Destituye Senado paraguayo al presidente Fernando Lugo
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Destituye Senado paraguayo al presidente Fernando Lugo

El Congreso paraguayo enjuició y destituyó al presidente Fernando Lugo en un juicio rápido, tras ser acusado ayer por la Cámara de Diputados de no desempeñar bien su cargo; La votación fue de 39 a favor, 4 en contra y 2 ausentes de los 45 senadores que integran la Cámara Alta
22 de junio, 2012
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Fernando Lugo y Federico Franco -hoy su sucesor en la presidencia- durante la campaña de 2008 donde ganaron los cargos de presidente y vicepresidente. Foto: AP.

La débil democracia paraguaya nuevamente está a prueba. Una abrumadora mayoría en el Congreso enjuició y destituyó al presidente Fernando Lugo en un juicio rápido, tras ser acusado ayer por la Cámara de Diputados de no desempeñar bien su cargo.

La votación fue de 39 a favor, 4 en contra y 2 ausentes de los 45 senadores que integran la Cámara Alta.

El vicepresidente Federico Franco, de 49 años, militante del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico y médico de profesión, asumirá el mando para completar el periodo de gobierno de cinco años hasta agosto de 2013.

La destitución ocurrió siete días después de la muerte de 17 personas en un enfrentamiento armado entre policías y campesinos sin tierra, que fueron desalojados de una reserva forestal.

Esa revuelta se convirtió en un tinglado político que desembocó en la acusación formal porque las tensiones, que venían creciendo entre el mandatario y sus antiguos aliados políticos, finalmente explotaron

Los políticos de la coalición que llevaron a Lugo al poder venían reclamando, desde hace años, una mayor participación burocrática e injerencia en la toma de decisiones del gobierno.

“Los choques del viernes (pasado) por los conflictos de tierras fueron un catalizador”, dijo Grant Hurst, analista de la consultora IHS en Londres. “(Fue) magnificado por la tierra donde se produjo la invasión, de propiedad del ex senador Blas Riquelme”.

La gota que llenó la copa fue el nombramiento de dos personas del núcleo duro de Lugo como Ministro del Interior y Jefe de la Policía sin ofrecer participación a los aliados que lo llevaron a la presidencia.

“Lugo ha sido un presidente políticamente débil desde el comienzo de su mandato”, dice Michael Shifter del Diálogo Interamericano. “Fue el primer presidente paraguayo en más de seis décadas que no era del Partido Colorado. El apoyo de Lugo ha ido erosionado y los opositores de su gobierno se han fortalecido con el tiempo”.

“La oposición simplemente no estaba de acuerdo con las políticas de Lugo y no aprobó la forma en que gobernó”, agregó Shifter. “Como resultado de ello, la oposición manipuló el sistema, adhiriéndose a la letra de la ley pero apartándose del principio democrático. En este caso, es difícil discutir con quienes argumentan que la voluntad del pueblo que eligió a Lugo no está siendo respetada. Es difícil ver las acusaciones dirigidas contra él no sean más que un pretexto para la eliminación de un presidente impopular. Si los presidentes fueron derrocados por las razones citadas, habría pocos presidentes latinoamericanos que se queden en la presidencia”.

La primera decisión que no gustó a sus antiguos aliados fue haberles dado una escasa participación en su primer gabinete ministerial al Partido Liberal Radical y a la Alianza Patriótica.

La tensión siguió creciendo al no incluirlos en la toma de decisiones importantes, como el manejo de las ocupaciones de tierras por parte de las organizaciones campesinos o el presunto retiro de tropas del Ejército ordenado por él cuando tenían acorralados al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo que opera en la selva, al norte del país, y se dedica principalmente al secuestro extorsivo.

El gobierno del mandatario depuesto tuvo una agenda de izquierda que tampoco gustaba a sus antiguos aliados.

Desde que asumió el gobierno, organizaciones de campesinos sin tierra invadieron grandes fincas ganaderas o de soja, de propiedad de paraguayos o extranjeros, para forzar una expropiación que Lugo dijo que pagaría. Pero del presupuesto paraguayo no hubo recursos para pagar las indemnizaciones.

Sobre Lugo también pende la espada de Damócles de haber pedido al senado paraguayo que archivara un proyecto de ley que convertía en letra muerta uno de los principios de toda democracia: salir pacíficamente de su gobernante.

El proyecto buscaba una adición de 50 millones de dólares al lánguido presupuesto nacional para que las autoridades electorales pudieran contratar a unos 10.000 funcionarios encargados inscribir a nuevos votantes y para pagarle a los jurados el día de las elecciones.

Lugo no hizo comentarios sobre el tema. Por esos días reconoció la paternidad de un segundo hijo de una cuarta mujer. Su jefe del gabinete dijo que “no podemos permitirnos el lujo de invertir 50 millones de dólares, o parte de esa suma en operadores políticos cuando existen necesidades perentorias y otras prioridades en el país”.

Si Lugo es destituido hoy será reemplazado por Franco, miembro de la coalición política que enjuició al mandatario, y con quien nunca tuvo una relación fácil. (ver biografía de Franco)

En el improbable caso de que siga en el poder, Lugo podría aplazar las elecciones que constitucionalmente se deben adelantar en abril, lo que para muchos analistas consultados por la AP consiste en una treta para perpetuarse en el poder e imponer una agenda de izquierda como ha sucedido en Venezuela y Bolivia.

En Paraguay los juicios por motivos políticos que han terminado con renuncias de presidentes no son extraños.

Lugo es el cuarto mandatario de la historia reciente que afronta un juicio senatorial en una democracia y el tercero que es enjuiciado como resultado de una acción represiva oficial y una sublevación política como respuesta.

El presidente José P. Guggiari (1928-1932) abandonó el cargo antes de que el Senado lo procesara. Fue enjuiciado por haber reprimido violentamente una protesta popular que pedía una mayor ofensiva militar para recuperar una zona llamada el Chaco Boreal, invadida por Bolivia tras perder su salida al mar. Fue absuelto de todo cargo y volvió a la Presidencia.

Raúl Cubas (1998-1999) también dimitió por una protesta llamada ‘El Marzo Paraguayo’, que lo acusaba de haber sido el autor intelectual del asesinato de su vicepresidente Luis María Argaña, quien murió acribillado en las calles de Asunción. Con la renuncia, el juicio político se suspendió y la presidencia la asumió el titular del Senado.

El único presidente paraguayo que no renunció durante un juicio senatorial fue Luis González Macchi (1999-2003), quien ya había sobrevivido un golpe de estado, y no fue destituido porque el Senado no logró los 30 votos necesarios de 45 escaños. Fue acusado de intentar vender una telefónica estatal a un precio muy inferior a través de un amigo y haber llevado al país a una cesación de pagos porque no había dinero para pagar los sueldos de funcionarios públicos.

Lugo, que anunció que no iba a renunciar, cuenta con el apoyo de escasas organizaciones campesinas. Interpuso un recurso ante la Corte Suprema para anular el juicio alegando violación al debido proceso y mandó a sus abogados al recinto del Senado para que asumieran su defensa.

La tensión en el ambiente político y social del país se puede cortar con una cuchilla: la mayoría de las escuelas suspendieron sus clases y pidieron a sus padres retirar a sus hijos como medida de seguridad. Los comercios del centro de Asunción cerraron sus puertas ante la movilización de campesinos frente al Congreso.

En clínicas y hospitales activaron el código rojo de emergencias médicas para recibir grandes cantidades de heridos. Liberaron camas para el arribo de pacientes, trasladaron pacientes estables a otros institutos, colocaron más camillas en las salas de urgencia y suspendieron las cirugías programadas en estos días para liberar médicos y enfermeras y tener los quirófanos listos y operen simultáneamente, según Enrique Bellassai, director de un hospital.

En el mundo globalizado, Paraguay es invisible. Tiene 6.4 millones de personas, 38% en la pobreza y dentro de ellos 19% en la miseria. Los 120.000 indígenas de unas veinte etnias guaraníes viven en la indigencia, sumergidos en la crudeza del analfabetismo y la ignorancia. Se confrontan cotidiana y fatalmente con la Fuerza Pública por la tierra.

En pleno siglo XXI, y desafiando cualquier estándar urbanístico, el gobierno les construyó viviendas a los indígenas con piso de barro, sin ventanas para evitar el ingreso de “malos espíritus”, con techo de paja, sin electricidad, pero con espacio para encender fogatas, cuyas llamaradas iluminarán el lugar en la noche.

El país no tiene playas ni salida al mar, su economía se basa en la producción agrícola y ganadera. La industria manufacturera es prácticamente inexistente y la soja es el principal rubro de exportación.

De hecho, el país es el tercer productor de soja en el continente y sexto en el mundo. A su regreso de la India y Japón, Lugo relató que empresarios privados le “preguntaron cómo es posible que un país tan pequeño en el mapa sea el tercer productor de soja en Sudamérica y sexto en el mundo?”. ¿Y cómo es que llegó a los cuartos de final del Mundial de fútbol en 2010?”.

Paraguay no tiene una base tributaria. A partir de enero de 2013 instaurará el Impuesto a la Renta Personal a una tasa de apenas el 10% sobre ganancias y salarios.

El impuesto fue aprobado por el Congreso en 2004 pero su puesta en marcha se difirió porque no había un plan de inversión para la utilización del dinero.

El 60% de lo poco que se tributa en el país es evadido, donde sólo existen 500 grandes contribuyentes: empresas familiares, sociedades anónimas y corporaciones internacionales. Entre ellas se encuentra un portafolio compañías internacionales como Telecel (telefonía móvil de Luxemburgo), el banco BBVA, la filial banco brasileño Itaú, la filial de la brasileña Petrobras y, por supuesto, Coca Cola.

Los contrastes aún en la capital son grandes. Al frente al lujoso edificio del Congreso, construido con una donación del gobierno de Taiwán de 20 millones de dólares, es normal ver a un par de cerdos buscando alimentos mientras que sus propietarios, residentes del barrio marginal vecino al palacio de gobierno, salen a las calles a disfrazar su mendicidad limpiando parabrisas o a cuidar vehículos para que, eventualmente, nadie hurte una antena o un equipo de sonido.

“Cíclicamente (Paraguay) sale de su condición de país invisible: por ejemplo en los años 70 y 80 llamó la atención por las actuaciones del (tenista) Víctor Pecci, luego de jugar la final 1979 de Roland Garros. En los 90, fue el polémico portero José Luis Chilavert quien puso el nombre del país en los titulares”, dijo el periodista Miguel Oscar Domínguez.

La falta de recursos para satisfacer las necesidades básicas explotó a mitad de junio cuando murieron seis policías y once campesinos en una balacera en el interior de una reserva forestal en Curuguaty, al noreste de la capital. Los labriegos invadieron la finca de 2.000 hectáreas intentando forzar su expropiación pero el gobierno demoró una respuesta. La orden judicial de desalojo llegó antes y el desenlace fue fatal.

Luis Aguayo, líder de la Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas, dijo a la AP que la reforma agraria “lastimosamente tendrá que hacerse en los próximos gobiernos porque a Lugo ya no le queda tiempo disponible. El campesino pobre, una vez más, tendrá que seguir esperando…”.

AP*

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Por qué Brasil es considerado el "laboratorio perfecto" para probar las vacunas contra COVID-19

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, ofrece una "oportunidad de oro" en el desarrollo de la fórmula contra el coronavirus, según los mismos científicos que las investigan.
1 de septiembre, 2020
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Brasil, uno de los países más asolados por la pandemia de coronavirus, se ha convertido en un campo de pruebas de vacunas contra la covid-19.

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, es considerado por los científicos que investigan vacunas como una “oportunidad de oro”.

Allí se están probando dos de las vacunas más promisorias y avanzadas contra la infección: la de la Universidad de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca y la de la empresa china Sinovac.

Y otras dos, de las farmacéuticas estadounidenses Johnson & Johnson y Pfizer, acaban de recibir aprobación de las autoridades para comenzar en el país sus ensayos clínicos.

Con esto las autoridades brasileñas esperan que sus ciudadanos puedan estar entre los primeros en ser inoculados contra la infección.

E incluso han planteado la posibilidad de producir estas vacunas internamente y exportarlas al resto de América Latina.

Pero ¿por qué Brasil es considerado un “laboratorio ideal” para llevar a cabo ensayos clínicos de vacunas?

vacuna

Reuters
En Brasil se están probando dos de las vacunas más avanzadas contra covid-19 y otras dos comenzarán pronto sus ensayos en ese país.

El doctor Jon Andrus, experto en epidemiología e inmunización de la Universidad George Washington en Estados Unidos, quien fue subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que las altas tasas de transmisión comunitaria del virus es uno de los principales criterios para poder probar una vacuna.

Pero tal como le explicó a BBC Mundo, hay otras razones por las que Brasil es considerado un escenario perfecto para la investigación de vacunas.

“Ciertamente se necesita una situación donde tienes suficiente prevalencia de una enfermedad para poder probar la eficacia de una vacuna y si ésta va a funcionar”.

“Pero pienso que en Brasil hay casi una tormenta perfecta para los ensayos porque además de la alta prevalencia, el país tiene una larga historia de excelencia en salud pública, con instituciones de investigación reconocidas a nivel mundial como Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) en Río de Janeiro, que durante décadas han estado realizando investigación y ensayos”, afirma el experto.

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Getty Images
Más de 170 vacunas contra covid-19 están siendo investigadas alrededor del mundo.

En efecto, Fiocruz es la institución científica que está participando en la investigación y producción de la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Otra institución brasileña reconocida mundialmente, el Instituto Butantan, de Sao Paulo, está participando en la producción de la vacuna china de Sinovac.

Capacidad de producción

Pero también está la experiencia y fortaleza de Brasil en sus programas nacionales de inmunización y su larga tradición en la producción de vacunas.

La planta de Bio-Manguinhos, que pertenece a Friocruz, es uno de los centros de producción de vacunas más grandes de América Latina.

Allí se procesan millones de dosis de vacunas contra la fiebre amarilla, la tuberculosis y el sarampión, entre otras enfermedades.

Y el Instituto Butantan es actualmente el principal productor de vacunas contra la influenza o gripe del hemisferio sur, con una capacidad para producir 100 millones de dosis.

“Hay que destacar que Brasil ha tenido un enfoque estratégico para llegar a ser autosuficiente en la producción de vacunas“, le dice a BBC Mundo Cristiana Toscano.

La doctora es miembro del grupo de expertos asesores para vacunas contra la covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Desde hace tres décadas los varios gobiernos han reforzado e invertido en la capacidad nacional pública, así que casi todos los laboratorios de producción de vacunas son financiados con dinero público”, añade.

laboratorio

Getty Images
Brasil cuenta con una larga tradición de desarrollo y producción de vacunas.

En efecto, la mayoría de las vacunas en Brasil, señala la experta, que también es profesora de la Universidad Federal de Goiás, se producen localmente o se intenta establecer mecanismos de transferencia de tecnología con las grandes compañías farmacéuticas.

Y esto es precisamente lo que ahora se está negociando con las vacunas de Oxford y Sinovac: transferir tecnología para producir ambas vacunas localmente.

Los acuerdos

Tanto la vacuna de AstraZeneca como la de Sinovac están llevando a cabo la fase 3 de sus ensayos clínicos.

Los ensayos de la primera se realizan con unos 5.000 voluntarios brasileños. En la segunda participan 9.000 voluntarios.

Como parte de los acuerdos preferenciales para las vacunas que se están probando en Brasil, el país inicialmente recibirá la materia prima para llevar a cabo las etapas finales de producción.

Ambos acuerdos incluyen transferencia de tecnología para que Brasil posteriormente pueda producir las vacunas desde el inicio.

En el acuerdo con Oxford-AstraZeneca el gobierno brasileño invertirá US$127 millones a cambio de tecnología y equipo para que Fiocruz pueda producir inicialmente 30 millones de dosis de la vacuna durante su fase de pruebas.

Si la vacuna demuestra ser efectiva, Brasil podrá producir otros 70 millones de dosis.

El acuerdo entre Sinovac y Butantan ofrecerá a los brasileños 120 millones de dosis de la vacuna.

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Getty Images
Las autoridades de Brasil indican que esperan poder empezar a vacunar a sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Los funcionarios brasileños han indicado que esperan poder comenzar a vacunar a algunos de sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Algunos expertos, sin embargo, han expresado dudas de que el país realmente esté en capacidad para producir dentro de seis meses la enorme cantidad de dosis de vacunas que necesitará para sus 212 millones de habitantes.

En años recientes la economía brasileña se ha contraído y las instituciones públicas del país han sufrido por la falta de financiamiento.

Y tal como le dijo a la agencia Reuters el exministro de Salud, José Gomes Temporao, la transferencia de tecnología toma tiempo, puede tardar entre cinco y 10 años, por lo que los laboratorios del país podrían no estar listos para iniciar en 2021 la producción de las vacunas.

“Es imposible”, declaró Gomes Temporao. “(La transferencia) toma mucho tiempo. Quizás podrán acelerarla un poco, pero no tanto”.

La doctora Cristiana Toscano cree, sin embargo, que Brasil sí está capacitado para recibir la tecnología y comenzar la producción de las vacunas.

“Todo depende de la tecnología de la que estamos hablando y de si el sitio tiene la capacidad”, le dice a BBC Mundo la experta de la OMS.

“Hay tecnologías nuevas que no han sido utilizadas y estoy de acuerdo en que transferirlas puede ser un proceso de hasta 10 años”.

“Pero Butantan, por ejemplo, realmente tiene experiencia en la producción de muchas vacunas inactivadas, como la de Sinovac. Tiene un laboratorio de seguridad que es capaz de hacer todo lo que se necesita para producir una vacuna inactivada”, agrega.

El desafío de la inmunización

Pero hay otro enorme desafío que Brasil tendrá que superar: cómo vacunar a sus millones de habitantes cuando sus programas de inmunización han sufrido retrocesos debido a las campañas de desinformación.

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Getty Images
Más de 110.000 personas han muerto en Brasil por la pandemia.

En 2019, por primera vez en 25 años, Brasil no logró cumplir los objetivos de vacunación de ninguna de las inoculaciones que suministraba de forma rutinaria.

Esta es una tendencia que ha ocurrido en todos los países de la región debido a las campañas antivacunas y a la creciente renuencia de la gente a ser inmunizada.

“Creo que el principal desafío será cómo mantener actualizado el programa de vacunación que ya estaba afectado aún antes de la pandemia de covid-19 y cómo incorporar ahora a ese programa una nueva vacuna”, afirma Cristiana Toscano.

“Serán desafíos logísticos y operacionales que requerirán movilización, entrenamiento, combatir la renuencia a la vacunación, además de toda la organización de distribución y administración de las 35.000 unidades de vacunación”, agrega la experta.

¿Demasiado optimismo?

Todo lo anterior, sin embargo, es bajo el supuesto de que realmente habrá una vacuna que será efectiva y segura.

Aún no se sabe si alguna de las que se están probando en Brasil, o en otras partes del mundo, mostrarán resultados positivos cuando finalicen los ensayos clínicos.

Bolsonaro

Getty Images
La respuesta del gobierno brasileño a la pandemia ha sido errática.

¿Qué ocurrirá entonces si fracasan las candidatas a las que Brasil está apostando?

El gobierno brasileño está intentando diversificar sus opciones y ha expresado interés en unirse a la iniciativa COVAX de la OMS, que intenta garantizar el acceso global rápido e igualitario a las vacunas contra la covid-19.

Los expertos coinciden en que, por ahora, cualquier apuesta a una vacuna es arriesgada mientras no se conozcan los resultados de los ensayos clínicos.

Y decir que una vacuna estará lista en 2021 podría ser una afirmación demasiado optimista.

“Es importante recordar que no debemos estar esperando una solución mágica”, expresa el exsubdirector de la OPS, Jon Andrus.

“Debemos ser humildes y recordar que no siempre hemos sido exitosos, que tenemos muchas enfermedades para las que no hemos podido encontrar una vacuna a pesar de estar trabajando durante décadas con ellas, como el VIH”, le dice a BBC Mundo.

“Por eso es tan importante que hagamos lo que podemos hacer ahora: todas las intervenciones de salud pública como mantener el distanciamiento social, usar mascarillas, realizar pruebas y rastreo de casos, y seguir las prácticas de higiene”, agrega.

Y la experta de la OMS está de acuerdo.

“La meta que estamos proponiendo (para tener una vacuna en el primer semestre de 2021) parece optimista, pero está condicionada a la aprobación de los ensayos clínicos si éstos muestran resultados positivos y a la aprobación de las autoridades reguladoras”, le dice Cristiana Toscano a BBC Mundo.

“Y mientras eso ocurre es necesario minimizar las expectativas y ser más realistas”, agrega la experta.

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