El nuevo grito de la moda en China: el carakini
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El nuevo grito de la moda en China: el carakini

Se trata de una suerte de 'burka playera', el cual algunas personas, en particular mujeres, lo usan para disfrutar del mar y protegerse del sol.
22 de agosto, 2012
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Mientras en Occidente hay una tendencia a llevar trajes de baño lo más pequeños posibles -para asolearse y mostrar más- hay una región en China que está experimentando todo lo contrario.

En el balneario de Qingdao, provincia de Shandong, al noreste de China, algunas personas, en particular mujeres, están usando una suerte de “burka playera” para disfrutar del mar.

Estos chinos no muy amigos del sol han bautizado sus atuendos como carakinis, pues les protegen el rostro de quemaduras solares. En realidad para eso fueron diseñados, pero resulta que también sirven para proteger a los bañistas de picaduras de medusas e insectos.

Por cierto, los carakinis pueden ir acompañados de un traje completo, así todo el cuerpo se libra de esas molestias de un día de playa. Además, a muchos chinos -y sobre todo chinas- les disgusta broncearse.

Contra el cáncer

Por su descripción, no vendrían nada mal como herramientas para combatir el cáncer a la piel, cuya principal causa son los rayos ultravioleta.

En Estados Unidos, por ejemplo, es la forma más común de cáncer, mientras que Australia y Nueva Zelanda están entre los países con más alta incidencia de cáncer de piel.

Según un estudio de la Fundación para el Cáncer a la Piel, en China -el país más poblado del planeta- y su vecino Japón sólo entre 2% y 4% de todos los tipos de cáncer son de piel, aunque la incidencia ha aumentado en los últimos tiempos.

Por eso se puede justificar el uso de los carakinis desde el punto de vista de prevención de la enfermedad, pero para los estándares occidentales de la moda probablemente no ir a la playa sería una mejor solución.

Al menos estas máscaras, que protegen la cabeza entera y el cuello, suelen ser coloridas y susceptibles de atractivos diseños, y permiten a las mujeres chinas mantener su piel color de porcelana, una señal de belleza.

Bueno, barato… y tal vez bonito

Cabe recordar que mucha gente en China usa sombrillas para protegerse del sol, no de la lluvia. También hay un ingrediente de tinte social: pese a ser un país comunista, la diferencia entre una piel blanca y una bronceada equivale a la de una persona que trabaja en el campo y otra que trabaja en una oficina y, por lo tanto, tiene un estatus más alto.

Las máscaras dejan aberturas para los ojos, nariz y boca, lo cual es una mejoría con respecto a las burkas, que obligan a muchas mujeres musulmanas a ocultar todo el cuerpo de una manera que ni siquiera se les ven los ojos.

Ahora bien, no sólo las mujeres usan los carakinis, sino también algunos niños, lo cual nuevamente implica una prevención contra los males causados por el exceso de exposición solar.

Además no son caros, como informa el periódico Want China Times: entre US$2,40 y US$4. O se pueden confeccionar en casa, con retazos de prendas descartadas y una máquina de coser decente.

El New York Times también informa que en las playas de Qingdao, además de los carakinis, se ven guantes largos e incluso carpas. Si llegara a imponerse esta moda en Occidente, los carakinis también servirían para ir a esquiar en invierno.

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El Nobel de Química que donó todo el dinero del premio a estudiantes para que asistan a la universidad

El profesor de química David MacMillan, que estudió en escuelas públicas, ha creado una fundación en honor de sus padres. Reveló que donó el dinero del Nobel de Química a estudiantes con pocos recursos.
4 de abril, 2022
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Organocatálisis asimétrica. Así se llama el proceso químico descubierto y desarrollado por los profesores Benjamin List y David MacMillan que les valió en 2021 el Premio Nobel de Química.

Junto con el reconocimiento, los galardonados reciben un premio en metálico que asciende a 10 millones de coronas (unos US$1,06 millones).

Ahora, MacMillan ha revelado que utilizó el dinero de su premio la mitad de esos US$1,06 millones para ayudar a estudiantes de Escocia con pocos recursos para que asistan a la Universidad.

Este profesor de la Universidad de Princeton se graduó en química en la Universidad de Glasgow, antes de mudarse a Estados Unidos para realizar estudios de posgrado.

Recientemente le dijo a la BBC que había establecido una fundación en honor de sus padres a través de la que canaliza las ayudas a estudiantes.

Su descubrimiento ha facilitado mucho la producción de moléculas asimétricas, unas sustancias químicas que existen en dos versiones, donde una es una imagen tipo espejo de la otra.

Esto ha permitido descubrir nuevos medicamentos y fabricar moléculas que pueden capturar la luz en las células solares.

Medalla de oro del Premio Nobel

SSPL/Getty Images
Medalla de oro del Premio Nobel

En declaraciones al programa “Off the Ball” de BBC Radio Escocia, el profesor MacMillan, de 54 años, afirmó que está donando todo el dinero de su premio Nobel, incluido el dinero que le pagan por dar distintas charlas durante todo el año posterior a recibir el premio.

“He donado todo el dinero del Nobel a una causa benéfica”, dijo.

“Y también todos los honorarios de todas las charlas que estoy dando durante el primer año”.

“Lo que estamos haciendo es dárselo a jóvenes desfavorecidos de Escocia que intentan ingresar a la universidad”.

Lee: Por qué Einstein no ganó el Nobel y otras sorprendentes revelaciones del secreto mundo de estos prestigiosos premios

Para eso ha creado una organización benéfica, la Fundación May and Billy MacMillan, para honrar el apoyo de sus padres a su educación.

MacMillan asistió a dos escuelas públicas y dijo que estaba “muy, muy orgulloso” de su educación de “clase trabajadora”.

El científico que ahora vive en Hawái con su esposa y sus tres hijos asistió a un partido de fútbol como invitado de honor el domingo en Escocia.

David MacMillan

BBC
El profesor llevó la medalla de oro de su premio Nobel a los estudios de la BBC en Glasgow

Llevó su medalla Nobel de oro macizo a los estudios de la BBC para su segunda aparición en el irreverente programa de fútbol desde que se convirtió en premio Nobel.

El profesor MacMillan dijo que escucha el programa on line desde Estados Unidos todas las semanas, y describió haber sido entrevistado en él como un “sueño absoluto hecho realidad”.

También admitió que todavía le debía mil dólares al profesor Benjamin List, “el chico alemán al que le robé la idea”.

“De hecho, me llamó por teléfono por la mañana para decirme que habíamos ganado. Pero no le creí”, dijo.

“Entonces, aposté US$1.000 a que no era cierto y me volví a dormir”.

List “me recordó que esa deuda pero aún no la he pagado”.


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