Lo que AMLO le pidió a Biden
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Lo que AMLO le pidió a Biden

AMLO reveló que el vicepresidente de EU prometió que el gobierno de ese país no intervendrá en el proceso electoral
5 de marzo, 2012
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Andrés Manuel López Obrador, se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.//FOTO: Cuartoscuro

El precandidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, se reunió esta tarde con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, a quien expuso algunas de sus propuestas de gobierno y pidió lograr una relación de cooperación para el desarrollo entre México y Estados Unidos que vaya más allá de los temas de seguridad.

Tras salir de la reunión con Biden, AMLO reveló que el vicepresidente de EU prometió que el gobierno de ese país no intervendrá en el proceso electoral que culmina el próximo 1 de julio y en el que se definirá al próximo presidente de México.

“Me dijo que ellos van a respetar la voluntad del pueblo de México y que están por tener una buena relación con quien triunfe”, reveló López Obrador al salir de la reunión realizada el hotel Four Seasons de la ciudad de México.

Además, el precandidato de izquierda entregó  una carta a Biden, en la que expuso algunas de sus propuestas en temas que le competen a ambas naciones y pidió cambiar el tipo de relación entre México y Estados Unidos para privilegiar los asuntos sociales sobre los de seguridad.

Aquí la carta íntegra que AMLO entregó a Biden:

Carta del precandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador al vice presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Joseph Biden 

Joseph Biden 
Vicepresidente de los 
Estados Unidos de Norteamérica 
P r e s e n t e

Respetable señor Vicepresidente: 

A pesar de que a lo largo de la historia, las relaciones entre México y Estados Unidos han sido complejas, ha habido periodos de entendimiento político y de cooperación. 

Recordemos la relación de respeto que se logró entre los presidentes Franklin Delano Roosevelt y el General Lázaro Cárdenas del Río en los tiempos de la expropiación petrolera. O durante la Segunda Guerra Mundial, cuando México ayudó a Estados Unidos para satisfacer su necesidad de materias primas y mano de obra, mediante el convenio laboral que dio origen al programa “Bracero”. 

En los años cincuenta, México impulsó el desarrollo de su industria, lo cual requirió de bienes de capital y tecnología de los Estados Unidos. 

En los sesenta, se iniciaron en México los programas para el desarrollo de la zona fronteriza norte, aprovechando el creciente intercambio comercial con nuestro vecino. Al mismo tiempo, el desarrollo de nuestro mercado interno resultó atractivo para las empresas estadounidenses, que abrieron filiales e invirtieron en México. 

En 1993, se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y, en 1995, Estados Unidos otorgó apoyo financiero extraordinario para superar la devaluación del peso y la crisis de confianza de ese entonces. 

Sin embargo, en los últimos tiempos, la cooperación bilateral se ha enfocado principalmente a temas de seguridad, sin atender las causas que han originado los problemas de violencia y la creciente migración de mexicanos a los Estados Unidos. 

Es posible, ciudadano Vicepresidente, que este descuido se deba a la falta de información de lo que realmente ha sucedido en la historia reciente de nuestro país; y en razón de lo anterior, considero pertinente plantearle de manera resumida nuestra visión sobre el origen de la crisis actual, así como nuestra propuesta para lograr el renacimiento de México. 

Debe tomarse en cuenta que desde 1983, la política económica aplicada en nuestro país sólo ha beneficiado a una pequeña minoría y ha propiciado el abandono de las actividades productivas, la falta de empleos, el empobrecimiento de la gente y la descomposición social que hoy se expresa en inseguridad y violencia. 

Para demostrar que la crisis de México tiene como origen los malos resultados de la política económica, conviene explicar que en los últimos 29 años, el crecimiento del Producto Interno Bruto ha sido en promedio de 2.3 por ciento y, si consideramos el aumento de la población, el per cápita es de 0.4 por ciento anual, una de las tasas más bajas del continente americano y del mundo. 

La falta de crecimiento ha limitado la creación de empleos. En los pasados 15 años, por ejemplo, solo se han generado anualmente 500 mil empleos formales, cuando se requieren un millón 200 mil. Es decir, cada año 700 mil mexicanos han tenido que optar entre buscarse la vida en la economía informal, emigrar a los Estados Unidos o tomar el camino de las conductas antisociales. 

Y lo peor de todo es que, en los últimos cinco años, durante la “guerra contra el narcotráfico”, han perdido la vida alrededor de 60 mil mexicanos, sin considerar a los desaparecidos. En muchos casos se trata de víctimas inocentes y, en su mayoría, jóvenes que no tuvieron oportunidades de trabajo ni de estudio y que, obligados por las circunstancias, se convirtieron en delincuentes. Así de inhumana y terrible es esta tragedia. 

En pocas palabras, la violencia en México se ha originado, en lo fundamental, por la corrupción y por la falta de desarrollo. También, por ello, han aumentado los flujos migratorios hacia los Estados Unidos. Esta es la realidad aunque todavía no termine de aceptarse. 

Por eso nuestra propuesta pone el énfasis en la justicia, en la honestidad y en cambiar la política económica, orientando la atención y el esfuerzo hacia la generación de empleos y el bienestar de los mexicanos. 

Pensamos lograr este objetivo manejando con disciplina las finanzas públicas; es decir, se respetará la autonomía del Banco de México; se mantendrán los equilibrios macroeconómicos y el crecimiento se alcanzará sin inflación ni endeudamiento. Tampoco habrá aumentos de impuestos en términos reales ni nuevos impuestos. 

El desarrollo se financiará de tres maneras: se reducirá 15 por ciento el gasto corriente, bajando los sueldos de los altos funcionarios públicos y suprimiendo todo el gasto superfluo del gobierno; se combatirá a fondo la corrupción; y se eliminarán los privilegios fiscales. Con ello se podrá aumentar al doble la inversión pública, que se utilizará como capital semilla para atraer inversión privada y social, en un modelo tripartita para el desarrollo y, en particular, para el desarrollo regional. 

La agenda de proyectos incluye el impulso al sector agropecuario con miras a lograr la soberanía alimentaria; el apoyo a las pequeñas y medianas empresas que son importantes fuentes de empleo; grandes obras de ingeniería civil e hidráulica y manejo integral de cuencas de grandes ríos. Asimismo, trenes de alta velocidad del centro al norte del país; un corredor en el Istmo de Tehuantepec para comunicar a países del Pacífico con la costa este de los Estados Unidos (utilizando los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, con apoyos para la creación de empresas ensambladoras de manufacturas y con la construcción de un ferrocarril para el transporte de contenedores); y un nuevo aeropuerto internacional en Tizayuca, Hidalgo. 

En cuanto al sector energético, proponemos la construcción de 5 refinerías para darle valor agregado al petróleo crudo; dejar de importar 400 mil barriles diarios de gasolinas; ahorrar costos en fletes; generar empleos aquí y bajar el precio de gasolinas, diesel, gas y energía eléctrica en beneficio de consumidores y de las empresas. 

Proponemos también un proyecto de desarrollo turístico para la región maya con la construcción de un tren rápido de Cancún a Palenque, con estaciones en Chichén Itzá, Mérida, Uxmal y Campeche. Por último, habrá un amplio programa de construcción de carreteras y de obras públicas para reactivar en el corto plazo la economía y crear empleos. 

Con estos proyectos, garantizando la libre competencia y no permitiendo prácticas monopólicas, lograremos que nuestra economía pueda crecer a tasas de cuando menos 6 por ciento anual y generar alrededor de un millón 200 mil empleos anuales. 

La fórmula es sencilla: el Estado combatirá la corrupción, ahorrará recursos e invertirá con eficiencia. El sector privado, en un ambiente de confianza y certidumbre jurídica, invertirá en México y pagará impuestos. El sector social se involucrará en los proyectos, vigilando su buena marcha y cuidando el medio ambiente. 

Además de este plan económico, aplicaremos una política de desarrollo social destinada a combatir la desigualdad y la pobreza no solo por razones humanitarias, sino para evitar la frustración y los estallidos de odio y resentimiento que provocan. De modo que combatiremos la delincuencia bajo el principio de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. 

Enfrentaremos el flagelo de la violencia, con una estrategia y un enfoque distintos al actual, creando fuentes de trabajo, combatiendo la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y atendiendo a los jóvenes que demandan empleo y estudio. 

Asimismo, las dependencias encargadas de la seguridad y de la procuración de justicia actuarán de manera coordinada; habrá mando único y reuniones diarias del Presidente con el gabinete de seguridad; se dará prioridad a las labores de inteligencia; se le seguirá la pista al dinero ilícito; se cuidará que tanto los funcionarios como los mandos policíacos sean personas de inobjetable honestidad; habrá una policía federal profesional y moralizada para retirar gradualmente al ejército de las calles; mejoraremos los sueldos y prestaciones de todas las corporaciones policíacas. Y, en todo ello, habrá un escrupuloso respeto a los derechos humanos. En suma: vamos a serenar al país y estamos seguros que garantizaremos a nuestro pueblo el derecho principal a la vida y a la tranquilidad que merece. 

Esta nueva política exige llevar a cabo cambios de fondo en el gobierno, en su estructura y en su organización. Estamos convencidos de que sin combatir la corrupción en las altas esferas gubernamentales, no será efectiva ninguna estrategia de desarrollo ni de seguridad. La colusión de funcionarios con negocios privados de toda índole en perjuicio del país y la ausencia de valores éticos, han minado las bases de la prosperidad y han producido la actual decadencia. Ante esta degradación, nuestra ventaja es que contamos con la suficiente autoridad moral para convocar a todos los mexicanos y juntos hacer de la honestidad y del recto proceder un estilo de vida y una forma de gobierno. 

En este marco, ciudadano Vicepresidente, es que les propondremos formalmente, en su momento, un cambio sustancial en la relación bilateral entre nuestros gobiernos. 

Estamos preparados para convencer y persuadir a las autoridades de Estados Unidos de que por el bien de las dos naciones, es más eficaz y más humano, aplicar una política de cooperación para el desarrollo que insistir, como sucede actualmente, en dar prioridad a la cooperación policiaca y militar. 

Hoy, por ejemplo, el monto de ayuda de Estados Unidos a México es de 478 millones de dólares. Esto, además de ser muy poco, casi en su totalidad (450 millones) se destina a la llamada Iniciativa Mérida. Con claridad decimos que nuestra propuesta es obtener más recursos y cambiar las prioridades: lo primero debe ser el desarrollo y el empleo. 

Los problemas de índole económico y social no se resuelven con medidas coercitivas. Con respeto a quienes piensan de otra forma, expresamos que no es con asistencia militar y de inteligencia o con envíos de helicópteros y armas, como se remediará el problema de la inseguridad y de la violencia en nuestro país. Tampoco se detendrá el flujo migratorio construyendo muros, haciendo razias o militarizando la frontera. Los mexicanos que van a buscarse la vida a los Estados Unidos, lo hacen obligados por la necesidad. Lo arriesgan todo para tener un trabajo y mitigar su hambre y su pobreza. 

En esencia, lo que planteamos es que el gobierno de los Estados Unidos aumenten y den un nuevo cauce a la ayuda oficial a México. Y para eso, estamos dispuestos a poner en correspondencia nuestro plan económico y establecer una nueva relación fincada en la cooperación para el desarrollo. Ello, desde luego, en un ambiente de respeto a la soberanía de nuestro país. 
Inclusive, promoveremos la firma de un acuerdo para la aplicación de un programa bilateral orientado a reactivar la economía y a crear empleos en México. Con esto se lograría atender las causas que han dado lugar a la inseguridad, a la violencia y al fenómeno migratorio. 

Al mismo tiempo, es de nuestro interés convencer a congresistas y funcionarios del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos, de la importancia de aprobar una reforma migratoria para regularizar la situación de los mexicanos que trabajan honradamente en ese país. Y que, en vez del maltrato, la persecución y el racismo, se reconozcan y respeten sus derechos laborales y humanos. 

Ciudadano Vicepresidente: 

Por lo que a nosotros corresponde, sostenemos que, por razones geográficas, económicas, culturales y porque millones de mexicanos viven y trabajan en los Estados Unidos, el mejor camino es buscar una política de buena vecindad y de mutuo beneficio, manteniendo inalterables los derechos soberanos de nuestras naciones. 

Hay voluntad de nuestra parte de procurar con el gobierno de los Estados Unidos una relación basada en la cooperación para el desarrollo, la prosperidad, la estabilidad y la tranquilidad de nuestros pueblos. 

En particular, reconozco a usted y a su gobierno, la decisión expresa de no intervenir, bajo ninguna consideración, en los procesos electorales de nuestro país, asunto que solo corresponde resolver, con democracia, absoluta libertad e independencia, al pueblo de México. 

Cordialmente. 

Andrés Manuel López Obrador 
Precandidato a la Presidencia de la República 
por la Coalición Movimiento Progresista 

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Cuánto se ha construido realmente del famoso muro de Trump con México y quién lo está pagando

Qué hay de cierto en las cifras que aporta el presidente estadounidense cuando dice que está prácticamente listo.
17 de octubre, 2020
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“¡Construye el muro! ¡Construye el muro! ¡Construye el muro!”.

Este fue uno de los cánticos más repetidos por los fervientes seguidores de Donald Trump en sus mítines de campaña por la presidencia en 2016.

Rápidamente, el “infranqueable, grande y hermoso muro” que iba a construir Trump en la frontera entre Estados Unidos y México se convirtió en una de las promesas bandera de su candidatura.

La propuesta venía acompañada, además, de otro compromiso: México iba a pagar los costos de la ambiciosa obra.

Cuatro años después, en plena campaña para su reelección, el presidente afirma que el muro pronto estará listo y que México está pagando por él.

Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo“, exclamó Trump el 28 de agosto en un mitin en New Hampshire, recién terminada la Convención Nacional Republicana.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió el mandatario.

Desde entonces, en todos sus actos de campaña, incluidos los de esta semana en Florida y Pensilvania en su reaparición tras el contagio de covid-19, Trump ha insistido en estas dos ideas: que el muro avanza rápidamente y que la factura está del lado mexicano.

¿Son verídicas estas cifras? ¿Cuál es la situación actual del muro?

Cómo es la frontera

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros.

Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Ahora, a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jacta de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

El presidente dice que ya se han construido 480km y espera que para principios de 2021 se haya completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) envió a BBC Mundo su último informe sobre el estado del muro, con datos actualizados al 4 de septiembre de 2020.

Desde enero de 2017 -cuando Trump asumió la presidencia- hasta primeros de septiembre se han construido aproximadamente 507 kilómetros del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”, que además de barreras con balizas de acero incluye patrullas, carreteras adaptadas a todas las condiciones climáticas, iluminación, cámaras y otras tecnologías de vigilancia como sensores o drones.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se pueden ver trabajos de construcción o sustitución del muro.

Si se comparan los números con las cifras que maneja Trump, no hay apenas diferencia.

Lo que sucede es que la mayor parte de los 507km construidos -unos 451km- son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas (421km de barreras primarias y 30km de barreras secundarias).

En conclusión, únicamente se han construido 56 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 43km corresponden a vallas secundarias, lo que nos deja un total de 13km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno no haya podido avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planea hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica acciones legales que se pueden prolongar en el tiempo.

A estos obstáculos se les suma la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre cómo será el muro ha cambiado desde que llegó a la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién está pagando por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insiste en que México está pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en su reciente encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense insiste en que México “está pagando” el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto ha sido posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019 y que todavía está en vigor.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece proceder de México.

BBC Mundo se puso en contacto con el equipo de campaña de Trump para aclarar las discrepancias en los datos de construcción y financiación y nos remitieron a la Casa Blanca.

Hasta ahora no hemos obtenido respuesta.

raya separatoria

BBC

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