Los nueve momentos que marcaron a Londres 2012
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Los nueve momentos que marcaron a Londres 2012

13 de agosto, 2012
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Unos Juegos Olímpicos son miles de momentos, de impresiones, de imágenes, de postales.

BBC Mundo elige esos instantes de Londres 2012 que reflejan hazañas personales, logros de un país, avances de un grupo, escándalos de otro.

Usain Bolt

Con su formidable hazaña de ganar por segunda vez en juegos consecutivos los 100 y 200 metros planos y el relevo de 4×100, Usain Bolt confirmó una vez más su condición de héroe del Olimpismo, con un impacto popular sin precedentes.

Los anales deportivos rebosan de ganadores, pero la memoria colectiva se empecina en recordar las proezas de unos pocos. Bolt es uno de ellos, tal vez el más perdurable, debido al énfasis que la televisión global da a su histrionismo.

Su personalidad desafiante, pintoresca, arrolladora, trasciende nacionalidades. Este es un factor importante de su atractivo, pero ahora, tras la consagración definitiva, cabe preguntarse cual será el futuro de su leyenda, porque su actitud y sus declaraciones permiten suponer que ya no lo veremos en su cenit.

 Las mujeres

Estos han sido los juegos de las mujeres. A veces se tuvo la impresión de que los hombres estaban acompañando, como esos guapos desabridos que algunas mujeres espléndidas llevan a los bailes como escoltas, sin compromiso.

Han desaparecido, ojalá que para siempre, las barreras que algunos países interponían a la participación femenina. La figura simbólica en estos juegos fue la saudita Sarah Attar, cuya participación en los 800m ha pasado ya a los anales del atletismo internacional, aunque sería ingenuo suponer que la completa emancipación de la mujer en todo el mundo se ha hecho realidad.

Aparte de este logro más o menos simbólico, las mujeres han tenido una participación crucial, teniendo en cuenta que llaman menos la atención que los hombres en el deporte moderno, que es sirviente del espectáculo: a menos atención, menos cobertura periodística, financiación y alicientes para mejorar.

La mejor atleta de los Juegos fue probablemente la británica Jessica Ennis, ganadora del heptatlón, una formidable colección de 100m vallas, salto en alto, lanzamiento de peso, 200 metros, salto en largo, jabalina y 800 metros.

Pero también hay que mencionar a Ye Shewin, la nadadora china de 16 años que ganó los 400 y 200 metros estilos individual. Su récord mundial en los 400m y su remate de los últimos 50 metros, más rápido que Ryan Lochte en la prueba equivalente de varones, desató una tormenta de suposiciones y reproches que encendieron los juegos con su primera gran polémica.

La reina con James Bond

La ceremonia de apertura de los juegos fue una cabalgata innovadora por la historia y la cultura de Gran Bretaña, con toques típicos de humor y excentricidad.

El director Danny Boyle se arriesgó a combinar la seriedad institucional con el humor, cuando el cómico Rowan Atkinson, en su carácter de Mr. Bean, “robó cámara” a la Orquesta Sinfónica de Londres en Carrozas de Fuego.

Pero el episodio más audaz fue el protagonizado por la Reina Elizabeth II, que accedió a ser filmada recibiendo al agente secreto James Bond (el actor Daniel Craig) y acompañándolo luego en un helicóptero para lanzarse finalmente en paracaídas sobre el estadio. (Esto último obviamente un truco con un doble.)

Michael Phelps

El hecho de que el nadador Michael Phelps no haya estado a la altura incomparable de Pekín 2008 no menoscaba su logro en 2012, al completar una carrera incomparable, ganando en cuatro Juegos Olímpicos nada menos que 22 medallas, 18 de ellas de oro, un récord que tal vez no sea superado.

En Londres, Phelps, el pobre Phelps, “sólo” ganó cuatro oros y dos platas, siendo superado por su compatriota Ryan Lochte en una de sus pruebas preferidas, los 400metros estilos, distancia en la que todavía tiene el récord.

El carácter y los logros de Bolt han oscurecido un tanto la imagen de Phelps en el reconocimiento popular, pero los verdaderos aficionados están boquiabiertos: 39 récords mundiales (29 de ellos individuales), ocho oros en los Juegos de 2008… todas las cifras de Phelps son asombrosas.

Team GB

Así, “Team GB”, se identifica al equipo británico en estos Juegos, en los que su cosecha de medallas -29 oros, 17 platas, 19 bronces- en trece deportes diferentes (la mayor diversidad, luego de Estados Unidos), lo ha colocado en el tercer puesto, por encima incluso de Rusia, una gran potencia olímpica.

Esta hazaña se debe en parte al hecho de ser local, pero también a la probada receta de trabajar mucho, con mucha anticipación, para identificar y entrenar a los atletas justos en cada deporte.

Los británicos han puesto a sus científicos a trabajar en la selección de los atletas más aptos, algo que no es un secreto en el ámbito deportivo pero que requiere la necesaria voluntad política y mucho dinero para programas que “no se ven”… hasta que llegan las medallas.

Hace tiempo que Gran Bretaña avanza gracias a la modernización de su enfoque: tras el relativamente pobre rendimiento de 9 oros (30 medallas en total) de Atenas 2004, cuando el país quedó décimo en el medallero, se pasó a 19 oros (47 en total) y el cuarto lugar en Pekín 2008.

Queda por verse hasta qué punto los recortes en la financiación, para muchos inevitables, afectará negativamente el rendimiento en Rio de Janeiro 2016.

Colombia

Ha sido notable el progreso de Colombia en el ámbito olímpico: en Londres 2012 obtuvo ocho medallas, mientras que su mejor rendimiento anterior había sido de sólo tres, en Munich 1972.

Arturo Wallace señaló en BBC Mundo que el país andino puede presumir además de haber obtenido sus preseas en varias competiciones diferentes: ciclismo, levantamiento de pesas, judo, triple salto, taekwondo y lucha libre.

Solamente Cuba y Brasil, dos potencias deportivas acreditadas, quedaron por delante de Colombia en el ámbito latinoamericano.

Los comentaristas colombianos coinciden en que el proceso se aceleró a partir de la actuación inspiradora de María Isabel Urrutia en los Juegos de Sídney 2000, donde ganó el oro en el levantamiento de pesas categoría de 75kg.

Andrés Botero, director de Coldeportes, reconoce el ejemplo de Urrutia y destaca la importancia de una mayor inversión del Estado: “Hemos ido mejorando en todas las etapas del ciclo olímpico, tanto juegos bolivarianos, centroamericanos, suramericanos, panamericanos y olímpicos, hasta llegar a tener a 104 atletas clasificados para estos juegos”, dijo a BBC Mundo.

El escándalo del Badminton

 

La descalificación de cuatro parejas femeninas de bádminton, dos surcoreanas, una china y una indonesia, por no esforzarse para ganar los dos partidos en los que participaban y así asegurarse cruces más convenientes en la siguiente llave de la competición, dejó un sabor amargo por diversas razones.

En primer lugar, fue evidente la violación del espíritu olímpico, pero el caso también dejó al descubierto una buena dosis de hipocresía, ya que la práctica de no esforzarse en ciertos partidos, cuando no son eliminatorios, es bastante frecuente y no provoca más que algunas tibias protestas de los perjudicados, que no pasan a mayores entre la indiferencia general.

Los casos del bádminton fueron flagrantes, ya que las cuatro parejas compitieron en su esfuerzo para perder, pero normalmente es casi imposible probar la falta de espíritu deportivo.

Un caso controvertido en estos juegos fue la caída del poderoso equipo de baloncesto de España ante Brasil, que le permitió pasar a una llave más favorable, esquivando a Estados Unidos en semifinales.

Esto provocó indignación en Francia, cuyo equipo debió enfrentar a España en cuartos: Le Figaró acusa al equipo español de violar la Carta Olímpica.

El periodismo español, a su vez, acusó de hipocresía a los franceses, que en el Campeonato Europeo de Baloncesto habrían procedido en forma semejante.

Rudisha y Farah

El brillo de Bolt y Phelps no logró oscurecer los logros de otros dos gigantes del atletismo: el keniata David Rudisha, oro en los 800 metros, y el británico de origen somalí Mohammed Farah, oro en 5.000 y 10.000 metros.

Rudisha ganó de punta a punta su especialidad, asombrando por la forma en que lo consiguió: corriendo al frente desde la partida, haciendo las veces de su propia liebre para rematar con un récord mundial de 1m40,91s.

La carrera fue de tanta calidad que todos los finalistas (sí, hasta el último de ellos) habría ganado el oro en los Juegos de Pekín 2008.

Esto no provocó suspicacias porque, a diferencia de la nadadora china Ye Shewin, el brillo de Rudisha era bien conocido antes de esta carrera… y él fue la liebre de todos los demás.

El británico Mo Farah interrumpió la seguidilla de triunfos de atletas keniatas y etíopes en los 10.000 y 5.000 metros. Sus genes son somalíes (de la misma región de El Cuerno de África) y su entrenamiento estadounidense, ya que lo terminó de formar en Oregon el cubanoamericano Alberto Salazar.

El oro de México en futbol

Casi todos hablan de “sorpresa”, pero no lo fue para BBC Mundo: antes del partido dijimos que nadie debía asombrarse si el oro era de México, “porque es uno de los pocos países que cuando juega con Brasil no se apichona de entrada, que sale con ganas de ganar.” Agregamos que si México abría el tanteador tenía una buena probabilidad de ganar el título.

La lección (como si hiciera falta) es que en el fútbol internacional ya no hay equipos que ganen los partidos antes de jugarlos, como también quedó demostrado con los estrepitosos fracasos de España y Uruguay.

Esto fortalecerá aun más la fe de los mexicanos en sus propias fuerzas, dándoles un impulso para seguir buscando su verdadero nivel en el fútbol internacional, un proceso demorado por la debilidad relativa de su confederación internacional, la Concacaf.

En cuanto a Brasil, queda por verse si la “humillación” (así lo viven los brasileños) tiene efectos negativos o positivos en su preparación para el Mundial de 2014, justo cuando sus principales rivales parecen más fuertes.

Y para colmo, además de España, Argentina, Uruguay, Alemania, Italia, Portugal, Holanda y Francia, ahora también habrá que anotar a México entre los adversarios peligrosos que puedan dar un “Maracanazo”.

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Alejandro Madrigal, el científico mexicano honrado en el cumpleaños de la reina Isabel II

Dos veces al año, en Reino Unido, se entregan honores para reconocer los aportes extraordinarios y el servicio al país de personas de diferentes ámbitos. Este año, en la lista está incluido un médico mexicano. Esta es su historia.
3 de junio, 2022
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Cuando en su adolescencia Alejandro Madrigal iba de puerta en puerta vendiendo ropa y zapatos para ayudar a mantener a su familia, poco se imaginaba que sería condecorado por la reina de Inglaterra.

“Tuve que buscar todo tipo de oficios”, cuenta este doctor mexicano. “Pero fue un periodo que me ayudó mucho y vino la medicina a buscarme”.

Y se “enamoró” de ella. Las ganas “locas” por estudiar no se comparaban con las que frustró un maestro de primaria que le pegaba con una regla por escribir con la mano izquierda.

Con su “zurdera y dislexia”, llegó a universidades como Harvard, Stanford y University College of London (UCL), y se convirtió en una eminencia mundial en el trasplante de médula ósea.

Y es su aporte al campo científico el que le abrió un espacio en la lista de figuras cuyos logros y servicios al país son reconocidos por la monarca.

“No lo podía creer, uno nunca espera que estas cosas lleguen”, dice Madrigal a BBC Mundo con la carta en la mano.

Reina Isabel II

EPA
Isabel II cumple 70 años en el trono británico.

En la misiva, se le informaba que su nombre le había sido “recomendado a su Majestad la Reina para el honor de Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en la lista de honores del cumpleaños de 2022″.

OBE significa Officer of the Most Excellent Order of the British Empire y es una de las categorías de un sistema de reconocimiento a la labor extraordinaria de civiles y miembros de las Fuerzas Armadas.

Madrigal fue el fundador y director científico, por 27 años, del Instituto de Investigación de la fundación británica Anthony Nolan, que se especializa en combatir el cáncer de sangre.

Como investigador y profesor ha hecho contribuciones en el campo de la hematología en el University College of London y en el Hospital Royal Free de la Universidad de Londres.

Lideró la Asociación Europea de Trasplante de Médula Ósea y ha recibido múltiples distinciones.

Esta es su historia.

El recuerdo del maestro

Madrigal creció en la Ciudad de México y tiene recuerdos muy bonitos de su infancia en familia, no así de la primaria.

Madrigal cuando era niño

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal creció en Ciudad de México, vivió en la colonia Juárez.

“Llegué muy emocionado y contento al primer día de escuela porque veía que mi hermano mayor regresaba muy feliz a la casa”.

“Cuando el maestro Méndez me vio agarrar el lápiz con la mano izquierda, me dijo que eso no lo podía hacer en su salón”.

Intentó escribir con la mano derecha, pero inconscientemente pasó el lápiz a la izquierda, algo que el docente interpretó como un “acto de rebeldía”.

Le arrebató el lápiz y le dijo que no toleraría a “insolentes”.

“Además, con la dislexia empecé a tener problemas para escribir ciertas palabras. El maestro me ponía en el pizarrón a escribir horas y horas con la mano derecha”.

“Me decía una frase que siempre me molestó: ‘La vergüenza la llevas en la suela de los zapatos’, y me hacía sentar en el fondo del salón, viendo a la pared”.

Junto a sus hermanos.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Junto a sus hermanos.

Los intentos de escribir con la mano izquierda terminaron muchas veces en insultos, golpes con una regla sobre la palma de la mano y días sin recreo.

“Con suerte la educación ha cambiado, pero fue un periodo bastante difícil que me llevó a un inicio en el sistema educativo muy complicado”.

Odiaba la primaria, no me sentía diestro en muchas cosas, el futbol no se me daba y la secundaria tampoco fue de lo mejor”.

Una misión

A los 17 años, sufrió “una de las pérdidas más grandes”.

Su padre murió de un infarto cuando se encontraba en uno de sus tantos viajes por el país vendiendo diferentes tipos de productos.

Como sus otros tres hermanos, tuvo que trabajar.

Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Esa es la época en la que iba de casa en casa con un maleta llena de cosas, en la que fue mesero y en la que intentó abrir un restaurante con su familia, que “fracasó”.

Se ganó una beca para estudiar computación y eso le permitió conseguir un trabajo en programación.

“Empecé a estudiar como loco, terminé la preparatoria con grado de excelencia y luego vino la UNAM”.

“Como Neruda dice en su poema que la poesía vino a buscarlo, yo digo que la medicina me encontró. Ya sentía que tenía una misión”.

Con 19 años, iba a la universidad en la mañana y poco antes de las 3:00 de la tarde se salía de la clase.

“Tenía que recorrer prácticamente toda Ciudad de México para llegar al trabajo. A veces me tenía que ir de aventón porque no tenía para el camión”.

Su jornada laboral terminaba en la noche y repasaba las materias en la madrugada. “Pero estaba enamorado de mi carrera“.

“La mejor universidad del mundo”

La situación económica en la casa comenzó a mejorar y las buenas calificaciones se volvieron, “para su sorpresa”, una constante.

En el día de su boda.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Conoció a María Elena cuando tenía 14 años y se casó a los 23. Ha sido un gran apoyo en su carrera.

Se fue a Tijuana a hacer las prácticas en un hospital.

“Un maestro me preguntó qué iba a hacer después y le respondí que quería ir a la mejor universidad del mundo”.

“Se rió y me dijo: ‘¿Y cuál es esa universidad?’, y le contesté: ‘Pues, no sé, ¿cuál sería?’. A lo que me respondió: ‘Harvard’, y le dije: ‘Ah, bueno, esa, voy para allá'”.

El docente se volvió a reír y le dijo: “Alejandro, te estoy invitando a almorzar, tienes un agujero en el zapato, y ¿vas a ir a Harvard?”.

La respuesta fue un contundente: “Sí”.

Y lo consiguió. Harvard lo aceptó, tras ganarse una beca de la Organización Mundial de la Salud.

Madrigal en Harvard

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Harvard conoció a dos grandes científicos: Baruj Benacerraf y Edmond Yunis.

En la universidad estadounidense conoció a los profesores Baruj Benacerraf, Premio Nobel de Medicina nacido en Venezuela, y Edmond Yunis, destacado investigador de inmunología y cáncer, que se convertiría en su mentor.

“Llegué con un inglés básico, lo estudiaba cada vez que podía. A veces, no les entendía nada, la ventaja era que Edmond es colombiano”.

“Estaba en Harvard y era la persona más feliz del mundo”.

Como una margarita

Después vino el doctorado en la Universidad de Londres, el postdoctorado en la Universidad de Stanford y una oportunidad laboral que vio en un anuncio de la revista Nature y que terminó marcando su destino.

Alejandro Madrigal en la Universidad de Londres

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Londres, ciudad que se convirtió en su hogar.

Entre unos 60 candidatos, fue escogido para liderar, desde 1993, la investigación científica en la organización Anthony Nolan, creada en 1974.

El hijo de su fundadora, Shirley Nolan, había nacido con un raro trastorno sanguíneo llamado síndrome de Wiskott-Aldrich y la única manera de salvarlo era con un trasplante de médula ósea.

Como ningún familiar era compatible, comenzó la búsqueda de un donante, pero no lo encontró y Anthony murió, a los siete años, en 1979.

En el proceso de búsqueda, Shirley ayudó a concebir un sistema pionero: el primer registro de donantes de médula ósea en el mundo para el tratamiento de leucemia y otros tipos de cáncer.

De acuerdo con la organización, ese registro “ha ayudado a 22 mil personas a recibir un trasplante que les salvó la vida”.

Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

Evening Standard/Hulton Archive/Getty Images
Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

La flor favorita de Anthony era la margarita.

“Shirley la puso como símbolo (de la fundación) porque una margarita tiene muchos pétalos y, aunque le quites uno, seguirá siendo una margarita: puedes dar médula”.

“Ese mensaje lo llevé a todo el mundo, a las conferencias que iba, y empecé a generar registros, a ayudar a varios países a crearlos y actualmente hay 40 millones de donantes en todo el mundo”, cuenta Madrigal.

Formando en el camino

El doctor también ayudó a establecer el primer banco de cordón umbilical de Reino Unido, con fines de trasplante e investigación.

Madrigal junto a estudiantes

Cortesía: Alejandro Madrigal
El primer grupo de investigadores que ayudó a formar cuando arrancó como director del Instituto de Investigación de la fundación Anthony Nolan. Eran estudiantes de doctorado y posdoctorado que procedían de México, Venezuela, Alemania e Inglaterra.

“En el Antony Nolan hay unos 10 mil cordones y eso ha permitido salvar a muchos pacientes”, indica Madrigal.

En 2020, fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Europea de Trasplante de Sangre y Médula Ósea en reconocimiento a sus aportes en el campo del trasplante de células madres hematopoyéticas (HSCT).

“Tuve la fortuna de estudiar en universidades muy reconocidas y por eso me dicen que tengo muy buen pedigrí, pero cuando me preguntan cuál es la universidad que más quiero, digo que es la UNAM“, cuenta.

“Me abrió las puertas y me cambió el universo”.

Madrigal dando una conferencia

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal ha visitado decenas de ciudades para ofrecer conferencias.

El investigador ha publicado más de 500 artículos en revistas especializadas y ha dictado cientos de conferencias en más de 50 países.

En su casa, muestra los cuadros que ha pintado y los dos libros que ha escrito: Nosotros y Días de rabia.

Libros

Mariana Castineiras/BBC Mundo

Dice que su “pelea a muerte” es contra el cáncer.

Actualmente, trabaja en un proyecto para desarrollar terapias celulares contra diferentes tipos de esa enfermedad, no solo leucemia.

Tras el retiro de Madrigal de Anthony Nolan, su directora, Henny Braund, ofreció un discurso en su honor.

Enumeró varios logros y añadió que su legado iba más allá de lo científico: “Más que cualquier cosa, su contribución al mundo de los individuos a los que se les ha dado una segunda oportunidad de vida, directamente gracias a su investigación, no se puede subestimar”.

Y concluyó: “En nombre de Anthony Nolan, la comunidad científica global, los pacientes cuyas vidas has salvado, nunca serás olvidado. Gracias”.


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