Los errores en las cifras de muertes por la guerra contra el narco
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Los errores en las cifras de muertes por la guerra contra el narco

Las cifras sobre muertes relacionadas con el narcotráfico presentan inconsistencias que no han sido tomadas en cuenta por el gobierno federal
Por Inteligencia Pública
20 de agosto, 2012
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Violencia en el norte del país.//FOTO: Cuartoscuro

Lo bueno: la base de datos es una respuesta gubernamental a las demandas sociales sobre acceso a la información

El Presidente Felipe Calderón se comprometió, durante la primera reunión de Diálogos por la Seguridad en agosto de 2010, a mejorar la calidad de la información difundida en el contexto de la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.  La base de datos que la Presidencia de la República dio a conocer en enero de 2011 sobre el número de muertos presuntamente relacionados con esa política, obedeció a la presión que organizaciones sociales y ciudadanos ejercieron para que se entregaran cifras sobre los casos en los que muchos de sus familiares habían perdido la vida.

La Base de Datos de Presuntos Homicidios Relacionados con la Delincuencia Organizada fue presentada por el vocero de la Presidecnia en materia de seguridad, el Doctor Alejandro Poiré quien dijo que este era “un ejercicio de transparencia sin precedentes en México y con escasos referentes en el mundo”. En ella, se podía consultar el número total de  muertes ocurridas (o presuntamente relacionadas con el fenómeno),  en cada mes, estado y muncipio, aunque se dijo que, en aras de salvaguardar la integridad de las investigaciones, no se revelaría el sexo ni edad de las víctimas, tampoco se sabría cuántos y cuantás eran militares o policías, ni el estado que guardaban las investigaciones o los expedientes o números de averiguaciones previas.

 

Lo malo: las cifras presentadas en enero de 2011 cumplían una función política, pero no jurídica.

El nombre original de la base  de datos tuvo que ser modificado a las pocas semanas de su presentación por el de Base de Datos de Fallecimientos Ocurridos por Presunta Rivalidad Delincuencial. ¿La razón?, el nombre anterior hacía pensar que estas muertes estaban relacionadas con la delincuencia organizada, un régimen específico para atraer algunos casos bajo las investigaciones y juicios del fuero federal, delitos contemplados en el artículo 2do de la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada. Sin embargo, el reconocimiento de los homicidios en la base de datos no implicaba que los homicidios o los delitos concurrentes fueran competencia federal y la instancia que estaba encargada de investigar los delitos tampoco se especificó en la base.

No está de más recordar que las muertes registradas en la base se categorizaron a partir de las dinámicas detectadas por expertos independientes y funcionarios públicos bajo “muerte violenta por ejecución”, “enfrentamiento” y “agresión contra la autoridad”, pero no bajo tipos penales reconocidos en los códigos federal o estatales. En realidad, los registros  de la base se refieren a homicidios clasificados bajo el criterio de funcionarios públicos, que no necesariamente corresponden a los delitos contemplados en los códigos penales estatales y/o el federal, lo que provoca que no haya ninguna relación entre la base de datos presentada por la autoridad federal y el número de averiguaciones previas abiertas por las distintas procuradurías de justicia estatales y la federal.

Además, la versión posterior de la base de datos—entregada por la Procuraduría General de la República en enero de 2012—no hubiera cambiado totalmente las categorías, esta vez, por “enfrentamiento”, “agresión directa” y “agresión por enfrentamiento”, haciendo a las dos bases incomparables entre sí.

En la explicación metodológica de la primer versión de la base, se explica que los casos se moverían conforme las investigaciones revelaran más información; así, uno de los casos podría cambiar de categoría o incluso desaparecer del conteo por demostrarse que no se trataba de un homicidio relacionado con enfrentamientos entre criminales, de “ajustes de cuentas” entre bandas delictivas o entre autoridades y criminales. Esas actualizaciones nunca se llevaron a cabo, lo que refleja una omisión en cuanto a la calidad de la información públicada y hace pensar en un rezago importante en las investigaciones de los homicidios.

 

Lo feo: el gobierno federal toma decisiones de política pública con información errónea o toma decisiones de política pública sin información (la cual utiliza para publicar artículos en revistas)

Durante más de un año y medio, el Gobierno Federal utilizó el conteo obtenido de las dos bases de datos como la cifra oficial de los homicidios, sin explicar a qué se debía la tardanza en la entrega de las cifras, los intentos por clasificar las cifras a partir de enero de 2011  o por qué no se actualizaron las cifras en concordancia con los avances de cada expediente.  Hasta que al finalizar  la 27 Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, en mayo de 2012, el Procurador de Campeche, Renato Sales, dijo que las cifras de la base de datos no eran confiables, por lo que era necesario rehacer los conteos en los estados y en el Gobierno Federal.

Es preocupante pensar en la cantidad de decisiones que se han tomado con base en cifras erróneas y más en un contexto como el que vivie México actualmente. En mayo de 2011, Alejandro Poiré y Teresa Martínez publicaron una hipótesis sobre la evolución de los homicidios relacionados con la delincuencia organizada utilizando la primera versión de la base de datos. Sin embargo, perocupa más que dado el uso intensivo de recursos que la política de la administración de Felipe Calderón ha utilizado en materia de seguridad, las decisiones se hayan tomado sin tomar en cuenta la información sobre los homicidios, el modus operandi de los responsables y las zonas de mayor incidencia.

También preocupa que los usuarios de la información no hayamos sido suficientemente críticos y que, aun cuando sabemos que las cifras no se han actualizado en meses, que las metodologías son poco claras y que los formatos dificultan el uso público de los datos, repliquemos un discurso del que nadie está seguro y más aún, hayan sido muy pocas voces las que hayan exigido la aclaración de la metodología utilizada en las distintas bases de datos oficiales y se depuraran.

Inteligencia Pública ha realizado un análisis comparativo de las distintas versiones de la base de datos de homicidios relacionados con la lucha contra la delincuencia organizada en la presente administración con base en los criterios que establece la Organización de las Naciones Unidas, ONU, para conformar las estadísticas en la materia. Este estudio puede consultarse en su página de internet www.inteligenciapublica.com

 

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La (sin) razón de que el norte esté en la parte superior de la mayoría de los mapas del mundo

No hay ninguna razón por la cual el norte debe estar en la parte superior de los mapas. Cualquiera de los otros 4 puntos cardinales serviría igual.
4 de junio, 2022
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Pocas cosas parecen más naturales que los cuatro puntos cardinales.

Dondequiera que te encuentres en el planeta, puedes ver la salida del Sol en el este y su puesta en el oeste. El cenit de ese astro identifica al sur, mientras que otra estrella, la polar, te indicará dónde está el norte.

Sin los puntos cardinales estaríamos perdidos.

Y más que puntos en un mapa o una brújula, son ideas poderosas con significados políticos, morales y culturales.

Pero, ¿por qué el norte terminó estando arriba en la mayoría de los mapas del mundo?

Aunque los cuatro puntos cardinales de una brújula están definidos por las realidades físicas del Polo Norte magnético (norte-sur) y la salida y puesta del Sol (este-oeste), no hay ninguna razón que le confiera al norte automáticamente esa distinción.

El sur y el este podrían perfectamente ocupar ese lugar, y lo han hecho en el pasado.

Fuera de concurso

Notarás que estamos descontando uno de antemano, el oeste.

Aunque ha dado a luz a uno de los conceptos más poderosos e intangibles -Occidente o el mundo occidental- las sociedades antiguas se negaron a privilegiar el oeste por ser el lugar en el que se ponía el Sol.

Estudio para 'Calypso's Grotto', Francis Danby, ca. 1843

Getty Images
Para muchas culturas, la puesta de Sol y el oeste simbolizaban el fin de la vida.

El atardecer personificaba el fin del viaje de la vida, anticipaba oscuridad y el reino de la muerte, así que casi ninguna cultura lo eligió como una orientación sagrada para la oración y aún menos lo colocaron en la parte superior de sus mapas.

Aunque sí en la inferior, como en el Mapamundi de Hereford, uno de los grandes mapas medievales, en el que al mirar hacia abajo llegas al oeste, donde te espera el juicio final.

Esa posición se asocia con una sensación de fin, de presagio, de oscuridad y decadencia.

Y alrededor de los bordes del mapa están las letras MORS, la palabra latina para “muerte”.

Pero claro, si el occidente está abajo…

El este arriba

En la historia de los puntos cardinales todo comienza en el este con la salida del Sol.

El este ha sido desde tiempos inmemoriales un símbolo del nacimiento, del comienzo del viaje de la vida.

Oriente viene del latín oriens, aparecer, nacer. Es la raíz del término “orientación”, la forma principal de ubicarnos en el espacio.

El este se definió en oposición al oeste a lo largo del eje horizontal que precedió al norte-sur.

En el cristianismo primitivo, el oriente es la ubicación del paraíso, una poderosa razón por la que muchos mapamundis lo tenían entronizado en su cumbre.

Mapamundi de Hereford.

Getty Images
Mapamundi de Hereford.

En el de Hereford, debajo de Cristo, sentado en un arco iris, está el Jardín del Edén. Más abajo, la Torre de Babel y en el centro, Jerusalén. En la parte inferior, en el occidente, están los pilares de Hércules, que se pueden interpretar como el fin de los tiempos.

Fuera del mundo terrestre, en las fronteras del mapa, el tiempo terrenal termina y es reemplazado por el presente eterno del cielo, donde no hay necesidad de puntos cardinales. Y en la esquina inferior del mapa hay una figura cabalgando hacia fuera del marco, mirando hacia atrás al mundo que abandona. La inscripción sobre él dice: “Continúa”.

La figura parece estar saliendo de esta vida, pero mira con nostalgia hacia la parte superior del mapa, hacia el este, aquel lugar del renacimiento, donde comienza toda la vida.

Este mapamundi fue hecho en piel de becerro alrededor de 1300.

Cubierto por más de 1.000 inscripciones escritas, ilustraciones de laberintos y monstruos, es una vasta enciclopedia visual del conocimiento cristiano y muestra la creación bíblica de la humanidad. El por qué fue creado sigue siendo un misterio.

Aunque no es un mapa convencional, pues más que mostrar un camino físico traza uno espiritual, sí es una prueba de que los mapas podrían haber tenido al este como norte.

Y es que “la dirección también tiene que ver con la identidad y esa es una declaración espiritual y teológica, no geográfica”, subraya el historiador de mapas islámicos Yossef Rappaort.

El sur emerge

La dirección ha sido desde los inicios del Islam extremadamente importante para el ritual en la vida diaria.

Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.

Getty Images
Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

Getty Images
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

El “alquibla” o “quibla” es la dirección sagrada de la oración hacia La Meca.

A medida que más tribus al norte de Medina, la ciudad donde el profeta Mohamed vivió e impartió sus enseñanzas, se convirtieron al Islam, el quibla se estableció al sur.

“Eso impactó en la manera en la que veían al mundo, por lo que tenía sentido que al elegir una dirección cardinal por encima de las otras, escogieran esa”.

Es por eso que la mayoría de los mapas del mundo islámicos posicionan al sur en la parte superior.

Y uno de los más célebres es el realizado en 1154 por Al-Idrisi, quien vivió en la corte del rey cristiano normando Roger II de Sicilia, aunque era musulmán.

“En esos mapas, Europa está en la parte inferior y es a menudo mucho más pequeña de lo que estamos acostumbrados”, señala Rappaort.

Aunque no sea el foco de esos mapas, el continente europeo tiene un nombre hermoso: “‘El entretenimiento de quien anhela viajar por los horizontes”. Esa es la traducción literal”, cuenta el historiador.

"América Invertida" de Joaquín Torres-García

BBC
“América Invertida”, una obra del pintor uruguayo Joaquín Torres-García de 1943.

Siglos más tarde, el sur volvió a emerger en la cumbre, con obras como “América Invertida” del pintor uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949) y el icónico Mapa Correctivo Universal del Mundo de 1979, del australiano Stuart McArthur.

MacArthur escribió en la leyenda en el mapa: “Ya no se revolcará el Sur en un pozo de insignificancia llevando al norte sobre sus hombros por poco o ningún reconocimiento de sus esfuerzos. Finalmente el sur emerge en la cima“.

Y es que bien podría haber sido así, particularmente si tienes en cuenta que inicialmente el norte rara vez estuvo arriba.

El norte, por defecto

El norte es el más contradictorio de los puntos cardinales.

Es un lugar desolado y oscuro. Un páramo helado de exilio, castigo, incluso muerte. Monstruos y demonios llenaban las regiones heladas del norte de los mapas cristianos medievales.

Pero también es una región de austera belleza, que genera asombro, revelación y, con la Estrella Polar, constancia, incluso salvación.

Detalle mapa de las estrellas

Getty Images
“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala el historiador Felipe Fernández-Armesto.

El norte además es único entre los cuatro puntos cardinales, debido al polo físico del campo magnético de la Tierra. Las corrientes de convección combinan la electricidad con el núcleo planetario de hierro y níquel, creando un campo geomagnético que gira alrededor del planeta y hacia afuera profundamente en el espacio.

Sin embargo, como no poseemos una brújula neurológica interna, desde una perspectiva científica, no tenemos un sentido innato del norte magnético.

Así que la razon por la cual terminó por defecto en la parte superior del mapa mundi es un asunto que aún divide a los historiadores.

Sabemos por qué los chinos lo tenían ahí: a pesar de que las primeras brújulas chinas estaban orientadas hacia el sur, que se consideraba más deseable que el oscuro norte. El emperador vivía en el norte del país y siempre tenía que aparecer en la parte superior del mapa, mirando a sus súbditos “hacia abajo”.

¿Y los demás?

“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala Felipe Fernández-Armesto, experto en la historia de la navegación y la cartografía.

“El verdadero salto para poner el norte arriba vino con la propagación de la navegación en alta mar. Esa estrella del norte era absolutamente crítica para encontrar tu lugar en esos mares desconcertantes donde no hay características físicas que te digan dónde estás”.

El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

BBC
El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

Si se trata de señalar un momento decisivo para la fijación del norte en la parte superior del mapa del mundo, sería 1569 y la publicación del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.

Su mapa, famoso por ser el primero en tener en cuenta la curvatura de la Tierra (aunque no el primero en poner el norte arriba), fue diseñado para ayudar a los marineros a navegar alrededor del mundo, usando líneas de latitud y longitud para trazar una ruta recta.

El norte está en la cima, pero no porque importara más, sino por todo lo contrario. Los polos Norte y Sur se proyectan al infinito y “no importaban”, según Mercator, pues no había interés en navegar hacia ellos.

El mapa se convirtió en la proyección cartográfica estándar para fines náuticos. En la década de 1970 se utilizaba como base para el mapeo de la superficie de Marte.

El norte de Mercator había triunfado hasta en planetas lejanos.

Pero, de vuelta en la Tierra, al menos como punto cardinal, esa posición privilegiada ya no lo es tanto.

El norte eres tú

En las últimas décadas, la mayoría de la gente carga su propio atlas virtual en el teléfono.

El punto más importante es ese pequeño punto azul en nuestras aplicaciones de mapas que seguimos sin que nos importen mucho las direcciones de la brújula o el terreno a través del cual nos movemos.

GPS

Getty Images
Los puntos cardinales se desvanecen.

“Con el mapa tradicional de cartografía se trata de tener una visión general del área de interés. Mentalmente te pones ahí y navegas usando las habilidades que aprendiste en la infancia”, explica Ed Parsons, tecnólogo espacial jefe de Google.

“En el mapeo en línea, los puntos cardinales son menos relevantes”.

“Con Google Maps tu teléfono sabe dónde estás y el mapa que ves se orienta de tal forma que tú estás en el centro. Es egocéntrico. Eres el centro del mapa y la dirección en la que viajas está frente a ti.

“Es posible que la generación que ha crecido con los teléfonos inteligentes jamás sepa qué se siente estando perdido”.

A algunos observadores les preocupa, sin embargo, que estemos virtualmente conectados pero ambientalmente separados del mundo físico, habitando un reino confuso de analfabetismo espacial.

“Las habilidades de orientación han sido esenciales para la supervivencia a lo largo de nuestra historia evolutiva”, señala el periodista científico Michael Bond.

“La relación que tienes con el paisaje por el que estás viajando no se reduce a seguir un conjunto de instrucciones. Obtener información del lugar que te rodea te ayuda a construir un mapa cognitivo”.

Por primera vez en la historia de la humanidad, podríamos estar perdiendo muchas de las habilidades y herramientas espaciales que nos han sostenido durante milenios.

En otras palabras, podríamos estar perdiendo el norte.

* Este artículo es una adaptación de un episodio dela serie de BBC Radio 4 “One Direction” del historiador y autor Jerry Brotton.


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