Aumenta la delincuencia común en el país
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Aumenta la delincuencia común en el país

Un reportaje de AP sobre los crecientes niveles de delincuencia en el país.
20 de octubre, 2012
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En una noche fresca de septiembre, casi media hora después de que el sol dejara de iluminar la catedral barroca de cantera rosada en esta ciudad colonial del oeste de México, tres individuos armados irrumpieron en un centro distribuidor de Coca-Cola en las afueras de la localidad.

Varios individuos son detenidos luego que la policía los detuviera para registrarlos durante un patrullaje de rutina en Morelia. La delincuencia común se ha disparado en diversas ciudades en medio de la lucha contra los carteles del narcotráfico en México. Foto: AP.

Los delincuentes golpearon con pistolas a tres guardias de seguridad, se apoderaron de miles de pesos (cientos de dólares) en efectivo y huyeron entre un vecindario de casas de ladrillo y muros deteriorados. El sonido de las sirenas inundó el lugar en tanto que los agentes de la policía estatal encontraron en llamas el vehículo Nissan Sentra que se cree utilizaron los malhechores en su huida.

“Ya no se puede salir a la calle en la noche”, dijo el ama de casa Yolanda Villa, mientras se asomaba por la puerta de su casa. “Te asaltan, te secuestran, te roban”, afirmó el hijo de ésta, Luis, de 9 años.

Y sus opiniones parecen reflejar la panorámica local sobre la seguridad.

En las ciudades y poblados de todo México, la ofensiva contra los cárteles del narcotráfico ha durado casi seis años y ha transcurrido a la par de un incremento de la delincuencia común: asaltos y robos que no captan los titulares de los medios pero que hacen insufrible la existencia a los civiles ordinarios.

Algunos expertos aseguran que la guerra contra el narcotráfico distrae a la policía de la persecución de la delincuencia común.

Otros afirman que los cárteles del narcotráfico recurren a la delincuencia común para allegarse recursos que usarán en su guerra contra otros grupos rivales, las fuerzas militares y la policía federal.

Algunas de las primeras repercusiones negativas se han hecho patentes en Morelia, otrora tranquila capital del estado de Michoacán, donde el gobierno federal decidió inaugurar su ofensiva contra el tráfico de narcóticos.

Los enfrentamientos en Michoacán comenzaron cuando un grupo de narcotraficantes locales que trabajaba con el Cártel del Golfo se molestó con las tácticas del brazo armado de éste, los Zetas, y formó su propia organización —la Familia Michoacana— con la intención de mantener a los Zetas fuera del estado.

Las costas y zonas rurales en lugares escarpados y boscosos de Michoacán, que da al océano Pacífico, son ideales para operaciones clandestinas como la instalación de laboratorios para la fabricación de metanfetaminas.

La disputa armada no tardó mucho en de darse entre el nuevo grupo, la Familia Michoacana, y la organización de los Zetas, integrada por militares desertores. Los Zetas se dedican a una amplia gama de actividades ilícitas como extorsión, secuestro, tráfico de narcóticos y otros delitos en los territorios que controlan.

Menos de dos semanas después de su toma de posesión a finales de 2006, el presidente Felipe Calderón ordenó el envío de miles de efectivos militares a Michoacán para que combatieran la violencia en la tierra donde había nacido.

Cientos de personas habían perdido la vida en el estado en enfrentamientos entre traficantes y durante diversas operaciones del gobierno. En septiembre de 2006, antes de que Calderón asumiera el cargo, individuos armados lanzaron cinco cabezas humanas en una pista de baile en un centro nocturno en la ciudad de Uruapan, un hecho tan macabro que atrajo la atención de la prensa internacional.

En tanto, la delincuencia común se fue al alza: las denuncias de robo aumentaron 35% de 2006 a 2011 en todo Morelia, una localidad turística antes conocida por sus escuelas de enseñanza del español, parques verdes y arquitectura del siglo XVI perfectamente preservada. Todo apunta a que los robos volverán a incrementarse este año.

Casi seis años después, los efectivos militares continúan destacados en Michoacán. Las operaciones contra la Familia Michoacana contribuyeron a la división de ésta en dos grupos rivales, que a su vez combaten contra al menos otros dos carteles, incluidos los Zetas, en los confines del estado.

Los soldados y los agentes federales chocan casi a diario contra pistoleros de la Familia Michoacana, que está fuertemente armada. Los secuestros son frecuentes y los hallazgos de cadáveres decapitados ocurren de manera habitual en partes del estado.

Los homicidios se incrementaron 68% de 2006 a 2011 en el estado y 35%, a nivel nacional.

En cuanto al crimen callejero, las autoridades estatales dijeron que han logrado progresos en combatirlo en Morelia, mediante purgas de agentes corruptos e incompetentes en la policía, y un mejor control sobre los agentes restantes.

Aunque las autoridades aseguran que van a la baja algunos delitos, incluidos ciertos tipos de robos y asaltos, los habitantes de Morelia afirman que viven en la inseguridad.

José María Cazares Solórzano, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, con sede en Morelia, dijo que la gente en la región ha aprendido a esperar lo inesperado.

“Diez, doce años atrás, escuchar el ruido de una sirena era muy ocasional; un helicóptero, jamás; la policía jamás sobrevolaba la ciudad”, señaló Solórzano.

“Entonces ahora es una zozobra continua, y escuchar una ambulancia, la sirena de una ambulancia es continuo y es cosa que no debemos acostumbrarnos a ella. Escuchar sobrevolar los helicópteros de la policía, de la procuraduría, incluso del ejército, es algo común ya”, agregó. Solórzano consideró “lamentable” el gran giro en el panorama de la seguridad.

Una oleada de violencia similar azota con fuerza otras ciudades de México. Los robos a nivel nacional se incrementaron 45% de 2005 a principios de 2012, en tanto que se cuadruplicaron los asaltos bancarios, de 200 a 768.

En Mexicali, en la frontera con California, los robos se dispararon 70% de 2006 a 2011, aunque al parecer han disminuido un poco este año.

Los robos también se incrementaron 400% en la ciudad turística de Acapulco, en el Pacífico, y que es escenario de una sangrienta disputa entre pequeños grupos narcotraficantes locales. El alza de los robos fue de casi 30% en la ciudad de Chihuahua, en el norte.

Durante décadas, los cárteles del narcotráfico controlaban sin oposición amplias franjas del territorio, lo que les permitía la movilización de grandes cantidades de drogas por todo México. Los grupos estaban de acuerdo con autoridades corruptas y casi no se afectaba el tránsito de drogas.

Tras la ofensiva del gobierno contra los cárteles, muchos de éstos se dividieron y perdieron el control de territorios al tiempo que emprendieron una guerra entre ellos y contra las autoridades federales.

Edgardo Buscaglia, destacado académico de la Universidad de Columbia que estudia el crimen organizado en América Latina, dijo que los cárteles han recurrido a otras actividades ilícitas para ganar dinero.

“Necesitan abrir sucursales, con pandillas de jóvenes que trabajen para ellos”, señaló Buscaglia. “Hay un ejército de jóvenes desempleados y sucursales que dan servicio a todos estos grupos del crimen organizado. Esta situación crea un tsunami enorme de delincuencia común”, apuntó.

En Morelia, el 5 de marzo, a 10 cuadras de la plaza central de jardines bien podados, dos individuos armados asaltaron una sucursal del banco Bancomer, hirieron de bala a una mujer en un hombro y huyeron con un botín de 123.000 pesos (13.600 dólares) en efectivo.

En los siete meses siguientes, Morelia registró un promedio de un asalto bancario cada mes, entre estos un par ocurridos en un mismo día en agosto. En contraste, en todo 2006, Morelia había tenido apenas cinco asaltos a bancos.

Como las autoridades están concentradas en otros aspectos, disminuyen las posibilidades de efectuar arrestos, dijo Alejandro Hope, ex funcionario de alto rango del organismo de inteligencia de México.

Pero los delitos comunes son del tipo que afecta a las personas ordinarias; todos los temores y preocupaciones de la gente común tienen que ver con estos delitos, agregó.

El inspector Osvaldo Torres, de la Policía Estatal y cuya jurisdicción incluye Morelia, dice creer que la mayoría de los delitos callejeros son ajenos a los carteles del narcotráfico que dominan diversas partes del estado.

“Es más como gente ordinaria, gente ordinaria que hace ese tipo de movimiento”, agregó. “De hecho, aquí la delincuencia organizada no se dedica a estas cuestiones”, apuntó.

Torres dijo que la delincuencia callejera ha disminuido en los últimos ocho meses, en parte debido a la reacción más veloz de los agentes a los que se les redujeron los turnos de trabajo de 23 a 12 horas y están menos cansados para cumplir su deber.

Según estadísticas federales, la cifra total de robos supera la del crecimiento de la población; aumentó más de 6% en los primeros ocho meses del año a un total de 5.915 casos para una ciudad de más de 730.000 habitantes.

El portavoz de la Procuraduría General de Justicia Estatal, Carlos Arrieta, dijo que no podía hablar en detalle sobre las causas de los delitos ocurridos antes de la asunción del actual gobierno en Michoacán.

Sin embargo, atribuyó el aumento de la delincuencia al crecimiento de la población de Morelia, en unas 100.000 personas en la última década.

“Poblacionalmente, la ciudad de Morelia ha crecido también de una manera exponencial”, dijo Arrieta.

“Yo hacía el otro día una analogía, y les decía: Es como cuando siembras muchos árboles, ¿no?; en una huerta, vas a tener más aguacates tanto podridos como maduros; es exactamente lo mismo”, agregó.

 AP*
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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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