Suman 52 los muertos por sismo en Guatemala
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Suman 52 los muertos por sismo en Guatemala

El estremecimiento de la tierra se sintió en ciudades lejanas como ciudad de México, a más de 900 kilómetros al noroeste.
8 de noviembre, 2012
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Una familiar de de Rosa Ramos, una de las víctimas mortales del sismo de 7,4 grados que sacudió Guatemala, acompaña el ataúd de con los restos de Ramos a su pueblo en San Marcos, Guatemala, el miércoles 7 de noviembre de 2012. (Foto AP)

Un devastador terremoto de 7.4 grados de magnitud sacudió el litoral pacífico de Guatemala el miércoles, mató al menos a 52 personas en dos provincias al tumbar gruesas paredes de adobe, provocar enormes deslizamientos de tierra hacia las carreteras, y provocar una estampida de pobladores despavoridos a las calles de este idílico pueblo de la cordillera situado cerca de la frontera con México, donde también se sintió el sismo.

Cien personas se encuentran desaparecidas y cientos más resultaron heridas.

El sismo, que ocurrió a las 10:35 am, en medio de la jornada de trabajo, causó pánico en las comunidades indígenas en un área extraordinariamente amplia, y provocó daños en todas menos una de las 22 provincias de Guatemala. El estremecimiento de la tierra se sintió en ciudades lejanas como ciudad de México, a más de 900 kilómetros (unas 600 millas) al noroeste.

El presidente Otto Pérez Molina informó el jueves que el número de muertos aumentó a 52 personas por el terremoto, de magnitud 7.4, y declaró un estado de calamidad por el más de millón de afectados.

“En estos momentos tenemos confirmación que han sido rescatados 52 cuerpos” dijo Pérez Molina a periodistas.

Agregó que hay 22 personas que se están reportando como desaparecidas y es posible que el índice de fallecidos aumente a 74 en las próximas horas.

El devastador terremoto derribó gruesas paredes de adobe, provocó deslizamientos de tierra que obstruyeron carreteras, y provocó una estampida de pobladores despavoridos a las calles de este idílico pueblo de la cordillera situado cerca de la frontera con México

 Al caer la noche, cientos de residentes merodeaban por las calles con ponchos y cobijas sin retornar a sus casas por miedo a las replicas.

Cuerpos de socorro continuaban su intento desesperado por rescatar a siete personas que se creían que estaban enterradas vivas en una cantera de arena.

Un grupo de bomberos transporta a un herido rumbo a un hospital público tras el sismo de 7,4 grados en San Marcos, Guatemala el miércoles 7 de noviembre de 2012. La ciudad montañosa a 130 kilómetros del epicentro del sismo sufrió daños y 30 casas se derrumbaron en el centro. (Foto AP)

Más de 300 personas, entre bomberos, policías y pobladores, trataron de excavar una media tonelada de arena de una cantera en un centro comercial de la ciudad.

Sin embargo, hasta el momento sólo habían rescatados dos cuerpos y la cabeza de un tercero.

Entre las víctimas estaba un niño de seis años de edad que había acompañado a su abuelo a trabajar.

“Quiero ver a Giovanni, quiero ver a Giovanni, el nene no está muerto. Sáquenlo ya”, dijo Francisca Ramírez, madre de 42 años del niño que al parecer quedó sepultado por los escombros. Ramírez dijo que el padre del menor emigró a Estados Unidos y que le ha sido imposible localizarlo.

Efraín Ramos ayudó a cargar un pequeño ataúd con el cuerpo de su sobrina de seis años, quien fue aplastada por una pared mientras jugaba en su habitación.

Acompañado por la madre de la niña y su abuela, cargaba el ataúd que habían envuelto con un encaje blanco de los escalones de la morgue de San Marcos a una camioneta.

“Es mi sobrinita, la chiquita que le cayó una pared encima”, dijo Ramos consternado.

La madre de la niña abrazó el ataúd mientras sollozaba incontrolablemente.

Ramos dijo que la familia iba a llevar el ataúd de su sobrina Rosa, hasta la casa donde será velada.

Un grupo de personas habla con un policía entre los escombros tras un sismo de 7.4 grados en San Marcos, Guatemala, el miércoles 7 de noviembre de 2012. (Foto AP)

Hubo cuatro réplicas fuertes del terremoto en horas de la tarde.

Pérez Molina voló a San Marcos para constatar los daños. Dijo que la cifra de muertos era de 48, ubicados en la exuberante región montañosa donde habitan 50 mil agricultores y ganaderos indígenas, muchas de ellos pertenecientes a la etnia Mam.

El mandatario dijo que el gobierno iba a pagar los funerales de las víctimas de esta región pobre.

Muchos de los coloridos edificios de adobe del centro de San Marcos, de unas 10 millas cuadradas, presentaban daños o se habían reducido a escombros, incluyendo la estación de policía y el palacio de justicia.

El temblor dejó una gran cicatriz en una de las calles, y cientos de aldeanos asustados se negaron a volver a sus hogares.

Cientos de personas abarrotaron los pasillos del hospital de la pequeña ciudad a la espera de que el personal médico ayudara a cientos de sus familiares heridos. Algunos se quejaron de que no estaban recibiendo una rápida atención.

Ingrid López, quien fue al hospital con una tía de 72 años de edad y cuyas piernas fueron aplastadas por una pared que cayó, dijo que había esperado horas para hacerse una radiografía.

Pérez Molina se mostró sorprendido al ver a los heridos en el hospital y a cientos de familiares desesperados por ser atendidos por doctores. “Una cosa es escuchar lo que pasó y otra cosa muy distinta es verla como ahora”, dijo.

Un grupo de bomberos junto a los cadáveres de cuatro víctimas mortales del sismo de 7,4 grados en San Marcos, Guatemala el miércoles 7 de noviembre de 2012. (Foto AP)

Los daños del peor terremoto que haya estremecido al país desde un mortífero sismo de 1976 se concentraron en la provincia de San Marcos situada a más de 140 kilómetros al norte del epicentro.

En las calles, decenas de casas quedaron reducidos a escombros mientras que cuerpos de emergencia ayudaban a rescatar a personas que naufragaron en los escombros de los derrumbes de las viviendas. Algunas calles estaban divididas por profunda grietas.

Las autoridades dijeron que cien personas estaban desaparecidas, la mayoría en San Marcos, población rodeada de montañas cubiertas de vegetación.

Funcionarios del hospital en San Marcos dijeron que habían recibido 150 heridos.

“He estado en Guatemala por casi dos años y estoy acostumbrado a los terremotos. Esto era mucho más grave, mucho más tembloroso”, dijo el voluntario del Cuerpo de Paz Adam Baker, de 27 años, originario de Indiana, que tuiteó una imagen de un pequeño alud que se deslizó detrás de su casa ubicada en el estado de Quetzaltenango. “Hubo cosas que se cayeron de mi cocina”.

Pérez Molina dijo que más de 2 mil soldados fueron desplegados desde una base en San Marcos para ayudar en las labores de rescate y atención de víctimas. Un avión ya había hecho dos viajes con equipos especiales de socorro a la zona.

El mandatario también pidió a los pobladores que se quedaran donde estuvieran mientras el personal de emergencia arribaba al lugar donde se encontraban las víctimas de los caminos que no habían sido bloqueadas por los deslizamientos de tierra o los escombros.

También alentó a las personas habitantes de las zonas afectadas para quedarse afuera y lejos de los edificios altos.

Una calle llena de escombros tras un sismo de 7,4 grados en San Marcos, Guatemala, el miércoles 7 de noviembre de 2012. (Foto AP)

El sismo consternó a los guatemaltecos en todo el país y decenas de organizaciones recaudan ayuda para más de 165 mil personas que se quedaron sin luz eléctrica ni agua potable.

Entre ellos, ocho universitarios de la sede regional de la Universidad de San Carlos llegaron al hospital de San Marcos cargando cajas con antibióticos, analgésicos, gasas e insumos de primeros auxilios.

Eblin Cifuentes un estudiante de derecho de 26 años de edad dijo que el y sus compañeros habían estado recaudando insumos para un proyecto escolar pero al oír el grado de devastación decidieron llevar las cajas al hospital.

“Viendo la magnitud del sismo, creemos que la gente aquí en el hospital lo necesita más” dijo Cifuentes. “Gracias a Dios a nosotros no nos paso nada y por eso tenemos que ayudar”

David de León, portavoz de la dirección protección civil, dijo a radio Emisoras Unidas que mas 17.000 personas fueron afectadas y los funcionarios estaban trabajando en evacuaciones y operaciones de socorro.

Pérez Molina dijo que 150 personas habían sido evacuadas de San Marcos por avión.

El Ministro de Comunicaciones e Infraestructura dijo a Emisoras Unidas dijo los aludes de tierra habían bloqueado varias carreteras al oeste del país, y que se necesitarán al menos 24 horas para restablecer la comunicación y el servicio de transporte a San Marcos.

Un portavoz de la filial de la Cruz Roja de El Salvador dijo a The Associated Press que el sismo se sintió en el país, que muchas personas huyeron de sus hogares en la capital, pero no hubo reportes inmediatos de heridos o daños graves.

El alcalde de la ciudad de México dijo que no hubo daños graves ni heridos en el distrito federal, aunque muchas personas salieron de sus oficinas y hogares durante el terremoto.

En San Marcos, 91 presos, entre ellos cinco mujeres, fueron amontonados a un lado de una improvisada cárcel de adobe que tenía grietas desde el suelo hasta el techo y que amenazaba con derrumbarse.

“Preferimos quedarnos aquí y reconstruir la cárcel a ser desplazados”, dijo el preso Benjamín Tomas Gómez. “Eso va a ser difícil para nuestras familias”.

Pérez Molina dijo que transfirieron a los prisioneros a un poblado.

El epicentro del sismo se ubicó a 32 kilómetros (20 millas) de profundidad, mar adentro y 24 kilómetros al sur del poblado de Champerico, de acuerdo al Servicio Geológico de Estados Unidos.

El lugar se encuentra a unos 160 kilómetros de la capital guatemalteca, en una región montañosa cerca de la frontera noroeste con México.

Este terremoto es el más fuerte que se ha registrado desde que el 4 de febrero de 1976 cuando un sismo de 7,5 dejó 23 mil muertos y muchos más miles de heridos al norte de la capital.

El desastre natural aún es recordado por los residentes del país centroamericano como una de las más grandes tragedias de las últimas décadas.

El servicio geológico informó inicialmente que la magnitud había sido de 7.5, pero luego disminuyó a 7.4.

*AP

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Cali Baja, la megarregión en la frontera entre EU y México que genera millones de dólares

La frontera entre EU y México suele ser noticia por su muro y por los migrantes que intentan cruzar. Pero en su extremo occidental existe una región económica integrada y una comunidad que se autodefine como binacional.
12 de abril, 2022
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Ester Villalobos tiene 27 años y es madre de una niña de 6.

Vive en Tijuana, México, pero trabaja en San Ysidro, una localidad fronteriza de San Diego, Estados Unidos.

“Cada mañana y tarde cruzo con mi moto”, le cuenta a BBC Mundo un mediodía caluroso de marzo frente a su trabajo a metros del boulevard San Ysidro, la calle principal de esta ciudad que alberga pequeños negocios familiares, casas de cambio y de empeño que atienden a clientes de ambos lados de la frontera.

“A veces tardo 40 minutos en la línea, otras 5 horas”, dice.

La línea es lo que los locales llaman al paso fronterizo de la Garita Internacional de San Ysidro, el más occidental entre México y Estados Unidos y por donde se calcula que cruzan casi 100.000 personas a diario, 60.000 de ellas para trabajar.

Se trata del cruce con mayor circulación del país.

Garita Internacional San Ysidro

Analía Llorente
La Garita Internacional San Ysidro es el cruce más occidental de la frontera entre Estados Unidos y México.

La frontera entre Estados Unidos y México suele ser noticia por el muro que la divide y por los migrantes que intentan cruzarlo. Pero en el extremo oeste de esos casi 3.200 kilómetros, también convive una comunidad que está en constante interacción.

“Es una ciudad flotante”, define David Shirk, jefe del departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Diego (USDC), California.

“Miles de personas cruzan para hacer sus compras, ir a la escuela, trabajar… es una ciudad pequeña que cruza la frontera a diario porque es una sola economía que intercambia consumidores, trabajadores e inversionistas”, añade.

La región de Cali Baja

BBC

“Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina”, asegura, por su parte, Jason Wells, que nació en Chicago hace 48 años, pero que vivió entre Tijuana y San Diego casi los últimos 30.

Wells, que está al frente de la Cámara de Comercio de San Ysidro, cruza varias veces a la semana a Tijuana para hacer compras, por citas médicas, para llevar a los perros al veterinario o simplemente para comer unos tacos de birria (carne de borrego con una salsa de chiles y especies), típicos de la ciudad mexicana.

Jason Wells, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro

Analía Llorente
Jason Wells es el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, en EE.UU., y cruza semanalmente a México para hacer compras.

Pero más allá de los beneficios del tipo de cambio entre el dólar y el peso mexicano para quienes ganan en moneda estadounidense, a nivel macroeconómico esta zona fronteriza tiene un componente particular.

Funciona como una región económica integrada binacional habitada por unos 7 millones de personas y aunque una línea los divide, ambos lados dicen que trabajan juntos desde hace décadas para salir a competir globalmente como una unidad bajo el nombre de Cali Baja.

¿Qué es Cali Baja?

Cali Baja surge de la fusión entre los nombres del estado de California (EE.UU.) y el estado de Baja California (México).

La región la componen los condados de San Diego y Valle Imperial del lado estadounidense y los cinco municipios de Baja California del lado mexicano: Tijuana, Tecate, Mexicali, Playas de Rosarito y Ensenada.

Cali Baja tiene un Producto Interno Bruto (PIB) regional de US$250.000 millones y flujos comerciales transfronterizos estimados en US$70.000 millones, señala el informe de 2022 The Cali Baja Regional Economy (“La economía regional de Cali Baja”), de la USDC.

Cartel: "Welcome to San Ysidro" (Bienvenidos a San Ysidro)

Analía Llorente

Las principales industrias son la manufacturera audiovisual, el equipamiento médico, la producción de muebles, herramientas, semiconductores y otros componentes electrónicos, instrumentos musicales y la industria aeroespacial.

La región también cuenta con grandes zonas agrícolas, una industria turística y puertos importantes para el comercio con Asia y otras partes del mundo.

Según explica el profesor Shirk, Cali Baja se beneficia, por un lado, de la capacidad de producción y de la competitividad del salario que ofrece México y por el otro, de la eficiente administración de cadenas de suministro para la exportación y la capacidad de venta de Estados Unidos.

La combinación de las dos economías es algo especial y no se encuentra fácilmente”, analiza.

En cifras

Cali Baja no cuenta con mediciones de inversión y exportación regionales, pero existen cifras de ambos lados de la frontera que dan una idea de su impacto.

Personas con maletas hacen fila al ingreso a EE.UU. desde México.

Analía Llorente
El paso fronterizo de San Ysidro es el más transitado de todo Estados Unidos. Se calcula que unas 100.000 personas lo cruzan a diario.

Los ocho grupos principales de la industria manufacturera binacional representan aproximadamente 52.000 puestos de trabajo en San Diego y el Valle Imperial y 177.500 empleos en Baja California, dice el informe de la USDC, con datos de 2018.

Colectivamente, estas industrias generaron el 7% del PIB de la región.

El área de San Diego y Valle Imperial aportó un valor agregado (es decir, la utilidad adicional que adquieren los bienes y servicios tras ser transformados en el proceso productivo) de US$14.900 millones, esto significó unos US$287.500 por trabajador.

Mientras que en la zona de Baja California, el valor agregado generado fue de US$2.200 millones, representando US$12.250 por empleado.

Por otra parte, la inversión extranjera directa en Baja California en 2020 fue de US$1.106 millones, según datos del Ministerio de Economía de México.

Además, el capital de riesgo que fluye hacia San Diego aumentó considerablemente en los últimos años y superó los US$2.000 millones trimestrales a mediados de 2021, principalmente en biotecnología y productos farmacéuticos.

Trabajadoras en la industria maquiladora en México en 2001.

Getty Images
Las industrias maquiladoras surgieron en México a mediados del siglo pasado como una forma de fomentar la inversión extranjera.

Y la región también se beneficia de los incentivos que ofrece México.

“Cuando salimos a promover ofrecemos todo tipo de industria, pero la que más ha crecido es la industria maquiladora“, dice Kurt Honold, secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, México.

La maquiladora es un tipo de línea de producción en México, y especialmente en Tijuana, cuyos capitales suelen ser extranjeros. La empresa importa materia prima sin ningún tipo de arancel para fabricar un determinado producto y luego lo exporta.

Las maquiladoras surgieron a mediados del siglo XX en México como una forma de fomentar la inversión extranjera y combatir el desempleo en el país, aunque este modelo presenta numerosas críticas sobre explotación laboral.

Cómo nació Cali Baja

La organización CaliBaja Bi-national Mega-Region comenzó como una iniciativa de varios empresarios y cámaras de comercio de San Diego, Valle Imperial y Tijuana. Más tarde se sumaron otros actores.

Cartel de Tijuana, México.

Analía Llorente

Se trató de una estrategia de marketing-económica que empezó a operar en 2010, pero la idea de una región binacional se venía gestando e incluso aplicando en los hechos desde la década de 1980 por las industrias maquiladoras en el lado mexicano y tras el crecimiento de la población del suroeste de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

“Yo no lo pienso dos veces antes de subirme a mi auto y cruzar al otro lado de la frontera para encontrarme con alguien para hacer negocios”, dice Timothy Kelley, presidente y director ejecutivo de Imperial Valley Economic Development Corporation en Estados Unidos.

“Somos una región única porque tenemos oportunidades binacionales para ofrecer. Armamos una organización para atraer inversiones y quisimos crear una iniciativa para que a nivel nacional y global, conozcan y miren a la región de una manera diferente y no como subregiones”, añade Kelley, que es miembro fundador de CaliBaja Bi-national Mega-Region.

“La gente que vive en esta región es bicultural, binacional y bilingüe. Queremos asegurarnos de que se entienda que se pueden hacer negocios en los dos países al mismo tiempo”, enfatiza a BBC Mundo.

"Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina"", Source: Jason Wells, Source description: Director ejecutivo Cámara de Comercio de San Ysidro, California (EE.UU.), Image: Jason Wells

Del otro lado de la frontera resaltan también esta especial interdependencia económica y social de sus comunidades.

“Si a ellos les da una gripa a nosotros también nos da una gripa. Somos iguales, entonces hemos decidido trabajar juntos, sobre todo en la economía, para salir a promocionar la región”, dice Honold.

“En Cali Baja no existen las fronteras. Una línea nos divide, pero no la vemos”, añade.

Calle de Tijuana.

Analía Llorente

Lo cierto es que el concepto de Cali Baja se popularizó entre los círculos económicos de ambos lados del borde, aunque la actividad no esté directamente asociada a la organización que funciona bajo ese nombre.

“La gente usa la palabra Cali Baja como parte de la lengua vernácula regional y eso es bueno”, analiza Christina Luhn, asesora en política comercial que fue miembro fundadora de la organización Cali Baja Bi-national Mega-Region.

Existen varios sectores en la larga frontera entre EE.UU. y México donde también sus comunidades interactúan y se relacionan económicamente de manera binacional, como el caso de El Paso-Ciudad Juárez; pero no albergan a tantas personas ni sus industrias están tan interrelacionadas como la fusión que existe en Cali Baja.

Ventajas

La región Cali Baja trae consigo puntos a favor y en contra.

“Hay aspectos positivos y negativos. Cuando los pones todos juntos, los positivos aumentan y los negativos disminuyen”, dice Kelley.

Según él, una ventaja fundamental es la diversidad tanto en las industrias que ofrece la región como en la población que la conforma.

“Más allá de la frontera, la mayoría de la gente no se da cuenta de la importancia que tiene México en nuestro país”, afirma el estadounidense.

Para el secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, Kurt Honold, los beneficios de la región binacional son múltiples.

“Trabajamos juntos para resolver problemas porque cuando se crea un trabajo en México, también se genera otro en California. La conjunción de las fuerzas nos ayuda a atraer más inversión a los dos lados de la frontera”, afirma.

Kenia Zamarripa

Gentileza Kenia Zamarripa
Kenia Zamarripa es directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego y vive en Tijuana. “Soy binacional”, dice.

Según las fuentes consultadas, es difícil medir la efectividad de este tipo de asociaciones regionales binacionales.

“Cuando la gente me preguntaba: ‘¿cómo sabremos si esto tendrá éxito?’, yo respondía: ‘pregúntame de nuevo en 50 años’. El desarrollo económico es una apuesta a largo plazo“, detalla Christina Luhn.

Pero algunos de los entrevistados dicen que el ejemplo claro de éxito en Cali Baja es el puente binacional Cross Border Xpress (CBX) que se inauguró en 2015.

Se trata de una terminal aeroportuaria ubicada en el área de Otay Mesa, al este de San Ysidro, del lado estadounidense, que con un puente de acceso se conecta con el Aeropuerto Internacional de Tijuana. Esto convierte a este último en un aeropuerto geográficamente binacional.

“Algunos levantan muros, otros construimos puentes”, opina Kenia Zamarripa, directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, en referencia al muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

Muro fronterizo en la frontera entre Estados Unidos y México.

Analía Llorente
El muro de la frontera entre Estados Unidos y México tiene tramos de varias vallas y otros que están incompletos.

El endurecimiento de las medidas migratorias durante el gobierno de Donald Trump produjo también un efecto en Cali Baja, aunque tuvo aparentes vetas positivas.

“Tuvimos piedritas que hicieron que se pusiera un poco más duro para gente buena que llegaba a México y que buscaba cruzar a Estados Unidos para alcanzar el sueño americano”, analiza Honold, del gobierno de Baja California, que destaca que esos migrantes permanecieron en el país aumentando la capacidad laboral.

Dificultades

Una de las dificultades que enfrenta Cali Baja para potenciar sus negocios es justamente la frontera que la divide.

Varios de los entrevistados coinciden en el reclamo a los gobiernos federales para agilizar el cruce tanto de peatones como de autos y camiones en los cinco pasos fronterizos que tiene Cali Baja: cuatro terrestres (San Ysidro-Tijuana, Otay Mesa-Tijuana, Tecate-Tecate y Calexico-Mexicali) más el puente CBX.

“Necesitamos tener un buen flujo de personas y bienes para cruzar la frontera. Esto va a beneficiar tanto a México como a Estados Unidos”, asegura Kelley del Valle Imperial.

Kurt Honold coincide con la demanda de tecnología para agilizar el cruce que suele verse congestionado: “Muchos de los trabajadores son estadounidenses o tienen su permiso para poder trabajar en Estados Unidos. Ese dinero que ganan lo gastan del lado mexicano y viceversa”.

Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.
Cruce de autos en la frontera de México hacia Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Tijuana, México, a Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Cali Baja enfrenta también problemas ambientales con la contaminación del río Tijuana que suele perjudicar las playas de San Diego, muchas veces provocando sus cierres.

“Trabajamos juntos para buscar la manera de resolverlo porque son temas binacionales, calibajianos, que nos afectan a los dos”, describe el funcionario de México.

Y desde el punto de vista académico, David Shirk dice que hace falta capacitar a los trabajadores.

“En el lado estadounidense hay una falta trágica de personas que hablen español. No invertimos en educar a nuestros estudiantes anglo para que puedan aprovechar la región binacional”, opina.

"Algunos levantan muros, otros construimos puentes"", Source: Kenia Zamarripa, Source description: Directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, EE.UU., Image: Kenia Zamarripa

Representantes de Cali Baja se reúnen bimestralmente para trabajar en mejorar la región y también hacen viajes anuales a Ciudad de México y Washington para plantear a los gobiernos federales problemas que tienden a ser únicos en ese rincón de la frontera.

Es una comunidad transfronteriza y es difícil de entender. Por ejemplo, en Washington no comprenden que somos interdependientes. Nuestro primer obstáculo como región es la falta de entendimiento de cómo funcionan las regiones fronterizas”, analiza el profesor de la Universidad de San Diego.

“Crisis de identidad”

Ester Villalobos dice que le encanta vivir en un país y trabajar en el otro.

“No hay rivalidad entre la gente en la frontera. Hay mucha empatía”, afirma.

Ester Villalobos con su moto.

Analía Llorente
Ester Villalobos cruza a diario la frontera con su moto. Creó el grupo de Whatsapp “Línea” para comunicar a diario cuán congestionado está el paso.

Su jefe, Mike Mattia, es estadounidense y no habla español, pero apostó por abrir su negocio de franquicia de una empresa de transporte de paquetes en San Ysidro en noviembre de 2020, en plena pandemia.

“Solo contrato gente local”, dice y cuenta que tres de sus cuatro empleados viven en Tijuana y cruzan la frontera a diario para trabajar.

“Este es un lugar especial, aquí la gente es muy inteligente y hábil. La comunidad entiende la frontera y sus necesidades”, asegura.

La alta renta y las dificultades para acceder a una vivienda en San Diego hace que la mayoría de los habitantes de esta región transfronteriza viva en Tijuana y trabaje del lado estadounidense.

BBC Mundo cruzó la frontera caminando para buscar cómo Cali Baja se ve y vive del otro lado de la línea.

En esa zona del cruce de San Ysidro, el alto muro de metal está incompleto y la gente forma fila para cruzar de un lado hacia otro como si fuese una cola para el banco o el supermercado.

Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Miguel Marshall es un joven sandieguino que eligió vivir e invertir en Tijuana. Cuenta que es la quinta generación de una familia binacional.

“Mis raíces son de Tijuana. Tengo negocios aquí y estoy pensando en emprender en San Diego”, dice Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

“En Tijuana soy feliz, somos una multiregión y la comida es una fusión de los dos lados”, describe.

Miguel Marshall

Analía Llorente
Miguel Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

Kenia Zamarripa también vive en Tijuana y cruza todas las semanas a San Diego para trabajar en la Cámara de Comercio regional de esa ciudad.

“Somos una comunidad dividida en dos por una línea”, detalla.

“A veces siento que no soy del todo mexicana, ni tampoco del todo estadounidense. Yo nací en EE.UU., pero me siento migrante. Hay una crisis de identidad”, describe.

“Pero a mí me gusta así, porque tengo las dos cosas de los dos lados”.


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