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Compra de votos,
cada vez más sofisticada: Experto

Mientras exista población en estado de pobreza, habrá partidos que sigan ofreciendo bienes a cambio del voto, asegura investigador en la materia
Por Omar Sánchez de Tagle
6 de julio, 2012
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Recuento distrital de votos.//FOTO: Cuartoscuro

La posibilidad de un fraude en las casillas el pasado primero de julio es poco probable, pues se trató de un día con mucha vigilancia y con la participación de millones de mexicanos en las urnas, pese a ello, hay elementos para suponer que hubo compra o coacción al voto de muchos ciudadanos.

Para Javier Osorio, director de “Más Democracia”, organización de la sociedad civil dedicada a realizar monitoreos electorales, en estas elecciones “se observaron los viejos métodos del clientelismo y las formas más sofisticadas e innovadoras para comprar el voto”.

En entrevista para Animal Político, el también investigador, señaló que previo al proceso electoral se dan mecanismos muy recurrentes y en zonas muy específicas entorno a la compra del voto.

Métodos que se planean meses antes de la elección y que requieren de una buena planeación, logística y conocimiento de las zonas, “este tipo de prácticas son muy difíciles de detectarse sobre todo si no conoces las mañas de los partidos y si no cuentas con alguien que te ayude a informar lo que se orquesta en cada uno de los cuartos de campaña”.

Javier Osorio comentó que en estas elecciones su grupo de observadores logró ver operaciones clientelares viejas y nuevas que a la luz de las leyes son “jurídicamente muy difíciles de comprobarse”, dijo

“Nosotros detectamos la entrega de vales de gasolina, despensas, sacos de cemento, tarjetas de prepago para celulares y un nuevo método muy innovador las tarjetas de débito o de prepago”.

Para el director de “Más Democracia” la compra del voto es una práctica regular que se ha ido modificando y “sofisticando” con el tiempo, en donde lo difícil se vuelve, para los llamados “mapaches”, el monitoreo de sus votantes.

“Lo que hemos observado en los últimos años es que cada vez hay más sofisticación en las prácticas clientelares, y esto significa prácticas mucho más discretas y difíciles de observar, lo cual complica esta parte de detección de compra de voto”.

Durante diez años, Javier Osorio y su equipo se han dedicado a observar los procesos electorales en México, lo cual le ha permitido generar un método empírico para determinar las anomalías de una elección, puesto que manda a sus observadores a lugares en donde existen casillas muy competidas, bastiones muy claros para los partidos y en aquellas casillas en donde aparecen el 100% de los votantes.

Es por ello que Osorio puede afirmar que cada vez son más sofisticados no sólo los acarreos y los monitoreos de los votantes.

“Lo que nos han comentado los mapaches que hemos entrevistado, es que ellos tienen una relación de 10 personas, lo que llegan a hacer son unas redes muy densas de movilizadores. En donde el grupo se puede vigilar incluso por la familia y la cadena que se genera es de tal forma que se percibe que los propios mapaches te pueden ir a buscar.

“Lo que hacen  los partidos es que estas redes las tienen meses antes de la elección y justo el día mandan a sus votantes a las ocho de la mañana, muy temprano a votar, posteriormente al mediodía hacen un corte y esto lo hacen checando sus listas de  movilizados contrastándolas con las listas nominales.

Ahora con la entrega de tarjetas de prepago lo que se ha encontrado por parte de los observadores son métodos que sugieren una coordinación mucho más grave por parte de los partidos y ello “habla de que no son eventos aislados aleatorios, esto habla de un comportamiento sistemático con una infraestructura, con logística, con un esfuerzo coordinado mucho más grande, no es un mapache loco, esto opera de mucho más arriba y opera con mucho mas infraestructura y mayor estrategia” señaló.

Osorio, destacó que la oferta que realizan los partidos políticos con el propósito de que la ciudadanía les favorezca con su voto, se reducirá hasta que la mayoría de la población abandone la pobreza en la que se encuentra.

Enfatizó que el problema del clientelismo es un problema de oferta-demanda, donde la oferta serían los partidos políticos, quienes ofrecen bienes a cambio de votos, “mientras exista una parte de la población que se mantenga pobre, este sector,  va a seguir demandando esta clase de bienes, los cuales son un campo fértil para que los partidos sigan ofreciendo bienes a cambio del voto”.

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Crisis en Venezuela: La desesperada búsqueda de hormonas de los transexuales

Las personas que quieren cambiar su sexo biológico necesitan un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios en su cuerpo. En Venezuela son hoy imposibles de encontrar, lo que acarrea graves riesgos para ellas.
27 de junio, 2019
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“Si volviera a parecer una mujer, no me atrevería a salir a la calle”.

A André le llevó mucho tiempo y esfuerzo construir la apariencia del hombre que siempre sintió ser.

Transformar el cuerpo de Bolivia Andreína Bellorín, la mujer cuyo nombre figura en su cédula de identidad pero en la que nunca se reconoció, le costó dos intervenciones quirúrgicas, meses de un caro tratamiento hormonal y un doloroso desencuentro con una madre ya fallecida que nunca terminó de aceptarlo.

Ahora, al encontrarlo en la cafetería de un centro comercial de Caracas, nadie diría que el cuerpo de este empleado en una empresa agrícola fue un día de mujer.

Pero él siente que algo está cambiando, que lo que tanto le costó podría, poco a poco, malograrse.

“Ya no me sale barba en muchas partes de la cara y me estoy poniendo más caderón”, cuenta preocupado. “Pero lo peor es mi voz, no soportaría que mi voz fuera otra vez la de antes“.

Como todos los transexuales que inician lo que los especialistas denominan “transición” para adecuar su sexo biológico a su personalidad, André Bellorín necesita un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios alcanzados.

Su cuerpo se está feminizando de nuevo porque en 2014 lo interrumpió.

¿La razón? La misma que la de muchos otros problemas en Venezuela: la escasez.

De acuerdo con el Informe sobre la Situación del Derecho a la Salud elaborado el año pasado por varias ONG locales, Venezuela vive “un agotamiento extremo de los inventarios de medicinas, vacunas e insumos básicos” que se traduce en que muchos pacientes tienen graves dificultades para encontrar los medicamentos que necesitan.

Los trans y sus hormonas no se libran del problema.

“Cada vez se hizo más difícil encontrar la testosterona. Recorría una farmacia tras otra; a veces tenía suerte, otras no”, recuerda André, que cuenta incluso que hubo un año en que sus amigos le regalaron unos inyectables de testosterona por su cumpleaños.

Habían unido esfuerzos para traerlos desde Colombia.

Fue algo excepcional.

André Bellorín.

G. D. Olmo
A André le ha dejado de salir barba en la mayor parte de la cara y teme que la feminización de su cuerpo no se detenga.

“Yo no tengo dinero para comprar la hormona en Colombia y que me la manden todos los meses”, cuenta André, que como muchos en Venezuela estira su modesto sueldo al máximo para hacer frente a la hiperinflación.

Parte de los migrantes venezolanos

El cirujano Edward Romero, responsable de la Unidad Transgénero en la clínica Uciep de Caracas, ha notado en su consulta los efectos de la escasez de hormonas.

“La mitad de mis pacientes se ha marchado a países en los que pueden conseguir el tratamiento, sobre todo Colombia, Ecuador y Perú, donde es más económico”, afirma.

Es una cara menos conocida de la diáspora de más de cuatro millones de personas que, según Naciones Unidas, ha dejado Venezuela desde que comenzó la crisis económica que sufre.

Médico y usuario transexual.

G. D. Olmo
El doctor Edward Romero dice que la mitad de sus pacientes se han marchado a países donde podían encontrar las hormonas.

Suspender el tratamiento hormonal, como muchos se han visto obligados a hacer, no solo pone en peligro los cambios logrados sino que puede tener otras graves consecuencias.

Según el doctor Romero, “los usuarios con frecuencia caen en la depresión y en la ansiedad”.

Los jóvenes son los más vulnerables. “En los adolescentes que están atravesando el conflicto de la transgeneridad vuelve a haber ideas suicidas y explosiones violentas en el ámbito familiar“.

El problema se agudiza en el caso de los trans masculinos, en los que las hormonas provocan cambios más rápidos, pero que también desaparecen rápido.

La vuelta de la menstruación, que puede producirse ya a los tres meses de la interrupción del tratamiento, supone una experiencia traumática para muchos de ellos.

Transexuales en Caracas.

Getty Images
Las hormonas provocan cambios más rápidos en los transexuales masculinos, pero también desaparecen rápido.

Toni del Vecchio es uno de los trans a los que trató el doctor Romero. Asegura que “lamentablemente, hoy en Venezuela empezar un tratamiento hormonal es una cuestión de dinero”.

Él, un diseñador gráfico al que le va bien, se sabe miembro de una minoría de privilegiados. Puede pagar el coste de su medicación en Ecuador y el envío desde allí.

Para la mayoría de los que resisten en Venezuela y no se resignan a que su cuerpo se convierta en aquello de lo que escaparon, conseguir las hormonas se ha convertido en una especie de odisea.

Venezolano rumbo a Colombia

Karl Rodríguez consume ahora lo que le queda de Nebido, un inyectable en ampollas que debe suministrarse cada tres meses para mantener los niveles de testosterona.

“Viajé hasta Colombia en la camioneta de un amigo para comprarlas a US$80 cada una”.

Ahora, cuenta, está ahorrando lo que puede de su sueldo de cocinero en el Banco Central para repetir el viaje y renovar sus existencias.

Sabe que no será fácil. Viajar por carretera en Venezuela se ha convertido en misión de alto riesgo. A la inseguridad se suma últimamente el problema de la dificultad para encontrar combustible en la mayor parte del país.

Karl dice que nada de eso lo detendrá. “De una manera o de otra conseguiré mis hormonas”.

Karl Rodríguez

G. D. Olmo
Karl Rodríguez tuvo que viajar por carretera hasta Colombia para conseguir las hormonas que necesitaba.

La desesperación por conseguirlas llevó a algunos a buscar en internet lo que no podían encontrar en las farmacias.

“En Venezuela lo único que puedes encontrar son páginas web que ofrecen las hormonas, nunca por debajo de US$300“, explica Del Vecchio.

Más alto que el coste son los riesgos para la salud de adquirir uno de estos productos sin certificación y consumirlo sin supervisión médica, como algunos hicieron.

El doctor Romero cuenta que trató a personas que recurrieron a hormonas animales, lo que puede provocar crisis hipertensivas y otros trastornos.

Un transexual que prefirió no dar su nombre refirió a BBC Mundo que compró por internet lo que creyó era testosterona y luego resultó ser resina vegetal.

Ahora tiene unos bultos en los glúteos, no sabe cuándo desaparecerán y ha renunciado definitivamente a hormonarse.

Situación de los LGBT en Venezuela

Para activistas y organizaciones de defensa de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT) en Venezuela, los problemas de los transgénero para conseguir su medicación son un reflejo más del marco de precariedad y falta de derechos que sufre este colectivo.

Para Quiteria Franco, de la ONG Unión Afirmativa, “el país siempre estuvo mal en este campo, pero ahora estamos a la cola en la región“.

Venezuela no reconoce el derecho al cambio de identidad de los transgénero. Es además uno de los pocos de Sudamérica que no admite el matrimonio y ni siquiera contempla la unión civil entre personas del mismo sexo.

BBC Mundo intentó obtener información sobre la situación del colectivo LGBT en el país, pero el Ministerio de Comunicación no respondió a la petición.

Quiteria Franco resume la situación. “Somos un problema que nunca le ha importado a nadie”.


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