EU, el país que más pide eliminar contenidos de Google
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EU, el país que más pide
eliminar contenidos de Google

Google presentó cifras que revela cuáles son los gobiernos que más piden a esta empresa eliminar contenidos web.
Por Omar Granados
19 de junio, 2012
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Como viene sucediendo en las empresas de tecnología y comunicaciones, Google ha recibido frecuentemente solicitudes de organismos gubernamentales y tribunales federales de todo el mundo que piden retirar contenido de sus usuarios que violan la ley de diversas formas a través de acoso, calumnias o cualquier violación de la ley en cada país.

En un informe publicado por la empresa, se divulga la cantidad de solicitudes que Google recibió de cada país semestralmente, empezando con el segundo periodo de 2009. Tomando en cuenta el número de elementos eliminados de los servidores de Google, el primer lugar en solicitar la eliminación de contenidos fue Estados Unidos, seguido de  Alemania y Noruega; complementan el pódium, Brasil y el Reino Unido con el cuarto y quinto lugar, respectivamente.

México se encuentra en el lugar 31, con muy poca actividad.

Desde nuestro país se enviaron menos de diez peticiones donde se solicitaba eliminar menos de diez elementos de los servidores de Google, pero en ningún caso nuestro gobierno tuvo éxito en sus solicitudes.

Aquí una gráfica interactiva con los primeros cinco lugares:

Los gobiernos normalmente solicitan a las empresas que supriman contenido por distintos motivos, aunque no puede equipararse esto con la censura. Por ejemplo, algunas de las solicitudes alegan algún tipo de difamación, mientras que otras afirman que el contenido infringe la legislación local, otras son contra la promoción del odio o violencia. Las leyes sobre estos asuntos varían según el país y las solicitudes reflejan el contexto jurídico de la correspondiente jurisdicción. De este conteo se excluyen las denuncias por pornografía infantil, las cuales se realizan automáticamente ante la denuncia de cualquiera.

La herramienta estadística ofrecida por Google incluye un conteo semestral de peticiones de gobiernos y tribunales de más de 50 países, el número de elementos que los gobiernos desean eliminar y el porcentaje de éxito que tienen frente a la empresa. Las peticiones, como se mencionó, provienen de organismos policiacos o gubernamentales del Poder Ejecutivo y de órdenes judiciales y jueces. Para efectos de este conteo sumamos los dos semestres de 2011 para obtener cifras del último año.

El formato de solicitud de retiro de contenidos incluye quejas contra cuentas o elementos de servicios como AdSense, AdWords, Google Play, Blogspot, Google, Gmail, Google Images, Orkut, Picasa, YouTube, entre otros. Una de las limitantes para conocer más detalles, es que Google no informa sobre aquellos países para los que se recibieron menos de diez solicitudes de retiro de contenido y de elementos.

Existen distintas organizaciones independientes que publican regularmente informes sobre las solicitudes gubernamentales de información y de supresión de contenido, entre ellas, Chilling Effects y Open Net Initiative.


¿Por qué hacen estas peticiones los gobiernos?

Entre estas observaciones sobre solicitudes para retirar contenido destacan algunas tendencias en el segundo semestre de 2011, sin embargo, advierte Google que estas cifras “en ningún caso son -exhaustivas.” Aquí algunos de los análisis por país hechos para el periodo julio-diciembre 2011.

Estados Unidos

Google afirma haber recibido una solicitud de autoridades policiacas de EU para retirar un blog debido a una entrada supuestamente difamatoria para un funcionario a título personal, aunque fue desestimada por la empresa.

Otra solicitud del mismo tipo pedía la retirada de mil 400 videos de YouTube por supuesto acoso. La solicitud se desestimó. Otra solicitud del gobierno pidió retirar cinco cuentas de usuario que supuestamente incluían amenazas o contenido de acoso. Se cancelaron cuatro de las cuentas y como resultado Google retiró aproximadamente 300 videos, aunque no canceló la cuenta restante con 54 videos.

Por otro lado, desde el Poder Judicial se pidió el retiro de 218 resultados de búsqueda que enlazaban a sitios web supuestamente difamatorios. Se retiraron el 25% de los resultados mencionados en la solicitud.

El número de solicitudes de retiró de contenidos aumentó un 103% en EU comparación con el primer semestre de 2011.

Alemania

Una sola orden judicial tuvo como resultado el retiro de 898 resultados de búsqueda que enlazaban con foros y blogs que contenían afirmaciones sobre un organismo gubernamental y uno de sus empleados que el tribunal determinó que no eran creíbles.

Se recibió una solicitud para retirar 70 videos de YouTube por infringir supuestamente la ley alemana sobre niños y jóvenes. Se restringió el acceso de los usuarios alemanes a la visualización de algunos de los videos.

Noruega

Dos solicitudes propiciaron la retirada de mil 814 elementos de AdWords por infringir las leyes de mercado de Noruega.

Brasil

En diciembre, se recibió una orden judicial de un tribunal electoral cuya consecuencia fue la retirada de cuatro perfiles de Orkut para contenido relacionado con campañas políticas.

Reino Unido

Google recibió una solicitud de la Asociación de Oficiales de Policía del Reino Unido para retirar cinco cuentas de usuario que presuntamente promocionaban el terrorismo. Hemos cancelado estas cuentas porque infringían las Normas de la comunidad de YouTube y, como resultado, se han retirado 640 videos aproximadamente.

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Por qué hace 100 años muchos en EU se negaron a usar cubrebocas contra la gripe española

En el peor momento de la gripe española de 1918 muchos estadounidenses se negaron a usar tapabocas, algo que también está sucediendo este 2020 con la pandemia de covid-19.
9 de agosto, 2020
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Manifestación en Estados Unidos contra el uso de mascarillas

Getty Images
Durante la pandemia de covid-19, se han organizado manifestaciones en contra del uso de mascarillas en Estados Unidos.

Todos hemos visto los titulares alarmantes: los casos de coronavirus están aumentando en 40 estados de Estados Unidos, con nuevos fallecimientos y tasas de hospitalización aumentando a un ritmo alarmante.

Los funcionarios de salud advirtieron que EE.UU. debe actuar rápidamente para detener la propagación o se correrá el riesgo de perder el control sobre la pandemia.

Para controlarlo existe un claro consenso de que se deben usar mascarillas en público y practicar el distanciamiento social.

Si bien la mayoría de los estadounidenses apoyan el uso de tapabocas, el cumplimiento generalizado y constante ha resultado difícil de mantener en las comunidades de todo el país.

Manifestantes se reunieron frente a los ayuntamientos de la ciudad de Scottsdale, Arizona; Austin, Texas; y otras ciudades para protestar contra los mandatos locales respecto a las mascarillas.

Varios alguaciles del estado de Washington y de Carolina del Norte han anunciado que no harán cumplir las normativas de uso.

He investigado extensamente la historia de la pandemia de 1918.

En ese momento, sin vacunas o terapias farmacológicas efectivas, las comunidades de todo el país instituyeron una serie de medidas de salud pública para frenar la propagación de una epidemia de influenza mortal: cerraron escuelas y negocios, prohibieron reuniones públicas y aislaron y pusieron en cuarentena a los infectados.

Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española

Getty Images
Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española que incluyen: “Redadas policiales en bares en la guerra contra la influenza”, “Toque de queda en la ciudad” y “Quien estornude sin taparse será detenido”.

Muchas comunidades recomendaron o exigieron que los ciudadanos usaran mascarillas en público, y eso, no los onerosos encierros, fue lo que provocó la mayor ira.

Por la patria

A mediados de octubre de 1918, en medio de una terrible epidemia en el noreste y brotes de rápido crecimiento en todo el país, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos distribuyó folletos recomendando que todos los ciudadanos usaran tapabocas.

La Cruz Roja sacó anuncios en los periódicos alentando su uso y ofreció instrucciones sobre cómo fabricar mascarillas en casa con gasa e hilo de algodón.

Algunos departamentos de salud estatales lanzaron sus propias iniciativas, sobre todo California, Utah y Washington.

En todo el país, los carteles presentaban el uso de mascarillas como un deber cívico: la responsabilidad social se había incrustado en el tejido social mediante una campaña de propaganda federal masiva en tiempos de guerra lanzada a principios de 1917, cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial.

barrendero con una máscara en Nueva York

Getty Images
Siguiendo la recomendación de la Junta de Salud de Nueva York, es “Mejor ser ridículo que estar muerto”, un barrendero usa una mascarilla en octubre de 1918.

El alcalde de San Francisco, James Rolph, anunció entonces que “la conciencia, el patriotismo y la autoprotección exigen un cumplimiento inmediato y rígido” del uso de tapabocas.

En las cercanías de Oakland, el alcalde John Davie declaró que “es sensato y patriótico, sin importar cuáles sean nuestras creencias personales, proteger a nuestros conciudadanos uniéndonos a esta práctica”.

Sin orden

Los funcionarios de salud entendieron que cambiar radicalmente el comportamiento del público era una tarea difícil, especialmente porque a muchos les resultaba incómodo usar mascarillas.

Los llamamientos al patriotismo solo podían llegar hasta cierto punto.

Como señaló un funcionario de Sacramento (California), las personas “deben ser obligadas a hacer las cosas que son mejores para sus intereses”.

La Cruz Roja declaró sin rodeos que “el hombre, la mujer o el niño que no use mascarilla es ahora un negligente peligroso“.

Numerosas comunidades, particularmente en todo el Occidente del país, impusieron ordenanzas obligatorias. Algunos condenaron a los delincuentes a penas de cárcel breves y las multas oscilaron entre US$5 y US$200.

Juicio en un parque en San Francisco

Getty Images
En San Francisco,los jueces se salieron de las cortes y los juicios se hicieron al aire libre… pero sin mascarillas.

La aprobación de estas ordenanzas fue con frecuencia un asunto polémico. Por ejemplo, el director de salud de Sacramento tuvo que intentar varias veces antes de lograr convencer a los funcionarios de la ciudad de que promulgaran la normativa.

En Los Ángeles, no fue aprobada. Un proyecto de resolución en Portland, Oregón, provocó un acalorado debate en el consejo de la ciudad y un funcionario declaró la propuesta como “autocrática e inconstitucional”, y agregó: “Bajo ninguna circunstancia me pondrán un bozal como a un perro hidrófobo“. La medida no prosperó.

La junta de salud de Utah consideró emitir una orden obligatoria de mascarillas en todo el estado, pero decidió no hacerlo, argumentando que los ciudadanos sentirían una falsa seguridad y relajarían sus cuidados.

A medida que la epidemia resurgía, Oakland debatió una segunda orden de uso de tapabocas después de que el alcalde contara enojado que lo habían arrestado en Sacramento por no llevar una puesta.

Un médico prominente que asistió al debate comentó que “si un hombre de las cavernas apareciera… pensaría que los ciudadanos enmascarados son todos lunáticos“.

Con orden

En los lugares donde las órdenes de usar mascarillas se implementaron con éxito, el incumplimiento y el desafío se convirtieron rápidamente en un problema.

Barbería en Chicago en 1918

Getty Images
En Chicago, solo uno de los barberos de este local usa mascarilla, algo que, en este caso, es imposible para cualquiera de los clientes.

Muchas tiendas que no estaban dispuestas a rechazar clientela, no prohibían el ingreso a los desenmascarados.

Los trabajadores se quejaron de que los tapabocas eran demasiado incómodos para usarlos todo el día.

Una vendedora de Denver se negó porque dijo que “se le dormía la nariz” cada vez que se ponía una. Otra dijo que creía que “una autoridad superior al Departamento de Salud de Denver se ocupaba de su bienestar”.

Como lo expresó un periódico local, la orden de usar máscaras “fue casi totalmente ignorada por la gente; de hecho, la orden es motivo de burla”.

La regla fue enmendada para aplicarse solo a los conductores de tranvías, quienes luego amenazaron con hacer huelga. Se evitó una huelga cuando la ciudad flexibilizó la norma una vez más.

Denver soportó el resto de la epidemia sin ninguna medida que protegiera la salud pública.

En Seattle, por su parte, los conductores de tranvías se negaron a rechazar a los pasajeros sin tapabocas.

Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa máscara, Seattle, Washington, diciembre de 1918.

Getty Images
Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa mascarilla en Seattle, Washington, diciembre de 1918.

El incumplimiento estaba tan extendido en Oakland que los funcionarios delegaron a 300 voluntarios civiles del Servicio de Guerra para conseguir los nombres y direcciones de los infractores para que pudieran ser acusados.

Cuando entró en vigencia una orden de mascarillas en Sacramento, el jefe de policía ordenó a los oficiales: “Salgan a las calles y siempre que vean a un hombre sin tapabocas, tráiganlo o manden a buscar el carro”. En 20 minutos, las estaciones de policía se inundaron de delincuentes.

En San Francisco hubo tantos arrestos que el jefe de policía le advirtió a los funcionarios de la ciudad que se estaba quedando sin celdas en la cárcel. Los jueces y oficiales se vieron obligados a trabajar hasta altas horas de la noche y los fines de semana para despejar la acumulación de casos.

Protestas

Muchos de los que fueron sorprendidos sin mascarillas eran personas que pensaron que podían ir a hacer un mandado o al trabajo sin que los atraparan.

En San Francisco, sin embargo, el incumplimiento inicial se convirtió en un desafío a gran escala cuando la ciudad promulgó una segunda ordenanza sobre tapabocas en enero de 1919, momento en que la epidemia se disparó nuevamente.

Muchos denunciaron lo que consideraron una infracción inconstitucional de sus libertades civiles.

Policía estadounidense con máscara.

Getty Images
La decisión de arrestar a quienes no usaran mascarillas llenó las cárceles de “delincuentes”.

El 25 de enero de 1919 aproximadamente 2,000 miembros de la Liga Antimascarilla hicieron una manifestación para denunciar la ordenanza de tapabocas y proponer formas de derrocarla. Entre los asistentes se encontraban varios médicos destacados y un miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco.

Ayer y hoy

Es difícil determinar la efectividad de las máscaras utilizadas en 1918.

Hoy en día, tenemos un creciente cuerpo de evidencia de que los revestimientos faciales de tela bien confeccionados son una herramienta eficaz para frenar la propagación del covid-19.

Sin embargo, queda por verse si los estadounidenses mantendrán el uso generalizado de mascarillas mientras la pandemia actual continúa desarrollándose.

Los ideales profundamente arraigados de la libertad individual, la falta de mensajes cohesivos y liderazgo en el uso de mascarillas y la desinformación generalizada han demostrado ser los principales obstáculos hasta ahora, precisamente cuando la crisis exige consenso y un cumplimiento generalizado.

Ese fue ciertamente el caso en muchas comunidades durante el otoño de 1918. Esa pandemia finalmente mató a unas 675,000 personas en EE.UU.

Ojalá que la historia no esté repitiéndose.


* J. Alexander Navarro es el subdirector del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee la nota original en inglés aquí.

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

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