Los movimientos Ocupa en EU, en riesgo de represiones y desalojos
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Los movimientos Ocupa en EU, en riesgo de represiones y desalojos

Los manifestantes están enfrentando las presiones de los republicanos y los líderes empresariales de Estados Unidos, aunque, según una encuesta, 59% de la población los apoya.
Por Omar Granados
3 de febrero, 2012
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Manifestantes de Ocupa Oakland queman una bandera de EU dentro del ayuntamiento durante una protesta el sábado 28 de enero. Foto: AP.

Aunque, según una encuesta de finales de 2011, la mayoría de los estadounidenses (59%) apoyan al movimiento “Occupy” y sólo 31% está en contra, los manifestantes están enfrentando las presiones de los republicanos y los líderes empresariales, quienes han pedido su desalojo en diversas regiones como Washington DC, Oakland o Miami.

Desde fines de 2011, los movimientos “Occupy” están amenazados con desalojo y represión, no sólo en EU, sino en todo el mundo, sin embargo, sobre el de D.C. pende la amenaza de ser desalojado con todo y su “Carpa de los Sueños” (“Tent of Dreams”). Por otra parte, Ocupa Oakland demostró el sábado pasado que aún sabe cómo amotinarse, pero perdieron su punto de acampada frente al Ayuntamiento en octubre de 2011. Por su parte, Ocupa Wall Street retiró su demanda contra las leyes que le prohibieron acampar durante la noche en el lugar simbólico del movimiento, el Parque Zuccotti, debido a que se retiraron las barricadas de la policía y seguridad privada para entrar al parque.

En Chicago, por otra parte, se anunció un movimiento similar llamado Ocupa Chicago,  planeado para mayo de este año durante la reunión del G8 y la cumbre de la OTAN. La ocupación de Chicago está planeada por Adbusters, la revista canadiense de activismo, la cual lanzó la protesta inicial para organizar el movimiento Occupy Wall Street. AdBusters parece haber tenido éxito con su nueva convocatoria, la cual llegó a sus lectores en todo el mundo. Un vocero de Ocupa Wall Street dijo a The Guardian que la convocatoria de Adbusters para ocupar Chicago podría ser la chispa que vuelva a encender al movimiento en esta primavera.

Durante el fin de semana pasado, tras la represión en Oakland, más de 2 mil ciudadanos marcharon en protesta y fueron recibidos por granadas de inmovilización, según afirman testigos. En otra marcha de apoyo en Nueva York, un grupo enmascarado -una señal internacional de un grupo de infiltrados que busca crear violencia- apareció y “se unió a la marcha”. El periodista Tim Pool fue agredido.

Los reportes continúan saliendo a la luz en EU y en otros países, como en el Reino Unido (en Londres se pasó de los motines a las protestas) o Australia.

En EU, más recientemente, trascendió que en Atlanta se permitió, por medio de una ley local, que las corporaciones del orden invirtieran en infraestructura de tipo militar para usarla contra los opositores locales. Este año, la ley militar de EU contempló una cláusula para permitir la detención indefinida de terroristas locales, mientras que un miembro del ayuntamiento de Oakland se refirió al movimiento Ocupa como “terroristas locales”.

Occupy D. C.

La carpa de los sueños. Foto: AFP.

En D. C. el movimiento está entre la posibilidad de ser desalojado o reprimido. Sus acciones repuntaron el 17 de enero pasado cuando ocuparon el Capitolio, sede de las dos cámaras del Legislativo de EU.

El pasado lunes 30 de enero, la policía de parques de Estados Unidos anunció sus planes para aplicar la prohibición de dormir en los dos sitios que ocupa el movimiento. El campamento de la Plaza Libertad, en la avenida Pensilvania, es conocido como Occupy Washington, D.C. El otro es  Occupy D.C. y se encuentra en la Plaza McPherson.

Ocupa D.C. ha enfrentado mayor atención desde que el alcalde de Washington, Vincent Gray, pidió a autoridades federales remover la pequeña ciudad de tiendas de campaña. Gray afirmó que la plaza ocupada se había convertido en un riesgo para la seguridad y la salud.

El Servicio de Parques Nacionales de EU advirtió a los manifestantes en la Plaza McPherson y la Plaza Libertad que aquellos que violen la regla contra los campamentos serían arrestados. Sin embargo, los ocupas respondieron con ambiente festivo y con miles de firmas en la petición online contra el desalojo.

Aunque desde el lunes, cuando inició la prohibición para acampar, no hubo ningún enfrentamiento durante el día o la noche, desde un día antes, elementos de la policía local arrestaron a un joven sin motivo aparente y lo sometieron por medio de una pistola Taser, la cual dispara una especie de bala pequeña que provoca una descarga eléctrica  prolongada. El lunes fue liberado sin que la policía ofreciera detalles del arresto y el joven se reincorporó al campamento.

En la Plaza McPherson seguían soñando en grande a pesar de las amenazas. Entre las consignas que lanzaron ese día figuraron: “Estoy soñando con gravar a los bancos y a las corporaciones … seguridad social universal … un mundo sin sexismo … sin genocidio institucional”.

Finalmente, los ocupas de D. C. se mantienen hasta hoy con su campamento en la Plaza McPherson, aunque no ha sido fácil, pues desde la noche del lunes han desafiado directamente la ley que les prohíbe acampar en el lugar.

El movimiento se enfrenta a dos situaciones: Por un lado, algunos ciudadanos los demandan para que dejen las plazas; por el otro, se esperaba la resolución de un juez sobre la posibilidad de que los desalojen.

Al final un juez federal declaró que si la policía busca desalojarlos, tendría que dar un aviso 24 horas antes, mientras que autoridades federales afirman que no tienen planeado hacerlo. La policía local, por otra parte, amenazó que sí “aplicará la la ley” que prohibe dormir en la plaza.

Oakland 

Una marcha organizada por el movimiento Occupy para tomar un edificio vacío en la ciudad californiana de Oakland desembocó en una violenta confrontación entre manifestantes y policías con un saldo de hasta 400 detenidos.

El domingo, los disturbios comenzaron a las tres de la tarde, cuando los manifestantes se desplazaron hasta el Centro de Convenciones Henry J. Kaiser y comenzaron a construir barricadas.

Las fuerzas de seguridad ordenaron dispersar a los ocupas cuando comenzaron a “destruir equipo y muros”, según informó la policía de Oakland en un comunicado que añadió: “Los agentes fueron atacados con botellas, tubos de metal, piedras, latas de aerosol, artefactos explosivos improvisados ​​y bolas de fuego”. Según explican, la policía respondió con gases lacrimógenos y bolas de caucho y arrestó inicialmente a 20 personas.

El resto de las detenciones tuvo lugar por la tarde, cuando algunas personas fueron cercadas en el centro de Oakland; algunos de ellos  lograron entrar al edificio del Ayuntamiento.

En imágenes emitidas por una webcam situada en la calle podía verse a docenas de manifestantes sentados con las piernas cruzadas frente al edificio del Consistorio. Sus manos parecían estar esposadas  mientras que la policía los vigilaba.

Esta protesta tenía por objeto ocupar el centro de convenciones para utilizarlo como base de operaciones del movimiento, según explica la página occupyoaklandmoveinday.org: “Vamos a poner en marcha un centro comunitario”, explica Benjamin Phillips, de 32 años, miembro de la delegación de medios de Occupy Oakland. “Lo utilizaremos para acoger a personas, ofrecer comidas y continuar haciendo todas las cosas que venimos haciendo”.

En una carta abierta a la alcaldesa, Jean Quanm, el grupo amenazó con acciones como “bloquear el aepuerto y ocupar el ayuntamiento indefinidamente”, así como “cerrar los puertos de Oakland”. El pasado noviembre, los manifestantes lograron cerrar el puerto más importante de la ciudad.

Wall Street

Mientras el movimiento originario de Occupy se reorganiza ante la expulsión del campamento en el Parque Zuccotti, trascendió que los abogados del movimiento retiraron una acción legal luego de que las autoridades quitaran las barricadas alrededor del parque y abrieran el tránsito en la zona.

Por otra parte, se supo también que la fiscalía de EU solicitó a Twitter todos los tuits de un activista detenido en una protesta masiva en el puente de Brooklyn. Twitter avisó al joven y negó la información a la autoridad.

Charlotte 

La policía de esta ciudad, en Carolina del Norte, desalojó el 31 de enero el campamento y destruyó las casas de campaña, arrestando a siete personas en cumplimiento a nuevas órdenes, previo a la convención estatal demócrata.

Davos

Muchas noticias tuvieron que ver con el campamento que presente en el Foro Económico Mundial de Davos. Sin embargo, el campamento estuvo dentro de un estacionamiento a una caminata de cinco minutos del hotel Seehoff. Los organizadores de la protesta lamentaron que ningún representante del foro haya querido reunirse con ellos. Quienes acamparon llamaron a los líderes de Davos a comunicarse sin alambre de púas, sin las barricadas  y sin policías de por medio.

Miami

Horas después de las primarias de Florida, las autoridades procedieron al desmantelamiento del campamento de los ocupas en el centro de Miami. Aunque la orden de desalojo fue dada durante el fin de semana, cuando las autoridades municipales se negaron a renovar el permiso para que unos 200 activistas pudieran permanecer allí, hubo una tregua por la intensa semana electoral. Sin embargo, la madrugada del miércoles, unos 100 policías, con escudos, cascos y chalecos, se presentaron en el campamento de unas 10 tiendas y ordenaron a los activistas que abandonaran el local.

Al inicio, la mayoría de los activistas cumplieron con la orden, pero cinco de ellos se negaron a abandonar el campamento y fueron arrestados. Un fotógrafo que cubría la acción también fue detenido. La policía destrozó lo que quedaba del campamento y sus restos fueron subidos a un camión de basura. Según la policía, el fotógrafo fue arrestado cuando filmaba la operación policial por no abandonar el lugar. Se trata de Carlos Miller, un activista que se dedica a documentar la violación en Estados Unidos de los derechos de los fotógrafos por parte de las autoridades policiales. Según Miller, las autoridades confiscaron sus cámaras de fotografía y una de video, que todavía no han sido devueltas.

Sydney

El miércoles 1 de febrero, la policía arrestó a seis manifestantes mientras clausuraba el campamento de Occupy Sydney. Tres hombres y tres mujeres fueron llevadas a una estación de policía en el centro de Sydney después de la realización de una marcha. Se espera que los manifestantes sean acusados de violar leyes locales. Decenas de manifestantes han sido detenidos en esta ciudad por protestas contra la avaricia corporativa.

Londres

El viernes 27 de enero fue desalojado el campamento Occupy London. Los ocupas fueron sacados de un viejo edificio, mientras que el campamento en la catedral de Saint Paul perdió el permiso y también fue desalojado. Muchos criticaron la mano dura y la violencia de la policía local.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

metro

Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

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Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

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Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0

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