Para el Inegi hay menos homicidios: Seguridad Nacional
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Para el Inegi hay menos homicidios: Seguridad Nacional

Un documento elaborado por el SESNSP advierte que el subregistro se debe a “problemas de compilación” o a los criterios de las personas que certifican los crímenes.
Por Francisco Sandoval
27 de noviembre, 2012
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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presenta un subregistro en el número de homicidios que reporta cada año.

En 2011, por ejemplo, el Inegi, cuyos números se obtienen de reportes que elaboran autoridades del sector salud y el Registro Civilcontabilizó 27 mil 199 presuntos homicidios en el país, en tanto  las procuradurías y fiscalías de justicia reportaron 37 mil 423 averiguaciones previas por ese delito.

Se trata de una diferencia de más de 10 mil homicidios, que de acuerdo con un documento elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) podría deberse a los “problemas de compilación y reporte de los certificados por parte del registro civil y/o sector salud hacia Inegi” o las “variaciones de criterio de los médicos certificadores” de los crímenes.

Prácticamente en ningún país del mundo coincidían las cifras reportadas por instancias de procuración de justicia y las registradas por autoridades de salud. (De ahí que) Los países optaron por reportar las de procuración de justicia y descontinuar las otras”, advierte el documento.

No sólo eso. Dicen que en países como Alemania, Gran Bretaña y Argentina el sistema de procuración de justicia reportaba más homicidios que las autoridades de salud pública, en tanto en Estados Unidos, Colombia y Brasil ocurría lo contrario: Salud Pública reportaba más homicidios que los representantes de la procuración de justicia, de ahí que se tomará la decisión de hacer caso exclusivamente a la información proporcionada por procuradurías y fiscalías.

En el caso de México, hasta antes de 2009, existían más averiguaciones previas por homicidio (culposo y doloso) que certificados de defunción en los que se presume homicidio. Sólo a partir de ese año, se registraron más certificados de defunción que averiguaciones previas por homicidio doloso exclusivamente.

Lo anterior significa que el Inegi ha estado subreportando el homicidio “consistentemente”, advierte el documento del SESNSP.

Una de las conclusiones del documento es que en la actualidad no existe ningún motivo para suponer que los registros administrativos del sector salud son mejores que los de las procuradurías.

“El hecho de que haya más averiguaciones previas que certificados de defunción significa que estos últimos subreportan la situación”.

Además,  agregan, “las procuradurías no tienen incentivos para incrementar artificialmente el número de averiguaciones previas, al contrario”.

En este documento, la SESNSP advierte que la “conciliación de ambas cifras no es viable”, de ahí que una propuesta sea la de tomar en cuenta únicamente los datos que entregan las procuradurías y fiscalías y descontinuar la información del sector salud que luego publica el Inegi.

Animal Político buscó conocer la postura del Inegi sobre el documento elaborado por el SESNSP donde se habla del subregistro, pero desde la dependencia señalaron que no tienen “ninguna” postura sobre el tema. “Somos muy respetuosos del trabajo que hacen otras dependencias, nuestra metodología es clara y transparente y cualquier la puede consultar”, comentaron.

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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
Getty Images
9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

Getty Images
La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

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Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

Getty Images
Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

Getty Images
En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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