Más que un trofeo: La Palma de Oro en Cannes
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Más que un trofeo: La Palma de Oro en Cannes

La Palma de Oro de Cannes, el galardón más prestigiado del cine internacional, es también una pieza de arte y una joya cotizada
Por Gabriella Morales-Casas
20 de mayo, 2012
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Es el festival de cine más importante del mundo, así que su trofeo no puede ser menos imponente que la distinción, a la que han sido acreedores cineastas tan legendarios como el propio festival: Rosselini, De Sica, Welles, Kurosawa, Angelopolous, Antonioni, Buñuel, Fellini y Emilio “El Indio” Fernández, entre muchos más.

El símbolo de la ciudad de Cannes, en la Costa Azul francesa, es una palma, por ello fue elegida como la representación ideal para el premio del festival, organizado de manera formal por primera vez en 1939; entonces, el trofeo se llamaba Grand Prix.

Se llamó Palma de Oro a partir de la undécima edición, en 1955, y  la película que estrenó el galardón fue la estadounidense Marty, de Delbert Mann que también había ganado el Oscar.

Ahí comenzó su historia icónica. Fue obra del joyero francés Lucienne Lazon, que ganó la convocatoria nacional en Francia.

El diseño original era una palma en forma de corazón a la que después se le agregó un pequeño pedestal de barro del artista local Sébastien.

La pieza se entregó hasta 1964 cuando tuvo un impasse por cuestiones administrativas, tiempo en el que ocupó su lugar de nueva cuenta el trofeo Grand Prix, hasta 1975 que el icono volvió, acontecimiento que le hizo merecer una nueva cara.

El nuevo diseño era más pequeño e iba acompañado de una fina escultura de la palma de una mano en una base redonda. Se entregaba en una caja de piel terracota forrada en el interior por ante blanco traídos de Marruecos.

La siguiente modificación se dio en 1980, el soporte cambió por una escultura de madera en forma piramidal que se mantuvo hasta 1992, año en el que el joyero Thierry Bourqueney rediseñó totalmente el modelo. Lo hizo más grande con un soporte de cristal tallado a mano en forma cuadrada. Mantuvo únicamente la caja de piel.

Fue en 1998 cuando la firma de alto lujo Chopard y Cannes Film Fest firmaron una alianza por la confección de la Palma de Oro, que se manufactura en un molde especial de cera con oro de 24 kilates esculpido a mano y soldado “hoja por hoja” a 760 grados centígrados hasta llegar al acabado final; después se acomoda en un pedestal de cristal de roca, un material único, que, como los  diamantes, no produce uno idéntico…

Este diseño fue concebido por Caroline Gruosi-Scheufele, presidenta de la firma ginebrina y cinéfila confesa, quien año con año hace un diseño exclusivo que se distingue en todos los casos por su delicadeza: es un delgado tallo curvado con la base en forma de corazón, cuyas hojas están diseñadas para sugerir movimiento.

La base de roca de cristal es en forma de diamante “talla esmeralda”, es decir, cuadrado. Se entrega todavía en una caja de piel, cuyos tonos de color varían entre el azul  y el negro.

Dice su creadora, también Directora Creativa de la marca, que existe una innegable sinergia entre el cine y la joyería, “por una parte tienes la creación de magníficas joyas de arte, y por otra, la creación de películas inolvidables”, filosofía que hace a la firma inventar piezas “especiales para gente especial”.

Pero la Palma tiene un hermano menor también fabricado por la prestigiada joyera, se trata del Trofeo Chopard, una réplica en oro de 30 centímetros de tres cintas de celuloide chapadas en oro sobre una base de cristal cortado a mano.

Este joven galardón lo han recibido mexicano Gael García Bernal, la española Paz Vega, la francesa Audrey Tatou, el estadounidense Hayden Christiansen y la alemana Diane Kruger.

Chopard también se encarga del diseño y fabricación de los laureles al Mejor Actor y Mejor Actriz, llamados en el argot del festival como las “mini palmas”, manufacturados con el mismo rigor que la Palma de Oro, una pieza artesanal considerada por los maestros joyeros como el negado objeto del deseo de los coleccionistas de alta joyería.

La edición 65 del Festival de Cine de Cannes se realizará del 16 al 27 de mayo y fue inaugurada por el cineasta estadounidense Wes Anderson con su cinta Moonrise Kingdon. En esta ocasión, el presidente del jurado es el director italiano Nanni Moretti.

El festival tendrá presencia mexicana: en la Selección Oficial estará el mexicano Carlos Reygadas con su cuarta película Post Tenebras Lux, en la sección Una Cierta Mirada participará Michel Franco con Después de Lucia, y finalmente en la Quincena de los Realizadores estará Yulene Olaizola con Fogo, así como la coproducción Colombia, Francia México de William Vega, La Sirga.

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Getty Images

El punto débil del COVID que encontró una científica mexicana (y cómo puede servir para neutralizarlo)

La física mexicana Mónica Olvera de la Cruz detectó con su equipo de científicos que el nuevo coronavirus tiene un componente que puede ser bloqueado para evitar su transmisión al cuerpo humano.
Getty Images
18 de agosto, 2020
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Como especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, la doctora mexicana Mónica Olvera trabajaba en sus propios desarrollos tecnológicos hasta que la pandemia de COVID-19 cambió las cosas.

Un familiar suyo enfermó de gravedad en México, lo cual llevó a la científica a enfocar sus estudios en entender cómo el virus SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano a un nivel físico-biológico.

“Yo no tenía nada qué ver con medicina. Yo soy científica en ciencia de materiales. Pero a la hora de ver este problema tan fuerte, entramos en acción”, dice a BBC Mundo la especialista.

Su equipo en la Universidad Northwestern (Estados Unidos) analizó las diferencias entre el coronavirus que causó la epidemia SARS de 2003 y el causante de la enfermedad COVID-19.

Y encontró un punto débil con el que se le puede atacar.

“Estamos bloqueando el virus”, señala al explicar cómo su experimento a nivel molecular ha reducido de manera inicial en 30% la conexión del patógeno con los receptores humanos.

Una ilustración del SARS-CoV-2 atacando una célula

Getty Images
Las espigas (amarillas) del coronavirus se conectan a las células AC2 (en turquesa) del cuerpo. Si se impidiera eso, se neutralizaría.

“Antes de entrar el virus (en el cuerpo), sí podemos atacarlo para que ya no tenga tanta energía de atracción, que no sea capaz de infectar. Y si entra, que esté bloqueado el sitio”, explica la científica.

“Es otra manera de curar. Esto no son anticuerpos , los cuales tienen el problema de que pueden hacer resistente al virus. Hay muchos casos en los que los virus se vuelven resistentes a los anticuerpos”, añade.

En tres meses Olvera espera diseñar un polímero -un compuesto químico- que triplique la efectividad del bloqueo y que esto se convierta en una forma de proteger al cuerpo de un virus tan contagioso como el SARS-CoV-2.

¿Cuál fue el hallazgo?

El SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo a través de sus proteínas S, que hacen contacto con la enzima convertidora de angiotensina (AC2) de las células humanas.

Las células AC2 también están presentes en el corazón, en el estómago, en el riñón, “por eso cuando uno se infecta (con el virus SARS-CoV-2, este) puede dañarlos”, explica Olvera.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Así que en su estudio, hecho en colaboración con el doctor Baofu Qiao, detectó que el SARS-CoV-2 tiene conexiones con cargas positivas en la proteína espiga (o spike) de su corona que pueden ser bloqueadas.

“La energía de atracción entre ese grupo que está en la spike y las células epiteliales era más débil en el primer coronavirus que en el SARS-CoV-2″, explica Olvera.

“Nos dimos cuenta de que si mutábamos los que no estaban en el de 2003, la atracción con el receptor bajaba. Nada más lo mutamos y bajó muchísimo su atracción“, añade.

El trabajo de bloqueo se dio en uno de los tres grupos de la proteína espiga, lo que redujo en un 30% la capacidad del virus para conectarse con el receptor, en este caso las células del cuerpo.

A diferencia de otras investigaciones, Olvera y Qiao detectaron un sitio con carga positiva, llamado sitio de escisión polibásico, a 10 nanómetros (algo sorprendentemente “lejano” de la base, en términos de esas mediciones) en la proteína espiga.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw&t=5s

Así que si se obtiene un polímero que bloquee los tres grupos, como lo están investigando, el resultado podría triplicarse y hacer que el nuevo coronavirus tuviera muy poca oportunidad de atacar al organismo.

“Yo quiero diseñar uno que ataque a todos. Es muy complicado, es un diseño difícil. Pero la idea es crear una protección bajo un diseño que funcione y quede probado en un laboratorio”, señala la científica.

¿Cómo puede adoptarse en la medicina?

El proceso de crear un polímero que actúe contra las espigas del SARS-CoV-2 puede tomar de dos a tres meses.

Una vez creado, habría que elegir un medio de administración. Olvera considera que podría funcionar a través de un aerosol, con las ventajas que eso tiene.

“Los virus son tremendos. Pueden usar las cápsidas de otros virus y el ARN, duplicarse y mutar”, advierte.

Y es que las vacunas en las que trabajan a contrarreloj varios países y organizaciones enfrentan el problema de que los anticuerpos que generen puedan ser inefectivos ante mutaciones del SARS-CoV-2.

“Nosotros queremos crear algo que no sea biológico, que no cree resistencia. Evitar que el virus encuentre otras maneras de salir adelante. Creemos que puede ser una manera de debilitar el virus, diferente a lo que se está haciendo”, añade.

Si las mutaciones mantuvieran los mismos grupos polibásicos para atraer células receptoras del cuerpo, el remedio seguiría funcionando.

El trabajo desde diferentes ángulos de la ciencia, como la física en el caso de Olvera, puede aportar soluciones a un problema que afecta a toda la humanidad.

“Se está haciendo un esfuerzo enorme. Todos estamos de alguna manera relacionados con esto, es un problema mundial y qué mejor que todos los científicos estén trabajando en esto”, dice la científica mexicana.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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