Comienza programa de "indulto" para jóvenes indocumentados en EU
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Comienza programa de "indulto" para jóvenes indocumentados en EU

Es uno de los programas más ambiciosos, y quizá polémicos de la administración Obama: el indulto a jóvenes indocumentados y que es muy parecido al Dream Act
Por Redacción Animal Político
15 de agosto, 2012
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Hoy comienza uno de los programas más ambiciosos y, quizá, más polémicos de la administración Obama: el indulto a jóvenes inmigrantes que estén en Estados Unidos en calidad de ilegales, una forma de aplazar la deportación y darle algunos beneficios a los que lo soliciten.

Esta iniciativa tiene reglas para quienes intentan quedarse en Estados Unidos y no tienen la residencia, o se mantienen de manera ilegal, o en calidad de indocumentados en ese país.

Las candidaturas

Para ser candidatos, los inmigrantes ilegales deben haber estado en EU antes del 15 de junio, fecha en la que se anunció el programa, y tener menos de 31 años. Deben haber llegado antes de los 16 años y haber vivido continuamente durante al menos cinco años. Estar inscritos en alguna escuela, o haberse graduado de la preparatoria, o dado de baja con honores de las fuerzas armadas.

Es decir, muy parecido a lo que se proponía en el Dream Act, la iniciativa de ley que impulsó el presidente Barack Obama y que no fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

Sólo un precedente

El programa no sólo es el mayor de la administración Obama, sino que el precedente es una amnistía que en 1986, hace 26 años, le dio la residencia a más de 3 millones de inmigrantes ilegales.

Según muchos medios estadounidenses, entre ellos el Washington Post y el New York Times, se trata de una oferta para que Obama vuelva a ganar votantes latinos que no quedaron muy contentos después que su administración deportó a casi 1.2 millones de inmigrantes, la mayoría de ellos latinos, en los últimos tres años.

Será hoy cuando las agencias federales de inmigración comenzarán a aceptar solicitudes.

Los beneficios

Este programa otorga dos años de aplazamiento de deportación y permisos de trabajo a los inmigrantes ilegales  que llegaron niños a Estados Unidos. Dado que los aplazamientos son temporales y que estos se deben renovar después de dos años, funcionarios de la administración temen que haya una cantidad exhorbitante de solicitudes, dado que en ese tiempo, Obama podría ya no estar en la Presidencia.

El aplazamiento, o indulto temporal, da permiso de trabajo a los jóvenes inmigrantes, además que pueden recibir un número válido de Seguro Social y solicitar licencias de conducir, certificados profesionales y de ayuda financiera para pagar colegiaturas.

Según números del Instituto de Política Migratoria, una organización social dedicada a la investigación, más de un millón de personas de origen extranjero son elegibles para solicitar el aplazamiento junto con otros 500 mil niños que llegan a la edad de jubilación mínima de 15 años en los próximos dos años. La mayoría de ellos son inmigrantes que viven en California, Florida, Nueva York y Texas.

El programa tiene varias restricciones, y aunque está a juicio de los oficiales de inmigración si aceptan la solicitud o no, hay algunos hechos que descalifican al candidato inmediatamente: Haber sido condenado por un delito, haber cometido alguna falta grave, o tres violaciones a la ley por ser considerados una amenaza para la seguridad nacional.

Los costos

Al igual que los trámites de migración como la solicitud de visas en el extranjero, hay que pagar una cuota, en este caso de 465 dólares. También al igual que en el proceso de visado, no se puede apelar si la solicitud es denegada, aunque también se puede realizar la solicitud las veces que se quiera, aunque en cada ocasión hay que pagar.

Uno de los temores de muchos de los padres de estos jóvenes es la de ser deportados si los hijos dan a conocer que la familia se encuentra en calidad de indocumentada, pero para ello, los agentes de inmigración han dado a conocer que no compartirán dicha información con las autoridades, a fin de evitar deportaciones.

Para que la solicitud tenga más oportunidad de ser exitosa, algunos de los abogados que asesoran a los solicitantes piden que no se apresuren en realizar su postulación, sino que dediquen todo el tiempo posible para poder reunir la mayor cantidad de documentos.

Una aclaración importante que han hecho las autoridades de Estados Unidos, es que los trámites, el papeleo y todos los costos del programa, serán costeados por la cuota de 465 dólares que pagarán los solicitantes, y no se utilizará ningún tipo de aportación proveniente de los impuestos de los ciudadanos o residentes legales.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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