La tregua pandillera que nació entre rejas
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La tregua pandillera que nació entre rejas

La Barrio 18 está negociando una tregua que desde marzo de este año está en vigor con la Salvatrucha para reducir los homicidios y poner fin al reclutamiento forzoso de jóvenes.
Por Ignacio de los Reyes BBC
24 de noviembre, 2012
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Le llaman “El Zombie”. Este joven pandillero vaga a oscuras por el penal de Cojutepeque, en El Salvador. Con la mirada perdida y con sus intestinos resguardados por una sucia bolsa de plástico.

Es miembro de Barrio 18, una de las bandas callejeras más violentas del mundo y la segunda más poderosa en el país, sólo por detrás de su archienemiga, la Mara Salvatrucha.

Y sus compañeros le presentan como el ejemplo extremo de la vida dentro de una prisión salvadoreña.

Una mala praxis médica le dejó con las tripas al aire, le cuenta a BBC Mundo el también preso Carlos Mojica Lechuga o, como todos lo conocen en su banda, El Viejo Lin.

Él es uno de los máximos líderes de Barrio 18, pero también negociador de la tregua que desde marzo de este año está en vigor con la Salvatrucha para reducir los homicidios y poner fin al reclutamiento forzoso de jóvenes.

En una prisión donde se raciona el agua potable, donde mil hombres comparten catres en un dormitorio para 200 y sin luz… la salud simplemente parece un lujo, explica Lin señalando el estómago de su compañero.

El momento

Sin embargo, es en estas celdas de condiciones inhumanas, en la casa de El Zombie, donde muchos han puesto sus esperanzas para la paz en El Salvador, que desde hace tres décadas vive una cruenta guerra entre pandillas.

Un pacto mediado por el obispo castrense Fabio Colindres y el ex guerrillero Raúl Mijango que ha recibido la atención de organizaciones internacionales, como Naciones Unidas, pero también de otras pandillas de la región.

Y que, según el gobierno de El Salvador, ha favorecido la reducción del número de asesinatos en más del 50% en algunas partes del país.

A cambio, los promotores del acuerdo piden más oportunidades de educación y empleo en las cárceles, beneficios penitenciarios similares a los de otros reos y mejores condiciones de vida para las comunidades donde viven los pandilleros y sus familias.

Líderes de las pandillas han forjado el acuerdo, mediado por un obispo y un ex guerrillero.

Algunas medidas empiezan a llegar. En Cojutepeque al menos ya hay retretes, todo un hito para una prisión donde era habitual defecar en el suelo. El olor a excrementos, sin embargo, no se ha ido de la cárcel.

El siguiente paso, esperan los presos, es que instalen cubos de basura para evitar que el suelo del patio y los dormitorios sigan cubiertos de desperdicios.

“Tenemos miles de muertos en dos décadas, inocentes y combatientes, gobiernos que durante años creían equivocadamente que su política de mano dura o de hierro iba a sofocar el flagelo de las pandillas”, dice el Viejo Lin durante una entrevista en la cárcel, rodeado por algunos de los pandilleros más veteranos de la 18.

“Han llenado las cárceles de compañeros jóvenes, pero nada ha funcionado. Ahora entendimos que las condiciones estaban maduras para que las autoridades del país entendieran que si hemos sido parte del problema, también podemos ser parte de la solución”, añade.

Luciendo el 18 de su camiseta se hace paso entre sus compañeros, presos que llevan la marca de su pandilla en cada rincón de su piel, tatuajes que sirven de homenaje a los amigos caídos y tintas por cada rival “bajado”.

“No podemos dejar de ser parte de la pandilla, estamos tatuados de por vida. Tenemos dos opciones: continuamos por el camino de robos, extorsiones y asesinatos; o, si logramos que se nos dé una oportunidad, reintegrarnos de nuevo a la sociedad como seres productivos”, explica el Viejo Lin.

La Paz Mafiosa

Carlos Mojica Lechuga, como el obispo Colindres, habla ya de un “proceso de paz” en al país, similar al que El Salvador vivió hace 20 años tras el fin de su cruenta guerra civil.

Pero no todos ven en esta tregua una epifanía pacifista de los pandilleros.

Sectores conservadores de la sociedad salvadoreña, activistas y algunos medios de comunicación han asegurado que los líderes de B18 y la MS pretenden sólo mejorar sus condiciones en prisión, donde cumplen condena unos 100.000 pandilleros.

El Viejo Lin, como otros cabecillas, fue trasladado desde la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca a una prisión ordinaria poco después de que se declarara la tregua, en lo que muchos interpretaron como un gesto del gobierno salvadoreño a cambio de la reducción en los índices criminales.

“Estamos ante una paz mafiosa”, dice Antonio Rodríguez, un sacerdote que dirige un programa de rehabilitación de mareros en Mejicanos, uno de los barrios más humildes de San Salvador y bastión de la Salvatrucha.

“Cambiar la vida de 50.000 jóvenes afectados por las pandillas en todo el país no se va a conseguir dando televisores de plasmas y regalías a quienes están en la cárcel”, le dice a BBC Mundo.

“Las pandillas se han convertido rápidamente en actores políticos, han alcanzado casi un rango diplomático, sentados en reuniones con el mismo secretario de la Organización de Estados Americanos”, sostiene.

Gobierno “facilitador”

En efecto, la tregua entre los que están considerados como los principales enemigos para la seguridad pública de El Salvador –las pandillas causan el 90% de los asesinatos, según el gobierno— es un tema delicado para la clase política nacional.

Por un lado, altos funcionarios presumen de la drástica reducción de los homicidios que revelan los datos oficiales.

Por otro, se afanan en puntualizar que el gobierno no participa de este diálogo.

No quieren que dentro y fuera del país se pueda acusar al presidente Mauricio Funes de negociar con grupos criminales mientras los demás gobiernos de la región están sacando al ejército para combatir sus propios problemas de Seguridad Pública.

“Lo que hemos hecho es servir de facilitador de la tregua”, le dice a BBC Mundo el ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés.

“Abrimos los espacios para que otros actores de la sociedad salvadoreña y la comunidad internacional pudieran participar en este proceso”, afirma.

Este país centroamericano tiene la segunda tasa de asesinatos más alta del mundo, con cerca de 69 homicidios por cada 100.000 habitantes, según Naciones Unidas, solo por detrás de la vecina Honduras (con 92).

Pero según Munguía ya se ha pasado de 14 homicidios al día a un promedio de 5, y la mayoría siguen estando relacionados con la violencia entre bandas juveniles callejeras.

“Estábamos convencidos de que el gobierno sólo no podía disminuir los índices delincuenciales del país —sostiene el ministro—, ellos hicieron algo que el gobierno no podía hacer: sentarse a hablar con las pandillas para evitar la guerra entre ellas”.

“Que de verdad cumplan”

En cualquier caso, los homicidios, las extorsiones y los robos con violencia no han desaparecido del todo en El Salvador.

Lo sabe bien la familia de Alison Renderos, una joven atleta de 16 años de la ciudad San Vicente.

Esta promesa nacional de la lucha deportiva desapareció de su escuela semanas después de declararse la tregua, en mayo.

Su cuerpo fue hallado desmembrado y con signos de tortura, un crimen que conmocionó a un país normalmente acostumbrado a la violencia.

El gobierno sostiene que Alison tenía relación con un pandillero. Pero su familia, que aún dice vivir bajo la amenaza de estos grupos, dice que la única culpa de la adolescente fue vivir, sin saberlo, en un territorio disputado por la M-13 (Mara Salvatrucha) y Barrio 18.

El secuestro y asesinato de la joven Alison Renderos en plena tregua conmocionó a su país.

“Si yo tuviera enfrente a las pandillas les diría que se pongan la mano en el corazón, que se den cuenta que todos tenemos familia”, dice una de sus allegadas.

“Y que si de verdad han hecho un pacto, que sean hombres, y que de verdad cumplan lo que digan y dejen de llevarse a la juventud de El Salvador, que es la que está peligrando”, le asegura a BBC Mundo.

Su escuela todavía permanece rodeada por jóvenes que obervan atentos, desde la acera de enfrente, la llegada de extraños.

“¿Algún proceso de paz ha sido perfecto durante conflictos armados?”, responde el Viejo Lin cuando se le cuestiona sobre crímenes como el de Alison Renderos, cometidos aún bajo la tregua.

“No tenemos una varita mágica. En unos pocos meses no es posible desaparecer todos los males”, advierte.

Reconciliación

Quienes participan en la mediación aseguran a BBC Mundo que El Salvador se enfrenta ahora a uno de los mayores retos de su historia.

Transformar un pacto entre pandilleros en una paz duradera que no olvide a las víctimas y que a su vez permita la reinserción de los presos.

Y ofrecer una alternativa a miles de jóvenes sin oportunidades en los barrios más humildes del país, que ven en estos grupos la única manera de encontrar reconocimiento.

El Salvador celebra este año el vigésimo aniversario de los pactos que pusieron fin a una sangrienta Guerra Civil.

Pero la reconciliacion entre las pandillas y la sociedad, entre los compañeros de El Zombie preso y la familia de la joven Alison, podría ser mucho mas difícil de alcanzar que cualquier acuerdo de paz.

Al menos todos parecen estar de acuerdo en algo.

Lo que sueñan para El Salvador es que algún día se pueda cruzar de un barrio a otro sin miedo a que los maten.

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Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
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Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

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“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

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