López Obrador y EZLN, a ocho años de la ruptura
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López Obrador y EZLN, a ocho años de la ruptura

¿Cuáles son las diferencias entre ambas expresiones de la izquierda y entre sus dirigentes y aliados?
Por Paris Martínez
9 de abril, 2012
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El pasado 4 de abril, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Movimiento Progresista, visitó la cabecera municipal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, para dirigir un mensaje al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a cuyos integrantes, dijo, “les extiendo mi mano franca en señal de respeto y reconciliación”, luego de ocho años de distanciamiento.

Y ya que mañana, 10 de abril, se cumple un año años más desde el rompimiento formal de relaciones entre el EZLN y el Partido de la Revolución Democrática (mayoritario en la coalición que impulsa la candidatura de López Obrador), Animal Político te presenta aquí algunas de las principales diferencias establecidas entre ambas expresiones de la izquierda mexicana, así como entre sus respectivos dirigentes y aliados, incluido López Obrador y sus más cercanos colaboradores en la actual campaña electoral.

La otra mano franca

Antes del llamado a la concordia de la semana pasada, la última mención que del zapatismo hizo López Obrador se dio en septiembre de 2011, cuando de gira por Chiapas pidió al grupo armado “rectificar” y no operar en su contra, tal como hiciera en 2006, ya que en ese momento “el decir que era yo fascista, lo cual era una exageración, sí influyó en la votación”, tal como reconoció en conferencia de prensa.

Un mes después, Marcos respondió al hoy aspirante presidencial a través de la cuarta misivia que se cruzó con el escritor Luis Villoro, y en la que afirmó que “uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México ha venido a nuestras tierras a demandarnos silencio”.

En la carta de noviembre pasado, Marcos calificó al hoy candidato presidencial de izquierda como alguien que “no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos”, y lo acusó de encabezar “un grupo ávido de poder, pleno de intolerancia (.) con un discurso más cercano a Gaby Vargas que a Alfonso Reyes, (que) ahora predica y fundamenta sus ambiciones en el amor a la derecha”.

En este documento, Marcos le pide a López Obrador que “no crea en serio que los empresarios lo van a apoyar, que los chuchos no lo van a traicionar, que el PT y Movimiento Ciudadano son partidos de izquierda”, y lo critica porque “él suma a su derecha (desertores del PAN incluidos) y nada aparece a su izquierda (y) sigue los pasos de su antecesor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que se acomidió a los poderosos”.

Cabe destacar que fue en la gira de septiembre cuando López Obrador ofreció por primera vez su “mano franca” a los zapatistas, pues, dijo entonces, “por encima de nuestras diferencias, el interés común es sacar adelante al país”.

Invocaciones a San Andrés

Desde el arranque de su precampaña, en diciembre pasado, Andrés Manuel López Obrador ha reiterado, entre otras, la promesa de dar cumplimiento a los “Acuerdos de San Andrés”, es decir, el pliego de reformas constitucionales orientadas a reconocer la autonomía de los pueblos indígenas, pactado por el EZLN y el Estado mexicano durante el gobierno de Ernesto Zedillo, y que se tradujo en 2001 en una ley de derechos y cultura indios, que fue aprobada sin el aval de los zapatistas.

Ya en 2001, la aprobación de esta ley generó posturas divididas al interior de la izquierda mexicana, evidenciadas en el voto unánime que la norma obtuvo en el Senado (incluyendo a los legisladores de izquierda), mientras que en la Cámara de Diputados fue aprobada, pero con el voto en contra de los integrantes del PRD y el PT.

Al respecto, en julio de 2005, Marcos señaló, en el comunicado titulado ‘Un pingüino en la Selva Lacandona’, que “el punto de quiebre (del EZLN) con la clase política, no sólo con el PRD, es abril de 2001″, tras la aprobación de una ley indígena distinta a la acordada en las mesas de negociación con los zapatistas, y en la que el punto de la autonomía quedaba desdibujado.

En aquel comunicado, además, Marcos hizo una referencia directa a las ofertas de López Obrador (entonces aspirante presidencial para el periodo 2006-2012), quien, dijo el guerrillero, “acaba de presentar su ‘Proyecto Alternativo de Nación’, ante las Redes Ciudadanas (antecedente del Morena). Nosotros desconfiamos y no vemos más que un maquillaje plástico (y que cambia según el respetable) y una lista de promesas olvidables. Como quiera -abunda Marcos-, tal vez alguien pueda decirle a AMLO que no puede prometer ‘el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés’, porque eso significa, entre otras cosas, reformar la Constitución y, si mal no recuerdo, ése es trabajo del Congreso”.

Dime con quién te juntas

En el actual proceso electoral, y tal como ocurriera hace seis años, en torno a López Obrador se han reunido diversos personajes de la política que públicamente han fijado una postura crítica e, incluso, de abierta censura al movimiento zapatista.

Ricardo Monreal, por ejemplo, quien es actualmente coordinador de campaña de López Obrador, en 1998 comparó a los zapatistas como el grupo paramilitar que asesinó a 45 indígenas en Acteal, “porque paramilitar es todo aquel que actúa como ejército sin serlo y se arma siendo civil”, además de que calificó a Marcos como “el líder blanco de los indígenas de piel oscura”.

Otro ejemplo es el de Socorro Díaz Palacios, la ex funcionaria salinista que el perredismo colimense pactó postular al Senado, y que ya en 2006 había sido una de los seis coordinadores de las “Brigadas Ciudadanas” que impulsaron la candidatura de López Obrador.

El 3 de enero de 1994, es decir dos días después del alzamiento zapatista en Chiapas, Díaz Palacios, entonces subsecretaria de Protección Civil de Carlos Salinas de Gortari, definió al EZLN como “una mezcla de intereses y de personas tanto nacionales como extranjeras (que) muestran afinidades con otras facciones violentas que operan en países hermanos de Centroamérica; algunos indígenas han sido reclutados, presionados por los jefes de estos grupos”.

Además, en febrero de 2006, Marcos acusó a uno de los ex priistas arropados por López Obrador de ser el autor intelectual de la matanza de Acteal, con el objetivo de presentarla como signo de deterioro social y violencia entre comunidades indígenas. “Ese plan -dijo Marcos, durante un mitin de La Otra Campaña en Veracruz- se hizo en el gobierno de Zedillo y el subsecretario de Gobernación, que era del PRI cuando se hizo el plan, es Arturo Núñez, que ahora dice que es del PRD (.) Pregúntenle a López Obrador por qué está en su equipo el que hizo ese plan y que se llama Arturo Núñez”.

Núñez, cabe destacar, obtuvo en ese año una senaduría por el PRD y actualmente es candidato de la izquierda a la gubernatura de Tabasco, para lo cual ha contado con la compañía de López Obrador en sus actos de campaña.

Todo tiempo pasado

Aunque las diferencias políticas entre el EZLN y el PRD quedaron definidas desde 1994, año en que se dio el levantamiento zapatista, en un inicio las relaciones eran cordiales, lo que quedó en evidencia el 15 de mayo de aquel año, cuando Cuauhtémoc Cárdenas, entonces candidato presidencial del PRD, fue recibido con honores por los indígenas rebeldes, en el territorio “liberado” de la Selva Lacandona.

El abanderado izquierdista convivió en ese momento con decenas de niños, mujeres y ancianos que, según lo dicho por el propio subcomandante Marcos, caminaron durante días para estar presentes en la ceremonia. Además, Cárdenas fue custodiado en toda su estancia por el primer regimiento del EZLN, aquel que en enero de 1994 se encargó de tomar la cabecera municipal de Las Margaritas.

En este primer encuentro, Marcos, en representación de la comandancia general zapatista, hizo “una diferenciación entre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y el PRD”, partido político que, afirmó, “tiende a repetir en su seno aquellos vicios que envenenaron desde su nacimiento al partido en el poder (que en ese entonces era el PRI)”. Tales vicios, resumió el jefe guerrillero, son “la intriga palaciega, el acuerdo de cúpula, el eterno traicionarse, la mentira”.

La relación con Cárdenas, sin embargo, se enfrió luego de las elecciones presidenciales en las que resultó electo Ernesto Zedillo, ya que el perredista se negó a encabezar el Movimiento de Liberación Nacional, una alianza entre zapatistas, perredistas y grupos sociales propuesta por el movimiento indígena, con el objetivo de crear un núcleo opositor único en todo el país.

La gota que derramó el vaso

El 10 de abril de 2004, perredistas de Zinacantán, Chiapas, emboscaron a un contingente de zapatistas provenientes de distintos puntos del estado que, para conmemorar el natalicio del revolucionario Emiliano Zapata, llevaban agua a las bases de apoyo de la zona, a las que la autoridad municipal, emanada del PRD, les impedía acceder al pozo local.

El saldo del ataque fue una veintena de heridos, cinco de ellos de bala, mientras que el resto del contingente fue perseguido hasta una vivienda, donde fueron cercados, en tanto las casas de los zapatistas zinacantecos eran destruidas por los perredistas.

 

Así narró el subcomandante Marcos los hechos, un año después, en agosto de 2005, en una carta dirigida a Don Fermín, un militante del PRD inconforme con las críticas zapatistas suscitadas a partir del hecho: “Llegó la marcha, entregaron el agua y echaron su discurso (.) Cuando ya se retiraban los compañeros, se encontraron con el camino bloqueado con troncos y, cuando estaban quitándolos, empezó la balacera (.) Uno de los agredidos tiene una bala en la cabeza. Sí, ahí la tiene todavía. Un milímetro más a un lado o a otro y hubiera muerto. Es más, los médicos le dejaron la bala porque sólo intentar quitársela podía provocarle la muerte. Ahí anda el compa, con una bala en la cabeza. Pero, sabe qué, Don Fermín: esa bala no la dispararon los paramilitares del PRI o los comandos clandestinos del YUNQUE (o sea del PAN), sino los del PRD, los de un gobierno perredista (.) Los perredistas siguieron en el gobierno de Zinacantán, fueron candidatos por el PRD en la elección posterior, siguen en el Poder y fueron los primeros en formar una de las ‘redes ciudadanas’ de apoyo a AMLO”.

Según Marcos, la suspensión del agua y la posterior agresión fueron una reprimenda de las autoridades perredistas, luego de que los zapatistas negaron su respaldo al gobierno municipal. A partir de esa fecha, y hasta ahora, todo contacto entre las dirigencias nacionales del Partido de la Revolución Democrática y del EZLN quedó suspendido.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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