Prevén que en Cumbre de las Américas, Obama reciba sermón de líderes latinoamericanos
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Prevén que en Cumbre de las Américas, Obama reciba sermón de líderes latinoamericanos

13 de abril, 2012
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Barack Obama camina hacia su helicóptero en la Casa Blanca este viernes para luego tomar un avión hacia Cartagena, Colombia, para la Cumbre de las Américas. Foto: AP.

El presidente de Estados Unidos Barack Obama no puede ser culpado por el retroceso en la influencia comercial y económica de su país en las Américas y los otros 32 líderes hemisféricos con los que se encontrará este fin de semana lo saben.

Tal influencia retrocedía ya desde antes de que Obama llegara a la presidencia.

Pero eso no evitará que en Cartagena, este balneario del Caribe colombiano donde se celebrará la VI Cumbre de las Américas, Obama sea empujado a una esquina por varios asuntos, entre ellos la terquedad de Estados Unidos en mantener un veto a la participación de Cuba en estas citas hemisféricas y el reclamo de Argentina por las islas Malvinas.

Incluso los amigos de Obama, quien llega este viernes, aseguran que tres años después de que prometió mantener una relación de igual a igual al asistir a su primera cumbre, el mandatario no ha puesto mucho esfuerzo en forjarla.

Y eso sólo causa daños a su propio país.

“Lo que yo he dicho, y se lo he dicho en Estados Unidos a muchas personas del gobierno, es que más les vale mirar hacia el sur, porque para ellos los intereses estratégicos de largo plazo están en América Latina, no en países lejanos”, dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos en una entrevista en vísperas de la cumbre publicada en el diario El Tiempo.

Diálogo Interamericano, un destacado grupo de 100 ex diplomáticos e intelectuales, la mitad de ellos de Estados Unidos, fue más tajante: “La mayoría de los países de la región miran a Estados Unidos como menos y menos relevante para sus necesidades y con la declinante capacidad de proponer y concretar estrategias para lidiar con los asuntos que más les preocupan”, dijo el grupo en un informe.

El grupo con sede en Washington enumeró tres razones: la inflexibilidad de las políticas migratorias de Estados Unidos, la inhabilidad o falta de voluntad para reconsiderar una política antidrogas que ha convertido a México y Centroamérica en un sangriento campo de batalla, y un consenso en el hemisferio de que la mejor manera de promover la democracia en Cuba es poner fin al embargo, en lugar de reforzarlo.

Las alternativas a esa guerra contra las drogas y la inclusión de Cuba en las cumbres serán los temas que dominarán la agenda el 14 y 15 de abril, cuando los presidentes tendrán su cónclave.

A su llegada a Cartagena el viernes, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ratificó la postura sobre una participación de La Habana.

“Habría sido importante que el pueblo cubano esté presente”, dijo Morales en una breve declaración en el aeropuerto de Cartagena. “Que sea la última cumbre sin Cuba”, añadió.

De igual manera parece asumir protagonismo el reclamo de Argentina al Reino Unido por las islas Malvinas.

Aunque se desconoce oficialmente si ese viejo reclamo de Buenos Aires estará en la agenda, las autoridades argentinas ya confirmaron que habrá una reunión bilateral el sábado entre Obama y la presidente Cristina Fernández.

Aunque no se esperan protestas en este puerto turístico caribeño contra el mandatario estadounidense, en Bogotá hubo pequeños incidentes el jueves, lo que llevó a que el secretario de gobierno de la capital colombiana, Jorge Rojas, anunciara la suspensión de clases el viernes en la Universidad Nacional, la Distrital y la Pedagógica.

El jueves un pequeño grupo de manifestantes encapuchados en la Universidad Nacional en Bogotá lanzaron bombas incendiarias y pequeños artefactos explosivos artesanales contra la policía antimotines, en una protesta en contra de la visita de Obama.

En Cartagena, el ministro de Defensa colombiano Juan Carlos Pinzón dijo que esperaban que no se presentaran incidentes similares.

“Tenemos que asegurarnos que esta cumbre salga bastante bien. En otras cumbres, en distintos países del mundo, incluso en Europa, también hay desmanes”, dijo el ministro en una entrevista con la radio colombiana Caracol.

Cuba está excluida de estas cumbres desde que se realizó la primera en 1994, mientras líderes de distintos países, incluyendo Santos, han expresado su deseo y voluntad de que ésta sea la última sin la presencia de La Habana.

“Hasta ahora sólo el gobierno de derecha de Canadá… y el gobierno de Estados Unidos son los únicos que mantienen posiciones retrógradas, antihistóricas, de no acompañar a Argentina en su lucha por las Malvinas y frente a Cuba, rechazar su presencia en estas reuniones”, dijo a periodistas el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, el jueves por la noche tras una de las sesiones de trabajo de los ministros del Exterior que deben redactar la declaración final del encuentro que será sometida a la consideración de los jefes de Estado.

Estados Unidos y Canadá “o escuchan y rectifican a tiempo o estas cumbres se acaban”, agregó Maduro.

Las cumbres son un fruto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de la que Cuba fue expulsada en 1962.

Pero en estos años, la relevancia de la organización ha decaído al tiempo que surgieron otros grupos regionales como la llamada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un grupo de países de izquierda que promovió el presidente de Venezuela Hugo Chávez; la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), con el apoyo de Brasil y más recientemente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que agrupa a 33 países, incluyendo Cuba.

Todos esos grupos tienen una cosa en común: dejan por fuera a Estados Unidos y Canadá.

Estados Unidos paga 59% de los 81 millones de dólares del presupuesto anual de la OEA. Pero el peso de Washington en la región sigue achicándose, mientras crece el volumen de remesas que los latinoamericanos, viviendo en Estados Unidos, envían a las familias en su tierra natal.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton intentó poner su mejor cara al asunto justo antes de partir rumbo a Cartagena.

“Ellos (los latinoamericanos) compran más de 40% de nuestras exportaciones, tres veces tanto como China. Ofrecen más de la mitad de la energía que importamos”, aseguró Clinton.

Una década atrás, 61% de las exportaciones estadounidenses iban a la región, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Mientras tanto, China ha superado a Estados Unidos en el volumen de intercambio comercial con Brasil, Chile y Perú y se coloca en segundo lugar en Argentina y Colombia.

La asistencia de Estados Unidos a la región también ha disminuido. El volumen total de asistencia militar, policial y económica de Estados Unidos a América Latina cayó de 3.200 millones de dólares en 2009 a 2.400 millones de dólares para el presupuesto de 2013, según datos de tres distintos centros de análisis, entre ellos la Oficina en Washington para América Latina.

Obama viaja a Colombia, para la Cumbre de las Américas

El presidente Barack Obama se embarca el viernes en su viaje a la Cumbre de las Américas en Colombia con un ojo puesto en mejorar los lazos internacionales y el otro en una audiencia en este año electoral en Estados Unidos.

Al margen de América Latina, no habrá población más interesada en seguir de cerca a visita de Obama de tres días a Cartagena que los hispanos en Estados Unidos. Con más de 50 millones de latinos en el país —de los cuales, 21 millones pueden votar— Obama tiene una audiencia importante que es de vital importancia en este año electoral.

Asimismo, Obama arranca el viaje con una parada el viernes en Tampa Bay, Florida, llamando la atención a los beneficios del comercio con América Latina en un estado indeciso en la elección general. La breve desviación subraya los intentos del gobierno para proyectar el viaje en términos nacionales y mejorar la débil posición presidencial ante la comunidad comercial en estadounidense.

“La Florida, creo, es un centro tanto comercial como entre personas en términos de conexión entre Estados Unidos y América Latina”, dijo el subasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca Ben Rhodes, previo al viaje del presidente.

Tal acercamiento con los vecinos del sur del país no es exclusivo de Obama. Los presidentes Bill Clinton y George W. Bush previamente también “entendieron que las políticas y relaciones correctas con América Latina podría coincidir con las correctas relaciones internas hacia los latinos y los inmigrantes”, dijo Nelson Cunningham, quien trabajó en la Casa Blanca de Clinton como asesor especial en Asuntos del Hemisferio Occidental.

Sin embargo, algunos de los temas más espinosos que Obama podría enfrentar en Cartagena —la política migratoria de Estados Unidos y la política estadounidense hacia Cuba— presentan un enigma político para Obama localmente, incluso mientras que los líderes de América Latina expresan su frustración con la falta de acción por su gobierno en ninguno de los dos temas.

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Cómo el encierro por el COVID-19 está cambiando nuestros grupos de amigos

Una nueva investigación sugiere que las cuarentenas están remodelando nuestros grupos de amigos. ¿Qué significa eso para nuestras relaciones post COVID-19?
15 de octubre, 2020
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Antes de que el coronavirus provocara un segundo bloqueo severo en la ciudad australiana de Melbourne, Karen Lamb, una estadística de 35 años, iba al teatro, a las prácticas semanales de un coro, a clases de baile y pasaba mucho tiempo con sus amigos.

Pero los confinamientos en su ciudad interrumpieron el comportamiento social de Lamb. Su mundo se ha trasladado a internet y, a veces, Lamb puede sentirse sola.

Grandes cantidades de personas reportaron sentirse solas en la primera ola de cuarentenas por coronavirus a principios de 2020.

Según una investigación de la experta en soledad Michelle Lim, de la Universidad Tecnológica de Swinburne (Australia), uno de cada dos australianos dijo sentirse solo durante el primer encierro.

En Reino Unido y Estados Unidos, la proporción fue de dos de cada tres.

Ahora, unos investigadores en Australia examinan cómo estos períodos de aislamiento forzados están cambiando nuestras interacciones sociales.

Aunque la pandemia se está desarrollando de manera diferente según el país, en general compartimos una misma inquietud: si los bloqueos están cambiando la forma en que socializamos, ¿cuánto tiempo durará nuestra soledad?

Consolidando las redes de amigos

Los resultados iniciales de una encuesta de seguimiento que enviaron a casi 2.000 australianos han mostrado que se están produciendo algunos cambios de comportamiento importantes relacionados con la pandemia.

La investigación es un proyecto conjunto entre dos académicos, la doctora Marlee Bower, investigadora de la soledad de la Universidad de Sídney, y el sociólogo Roger Patulny, de la Universidad de Wollongong, Australia.

Bower dice que en las respuestas abiertas a la encuesta, muchas personas indicaron que habían comenzado a reducir sus redes sociales.

Un hombre y una mujer cenando a través de una videollamada.

Getty Images
Gran parte de nuestras interacciones se han trasladado a las plataformas digitales.

“No socializan con tanta gente como antes, sino con un subgrupo muy particular”, dice. “Las personas que tienen conexiones previas y pueden aprovechar sus amistades existentes en línea, lo están haciendo bastante bien. En muchos casos, están más cerca de los amigos que tenían”.

Ese ha sido el caso de Lamb, que es escocesa, pero ha vivido en Melbourne durante ocho años.

Antes del encierro, hablaba con Amy, una de sus amigas más antiguas, unas cuatro o cinco veces al año.

Ahora conversan todos los jueves, a una hora determinada, y ambas se preguntan por qué no lo habían hecho antes.

Algunas de sus otras amistades, sin embargo, no han resistido tan bien.

“Me ha resultado más fácil mantenerme en contacto con mi amiga escocesa que con mis amigos australianos”, dice Lamb. “Simplemente no he tenido esa relación en línea con los australianos. Durante los últimos seis meses me he distanciado mucho más de mis amigos del día a día”.

“Cuando las interacciones sociales se trasladan a internet, sólo ciertos tipos de relaciones parecían sobrevivir”, explica Bower.

Una vez que se elimina el contexto local o comunitario, se mantienen o fortalecen las relaciones en las que las personas tenían algo en común además del trabajo o pasatiempos, y en las que todos se sienten cómodos con la tecnología digital.

Muchos querían compartir su estrés pandémico con aquellos con quienes se sentían más cercanos; viejos amigos de las ciudades de origen y amigos locales muy cercanos.

“Dado que la mayor parte de la interacción social se ha producido en línea, socializar con personas que viven localmente ha resultado tan fácil como socializar con personas que viven en el otro lado del mundo. Esto significaba que las personas han podido socializar y volver a conectarse con personas con las que eran más cercanas, independientemente de su ubicación”, dice.

Dos amigas conversando por videollamada.

Getty Images
Mucha gente ha retomado viejas amistades.

La sociedad contemporánea a menudo se define por el movimiento de personas fuera de su lugar de origen, agrega Patulny.

“Estás más cerca de las personas que viven en el otro lado del planeta, porque son con las que creciste. No estás necesariamente cerca de aquellos con quienes compartes un vecindario. El covid-19 realmente está mostrando esto”, dice

Conversaciones cotidianas

Sin embargo, también extrañamos las interacciones con aquellas personas con las que no tenemos una amistad suficiente como para construir una relación en línea durante la pandemia.

Según Patulny y Bower, muchas personas dijeron que habían perdido estas microinteracciones con las personas de sus comunidades, que son casi imposibles de facilitar a través de la comunicación digital.

“La capacidad de simplemente parar, chismear, reír, bromear y todas las cosas que haces fuera de las reuniones, eso no sucede cuando estás reunido en línea”, dice Patulny. “El contacto periférico adicional se ha perdido, y esa es una pérdida importante”.

Una mujer con mascarilla detrás de una ventana.

Getty Images
Mucha gente ya se sentía sola antes del covid-19.

Existe el riesgo de que los vínculos sociales se deterioren sin estas pequeñas interacciones, dice, ya que ayudan a las personas a conectarse.

En cuanto a si podemos retomar estas amistades después de la pandemia, Bower señala evidencia reciente de Reino Unido que sugiere que las personas que se sentían solas antes probablemente se sentirían un poco más solas después, mientras que otras no experimentaron cambios a largo plazo.

Sin embargo, expresa cierta preocupación por que un período prolongado de soledad para algunas personas pudiera hacer que las interacciones pequeñas se sientan más desafiantes a largo plazo.

“Las personas que experimentan soledad durante períodos prolongados comienzan a experimentar impactos negativos persistentes en la forma en que piensan y actúan en situaciones sociales —son más hipervigilantes en cuanto al rechazo, más ansiosos socialmente— y esto puede dificultar estas interacciones simples y que sea menos probable que salga bien”, dice Bower.

Revertir o cambiar

La investigación de Bower y Patulny seguirá analizando a su grupo de estudio mientras Australia continúa su marcha para salir de las restricciones del covid-19.

Dos mujeres conversando una con la otra, cada una su escritorio.

Getty Images
Mucha gente extraña las pequeñas interacciones que tenía en el día a día con ciertas personas, aunque fueran sus amigas cercanas.

Realizarán una encuesta a la misma muestra cada tres meses para determinar cómo está cambiando su comportamiento y por qué, y enviarán sus resultados a un grupo de expertos que está considerando los impactos de la pandemia en la salud mental.

Es demasiado pronto para cualquier estimación de los cambios sociales a largo plazo, si los hay, pero los investigadores sugieren que podría pasar un poco de tiempo antes de que las interacciones vuelvan a la normalidad.

“Me pregunto si el hecho de que no estés acostumbrado a socializar y que ahora exista un riesgo asociado con socializar, conducirá a impactos a largo plazo en la forma en que nos sentimos y en cómo podemos superar la soledad”, dice Bower.

Patuly dice que no le sorprendería un ligero aumento de la soledad durante algunos años.

Sin embargo, Michelle Lim, la experta en soledad, cree que para la mayoría de las personas, tanto la pérdida de microinteracciones como el estrechamiento de sus redes sociales son temporales, están directamente vinculados a la emergencia de salud pública y es poco probable que duren más que ella.

“Si será significativamente perjudicial para las relaciones dependerá de muchos factores: si el individuo es resistente, si tiene redes sociales sólidas, si se esfuerza por mantener sus amistades a pesar de estas barreras”, dice Lim.

Tampoco está claro, agrega, si los bloqueos más prolongados, ya sea por mandato del gobierno o debido a la necesidad de las personas de protegerse por condiciones de salud preexistentes, conducirán a resultados diferentes o más pronunciados.

Lim dice que es posible que, en el futuro inmediato, las interacciones cara a cara puedan cambiar si seguimos preocupados por la salud pública.

Dos personas con mascarilla guardando la distancia social.

Getty Images
¿Por cuánto tiempo se mantendrán los cambios en las interacciones cara a cara?

Pero también dice que es parte de la naturaleza humana volver a los grupos sociales. La mayoría de las personas que han infringido las normas de encierro lo han hecho para ver a amigos y familiares.

Después de que nos recuperemos del impacto de estos comportamientos alterados, cree que es probable que las cosas vuelvan a la normalidad anterior.

Los principales determinantes de la soledad son bastante estables, agrega.

Es poco probable que aquellos que no estaban solos antes del covid-19 se sientan muy solos a largo plazo una vez que todo haya terminado.

“Creo que durante un corto período de tiempo habrá cambios”, dice. “Pero somos criaturas de hábitos. A menos que estos comportamientos sean a muy, muy largo plazo, creo que volveremos a nuestros grupos sociales”.

* Esta nota es una traducción de un artículo original publicado en inglés en BBC Worklife y que puedes leer aquí.

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https://www.youtube.com/watch?v=mYv_EYYngC4&t=8s

https://www.youtube.com/watch?v=aBKdOAVLVEc

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