López Obrador y EZLN, a ocho años de la ruptura
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López Obrador y EZLN, a ocho años de la ruptura

¿Cuáles son las diferencias entre ambas expresiones de la izquierda y entre sus dirigentes y aliados?
Por Paris Martínez
9 de abril, 2012
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El pasado 4 de abril, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Movimiento Progresista, visitó la cabecera municipal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, para dirigir un mensaje al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a cuyos integrantes, dijo, “les extiendo mi mano franca en señal de respeto y reconciliación”, luego de ocho años de distanciamiento.

Y ya que mañana, 10 de abril, se cumple un año años más desde el rompimiento formal de relaciones entre el EZLN y el Partido de la Revolución Democrática (mayoritario en la coalición que impulsa la candidatura de López Obrador), Animal Político te presenta aquí algunas de las principales diferencias establecidas entre ambas expresiones de la izquierda mexicana, así como entre sus respectivos dirigentes y aliados, incluido López Obrador y sus más cercanos colaboradores en la actual campaña electoral.

La otra mano franca

Antes del llamado a la concordia de la semana pasada, la última mención que del zapatismo hizo López Obrador se dio en septiembre de 2011, cuando de gira por Chiapas pidió al grupo armado “rectificar” y no operar en su contra, tal como hiciera en 2006, ya que en ese momento “el decir que era yo fascista, lo cual era una exageración, sí influyó en la votación”, tal como reconoció en conferencia de prensa.

Un mes después, Marcos respondió al hoy aspirante presidencial a través de la cuarta misivia que se cruzó con el escritor Luis Villoro, y en la que afirmó que “uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México ha venido a nuestras tierras a demandarnos silencio”.

En la carta de noviembre pasado, Marcos calificó al hoy candidato presidencial de izquierda como alguien que “no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos”, y lo acusó de encabezar “un grupo ávido de poder, pleno de intolerancia (.) con un discurso más cercano a Gaby Vargas que a Alfonso Reyes, (que) ahora predica y fundamenta sus ambiciones en el amor a la derecha”.

En este documento, Marcos le pide a López Obrador que “no crea en serio que los empresarios lo van a apoyar, que los chuchos no lo van a traicionar, que el PT y Movimiento Ciudadano son partidos de izquierda”, y lo critica porque “él suma a su derecha (desertores del PAN incluidos) y nada aparece a su izquierda (y) sigue los pasos de su antecesor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que se acomidió a los poderosos”.

Cabe destacar que fue en la gira de septiembre cuando López Obrador ofreció por primera vez su “mano franca” a los zapatistas, pues, dijo entonces, “por encima de nuestras diferencias, el interés común es sacar adelante al país”.

Invocaciones a San Andrés

Desde el arranque de su precampaña, en diciembre pasado, Andrés Manuel López Obrador ha reiterado, entre otras, la promesa de dar cumplimiento a los “Acuerdos de San Andrés”, es decir, el pliego de reformas constitucionales orientadas a reconocer la autonomía de los pueblos indígenas, pactado por el EZLN y el Estado mexicano durante el gobierno de Ernesto Zedillo, y que se tradujo en 2001 en una ley de derechos y cultura indios, que fue aprobada sin el aval de los zapatistas.

Ya en 2001, la aprobación de esta ley generó posturas divididas al interior de la izquierda mexicana, evidenciadas en el voto unánime que la norma obtuvo en el Senado (incluyendo a los legisladores de izquierda), mientras que en la Cámara de Diputados fue aprobada, pero con el voto en contra de los integrantes del PRD y el PT.

Al respecto, en julio de 2005, Marcos señaló, en el comunicado titulado ‘Un pingüino en la Selva Lacandona’, que “el punto de quiebre (del EZLN) con la clase política, no sólo con el PRD, es abril de 2001″, tras la aprobación de una ley indígena distinta a la acordada en las mesas de negociación con los zapatistas, y en la que el punto de la autonomía quedaba desdibujado.

En aquel comunicado, además, Marcos hizo una referencia directa a las ofertas de López Obrador (entonces aspirante presidencial para el periodo 2006-2012), quien, dijo el guerrillero, “acaba de presentar su ‘Proyecto Alternativo de Nación’, ante las Redes Ciudadanas (antecedente del Morena). Nosotros desconfiamos y no vemos más que un maquillaje plástico (y que cambia según el respetable) y una lista de promesas olvidables. Como quiera -abunda Marcos-, tal vez alguien pueda decirle a AMLO que no puede prometer ‘el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés’, porque eso significa, entre otras cosas, reformar la Constitución y, si mal no recuerdo, ése es trabajo del Congreso”.

Dime con quién te juntas

En el actual proceso electoral, y tal como ocurriera hace seis años, en torno a López Obrador se han reunido diversos personajes de la política que públicamente han fijado una postura crítica e, incluso, de abierta censura al movimiento zapatista.

Ricardo Monreal, por ejemplo, quien es actualmente coordinador de campaña de López Obrador, en 1998 comparó a los zapatistas como el grupo paramilitar que asesinó a 45 indígenas en Acteal, “porque paramilitar es todo aquel que actúa como ejército sin serlo y se arma siendo civil”, además de que calificó a Marcos como “el líder blanco de los indígenas de piel oscura”.

Otro ejemplo es el de Socorro Díaz Palacios, la ex funcionaria salinista que el perredismo colimense pactó postular al Senado, y que ya en 2006 había sido una de los seis coordinadores de las “Brigadas Ciudadanas” que impulsaron la candidatura de López Obrador.

El 3 de enero de 1994, es decir dos días después del alzamiento zapatista en Chiapas, Díaz Palacios, entonces subsecretaria de Protección Civil de Carlos Salinas de Gortari, definió al EZLN como “una mezcla de intereses y de personas tanto nacionales como extranjeras (que) muestran afinidades con otras facciones violentas que operan en países hermanos de Centroamérica; algunos indígenas han sido reclutados, presionados por los jefes de estos grupos”.

Además, en febrero de 2006, Marcos acusó a uno de los ex priistas arropados por López Obrador de ser el autor intelectual de la matanza de Acteal, con el objetivo de presentarla como signo de deterioro social y violencia entre comunidades indígenas. “Ese plan -dijo Marcos, durante un mitin de La Otra Campaña en Veracruz- se hizo en el gobierno de Zedillo y el subsecretario de Gobernación, que era del PRI cuando se hizo el plan, es Arturo Núñez, que ahora dice que es del PRD (.) Pregúntenle a López Obrador por qué está en su equipo el que hizo ese plan y que se llama Arturo Núñez”.

Núñez, cabe destacar, obtuvo en ese año una senaduría por el PRD y actualmente es candidato de la izquierda a la gubernatura de Tabasco, para lo cual ha contado con la compañía de López Obrador en sus actos de campaña.

Todo tiempo pasado

Aunque las diferencias políticas entre el EZLN y el PRD quedaron definidas desde 1994, año en que se dio el levantamiento zapatista, en un inicio las relaciones eran cordiales, lo que quedó en evidencia el 15 de mayo de aquel año, cuando Cuauhtémoc Cárdenas, entonces candidato presidencial del PRD, fue recibido con honores por los indígenas rebeldes, en el territorio “liberado” de la Selva Lacandona.

El abanderado izquierdista convivió en ese momento con decenas de niños, mujeres y ancianos que, según lo dicho por el propio subcomandante Marcos, caminaron durante días para estar presentes en la ceremonia. Además, Cárdenas fue custodiado en toda su estancia por el primer regimiento del EZLN, aquel que en enero de 1994 se encargó de tomar la cabecera municipal de Las Margaritas.

En este primer encuentro, Marcos, en representación de la comandancia general zapatista, hizo “una diferenciación entre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y el PRD”, partido político que, afirmó, “tiende a repetir en su seno aquellos vicios que envenenaron desde su nacimiento al partido en el poder (que en ese entonces era el PRI)”. Tales vicios, resumió el jefe guerrillero, son “la intriga palaciega, el acuerdo de cúpula, el eterno traicionarse, la mentira”.

La relación con Cárdenas, sin embargo, se enfrió luego de las elecciones presidenciales en las que resultó electo Ernesto Zedillo, ya que el perredista se negó a encabezar el Movimiento de Liberación Nacional, una alianza entre zapatistas, perredistas y grupos sociales propuesta por el movimiento indígena, con el objetivo de crear un núcleo opositor único en todo el país.

La gota que derramó el vaso

El 10 de abril de 2004, perredistas de Zinacantán, Chiapas, emboscaron a un contingente de zapatistas provenientes de distintos puntos del estado que, para conmemorar el natalicio del revolucionario Emiliano Zapata, llevaban agua a las bases de apoyo de la zona, a las que la autoridad municipal, emanada del PRD, les impedía acceder al pozo local.

El saldo del ataque fue una veintena de heridos, cinco de ellos de bala, mientras que el resto del contingente fue perseguido hasta una vivienda, donde fueron cercados, en tanto las casas de los zapatistas zinacantecos eran destruidas por los perredistas.

 

Así narró el subcomandante Marcos los hechos, un año después, en agosto de 2005, en una carta dirigida a Don Fermín, un militante del PRD inconforme con las críticas zapatistas suscitadas a partir del hecho: “Llegó la marcha, entregaron el agua y echaron su discurso (.) Cuando ya se retiraban los compañeros, se encontraron con el camino bloqueado con troncos y, cuando estaban quitándolos, empezó la balacera (.) Uno de los agredidos tiene una bala en la cabeza. Sí, ahí la tiene todavía. Un milímetro más a un lado o a otro y hubiera muerto. Es más, los médicos le dejaron la bala porque sólo intentar quitársela podía provocarle la muerte. Ahí anda el compa, con una bala en la cabeza. Pero, sabe qué, Don Fermín: esa bala no la dispararon los paramilitares del PRI o los comandos clandestinos del YUNQUE (o sea del PAN), sino los del PRD, los de un gobierno perredista (.) Los perredistas siguieron en el gobierno de Zinacantán, fueron candidatos por el PRD en la elección posterior, siguen en el Poder y fueron los primeros en formar una de las ‘redes ciudadanas’ de apoyo a AMLO”.

Según Marcos, la suspensión del agua y la posterior agresión fueron una reprimenda de las autoridades perredistas, luego de que los zapatistas negaron su respaldo al gobierno municipal. A partir de esa fecha, y hasta ahora, todo contacto entre las dirigencias nacionales del Partido de la Revolución Democrática y del EZLN quedó suspendido.

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'Me mandaban coronas de muerto': ser trans en México, el segundo país del mundo con más agresiones al colectivo

Kenya Cuevas dice que es una sobreviviente. Ha presenciado la violencia machista en la familia, la calle y la justicia en México, así como un transfeminicidio que cambió su vida.
31 de marzo, 2022
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Ser una persona trans es difícil en cualquier parte del mundo, pero en México puede implicar la muerte.

En 2021 se colocó como el segundo país con más asesinatos de personas trans en el mundo (46 casos), solo superado por Brasil (92), según el monitoreo de la organización Transgender Europe.

Y la violencia cotidiana contra la comunidad no es menor alarmante.

Kenya Cuevas Fuentes lo ha vivido.

Desde los 9 años huyó de la violencia machista en su casa y a esa edad entró al mundo del trabajo sexual, con la explotación, violencia y consumo de drogas que conlleva.

En 2016 vivió un momento transformador de su vida al ser testigo del asesinato de una amiga, el primer transfeminicidio reconocido como tal por las autoridades en México.

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, Cuevas cuenta su historia, que refleja cómo vivir como una persona trans en una sociedad transfóbica puede convertirse en un riesgo de muerte.


Soy una mujer sobreviviente.

Una mujer luchadora que ha tenido que pasar por procesos de vida difíciles, que inició su vida en una familia disfuncional, prácticamente desde que yo recuerdo.

Soy la menor de siete hermanos y ellos siempre eran violentos. Eran mucho mayores que yo y uno de ellos era alcohólico. Mi madre vivía en Estados Unidos y mi padre tenía otra familia.

Estábamos al resguardo de mi abuela materna, que nos educó con valores. Sin embargo, también había mucho machismo, poca información sobre la diversidad LGBT, no había un reconocimiento claro de la identidad de género, la expresión de género en esos años .

Y esto generaba una violencia en la que fui creciendo.

Pero las escenas importantes que yo recuerdo y que transformaron mi vida ocurrieron a los 9 años.

A esa edad mi abuela fallece de un paro cardíaco y yo siendo la menor me quedo al resguardo de mis hermanos, que eran los primeros actores de la violencia familiar. Una de mis hermanas murió y quedamos seis.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y la violencia crecía. No me daban de comer, no me llevaban a la escuela, no me atendían. Cuando salí a buscar comida encontré un empleo y a ganar un dinero. Y al darse cuenta mis hermanos me dijeron “aquí quien trabaja da un gasto” y me quitaban mi sueldo.

Y llegó el momento en que me cansé de que mis hermanos me golpearan, me discriminaran.

“Haz lo que te pidan”

Un día me salí a caminar al centro de la ciudad, a la Alameda Central, y yo no sabía qué hacer con mi vida, pero lo único que sabía era que ya no quería regresar a mi casa, a esta violencia.

Llegó la noche, y en la oscuridad, una mujer caminó hacia mí. Yo no sabía que era una mujer trans, pero mi corazón en ese momento se identificó con esa mujer, quería ser como ella.

Me dijo “ponte a trabajar, habla con los señores de los carros y te van a llevar aquí a la vuelta, te van a pagar tanto dinero y haz lo que te pidan”. Así fueron sus palabras textuales.

Yo obedecí, hablé con uno de un carro y me llevó al hotel mientras yo le platicaba mi historia de vida, de mi mamá y mis hermanos. Lloré y lloré y le decía “yo quiero quedarme contigo”.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Él se sorprendió pero me dijo: “No puedo llevarte conmigo. Pero te voy a dejar la habitación pagada por una semana y dinero para que comas”.

Tenía 9 años y fue mi primer cliente en el trabajo sexual. Obviamente tuve mucho dolor, fue mi primera práctica sexual y yo no sabía cómo reaccionar.

“Te vamos a arreglar”

Me di cuenta que era un hotel que hospedaba a mujeres trans que ejercían el trabajo sexual.

Todo el tiempo las mujeres vivimos violentadas también en un tema de vivienda, porque la gente que renta departamentos no nos acepta y eso hace que los hoteles sean como nuestra residencia.

Les decían “vestidas”, porque en ese momento “trans” no existían.

Me acerqué a una y le dije “yo quiero ser como tú”, y con el dinero que había ganado me llevaron a un local de pelucas y accesorios de todos colores y sabores.

Compramos una peluca, pestañas, maquillaje, de todo. Yo estaba muy emocionada y me empezaron a arreglar. Y recuerdo una frase que fue muy tajante: “Esta es la primera y la única vez que te vamos a arreglar. Si tú no aprendes es por pendeja”.

Puse muchísima atención y fue el primer momento en que pude arreglarme, con esta figura arreglada, afeminada.

Me quedé contemplando el espejo, pues fue uno de los momentos más felices de mi vida porque logré identificarme y verme realmente como esa mujer que vivió engañada y encerrada en un cuerpo varonil.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y me dijeron “vámonos a trabajar, porque ya te acabaste tu dinero y qué vas a comer mañana”.

“Me quedé en la calle”

Me presentaron con una madrota, a quien le dijeron que yo era menor de edad: “Es nuestra hija”.

Y recuerdo muy bien que Angélica, como se llamaba, respondió: “Pues a mí me vale madre si es menor de edad o no, a mí que me den mi renta de 1,500 pesos y que se ponga a trabajar”.

Era uno de los puntos “permitidos” para el trabajo sexual en Ciudad de México.

Todo el mundo quería irse conmigo y me iba muy bien. Muchos años después entendí por qué: era una niña de 9 años. Por obvias razones llegué a tener una clientela alta.

Ya cuando pasó la “novedad”, bajó el trabajo, pero entonces encuentro otra parte del trabajo sexual. Y es que hay otros clientes que buscan una compañía para consumir sustancias, tener fiestas.

Y si no le entras a ese tipo de dinámicas, no trabajas.

Yo seguía siendo una niña con mucho resentimiento, con mucho dolor, mucho sufrimiento real. Y fui presa fácil de las drogas, de esa puerta falsa.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Eso fue deteriorándome. Ya no pagaba la renta, ya no comía, todo me lo chingaba en la droga. Perdí todo y me quedé en la calle.

Eso me llevó a vivir 20 años de mi vida en esas condiciones. Limpiando parabrisas, viviendo en los parques. Cuando alguien me llevaba al hotel, era mi oportunidad de bañarme y lavar mi ropa.

En todo ese proceso viví mucho en las drogas. Y a pesar de entrar a rehabilitación, la abstinencia me hacía caer de nuevo al consumo, además de que no había una comprensión por mi identidad de género y no me permitían ser yo.

Al llegar a la mayoría de edad, como eran programas para menores, ya no me permitían el acceso. Tenía que pedir monedas en la calle o a mis conocidas.

“Los custodios me vendían”

Después de 20 años de esta vida, un día en 1999 llegué a comprar droga a un picadero. Y ahí de pronto tiran la puerta y gritan “¡policía judicial!”

Nos tiran al suelo y la vieja que vendía la droga la avienta a un lado mío.

“¿Desde cuándo vendes?”, me preguntó un policía. “No, pues yo no vendo, jefe, vine solo por mis piedritas”, le dije.

Me mandaron a la cárcel por “posesión, distribución y venta de cocaína” que entonces era mucho más penado.

En el Reclusorio Norte violentaban a las mujeres trans. A mí me llegaron a violar. Los custodios me vendían con internos para sus fiestas y orgías nocturnas de las personas que realmente vendían droga y secuestraban y tenían mucho dinero.

Reclusorio Norte de Ciudad de México

Getty Images

Ahí las personas trans teníamos que satisfacer a muchas personas.

Y un día me peleé con un interno que me quería violentar. Tenía una navaja, pero logré quitársela y se la enterré en el estómago. Y eso motivó a que me trasladaran al penal de Santa Marta Acatitla .

Salí después de 10 años y tres rebajas de sentencia.

Un juez determinó mi absolución del delito porque consideraba que yo no había sido la responsable de las sustancias que habían encontrado. Me dicen “gracias por participar, uste no fue, discúlpenos”.

“Ese día cambió mi vida rotundamente”

Ya había dejado las drogas y al salir me empiezo a capacitar en un proceso de aprendizaje, en la promoción contra el VIH y empiezo a dar consejería, aplicación de pruebas. Y empiezo a aplicar esto con las trabajadoras sexuales, que eran mis compañeras.

Empecé a encontrar que muchas trabajadoras sabían desde hace mucho tiempo que tenían VIH pero no se habían atendido. Otras que ni se imaginaban que vivían con VIH. Las que decían que sí les daba miedo pero no usaban protección.

De 2010 a 2016 me profesionalicé en estos acompañamientos de activismo que realizaba aunque no fuera visible porque lo hacía entre el trabajo sexual. Me decía “que lo que haga mi mano derecha no lo sepa la izquierda”.

Al llegar el 30 de septiembre de 2016, ese día cambió mi vida rotundamente.

Fui testigo del transfeminicidio de Paola Buenrostro, mi amiga, una mujer trans de 24 años que fue asesinada. Era mi compañera desde hacía muchos años en el trabajo sexual.

Varias rechazamos a un sujeto que solicitó servicio sexual, pero Paola aceptó subirse al vehículo y cuando avanza unos pocos metros, escuchamos gritos de auxilio: “¡Kenya, Kenya!”

Vi cómo forcejeaban y escuché tres detonaciones de armas de fuego.

Me quedé impactada, no me podía mover. Y él al darse cuenta de que vi todo, me miró fijamente a los ojos, me apuntó con el arma y accionó el gatillo.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Todavía claramente tengo la imagen de su dedo jalando el gatillo, pero no sale la bala porque el arma se encasquilló. Así que pude detenerlo.

Llega una patrulla y lo detienen en flagrancia, con mi amiga agonizando, con el arma en la mano. Y yo grabé un video que publiqué poco después.

Pero entonces nos encontramos con un sistema discriminatorio, violatorio de derechos humanos, de no acceso a la justicia y criminalizante de las mujeres trans y el trabajo sexual, por sus propios prejuicios y creencias y posturas políticas.

Me negaron el acceso al caso porque dijeron que no era testigo sino una “curiosa” en el lugar.

Me las arreglé para tener un documento de acceso a una audiencia y cuando el juez preguntó si había un testigo, el Ministerio Público me dijo “te invito a que te vayas para que no contamines la audiencia”.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Yo sin saber de leyes, sin saber leer ni escribir, pero confiando en las autoridades y pensando que el hombre fue detenido en el lugar de los hechos, pensé que lo iban a tener en la cárcel.

Pero el juez lo dejó en libertad porque el Ministerio Público no llevó pruebas.

Amenazamos al fiscal y nos entregaron el cuerpo. Lo llevamos a la avenida Insurgentes y su ataúd lo pusimos ahí.

Fue nuestra manera de gritarle a la sociedad que a las mujeres trans nos mataban y a nadie le importaba, que a las mujeres trans no nos reconocían, nos violentaban, no nos daban oportunidades laborales, ni de salud, ni de vivienda, ni de derechos humanos.

Una protesta por el caso Paola Buenrostro

Getty Images

Pareciera que todo el mundo tiene la autorización de golpearnos y violentarnos. Y eso fue un impacto ante los medios de comunicación.

Entonces fue que empezó toda una lucha de visibilidad.

La Casa de las Muñecas Tiresias

Empezamos a exponer este problema sistemático e institucional en todos los procesos de nuestra vida. Cómo ya hemos normalizado la violencia en nuestras vidas, interiorizándola y llevándola hasta con nuestras propias pares.

Y al mismo tiempo de alzar la voz, empecé a recibir amenazas de muerte por el activismo. Me mandaban coronas florales de muerto, me llamaban para decirme que me iban a matar.

Tuve un atentado en 2017, ingresaron a mi domicilio y ahí mataron a una compañera. Tras esto me negaron la protección como activista y defensora de derechos humanos.

Pero con la insistencia en las denuncias es como hemos logrado que el de Paola Buenrostro fuera reconocido como el primer transfeminicidio de la historia de México.

Un acto de disculpas de la Fiscalía por el caso Paola Buenrostro

FGJCDMX
La Fiscalía de Ciudad de México pidió perdón en 2021 por las omisiones en el caso de Paola Buenrostro.

Es la expresión más violenta que pueda experimentar un ser humano, el transfeminicidio, por la modalidad en cómo nos asesinan.

A partir de entonces fundamos la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es una organización sin fines de lucro que da acompañamiento integral para los procesos de identidad, salud, trabajo, vivienda, derechos humanos. De todas las personas diversas y todas las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad: personas de la calle, consumidores de sustancias, trabajadores sexuales, personas con VIH y todo el colectivo LGBT.

Brindamos un albergue para que las mujeres vivan un proceso de deconstrucción y construcción y así mismo de reconocimiento de los derechos propios y que se construyan académicamente y profesionalmente para colocarse en la sociedad.

También nos ocupamos de recuperar los cuerpos de las mujeres que mueren en situación de violencia extrema, para darles cristiana sepultura.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

El activismo que hacemos se ha convertido en uno de los más reconocidos del México, pero no solo defendemos a las personas trans, sino que en cualquier causa contra la discriminación ahí va a estar la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es parte de un trabajo de responsabilidad y de reconocimiento y de gestión que inició la noche del 30 de septiembre de 2016, cuando mataron a Paola Buenrostro.

“Es algo que te impacta para toda la vida”

Encontrar tu identidad sexual en un entorno incomprensivo es algo que te impacta para toda la vida.

Cuando no se tiene un acompañamiento ni un reconocimiento de esa identidad, lo que hacemos es salir a buscar el lugar donde nos sintamos seguras, donde sí nos identifiquemos.

Es a lo que nos orillan a hacer a las mujeres trans. Salimos de nuestras casas a temprana edad, a vivir la violencia que acabo de relatar.

Lanzan a estas mujeres a la discriminación, a que su expectativa de vida sea de 35 años por la violencia extrema a la que se enfrentan en espacios donde sí son aceptadas como el trabajo sexual, las drogas y los lugares en donde no hay ninguna formación.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

¿Qué le diría a un niña que está en este reconocimiento? Que siempre luche por lo que quiera ser. Que no haga lo que los demás quieran que haga. Todo lo que se imagine puede ser real.

Si tú lo imaginas y lo quieres en tu vida, va a ser real. No va a haber ningún impedimento para que tú lo logres.

Sí creo que en México hemos avanzado mucho.

Antes la causa no era visible, no era acompañado de las autoridades, y la comunidad trans estaba más segregada dentro de la comunidad LGBT.

Tras el asesinato de Paola Buerostro fue visible ante la sociedad, los medios, las autoridades y la academia y se ha logrado ante todos los contextos que se requiere inclusión de todas las comunidades poco favorecidas.

A quienes aún sienten transfobia les digo: dense la oportunidad de conocer a personas trans, a personas diversas.

Mujeres trans de Ciudad de México

CAMTAC

Dense cuenta que somos personas que reímos, que cagamos, que sentimos y que lloramos, igual que ellos.

No sean generadores de violencia a través de la ignorancia. Y prepárense para enfrentarse a sí mismos, deconstruyan sus prejuicios, para que no generen ni discursos ni violencia ni odio.

Yo soy una mujer libre y como otras trans, nos podemos desenvolver en cualquier ámbito social, económico, laboral, comunitario, sin problemas.

Y como siempre digo: nuestra mayor venganza es que seamos felices.


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