Tecnología para predecir dónde ocurrirá el próximo robo
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Tecnología para predecir dónde ocurrirá el próximo robo

En Los Ángeles desarrollaron un software que analiza lugares y horarios de crímenes cometidos recientemente y los combina con información sociológica para proyectar dónde es más probable que se repitan los hechos delictivos y avisar a las autoridades del orden antes de que se registren nuevos incidentes.
8 de agosto, 2012
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Por los últimos seis meses, los agentes de policía de Foothill, en el norte de Los Ángeles, han salido a patrullar las calles munidos de mapas en los que están marcadas en rojo las “zonas calientes” del crimen local. Un simple mapa, que a primera vista no difiere de los que cuelgan en las comisarías desde hace décadas, señalizados con alfileres o círculos de marcador.

Pero lo que está detrás de esos rectángulos rojos es un software basado en modelos matemáticos complejos que permite anticipar dónde se cometerá el próximo robo.

El programa de “patrullaje predictivo”, como se llama, fue desarrollado por un equipo de científicos de la Universidad de Santa Clara y la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). A prueba en la división de Foothill y en la ciudad californiana de Santa Cruz, ha permitido en el último año reducir el índice de algunos delitos en hasta 20%.

Bautizado PredPol, el programa analiza lugares y horarios de crímenes cometidos recientemente y los combina con información sociológica y con datos de los patrones de comportamiento criminal.

Luego, la estadística permite proyectar dónde es más probable que se repitan los hechos delictivos y avisar a las autoridades del orden antes de que se registren nuevos incidentes.

“Este software tiene base matemática pero se traduce en un servicio práctico, ya que permite a los departamentos de policía asignar sus recursos de patrullaje de manera más efectiva”, señaló a BBC Mundo George Mohler, co-creador del programa y profesor asistente de Matemáticas y Computación en la Universidad de Santa Clara, quien trabaja en el proyecto desde 2008.

“Invento del año”

Los sistemas de predicción del crimen no son nuevos: en ciudades como Nueva York, la policía utiliza desde hace años un programa llamado CompStat, mientras que algunos productos de la empresa IBM han sido testeados por distintas agencias de seguridad en Estados Unidos.

La novedad de PredPol, según los expertos, es que logra niveles de precisión nunca antes alcanzados: establece zonas de peligro potencial de apenas 150 por 150 metros, y lo hace en tiempo real a partir de modelos matemáticos y de aprendizaje adaptativo por computadora (ACL, en inglés).

Para la revista Time, constituye uno de los 50 mejores inventos de 2011: así lo presentó en su edición dedicada a las innovaciones tecnológicas, en noviembre pasado, donde destacó que el programa permite “estar un paso adelante de los chicos malos”.

Curioso es también que detrás de su desarrollo no sólo haya expertos en tecnología, sino un antropólogo y un criminólogo, que aportaron nociones como la de “victimización reiterada”, que postula que los delincuentes no suelen alejarse de las zonas que conocen mejor y que, como consecuencia, las víctimas de atracos o robos son más propensas a sufrir otros ataques similares en el futuro inmediato.

“El modelo es similar al que se usa en los análisis de riesgo sísmico: así como en un determinado lugar donde hubo un terremoto luego aumenta la probabilidad de que haya nuevos movimientos, con las llamadas réplicas, en el ámbito del crimen funciona igual”, comparó Mohler.

Software al rescate

La policía de Santa Cruz, una ciudad en el norte de California, acudió a este equipo de científicos cuando tuvo ante sí un reporte alarmante sobre el crimen local: un aumento de casos de casi 30%, acompañado de una reducción de 20% del personal por recortes presupuestarios.

La versión de prueba del software (o versión beta) comenzó a correr en julio de 2011. Un año después, las autoridades han notado una caída de casi 20% en el robo de casas, el delito en el que focalizaron la prueba piloto.

“No teníamos más policías para enviar a las calles y este sistema fue una solución alternativa. Vamos a seguir usándolo, aplicado a otros delitos como el robo de bicicletas o los crímenes asociados a pandillas”, señaló a BBC Mundo Steve Clark, subjefe del Departamento de Policía de la ciudad.

Seis meses más tarde, fue la división de Foothill, en Los Ángeles, la que adoptó la tecnología, para un área de 1,3 millones de habitantes donde la mitad de los crímenes que se reportan están relacionados con la propiedad, lo que aumenta la utilidad de la predicción geográfica de PredPol.

Allí, los robos cayeron 13%, en comparación con 0,4% de otros sectores cercanos donde todavía no se ha puesto a prueba.

De perseguir a prevenir

El objetivo, según los voceros policiales, no es aumentar el número de arrestos –lo que suele considerarse un reflejo del éxito de las campañas contra el crimen-, sino más bien evitar que los delitos ocurran. De perseguir, a prevenir.

Pero no todos ven a PredPol con buenos ojos.

Hay quienes alegan que identificar zonas “calientes” en un barrio puede llevar a detenciones arbitrarias sobre la base de meras sospechas; incluso advierten que podría generar la discriminación sistemática de quienes habitan en las cuadras más peligrosas.

Luego, están los agentes con muchos años en el oficio, que creen que no hay tecnología que reemplace a un buen par de ojos entrenados en la calle para detectar delincuentes.

Clark tiene ante eso una respuesta: “No importa cómo se llegue al lugar del crimen, con o sin tecnología predictiva. Una vez allí, siempre será necesario contar con policía bien capacitado”.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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