Googleando contra el narco
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Googleando contra el narco

La Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de la Universidad de Harvard, publicó el trabajo “Conociendo dónde y cómo operan las organizaciones criminales” usando contenido web.
Por Omar Granados
24 de octubre, 2012
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La Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de la Universidad de Harvard, publicó recientemente el trabajo académico Conociendo dónde y cómo operan las organizaciones criminales usando contenido web (Knowing Where and How Criminal Organizations Operate Using Web Content), desarrollado por los investigadores Viridiana RíosMichele Coscia, mexicana e italiano, respectivamente.

En el reporte se desarrolla un esquema de trabajo que usa contenido disponible en línea para obtener información cuantitativa sobre un fenómeno que de otra forma requeriría operaciones de gran escala y ejercicios de inteligencia que resultarían costosos.

El proyecto explota fuentes de información confiables indexadas, tales como periódicos en línea y otros sitios web, y a través de Google realiza búsquedas con términos que evaden ambigüedades, caracterizando un fenómeno de evolución compleja.

Esto soluciona un problema en la toma de decisiones en políticas de seguridad, el cual es: identificar las áreas de operación y los modus operandide las organizaciones criminales, en particular, de las organizaciones mexicanas de tráfico de droga en las últimas dos décadas.

Este sistema propuesta busca poner orden en las búsqueda usando Google como fuente y se llama MOGO (por sus siglas en inglés: Making Order using Google as an Oracle).

Tras adquirir los mayores datos posibles en el sistema en línea, los investigadores validan su metodología comparando información que es conocida con certeza, con los datos que se obtuvieron con el esquema de trabajo presentado para contenidos . Ríos y Coscia afirman que con la publicación académica demuestran que su propuesta de trabajo es capaz de usar información disponible en la web para extraer de forma eficiente el conocimiento implícito sobre organizaciones criminales.

En el caso de los cárteles mexicanos, los hallazgos de los investigadores, darían evidencia de que las organizaciones criminales son más estratégicas, operan en formas más diferenciadas de lo que la literatura académica actual había pensado y, aunque  se piensa que controlan gran parte del territorio, sólo están en 29% de los municipios.

El uso de contenidos web

En años recientes, el poder de las telecomunicaciones, los transportes y la tecnología han mantenido una impresionante tasa de crecimiento. El número de páginas se ha incrementado de 11 mil 500 millones en 2005 a al menos 25 mil 210 millones a inicios de 2009 y a 50 mil millones de páginas en 2012, es decir, que en periodos de cuatro y luego tres años, se duplicó el número de páginas. Este crecimiento en el número de páginas existentes, dificulta la posibilidad de analizar la información exitosamente.

En este contexto, los investigadores de Harvard tratan de traer los beneficios del monitoreo en línea de fenómenos complejos a aquellos que no tienen recursos para conducir una recolección de información de inteligencia a gran escala, a través de una herramienta que utiliza el vasto conocimiento presente en la red para obtener información sobre actividades criminales, como sus áreas de operación y otras características. La dificultad recae en convertir el conocimiento en línea en “información de inteligencia explícita”.

En el aspecto de las ciencias sociales, se busca probar la utilidad para identificar los municipios en México donde operan las organizaciones de tráfico de droga anualmente desde 1990 al 2010. Para los autores, las 51 mil víctimas conocidas hasta el momento en el sexenio actual (de 2007 a 2011), es posible asegurar que ningún otro país de América Latina tiene una necesidad más alta de investigar sobre el comportamiento de los criminales, mientras hay un déficit en la información pública al respecto.

Los resultados

En oposición a la tesis generalizada de que los cárteles de la droga controlan la mayor parte del territorio mexicano, el estudio revela que el crimen organizado opera en apenas 713 municipios, es decir, sólo 29% de los 2 mil 441 existentes del país. Asimismo, se encontró que en 2011 un 44% de los municipios han registrado homicidios relacionados con el crimen, cuando en 2007 sólo 15% de los municipios había visto asesinatos de este tipo.

Además, se afirma en el estudio que existen grandes áreas en México donde no se registra presencia alguna de organizaciones del narcotráfico, lo que hace pensar que los cárteles escogen sus áreas de influencia a detalle y que más que tener estructuras similares y operar bajo la misma dinámica, difieren significativamente en sus visiones expansionistas y de negocios.

La expansión zeta.

Por ejemplo, señala que el Cártel de Sinaloa opera en 14 de los 18 municipios del estado; el Cártel de Juárez, en 28 de los 66 municipios de Chihuahua, y  La Familia  en 69 de los 115 municipios de Michoacán. El estudio como ningún otro, va trazando la expansión por municipio de los cárteles en cada año.

“Ellos (los cárteles) se concentran en áreas cercanas a los puntos de entrada a Estados Unidos, grandes urbes y vías que conectan a las zonas de cultivo o puertos marítimos con la frontera norte”, asegura el estudio.

El reporte refiere que los distintos grupos del crimen organizado del país difieren sustancialmente en las estrategias de expansión territorial que siguen y en sus patrones de migración. Las organizaciones con mayor crecimiento en el territorio nacional son los  cárteles del GolfoLos Zetas, que comenzaron  a expandirse en 2003. Un segundo grupo que incluye los cárteles de SinaloaBeltrán Leyva y La Familiase expandió hasta 2005, casi al final del sexenio de Fox.

Detalla que grupos como La Familia han mostrado una expansión muy rápida, al triplicar el número de municipios en los que operan en tan sólo dos años, mientras hay cárteles más lentos, como el de Sinaloa, a quienes les tomó seis años conseguir una expansión similar.

“Antes de 2004, cada uno de los cárteles del país operaba en menos de 50 municipios. Para 2010, Los Zetas expandieron su presencia a más de 400, mientras que otros como el Cártel de Juárez nunca en su historia ha dominado más de 80 plazas”, afirma el estudio.

Por su parte, el Cártel del Golfo, La Familia y el Cártel de Sinaloa operan en 244, 227 y 176 municipios del país, respectivamente, mientras que una organización como el Cártel de Tijuana tiene presencia en 39 municipios.

Finalmente, en 444 de los municipios donde operan los cárteles (equivalente al 62%), hay más de una organización presente, por lo que esto podría ser una forma más de analizar la violencia resultante de la competencia entre organizaciones.

Datos principales de los cárteles.

Las estrategias de los cárteles

La movilidad a través del territorio nacional dice mucho de las estrategias de los cárteles y clasifica al crimen organizado en cuatro grupos: tradicionales, nuevos, competitivos y competitivos expansionistas, según el estudio.

Una de las variables usadas para agrupar a los cárteles están el número de municipios donde operan simultáneamente. Por ejemplo, cada año Los Zetas comienzan operaciones en un total de 42 nuevos municipios, mientras que el Cártel de Tijuana lo hace sólo en 10.

En otro caso el análisis tiene que ver con el número de años en que un cártel opera de forma consecutiva en una plaza, siendo el del Golfo el que permanece más tiempo en promedio, con tres años.

Otra variable es el abandono de algunos municipios: Los Zetas y el Cártel de Sinaloa dejan de operar cada año en 22 y 17 municipios, respectivamente, pero La Familia  deja siete municipios.

Expansión territorial del Cártel de Sinaloa en 2010.

La última variable empleada fue la tendencia de los cárteles a explorar nuevos territorios o buscar entrar de manera competitiva en plazas donde ya operan otros grupos del crimen organizado, siendo Los Zetas los que más buscan ampliar su área de influencia.

El documento concluye que los cárteles de Juárez, Tijuana y Sinaloa son organizaciones “tradicionales”, han operado por más tiempo en México, muestran una tendencia menos competitiva y casi siempre son los primeros en llegar a una determinada plaza.

Entre los grupos “nuevos” se ubican facciones surgidas a partir de 2007, cuando inició la lucha contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón. Aquí se menciona a grupos escindidos del cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva, que se caracterizan por afianzarse en municipios que alguna vez fueron controlados por otras organizaciones y posteriormente abandonados.

Según el reporte, los cárteles más competitivos y expansionistas son  Los Zetas y el cártel del Golfo, que invaden territorios de sus rivales, y buscan ser siempre lo primeros en tomar ciertas plazas y operar en zonas donde el crimen organizado nunca antes se ha hecho presente”.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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