Leija.

A los 18 años, Quetza se fue de casa, donde madre y padre censuraban su homosexualidad a tal grado que, en un momento de crisis, pensó incluso en ordenarse sacerdote.

Luego se fue de Guerrero a Europa en busca de la tranquilidad espiritual que el catolicismo no le brindaba, y exploró otros credos. Después volvió a México, resuelto a defender su derecho a ser libre.

Fue así como fundó el Centro de Estudios y Proyectos para el Desarrollo Humano Integral, desde el cual emprendió una activa lucha contra los crímenes de odio en el estado.

De 2007 a 2010 documentó más de un centenar de homicidios por homofobia y en 2008 promovió el establecimiento de las sociedades de convivencia en Guerrero, aunque, como destacó la prensa local, panistas y perredistas se unieron en un solo coro que bloqueó cualquier debate al respecto en el Congreso local.

Su meta era que el respeto a la diversidad se desarrollara en un estado en el que la violencia contra integrantes de la comunidad lésbico-gay-transexual-transgénero-intersexual viene en aumento.

David, amigo de Quetza, recuerda las “abominaciones” cometidas en el estado contra los homosexuales, tal como se las narró el dirigente gay: “A unos los apuñalan, les dan 10 ó 20 puñaladas en la cara, en los huevos… a otros los desfiguran, los lapidan… ha habido casos en que se encuentran objetos en el culo: botellas, dildos, chacos… hace unos años, un profesor murió luego de que su agresor lo violó con el palo de una escoba.”

Durante la madrugada del 4 de mayo de 2011, Quetzalcóatl fue asesinado a pedradas a unos metros del Palacio Municipal de Chilpancingo. De sus atacantes, hasta la fecha nada se sabe.

Isabel y Reyna Ayala

Isabel.

A los 16 años, Isabel veía pasar por su pueblo, Santa Rosa de Lima, al flaco maestro que dirigía la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres, Lucio Cabañas y, bajo el seudónimo de “Carmen”, la niña partió con la columna guerrillera.

A pesar que era 20 años mayor, Isabel y Lucio entablaron una relación amorosa y, al año siguiente, se embarazaron, por lo que “Carmen” fue conducida fuera de la zona de combates, en la Sierra de Guerrero. Era el 16 de marzo de 1974 y nunca más Isabel y Lucio volverían a verse.

Cinco meses después, Isabel, su hija recién nacida Micaela, y la madre de Lucio, Rafaela Barrientos, fueron detenidas y torturadas en el Campo Militar Número 1 y, cinco semanas más tarde, Lucio cayó al intentar romper el cerco militar tendido alrededor suyo.

Sólo tres años después, Isabel recobró la libertad, aunque permaneció bajo vigilancia el resto de su vida.

El 3 de julio de 2011, Isabel salió de un templo evangélico en Xalatianguis, Guerrero, acompañada de su hermana Reyna, cuando fueron baleadas por sujetos que, antes de huir, robaron sus teléfonos celulares, mismos que emplearon para amenazar de muerte a Micaela, ahora de 35 años.

“Mi mamá era emblemática –dijo ella en agosto pasado, tras permanecer oculta durante el mes posterior al asesinato–, mi mamá no era cualquier persona. Y si se atrevieron a hacerle esto a la esposa de Lucio Cabañas, ¿qué no podrán hacerle a cualquier otro luchador social… a cualquier otro que levante la voz?”

Hasta la fecha, los homicidios de Isabel y Reyna siguen impunes.

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Quién es Doug Emhoff, esposo de Kamala Harris y primer 'segundo caballero' de Estados Unidos

El marido de la flamante vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, será el primer hombre que ocupa un rol que hasta ahora solo han ocupado mujeres.
24 de enero, 2021
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Kamala Harris y Douglas Emhoff

Reuters
Kamala Harris y Doug Emhoff, ambos abogados, se conocieron en una cita a ciegas en 2013 y contrajeron matrimonio un año después.

Kamala Harris se convirtió este miércoles en la primera mujer y primera persona negra en alcanzar la vicepresidencia de Estados Unidos, pero ella no es la única que rompe siglos de tradición.

Su marido, Douglas Emhoff, más conocido como “Doug”, también rompió barreras culturales al convertirse en el primer hombre en ocupar un lugar que hasta ahora solo había sido ocupado por mujeres.

El rol de “segunda dama”, como se le dijo hasta ahora a las parejas de los vicepresidentes, está tan atado con el sexo femenino que hasta la llegada de Emhoff ni siquiera existía una versión masculina del término.

Tras un período de especulaciones se decidió adoptar el título de “segundo caballero”.

Emhoff ya tiene su propia cuenta de Twitter con ese nombre: @SecondGentleman sumó más de 800.000 de seguidores incluso antes de que el marido de la vicepresidenta publicara su primer tuit.

Pero este abogado de 56 años -la misma edad que su esposa- no solo se diferencia de las anteriores segundas damas por ser hombre.

Mientras que la mayoría de las esposas de vicepresidentes en el pasado llevaban toda una vida acompañando a sus maridos políticos, Emhoff tiene apenas siete años de experiencia en este campo.

Y es que fue hace poco más de siete años, en 2013, cuando Emhoff conoció a Harris en una cita a ciegas coordinada por la mejor amiga de ella.

Kamala Harris y Doug Emhoff

Getty Images
La vida de Emhoff había estado completamente alejada de la política hasta que conoció a Kamala Harris hace poco más de siete años.

En ese momento Harris era la fiscal general de California y él tenía un estudio de abogados que se especializaba en derecho corporativo.

Un año después de conocerse, en agosto de 2014, contrajeron matrimonio.

“Momala”

A diferencia de ella, que nunca había estado casada y no tenía hijos, Emhoff se había divorciado seis años antes de su primera mujer, la productora de cine Kerstin Emhoff, con quien tiene dos hijos en aquel momento adolescentes.

En un ensayo que escribió para la revista Elle en 2019, Harris describió la relación especial que mantuvo desde el principio con sus hijastros.

“Cole y Ella no podrían haber sido más acogedores”, escribió. “Son chicos brillantes, talentosos y divertidos que se han convertido en adultos extraordinarios”.

Harris incluso contó que fue su excelente relación con ellos lo que la llevó a decidir casarse con Emhoff.

“Yo ya estaba enganchada con Doug, pero creo que fueron Cole y Ella los que me terminaron de enganchar del todo”, relató.

También reveló que los hijos de su marido la apodaron “Momala”, ya que no les gustaba la expresión “madrastra”.

Harris suele hacer referencia a su familia durante sus discursos.

Kamala Harris y Douglas Emhoff,

Getty Images
Harris mantiene una relación cercana con la familia de su marido.

La familia lo es todo para mí y no puedo esperar a que EE.UU. conozca a mi esposo Doug y a nuestros increíbles hijos Cole y Ella”, dijo a sus partidarios durante un acto de campaña en agosto pasado, luego de que Joe Biden la confirmara como su compañera de fórmula.

“He tenido muchos títulos a lo largo de mi carrera y ciertamente ser vicepresidente será genial, pero ser ‘Momala’ siempre será el que más valor tendrá para mí“, confesó.

También ha revelado que mantiene una excelente relación con Kerstin Emhoff, la exesposa de su marido, quien incluso colaboró con su campaña electoral.

Impulsado a la arena pública

A pesar de que hasta hace no mucho la vida de Emhoff estaba completamente alejada del mundo de la política, algunos de sus conocidos afirman que le ha tomado el gusto a su nuevo rol.

Durante los primeros años de la relación con Harris, él mantuvo su vida profesional separada.

En 2017, un año después de que ella fuera elegida senadora por California -lo que lanzó de lleno su carrera política- él dejó la firma que había abierto en 2000 (y que en 2006 había sido adquirida por el estudio Venable) para convertirse en socio del bufete de abogados internacional DLA Piper, especializado en litigios relacionados con el mundo del espectáculo y la propiedad intelectual.

Por unos años, Emhoff alternó entre las oficinas de DLA Piper en Los Ángeles y Washington DC.

Pero su perfil público aumentó en enero de 2019 cuando su esposa lanzó su campaña para convertirse en la candidata presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 2020.

Emhoff participó de forma activa en la campaña, que duró un año, hasta que Harris se dio de baja en diciembre.

No obstante, fue la elección de Harris como segunda de Biden, oficializada en agosto de 2020, lo que realmente impulsó a Emhoff a la arena pública.

No solo siguió apoyando a su esposa en muchos de sus actos y vocalmente a través de sus redes sociales, incluso empezó a representarla en algunos eventos, realizando discursos en nombre de la campaña Biden-Harris.

Emhoff hablando durante un acto de campaña en Colorado

Getty Images
Emhoff elevó su perfil público durante la campaña electoral de su esposa, llegando incluso a dar discursos en representación del binomio Biden-Harris.

A pesar de su falta de experiencia, Emhoff ha declarado su entusiasmo por sus nuevas funciones, que le han ganado su propio grupo de admiradores, autodenominados el #DougHive o “Colmena Doug” (los fans de su esposa son el #KHive).

“Pareciera que realmente le gusta”, le comentó a la BBC Aaron Jacoby, un viejo amigo y ex socio legal de Emhoff.

“Uno podría esperar que se sentiría como un pez fuera del agua, pero no es así. Simplemente está nadando y disfrutando”, aseguró.

Sus hijos, Cole y Ella, también han remarcado que su padre parece hecho para esta nueva función.

“Creo que Doug es un poco camaleónico y por eso todos lo aman. Como que puede caber en cualquier habitación”, remarcó al “New York Times” Cole, el mayor, que hoy tiene 26 años.

“Creo que, de todas las personas, Doug casualmente nació para esto“.

Siguiendo la tradición

Más allá de su género, Emhoff ha respetado algunas tradiciones de las parejas de vicepresidentes.

Por empezar, dejó su trabajo: en agosto pasado se tomó una licencia laboral no solo para apoyar a su esposa en su campaña sino también para evitar cualquier conflicto de intereses.

Y tras el triunfo electoral de Biden y Harris, Emhoff siguió los pasos de la mayoría de sus predecesoras y anunció que abandonaba su carrera para dedicarse a sus nuevas funciones como “segundo caballero”.

Emhoff y Harris junto con Joe Biden y Jill Biden.

Getty Images
Como es costumbre, el “segundo caballero” dejó de lado su trabajo para dedicarse al puesto, aunque también enseñará.

Si bien la tarea es principalmente ceremonial, es costumbre que las parejas de los líderes también se enfoquen en asuntos de interés público que se complementan con los principales objetivos de sus parejas.

La actual primera dama, Jill Biden, se centró en las familias de los militares y la educación cuando su marido fue vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

Curiosamente, Biden, docente de profesión, rompió con el protocolo y siguió enseñando inglés en un colegio comunitario mientras ofició como segunda dama, tarea que planea mantener como esposa del presidente.

Emhoff le seguirá los pasos: anunció que combinará sus tareas oficiales con la docencia, en su caso enseñando un curso sobre derechos del espectáculo en la Universidad de Georgetown.

Consultado sobre cuál podría ser su foco de interés como segundo caballero, Jacoby señaló que una opción podría ser la reforma de la justicia criminal, algo que preocupa tanto a Emhoff como a Harris.

Sin embargo, Jacoby resalta que el foco principal de su amigo será la vicepresidenta.

“Doug está en esto para apoyar a Kamala”, aseguró.


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