Roméo Langlois y sus días junto a las FARC
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Roméo Langlois y sus días junto a las FARC

Langlois, de 35 años, realizaba un documental para ser emitido en Francia y acompañaba al ejército en una operación antinarcóticos. El ejército dijo que fue herido en el brazo cuando los soldados fueron atacados. El francés corrió entonces hacia los rebeldes, quienes lo declararon “prisionero de guerra”.
Por Magali Lagrange, BBC París
11 de junio, 2012
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Foto: Milenio

Una semana después de su regreso a Francia, el periodista francés Roméo Langlois, quien permaneció más de 30 días en manos de las FARC, habló en una conversación telefónica con BBC Mundo para contar detalles de su detención.

Langlois había sido capturado por la guerrilla durante un enfrentamiento con la unidad anti narcóticos del ejército con la que el corresponsal de France 24 viajaba para fines de un reportaje.

-¿Qué pasó exactamente en el momento de su detención por las FARC?

En algún momento, cuando ya había estallado el combate, vi que tenía muy cerca a dos soldados. Uno estaba muerto. Entonces fue cuando entendí que iba a empezar un combate feroz. Me quité la chaqueta, el saco, porque pensé que los guerrilleros no iban a disparar tan fácil a un hombre casi desnudo.

Me escondí en un rastrojo. En este momento se estaban acercando cinco o seis guerrilleros y pensé que muy probablemente me iban a disparar. Me levanté y salí con las manos arriba. Ya no tenía la cámara, vestía un pantalón con botas montañeras y sólo una cangurera con las tarjetas de memoria. Caminé lento hacia ellos, se encontraban a 7 u 8 metros de distancia. Con las manos en alto, les dije que era un civil y que no me dispararan.

-¿Sintió miedo?

Claro, sentí mucho miedo. Y a la vez, estuve pensando las cosas muy fríamente, como una máquina.
Es algo muy raro, estaba calculando todo, todos los detalles. Por ejemplo, pensé que tenía que hablar en voz muy alta para que me entendieran, pero sin gritar. Pasé más o menos una hora con mucho miedo. Entendí que estaba a salvo cuando me pusieron a caminar 100 metros, hasta llegar a una retaguardia. Los guerrilleros estaban como tranquilos debajo de los árboles. Ahí me tranquilicé.

– Durante más de 30 días en manos de las FARC, ¿qué hacía todo el día?

La logística te ocupa varias horas al día: cosas como ir a bañarse en el río, comer… El resto del tiempo, cuando no estábamos caminando, estaba muy aburrido. Entonces, hablaba mucho con la gente de las FARC, averiguaba cosas con ellos sobre el combate, escuchaba la radio, hacía sudokus.

También tuve mucho tiempo para pensar en este conflicto, en mi familia… Y escribí todo lo que me pasaba por la cabeza, mis dudas, porque uno sabe que es una guerra, a veces me preguntaba si sí o no me iban a liberar, las historias de guerra que me contaban. En fin, escribí una mezcla entre un diario íntimo y algo muy periodístico.

-¿Cómo estaba vestido?

Me dieron ropa de civil, y entre otras cosas una franela de propaganda, con una foto de Alfonso Cano. También me impusieron un uniforme para que ningún civil me viera cuando estábamos caminando, por razones de seguridad.

– Ya conocía bien a las FARC por el trabajo que ya había hecho con ellos. ¿Cree usted que esta relación ayudó para una liberación rápida?

Sí, por supuesto. Ya conocía el mundo de ellos, sus códigos. Sabía cómo hablar. Me ayudó para no cometer muchos errores.

– Algunas personas hablaron del síndrome de Estocolmo. ¿Piensa que se puede hablar de esto en su caso? ¿Se crearon vínculos de amistad o algo?

Lo que pienso de las FARC no ha cambiado nada. Tengo la misma opinión de ellos. Es muy difícil sentir amistad por gente que en algún momento, si se les da la órden te van a matar. También es complicado sentir cercanía porque son dos mundos muy distintos. Un poco como lo que se puede sentir con los guardias de las cárceles que se portan bien.

-¿Vio algo de la guerrilla que no había visto antes?

No, nada, sino que me parecieron aún más politizados que antes.

– Cuando quedó libre, dijo que su brazo estaba bien. ¿Cómo está ahora?

El lunes me intervienen porque tengo varias fracturas en los huesos del codo, así que es posible que me quede acá en Francia un tiempo.

– ¿Lo volvería a hacer, sabiendo lo que iba a pasar?

Sí, seguiré siendo periodista y haciendo mi trabajo. Pero sabiendo que este combate iba a estallar, no lo habría hecho. Nunca he buscado el combate tampoco.

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Las secuelas de COVID pueden causar muerte prematura incluso después de haber tenido la enfermedad

El conocimiento que se tiene de las secuelas de otras pandemias permite prever que COVID puede causar enfermedad cardiovascular que se manifiesta años después de la infección.
20 de octubre, 2022
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En el hemisferio norte nos acercamos a los meses de invierno y sufrir catarros y enfermedades respiratorias será algo habitual. De hecho, los datos en Oceanía indican que la ola de gripe puede ser especialmente agresiva en 2022-2023.

A ello hay que sumarle que lo más probable es que venga unida a otra ola de COVID-19 con las variantes actuales más eficientes. Por eso la OMS pidió que se tomen medidas en Europa y se refuerce la atención primaria. Lo vamos a necesitar.

Más allá de los habituales síntomas respiratorios (que pueden ir desde un catarro hasta una neumonía mortal), conviene prestar atención a otro hecho preocupante: el SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios puede desencadenar síntomas cardiovasculares.

De hecho, el conocimiento que tenemos de las secuelas de otras pandemias indica que estos síntomas pueden afectar a la esperanza de vida provocando muertes prematuras desde meses a años después.

Tras la gripe de 1918, la literatura científica de la época describió casos extraños de niebla mental y fatiga crónica, dos de los síntomas asociados hoy en día con la covid-19. Pero además de los síntomas habituales de la gripe, la de 1918 dejó una secuela muy preocupante y con efectos retardados: una ola de infartos que sacudió el mundo entre 1940 y 1959.

Esa ola era extraña, aparentemente inexplicable, pero hoy en día ya sabemos que estaba asociada a la previa pandemia de gripe. El virus había dejado una bomba de efecto retardado en algunos supervivientes.

Enfermeras con mascarillas durante la pandemia de la gripe en 1918

Getty Images
Una ola de infartos entre 1940 y 1959 se puede rastrear a las secuelas de la pandemia de la gripe en 1918.

Esta ola de enfermedades cardiovasculares afectó especialmente a hombres, igual que la propia pandemia de gripe y ahora la de covid-19. Como posible explicación se ha propuesto que la respuesta inmunitaria inusual en hombres entre 20 y 40 años en 1918 podría haber condicionado a los supervivientes a sufrir una mayor mortalidad a edad adulta.

Pero es más, la exposición prenatal al virus de la gripe de 1918 se ha asociado a una mayor posibilidad de sufrir enfermedad cardiovascular a partir de los 60 años.

Estudios posteriores han demostrado que la infección por el virus de la gripe aumenta el desarrollo de las placas ateroscleróticas y, por tanto, la posibilidad de sufrir infartos. El daño en el endotelio vascular acelera la formación de placas y, por tanto, el riesgo de sufrir infartos.

Infección con SARS-CoV-2 y enfermedad cardiovascular

Pasados los primeros meses de pandemia ya se comenzaron a recoger datos que indicaban un aumento de daño cardiovascular tras la infección con SARS-CoV-2. Las complicaciones más frecuentes eran fallo cardiaco, daño en el miocardio, arritmias y síndrome coronario agudo.

Ilustración de los efectos del coronavirus sobre el corazón

Getty Images
La inflamación vascular por infección de covid se acelera en pacientes predispuestos a esa condición.

Para explicar estos síntomas se barajan dos posibilidades y ambas se basan en evidencias consistentes:

  1. Una respuesta inmunitaria desequilibrada frente a la infección vírica causa un proceso inflamatorio que provoca daños vasculares. La inflamación, cuyo máximo exponente es la tormenta de citoquinas, provocaría vasculitis, o inflamación vascular. Así, en personas que ya presentan inicio de enfermedad cardiovascular, esta inflamación aceleraría el proceso.
  2. El SARS-CoV-2 se introduce en las células utilizando la proteína ACE2, muy presente en las células endoteliales que revisten los vasos sanguíneos. Esta proteína es esencial para el funcionamiento del sistema cardiovascular, regulando la presión sanguínea, el control de electrolitos, la reparación de los vasos y la inflamación.

Aumento de abortos en mujeres que sufren COVID-19

Una mujer en una cama de hospital reacciona con tristeza a la evaluación de un médico que mira una ecografía

Getty Images
Además de causar abortos espontáneos, la infección de covid puede causar daños a los órganos del feto.

Como el SARS-Cov-2 afecta al endotelio, es muy posible que provoque daños irreparables en tejidos altamente vascularizados, entre ellos la placenta.

Esto explica el aumento de abortos producidos en mujeres que han sufrido covid-19. De hecho, los perfiles de daño vascular en mujeres embarazadas con covid-19 son similares a los encontrados en casos de preeclampsia, un desequilibrio de la presión arterial que causa daño vascular y abortos.

Además, otros estudios han demostrado que en embarazos tempranos el virus puede causar daños en los órganos del feto asociados con un proceso inflamatorio generalizado.

¿Vacunas y miocarditis? No hay evidencias

Una mujer con una camiseta que lee: "No vacuna tóxica" durante una protesta en Barcelona, España

Getty Images
Aunque hay movimientos en muchos países contra las vacunas de covid, no hay evidencia de que generen daño cardiovascular.

El efecto de la proteína S sobre el endotelio se ha relacionado con un posible daño vascular causado por las vacunas basadas en mRNA. En estas vacunas, el mRNA que contienen genera esta proteína en los tejidos para que el sistema inmunitario la reconozca y se active contra ella. Pero este daño no ha podido ser demostrado.

Aunque se intenta alarmar sobre las miocarditis asociadas con las vacunas, los datos científicos no avalan ese miedo. Una reciente publicación en JAMA ha demostrado que de unos 192,5 millones de vacunados en EE.UU, tan solo 8,4 personas por millón presentaron síntomas de miocarditis, de ellas tan solo 92 personas necesitaron tratamientos más específicos que los antiinflamatorios habituales y ninguna de ellas murió.

No hay motivo para tanto alarmismo. Los síntomas de miocarditis informados unos días posteriores a la vacunación son leves y probablemente indican una respuesta inflamatoria algo más agresiva en estas personas, pero no un daño directo de la proteína S.

De hecho los niveles de proteína S en la sangre tras la vacunación son muy bajos y su efecto sobre el endotelio es transitorio desapareciendo en pocos días.

Prevención del daño vascular, una razón más para vacunarse

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
La vacuna sigue siendo una prevención efectiva contra futuros problemas.

Con todos los datos acumulados hasta el momento y los precedentes de anteriores pandemias, podemos concluir que la covid-19, al igual que otras infecciones respiratorias agudas, puede empeorar enfermedades cardiovasculares y reducir la esperanza de vida bien por acelerar el daño vascular o bien por generar nuevos daños. Estos daños pueden acabar provocando muerte incluso meses o años después de la infección.

Afortunadamente, la vacunación ha demostrado ser efectiva contra estos efectos al igual que contra la covid-19. El fundamento es simple: si el virus no puede llegar a la sangre, no puede afectar al sistema cardiovascular.

Una razón más para no dejar que el coronavirus nos infecte sin estar preparados. La vacunación salva vidas, incluso años después.

*Guillermo López Lluch es catedrático e investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo e investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Su artículo fue publicado en The Conversation cuya versión original puedes leer aquí.


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