Hubo elecciones auténticas: Entrevista íntegra con José Woldenberg
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Hubo elecciones auténticas: Entrevista íntegra con José Woldenberg

Guadalupe Juárez entrevista al ex presidente del IFE, quien señala que las elecciones fueron auténticas, y el Tribunal debe reconocerlas
21 de agosto, 2012
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Guadalupe Juárez: Hola. Qué tal. Bienvenidos a una emisión más de Justicia Electoral a la Semana. Una producción del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y que se transmite por el Canal Judicial.

Y tengo el gusto de recibir en este espacio al doctor José Woldenberg, con quien vamos a platicar sobre lo que ha sido el proceso electoral federal, y quién mejor que él, quien presidió el Instituto Federal Electoral de 1997 a 2003.

Doctor, qué gusto recibirlo en este espacio. Bienvenido.

Dr. José Woldenberg: El gusto es mío. Muchas gracias por la invitación.

Guadalupe Juárez: Doctor, estamos a unos días de que el Tribunal Electoral califique esta elección a nivel presidencial, ¿cuál es tu balance hasta este momento de lo que hemos vivido?

Dr. José Woldenberg: Bueno, lo que está sobre la mesa es que tuvimos elecciones auténticas, ¿qué quiere decir esto? Que hubo competidores que tienen arraigo, que tienen fuerza, que tienen capacidad de atracción en relación a los electores. Que tanto para la Presidencia de la República, como para la conformación del Congreso, para la elección de los gobernadores, presidentes municipales, congresos locales. Hubo auténtica competencia y que al final los electores decidieron en un sentido o en otro sentido.

Pero el primer balance es que nadie gana todo, nadie pierde todo. Uno de los rasgos políticos fundamentales de la vida actual es que tenemos un pluralismo equilibrado, instalado en el mundo de la representación política. Y eso se volvió a refrendar en estas elecciones. Para decirlo en una frase, el próximo Presidente de la República y su partido no van a tener mayoría absoluta ni en la Cámara de Diputados, ni en la Cámara de Senadores, de tal suerte que la necesidad de dialogar, de hablar, de pactar vuelve a estar sobre la mesa.

Guadalupe Juárez: Doctor, en el tema de la sociedad, el papel que jugó la sociedad hemos visto una mayor participación, ¿hemos logrado el que la gente participe de una distinta manera?

Bueno, yo creo que hay muchos niveles de participación. El más extendido y también el más sencillo, ese es el diseño democrático es el de participar a través del voto, y la buena nueva de esta elección es que fueron a las urnas más de 50 millones de personas.

 

En los últimos años la tasa de abstencionismo venía creciendo y la tasa de participación bajando. Es decir, en términos relativos en el año 2000 votó menos gente que en 1994, y en el año 2006 votó menos gente que en el año 2000.

 

Bueno, ahora en 2012 votaron en números absolutos y en números relativos bastante más gente que hace seis años. Ese creo yo, que es la primera buena noticia de estas elecciones. Pero, por supuesto, hay una participación también más intensiva, ¿a qué me refiero? Por ejemplo, el millón de personas que le aceptó al Instituto Federal Electoral ser funcionario de casilla, ser presidentes, secretario, escrutador de las mesas directivas de casilla, yo creo que vale la pena valorarlo. Es gente que de manera generosa acepta recibir los votos de sus vecinos y hacer el primer cómputo, y según los informes del propio Instituto Federal Electoral de las más de 140 mil casillas sólo dos no se instalaron.

 

Lo que quiere decir es que ese nivel de participación también fue muy importante. Ahora bien, y están todos aquellos que se involucran de manera activa en las diferentes campañas electorales. Es decir, tanto la coalición PRI-Verde, como la coalición de izquierda que integraba al PRD, al PT, a Movimiento Ciudadano, como la candidatura del PAN y la del PANAL, en todas ellas había redes de ciudadanos que participaban tratando de convencer a sus vecinos, que fueron representantes en las casillas, que aparecieron en los mítines, que aparecieron en las grandes concentraciones, que estuvieron presentes en foros de discusión; si de algo se tratan las elecciones es de involucrar a la sociedad en los asuntos que nos competen a todos.

 

Guadalupe Juárez: Por cierto, hay quienes quieren hacer obligatorio el que la gente vaya a votar. Se ha discutido últimamente.

 

Dr. José Woldenberg: En la Constitución dice que el voto es un derecho y una obligación, pero la práctica en nuestro país lo ha venido convirtiendo solamente en un derecho. Yo estoy de acuerdo con esa concepción. Yo creo que los ciudadanos deben de tener el derecho de elegir a sus gobernantes, de elegir a sus legisladores, pero si ellos quieren darle la espalda a los procesos electorales, creo que deben de estar en su derecho y no se me ocurriría, no me parecería nada pertinente estar pensando en sanciones de carácter administrativo para quien no vote.

 

¿Por qué digo esto?, porque en algunos países de América Latina  realmente se entiende al voto como un derecho y una obligación, y de no ejercerlo acarrean sanciones de carácter administrativo. Pero a mí no me gusta esa posición.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, usted que fue presidente del Instituto Federal Electoral, ¿cómo ha evolucionado? ¿Tenemos herramientas diferentes? ¿Ha hecho un buen trabajo? ¿Se ha consolidado este instituto?

 

Dr. José Woldenberg: El Instituto Federal Electoral tiene una primera obligación, que creo yo es la fundamental, que es la de organizar los procesos electorales, y creo que en ese terreno tenemos un Instituto Federal Electoral que cada vez funciona de mejor manera. Tiene un equipo de profesionales muy eficiente y cualquiera pudo ver en la organización de la elección que la capacitación de los funcionarios, el conteo rápido que se realizó en la noche, el Programa de Resultados Electorales Preliminares, los conteos que se hicieron a partir del miércoles en los consejos distritales funcionó realmente de maravilla.

 

Esa parte que tiene que ver con la organización de las elecciones, el Instituto Federal Electoral lo tiene muy bien afinado, y creo que el instituto sigue siendo un pilar de la reproducción de las relaciones democráticas en nuestro país.

 

Ahora bien, cada vez se le han ido otorgando nuevas facultades al Instituto Federal Electoral. Una de ellas, por ejemplo, fue la de la administración de los tiempos en radio y televisión. Ya lo había hecho en el año 2009. Yo creo que en ese terreno también el Instituto Federal Electoral fue exitoso. Tan fue así que ningún partido político se ha quejado. El Instituto Federal Electoral tenía que administrar todos los tiempos que los partidos y los candidatos tienen para aparecer en radio y televisión, repartirlos y mandar las señales a todos los radiodifusores y televisores del país, y eso funcionó muy bien. Según los propios informes del IFE el 98 ó más, 99 por ciento de las televisoras y radiodifusoras cumplieron al pie de la letra. Entonces, creo que esa también fue una tarea bien cumplida.

 

Ahora bien, al Instituto Federal Electoral, es una opinión muy personal, también se le ha ido convirtiendo cada vez más en un juez de los litigios entre partidos. Creo que en ese terreno el Instituto Federal Electoral tiene que militar con una dificultad que es muy grande, porque cuando un partido acusa a otro, quien acusa quiere que se condene y quien es acusado quiere ser absuelto.

 

Y en ese terreno el Instituto Federal Electoral no puede dejar satisfechos a ambas partes litigantes; eso sí ha generado muchas tensiones entre los partidos y el propio Instituto Federal Electoral, máxime que quien normalmente queda derrotado en la mesa del Consejo General del IFE pues acude, porque esa es su prerrogativa al Tribunal Electoral para ver si ahí puede ganar.

 

Yo creo que todo ese esquema de desarrollo de las impugnaciones quizá debería de ser de nuevo pensado, para que quizá una primera instancias fueran las salas regionales del Tribunal, una segunda instancia las salas del Tribunal, y que sí el Instituto Federal Electoral pudiera funcionar, entre comillas, como una especie de ministerio público, es decir, desahogar las quejas, pero que quien fallara fuera una sala regional del Tribunal.

 

¿Por qué digo eso? Porque el Consejo General del IFE nunca se concibió como un juez, precisamente para eso se creó el Tribunal Electoral. Pero claro, estos son temas que los propios legisladores, los representantes de los partidos, el propio IFE, el propio Tribunal tendrán eventualmente que discutir.

 

Guadalupe Juárez: ¿Doctor, tendremos que ver una reforma de nueva cuenta, otra reforma política, para que todo mundo esté más tranquilo?

 

Dr. José Woldenberg: De cada elección se pueden extraer lecciones, y si esas lecciones llevan a la necesidad de ajustar algunas normas, ¿pues por qué no hacerlo?

 

Yo digo que lo fundamental de nuestro sistema electoral ya está construido, pero hay muchas cosas que se pueden ajustar. Por ejemplo, yo creo que lo que decidieron los legisladores en el año 2007, en el sentido de que los partidos y los candidatos no podían comprar tiempos en radio y televisión fue una buena decisión, esa es mi convicción. Que con eso se mantiene un cierto piso de equidad en la contienda.

 

Pero eso que fue una buena disposición creo que se tradujo en una fórmula que sí limita mucho el debate entre partidos y candidatos, que es la famosa espotización.

 

Yo digo, es una idea, dejar esa disposición de que no se puede comprar espacio en radio y televisión, pero que los espacios sea, uno, sí para espots, otros para programas unitarios de los partidos políticos, digamos, de cinco minutos donde éstos puedan exponer algo más complejo, más sofisticado. Es decir, un modelo de comunicación que nos permitiera tener un debate más versátil, más abierto. Creo que ahí podría haber una reforma.

 

Y hay otras más, algunas minúsculas, por ejemplo, el tema de las casillas especiales. Elección tras elección nos tropezamos con la misma piedra de cientos de electores que están fuera de sus secciones, que tratan de votar en las casillas especiales, pero que no son suficientes, y entonces se quedan muchos sin votar.

 

La disposición hoy es que no se pueden poner más de cinco casillas especiales por distrito. Entonces, el Instituto Federal Electoral no puede hacer nada más.

 

Bueno, por qué no establecer que cada consejo distrital establezca el número de casillas especiales que crea conveniente.

 

Guadalupe Juárez: Siempre vemos el enojo, la molestia. La gente en los medios desesperada diciendo: yo sí quiero votar y me están limitando mi derecho a votar. En fin.

 

Dr. José Woldenberg: Ahora, se entiende por qué la limitación de las casillas especiales. Son las únicas donde no hay el listado de los electores, precisamente porque no se sabe quiénes van a llegar. Pero, hombre, ha habido ya estudios que prueban que en las casillas especiales los resultados electorales suelen ser muy similares al resto. Es decir, antes había la duda, la desconfianza, qué va a pasar en esas casillas. Hoy sabemos que no pasa nada excepcional.

 

¿Entonces por qué no poner más? Digo, es un ajuste menor y demás.

 

Y claro, ajustes mayores, como el que ya le comentaba, por qué no, cuando hay un litigio entre partidos, que en primera instancia resuelva el propio Tribunal, y no el Instituto Federal Electoral. Sé que es una propuesta controvertible, pero yo así lo veo.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, habla usted de momentos importantes que usted ha llamado, incluso, en algunos artículos como momentos asombrosos, momentos mágicos de esta participación ciudadana, que se buscó con el propósito de generar confianza. En estos momentos parece que hay más confianza, ¿pero debemos tener confianza en instituciones como el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral?

 

Dr. José Woldenberg: Yo siempre he dicho que la confianza es una construcción. Es una construcción que se va haciendo micra a micra, resolución tras resolución, y que es muy fácil vulnerarla, que es muy fácil retroceder, y precisamente por ello, creo que nuestra legislación electoral tiene algunos candados de seguridad que son muy importantes y que, en efecto, yo he dicho son, incluso, asombrosos.

 

Por ejemplo, no me cansaré de repetir, ¿quiénes son los que reciben los votos y hacen el primer cómputo? Bueno, pues son vecinos de esa sección que han aceptado ser los funcionarios de casilla.

 

Y creo que se refiere a un artículo que en algún momento escribí, en donde decía: imagínense la noche previa a la elección toda la parafernalia necesaria para hacerlas elecciones; las mamparas, las urnas, las actas, las boletas, los crayones, todo, está en más de 140 mil domicilios privados, ¿de quién? De los que son presidentes de las mesas directivas de casilla. En ese momento el IFE prácticamente desaparece, ya no está en sus manos la elección, está en manos de ciudadanos que salieron de un proceso de insaculación y de capacitación.

 

Bueno, es un momento, yo digo, mágico, y más magino aún es cuando al día siguiente los más de 140 mil presidentes de mesas directivas de casilla se presentan con toda esa infraestructura, llega el Secretario; llegan los escrutadores; llegan los representantes de los partidos políticos y algunos observadores electorales, y empiezan a instalar las casillas. Hemos visto en esta última elección que el 99.9999 de las casillas se instalaron.

 

Esto nos debería hacer reflexionar. A mí en lo particular me convence que cuando se convoca a los ciudadanos a una tarea colectiva que juzgan pertinente, los ciudadanos reaccionan y reaccionan de muy buena manera. Este es un gran candado de seguridad, ¿por qué? Porque es muy difícil pensar que los vecinos que han salido, insisto, de un sorteo, más los representantes de los partidos políticos se puedan poner de acuerdo ahí en la casilla para trucar, para maquillar el resultado de la elección, porque hay otro candado: éstos abren, cuentan, ponen los resultados en un acta y los representantes de los partidos políticos se quedan con una copia de esa acta.

 

Entonces, yo creo que la nuestra son elecciones muy blindadas.

 

Guadalupe Juárez: ¿Y las instituciones? ¿Debemos tener confianza en ellas, en el IFE, en el Tribunal?

 

Dr. José Woldenberg: Yo digo que hay que tener confianza, pero no basta con decir esto, es decir, no es un llamado a, sino yo llamaría a hacer un seguimiento del trabajo que realiza el IFE, hacer un seguimiento del trabajo que realiza el Tribunal a tratar de entender la lógica en la que trabajan, el marco regulatorio que les da sentido, y yo creo que quien haga ese seguimiento de manera puntual, informado, verá que son instituciones dignas de confianza.

 

Pero lo que sí creo es que por desgracia la confianza no aparece de la noche a la mañana. Tampoco se puede decretar. No es un problema, por eso le decía yo de llamados, sino de una construcción lenta.

 

Ahora, ¿cuál es la mejor prueba que nuestro sistema electoral está funcionando? Pues que uno ve que en cada elección los humores públicos de los ciudadanos van modificando el mundo de la representación. Hemos visto fenómenos de alternancias en presidentes municipales, en gubernaturas, en la Presidencia de la República. Hemos visto que de repente el Congreso de un estado tiene mayoría de un partido, que a la otra elección lo tiene de otra.

 

Hemos visto que en el Congreso federal ha habido momentos en que la bancada mayoritaria es del PRI, como va a ser ahora, que en momentos ha sido del PAN.

 

¿Bueno, quién construye ese mundo de la representación? La gente votando.

 

Yo creo que esas son las mejores pruebas de que el sistema electoral está dando los resultados que de él se buscan, ¿y cuáles son? Que la diversidad política que existe en México y que ningún exorcista va  a poder quitar, difuminar, negar, pueda contender y pueda convivir de manera institucional y civilizada. Y eso es de lo que se trata, es decir, no de buscar falsas unanimidades, no. Esa diversidad política que conviva, por un lado, y que contienda por el otro.

 

¿Quiénes van a decir quién gobierna y quién legisla? Pues los ciudadanos votando. Y creo que en los últimos años ha habido cambios muy significativos en ese terreno.

 

Guadalupe Juárez: Qué bueno que nos dice esto, porque pareciera de pronto que hay que afinar, de todas formas seguir afinando y seguir construyendo esto que usted menciona, porque vemos, por una parte, que quienes dicen que hubo una elección transparente, eficaz, vigilada; y hay quienes señalan que deberíamos de tener unas elecciones distintas a lo que tuvimos, con más libertad.

 

¿Los jugadores deberían de seguir afinando estas reglas?

 

Dr. José Woldenberg: Es que como todo en la vida hay que afinarlo de manera permanente, muchos asuntos nuevos aparecen y hay los que estarán a la disposición de ajustar aquellas normas y aquellos procedimientos que no funcionan. Pero también hay que decir lo siguiente: en materia electoral llevamos más de 30 años dándole vuelta a la misma noria, que es la de la legislación electoral.

 

Entonces, también, digo, haciendo todos los ajustes que sean necesarios, yo creo que las grandes reformas ya están en otro terreno.

 

Para decirlo de otra manera, nosotros venimos, como país, de un sistema de partido casi único, como lo llamó algún ex Presidente, y hemos construido un sistema de partidos equilibrado y competitivo. Venimos de elecciones donde no había competencia, a elecciones que tienen una muy alta competencia.

 

Venimos de un mundo de la representación política que era habitado casi por una sola fuerza política y, hoy tenemos un mundo a la representación política plural y muy equilibrado.

 

Esto nos acarrea nuevos problemas, creo que el centro del nuevo debate político en nuestro país tiene que ser el de las formas de gobierno, porque existe un pluripartidismo equilibrado que difícilmente va a generar mayorías en los congresos. Y eso coexiste con un sistema presidencial, diseñado hace muchísimos años.

 

Creo que la pregunta es si el pluripartidismo, que ya existe en nuestro país, es la mejor forma de darle cobijo es el sistema presidencial, y si no valdría la pena de transitar eventualmente a un sistema de carácter parlamentario. Pero, esta ya es una discusión que tiene otro aliento y que tiene otro horizonte.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, en el caso de ahorita que ya menciona la conformación del Congreso, y ya se han resuelto aquí en el mismo Tribunal algunos recursos, ¿esto abona a la certidumbre?

 

Dr. José Woldenberg: Bueno, ¿qué vamos a tener otra vez?, al parecer, un Congreso sin mayorías de ningún partido político. Entonces, ¿qué sigue de eso?, que ninguna fuerza política en singular va a poder hacer su voluntad, que la única manera que tiene un partido político o el gobierno entrante para que prosperen sus iniciativas es buscando pactos y acuerdos con algunos de los otros grupos parlamentarios. A mí eso me gusta, porque venimos de largas décadas en donde una sola fuerza política podía hacer su voluntad porque tenía los votos suficientes, no solamente mayorías absolutas, sino incluso mayorías calificadas.

 

Ahora, el electorado, un electorado plural, lo que construye son cuerpos legislativos sin mayorías absolutas; eso obliga a las bancadas de los próximos partidos a trascender del monólogo y a tratar de llegar a acuerdos con los demás.

 

Para decirlo de otra manera, todos los diputados y senadores que van a tomar posesión el 1 de septiembre saben que no basta con los votos de su bancada para que las cosas salgan, tienen que estar en disposición de oír a los otros y de pactar con los otros. A mí eso me parece una buena nueva.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, se ha hablado del papel de la sociedad, del papel del IFE, del Tribunal, de los partidos políticos y qué tal el de los medios.

 

Dr. José Woldenberg: Los medios de comunicación masiva son imprescindibles para las campañas electorales. De hecho la mayor parte de la gente entra en contacto con los partidos y los candidatos y con sus dichos y sus hechos a través de los grandes medios masivos de comunicación.

 

En este terreno, por ejemplo, hay dos grandes esferas, lo que se refiere a la transmisión de los spots de los partidos políticos y, el otro al seguimiento de las campañas electorales a través de los noticiarios de radio y televisión.

 

Afortunadamente para los dos asuntos hay mediciones del propio Instituto Federal Electoral, ya comentábamos que en el caso de los spots, éstos salieron en radio y televisión tal y como estaban programados, y en el caso de la actitud o la cobertura que realizaron los noticieros de radio y televisión, el propio Instituto Federal Electoral ha dado cuenta de que fue un seguimiento equilibrado por el tiempo que le dieron a cada uno de los candidatos y partidos.

 

Creo que eso funcionó bien en los últimos cinco meses desde las precampañas hasta la campaña.

 

Los problemas que se dieron con los medios, al parecer, y de los cuales se sigue hablando, es en esta eventual connivencia que se pudo haber dando entre televisoras y el candidato del Partido Revolucionario Institucional, que durante un tiempo previo a las precampañas y previo a las campañas, sí al parecer tuvo una sobreexposición que a muchos nos llama la atención.

 

Guadalupe Juárez: ¿Doctor, qué lecciones nos debe dejar este proceso electoral? ¿Con qué nos debemos quedar para lo que viene?

 

Dr. José Woldenberg: Yo creo que por fortuna las elecciones llegaron para quedarse. Es decir, no se ha inventado, no en México, sino la humanidad no ha inventado un método superior para que una sociedad compleja, masiva, contradictoria, donde existen diferentes pulsiones, puntos de vista y demás pueda lograr que esa diversidad, insisto en ello, se exprese, se recree, compita, coexista de manera institucional, pacífica y ordenada.

 

De tal suerte que además, como no hay ninguna corriente política, ninguna corriente intelectual, ninguna corriente en los medios que postule que hay una vía superior a la vía electoral, estamos obligados a irlo afinando, a ir haciendo las elecciones cada vez mejor, a ir asimilando las críticas y los malestares a que existen en relación a nuestros procesos electorales para tratar de atenderlos, pero, que por fortuna no encuentro ninguna voz medianamente significativa en nuestro país que postule una vía distinta a la electoral para llegar legítimamente a los cargos de gobierno y legislativos, y eso es un patrimonio de todos.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, en los próximos días ya dará el Tribunal Electoral lo que conocemos como la última palabra, lo que diga el Tribunal ya ahí se quedan las cosas, ¿cuál sería su mensaje para las fuerzas políticas, una vez que se dé esta resolución?

 

Dr. José Woldenberg: No, yo hace mucho que no doy mensajes a las fuerzas políticas. Pero yo lo que sí creo, tal como usted lo ha señalado el diseño que las fuerzas política pactaron, todas, incluye lo siguiente: hay un momento para la impugnación que debe ser resuelto por el Tribunal, pero todos y cada uno de los partidos políticos aceptaron que la última palabra la tuviera el Tribunal, y que sus decisiones fueran definitivas e inatacables. Y así lo establecieron en la propia legislación. Creo que el momento que está por venir es muy importante y habrá que esperar el fallo del Tribunal.

 

Guadalupe Juárez: Doctor, le aprecio mucho que haya venido con nosotros y que haya platicado con el auditorio de Justicia Electoral.

 

Dr. José Woldenberg: El agradecido soy yo. Ha sido un gusto.

 

Guadalupe Juárez: Muy amable. Muchas gracias.

 

Dr. José Woldenberg: Muchas gracias.

 

Guadalupe Juárez: Ya nos vamos. En nombre de todo el equipo agradezco el favor de su atención, les deseo que la pasen todos muy bien. Y nos vemos la próxima.

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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
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9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

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La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

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Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

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Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

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En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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