La vida después del fin del mundo que no fue
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La vida después del fin del mundo que no fue

Pasó la hora señalada y la vida en la Tierra sigue su curso sin más. ¿Qué harán ahora los que creían que todo se iba a acabar este 21 de diciembre?
22 de diciembre, 2012
Comparte

Pese a la atención que han recibido las predicciones sobre el fin del mundo basadas en el calendario maya, la vida en la Tierra sigue su curso sin más. ¿Qué harán ahora los que creían que todo se iba a acabar este 21 de diciembre?

En el transcurso de la historia, el fin del mundo ha sido pronosticado en numerosas ocasiones y, en cada una de ellas, un grupo de fervientes creyentes ha quedado decepcionado ante la ausencia de muerte y destrucción.

En esta última ocasión, miles de personas habían tomado precauciones en todo el planeta.

En la provincia china de Sichuan se informó de la compra masiva de velas. En Rusia, se disparó la venta de fósforos y comida en lata, y el primer ministro Dimitri Medvedev urgió a sus conciudadanos a mantener la calma.

Por su parte, las autoridades francesas tuvieron que lidiar con decenas de personas que se acercaron a una montaña de la pequeña localidad de Bugarach, convencidos de que unas naves voladoras iban a rescatar a los seres humanos allí concentrados.

Lo cierto es que nada de esto es nuevo. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha estado fascinada con el fin del mundo.

De Roma a nuestros días

Los habitantes de Roma fueron presa del pánico ante las predicciones que aseguraban que su ciudad sería destruida en el año 634 a.C. y el temor al nuevo milenio se propagó por Europa ante la llegada del año 1.000 d.C.

Ya en nuestros días, los seguidores de las profecías de Nostradamus se prepararon para el advenimiento del “Rey del Terror” en 1999.

Mientras, el telepredicador estadounidense Pat Robertson pronosticó que “algo similar a un ataque nuclear” ocurriría a fines de 2007.

Por su parte, el predicador radiofónico californiano Harold Camping ha establecido una fecha para el fin del mundo en por lo menos seis ocasiones, siendo la última el pasado 22 de octubre.

Para aquellos que creían en sus predicciones, darse cuenta de que la vida seguía su curso tras el supuesto día del apocalipsis debió ser una experiencia traumática.

Según explica Lorne Dawson, experto en sociología de la religión de la Universidad de Waterloo, en California, los grupos que han pronosticado el fin del mundo suelen seguir adelante sin problema una vez se incumplen las profecías.

De los 75 grupos identificados por Dawson que predicaban el fin del mundo, todos excepto seis continuaron existiendo después de que la catástrofe no se materializase.

De hecho, algunos incluso han ganado adeptos. Los Testigos de Jehová han esperado el apocalipsis en varias ocasiones y cuentan con siete millones de seguidores.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene unos 17 millones de miembros en todo el mundo. Este grupo surgió del movimiento milenarista, cuya fallida predicción del fin en 1844 se conoció como “La gran decepción”.

“Cuando la profecía falla”

Uno de los mejores estudios sobre estos casos es “Cuando la profecía falla”, en el que el psicólogo Leon Festinger explica como él y sus estudiantes se infiltraron en un grupo que pensaba que el mundo se iba a acabar y que iban a ser rescatados en un platillo volador.

Cuando las naves espaciales no llegaron, el líder del grupo aseguró que sus seguidores que habían “irradiado tanta luz” que Dios había perdonado al planeta. Entonces, los apocalípticos se dedicaron a dar a conocer la buena noticia entre los no creyentes, en lo que para Festinger fue un claro caso de disonancia cognitiva.

En un ejercicio similar, el psiquiatra Simon Dein pasó un tiempo con miembros de la comunidad judía Jabad-Lubavitch en Stanford Hill, en el norte de Londres. Durante años, los integrantes de esta organización creyeron que su líder espiritual, Menachem Mendel Schneerson, conocido como “El Rebe”, era el mesías.

Según sus creencias, él anunciaría el fin de la civilización y los guiaría a una nueva era. Su fe sería puesta a prueba en 1994, cuando el “El Rebe” murió.

“Yo estaba allí cuando falleció”, explica Dein. “Lloraban, se lamentaban, no podían aceptarlo, no podía morir; ¿iba a manifestarse?”.

Pero pese a todo, los miembros de la comunidad no abandonaron su sistema de creencias y se dividieron entre los que creían que “El Rabi” seguía vivo pero no podía ser visto y los que pensaban que, de que algún modo, regresaría de la muerte.

“Hay mucha tensión entre los que creen que está muerto y los que creen que está vivo, pero su fallecimiento no parece haber disminuido el número de seguidores”, explica Dein.

Según Lorne Dawson, las 200 familias de la comunidad Jabad-Lubavitch de Stanford Hill contaban con uno de los rasgos imprescindibles para mantener al grupo unido tras un fallido apocalipsis: un fuerte sentimiento de comunidad.

“Si el grupo ha estado cohesionado y libre de disidencia, puede seguir adelante”, explica.

Dawson también cree que es importante la presencia de un liderazgo fuerte que pueda dar una explicación.

“Si la racionalización llega pronto, el grupo puede soportar que los ridiculicen desde afuera”, asegura.

Cambio de fecha

Muchos líderes lo que hacen es dar una nueva fecha para el apocalipsis. Otros se disculpan ante sus seguidores por haberse equivocado de día.

Tristemente, algunos toman medidas más drásticas. En 1997, 39 miembros de la sectaHeaven’s Gate (Puerta del Cielo) se quitaron la vida, creyendo que así se subirían a una nave espacial que seguía la estela del cometa Hale-Bopp.

Pero pese a estos casos trágicos, la mayoría de los grupos que creen en el fin del mundo suelen adaptarse a la realidad sin más.

“Cuando se ha invertido tanto en una creencia, se tiene un interés en conservar algo de ella”, asegura Philip Jenkins, historiador de las religiones de la Universidad Baylor, en Texas, EE.UU.

Según Jenkins, la atracción que despiertan los líderes que predican un cataclismo va más allá del contenido de sus profecías.

“Es una especie de rechazo a la manera en la que el mundo está hecho. Tiene que ver con la necesidad de imaginar algo mejor. Cuando se hace evidente que el nuevo orden no va a llegar, siempre se encuentran maneras de ajustar el mensaje”, afirma Jenkins.

Parece que los que pronosticaron el fin del mundo para este 21 de diciembre deberán hacer precisamente eso.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coronavirus: qué es la 'COVID-19 crónica' y por qué a algunos les cuesta tanto recuperarse

Para la mayoría de las personas que enferman de COVID el proceso es breve y leve. Sin embargo algunos experimentan durante meses síntomas que incluyen fatiga duradera, dolor persistente y falta de aire.
7 de octubre, 2020
Comparte
Mujer cansada

Getty Images
Para alguno pacientes los síntomas del Covid persisten mucho después de superada la infección.

Para la mayoría de las personas que se infectan con el nuevo coronavirus, la covid-19 es una enfermedad breve y leve, pero algunas experimentan síntomas que incluyen fatiga duradera, dolor persistente y falta de aliento durante meses.

La condición, conocida como covid crónica, está afectando negativamente la vida de muchas personas y las historias de agotamiento, incluso después de una caminata corta, se han vuelto bastante comunes.

Aunque en medio de la pandemia la atención se ha centrado en salvar vidas, hay cada vez una mayor conciencia de las consecuencias de la enfermedad a largo plazo.

Sin embargo, incluso las preguntas básicas —como por qué algunos desarrollan la variante crónica o si se recuperarán del todo en algún momento— están plagadas de incertidumbre.

¿Qué es la “covid crónica”?

No existe una definición médica ni una lista de síntomas comunes a todos los pacientes: dos personas con covid-19 crónica pueden tener experiencias muy diferentes.

Sin embargo, la característica más común es la fatiga paralizante.

Mujer cansada

Getty Images
La fatiga es un cansancio que no desaparece con el descanso ni el sueño.

Otros síntomas incluyen la dificultad para respirar, una tos que no desaparece, dolor en las articulaciones y musculares, problemas de audición y vista, dolores de cabeza, pérdida del olfato y del gusto, así como daños en el corazón, los pulmones, los riñones y el intestino.

También se han reportado problemas de salud mental como depresión, ansiedad y dificultad para pensar con claridad entre los que la padecen.

La afección puede llegar a destruir por completo la calidad de vida de las personas.

“Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”, contó una persona afectada por la misma, Jade Gray.

La covid-19 crónica no implica solo una larga recuperación para alguien que haya pasado un periodo en cuidados intensivos por el coronavirus.

Incluso personas con infecciones relativamente leves de covid-19 pueden sufrir problemas de salud graves y duraderos.

“No tenemos ninguna duda de que existe la covid-19 crónica”, le dijo a la BBC el profesor David Strain, quien ya lleva tiempo atendiendo a pacientes con ese perfil en la clínica de Síndrome de Fatiga Crónica de la Universidad de Exeter.

¿Cuánta gente lo padece?

Un estudio publicado en la revista especializada Journal of the American Medical Association siguió los casos de 143 pacientes con covid-19 atendidos en el hospital más grande de Roma después de que fueran dados de alta.

Y concluyó que el 87% sufría al menos un síntoma casi dos meses después y más de la mitad todavía tenía fatiga.

Paciente con covid

Getty Images
Para algunos pacientes que han estado internados, la recuperación puede ser muy lenta.

Sin embargo, estos estudios se centran solo en una minoría de los que contraen covid-19: en aquellos que acaban necesitando tratamiento hospitalario.

Mientras, con la información recabada con la aplicación Covid Symptom Tracker, utilizada por alrededor de cuatro millones de personas en Reino Unido, se descubrió que el 12% de las personas aún presentaban síntomas después de 30 días.

Y sus datos más recientes, aún no publicados, sugieren que un 2% de todas las personas infectadas (dos de cada 50) tienen síntomas de covid-19 crónica después de 90 días.

¿Tienes que haber estado grave para desarrollar covid-19 crónico?

Aparentemente no.

Un estudio realizado en Dublín encontró que la mitad de las personas a las que se les dio seguimiento todavía experimentaban fatiga 10 semanas después de haber sido infectadas con coronavirus. Un tercio no pudo regresar al trabajo.

Y los médicos no encontraron ningún vínculo entre la fatiga y la gravedad de la infección.

Sin embargo, el agotamiento extremo es solo un síntoma de la covid-19 crónica.

Pulmón con coronavirus

SPL
El coronavirus puede provocar neumonía.

El profesor Chris Brightling, de la Universidad de Leicester e investigador principal del proyecto PHOSP-Covid, que realiza un seguimiento de la recuperación de las personas, cree que las personas que desarrollaron neumonía pueden tener más problemas debido al daño en los pulmones.

¿Cómo es el virus que causa la covid-19 crónica?

Hay muchas ideas, pero no hay respuestas definitivas.

Una posibilidad es que el virus se haya eliminado de la mayor parte del cuerpo pero se mantenga en pequeños focos.

Coronavirus MERS

Getty Images
Una posibilidad es que permanezcan pequeños focos con el virus.

“Si hay diarrea prolongada, el virus se encuentra en el intestino, si hay pérdida del olfato, es en los nervios, y eso es lo que podría estar causando el problema”, dice el profesor Tim Spector, del King’s College de Londres.

El coronavirus también puede infectar directamente una amplia variedad de células en el cuerpo y desencadenar una respuesta inmune hiperactiva que cause daño en todo el cuerpo.

Otra posibilidad es que el sistema inmunológico no vuelva a la normalidad después de la covid-19 y esto sea la causa de los problemas de salud.

Síntomas covid-19 crónica

BBC

La infección también puede alterar el funcionamiento de los órganos. Esto se hace obvio en el caso de los pumones, cuando cicatrizan. Se han observado problemas a largo plazo después de la infección con SARS o MERS, que también son producidos por coronavirus.

Asimismo, la covid-19 puede modificar el metabolismo: ha habido casos de personas que luchan por controlar sus niveles de azúcar en sangre después de desarrollar diabetes como resultado de la covid-19, y el SARS provocó cambios en la forma en que el cuerpo procesa las grasas durante al menos 12 años.

También hay indicios de cambios en la estructura del cerebro, pero aún se están investigando.

Y la covid-19 también hace cosas extrañas en la sangre, incluyendo una coagulación anormal, y daña la red de venas y arterias.

“La teoría en la que estoy trabajando es un envejecimiento prematuro de los pequeños vasos sanguíneos que transportan oxígeno y nutrientes a los tejidos”, le dijo el profesor Strain a la BBC.

Y, como destaca Strain, hasta que no averigüemos qué está causando la covid-19 crónica “será difícil encontrar los tratamientos“.

¿Es algo inusual?

La fatiga y la tos posviral están bien documentadas y son comunes; probablemente todos hemos tenido una infección de la que nos ha tomado años recuperarnos por completo.

Aproximadamente una de cada 10 personas con fiebre glandular tiene fatiga que dura meses.

E incluso ha habido sugerencias de que la gripe, particularmente después de la pandemia de 1918, puede estar relacionada con síntomas similares al Parkinson.

“Con la covid-19 parece haber síntomas de mayor alcance y el número de personas parece ser mucho mayor”, dice sin embargo el profesor Brightling.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Sin embargo, el énfasis está en la palabra “parece”, ya que hasta que tengamos una imagen real de cuántas personas han sido infectadas no sabremos exactamente qué tan comunes son estos síntomas, destaca.

“La forma singular en la que el virus ataca al huésped y las diferentes formas en las que luego altera la forma en que se comportan las células parecen estar dando a las personas una infección más grave que otros virus y síntomas más persistentes”, le dijo a la BBC.

¿Se recuperará la gente completamente?

El número de personas con Covid crónico parece estar disminuyendo con el tiempo.

Sin embargo, el virus surgió solo a fines de 2019 antes de globalizarse a principios de este año, por lo que faltan datos a largo plazo.

Una enfermera verifica los síntomas de una mujer en México

Getty Images
Según los datos recopilados por los investigadores, las personas pueden experimentar una amplia gama de síntomas diferentes.

“Hemos pedido, deliberadamente, seguir a las personas durante 25 años. Ciertamente espero que sólo un número muy pequeño tenga problemas más allá de un año, pero podría estar equivocado”, dijo el profesor Brightling.

También existe la preocupación de que incluso si las personas parecen recuperarse ahora, podrían enfrentar riesgos de por vida.

Las personas que han tenido el síndrome de fatiga crónica tienen más probabilidades de volver a tenerlo y la preocupación es que futuras infecciones puedan causar más brotes.

“Si el Covid sigue el mismo patrón durante mucho tiempo, esperaría algo de recuperación, pero si solo se necesita otra infección de coronavirus para reaccionar, esto podría pasar cada invierno“, dijo el profesor Strain.

Y todavía es posible que surjan más problemas en el futuro: la Organización Mundial de la Salud advirtió que la inflamación generalizada causada por el coronavirus podría provocar que las personas tengan problemas cardíacos a una edad mucho más temprana.

¿Qué debo hacer si creo tener Covid crónico?

El sistema de salud pública de Reino Unido, NHS, ofrece una serie de consejos para las personas afectadas por Covid-19, especialmente las que requirieron atención hospitalaria.

Concretamente recomienda“tres P” para conservar energía:

  • Pausa: controla el ritmo para no esforzarte demasiado y asegúrate de descansar lo suficiente
  • Planificación: planifica los días para que las actividades más agotadoras se distribuyan a lo largo de la semana.
  • Priorización: piensa en lo que se debe hacer y en lo que se puede posponer.

También aconseja hablar con el hospital o con el médico de cabecera si uno no se está recuperando tan rápidamente como cabría esperar.

Pero tanto en Reino Unido como en otras partes del mundo algunos han expresado su preocupación de que no hay suficiente apoyo para las personas con Covid crónico.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=14s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.