¡Fíjate en mí y no en tu smartphone!
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

¡Fíjate en mí y no en tu smartphone!

¿Hay algo peor que ese ojo que se desliza impunemente hacia la mano que sujeta el teléfono mientras mantenemos una conversación?
27 de enero, 2013
Comparte

mvilesbbcUna de las consecuencias más notorias de la aparición de los smartphones y demás dispositivos móviles es el impacto que han tenido en nuestra vida social y no hablo de la gran conectividad que este objeto omnipresente nos otorga.

¿Hay algo peor que ese ojo que se desliza impunemente hacia la mano que sujeta el teléfono mientras mantenemos una conversación?

Absorbidos por un mundo virtual, en detrimento del real, nos estamos convirtiendo en una sociedad de nomofóbicos amparados en la ausencia de toda norma de conducta, en zombies que deambulan sin escucharse ni mirarse a los ojos gran parte del tiempo que se supone comparten en un mismo espacio.

No obstante, ya se están perfilando toda una serie reglas de buena conducta que voy a tratar de resumirles en este artículo.

Los diez mandamientos

Aunque hay gran divergencia de opiniones al respecto, parece haber un consenso en torno a diez normas de etiqueta con celulares, empezando por la idea de que la persona que nos acompaña físicamente tiene “prioridad absoluta” y una charla en Facebook, consultar correos electrónicos o actualizar Twitter no es excusa.

Cuando estamos en un restaurante, poner el smartphone sobre la mesa es como decirle al otro que estamos esperando que se presente algo mejor. La regla es ponerlo donde no sea visible y en silencio durante toda la cena.

Pero si eso resulta demasiado doloroso, otra opción es ponerle una funda o colocarlo hacia abajo, dando a entender que sólo se usará cuando es estrictamente necesario. Y si alguien te llama, lo más correcto es disculparse y apartarse de la mesa para hablar.

Ni la música a todo volumen y ni las conversaciones a voz en grito son aceptables en público, y tampoco lo es entrar hablando con el teléfono en el baño. Ni lo agradecen los que están dentro en el caso de un excusado público, ni la persona que está al otro lado de la línea (especialmente cuando oigan que se tira la cadena).

Otra muy importante, es que las personas que trabajan de cajeros, mozos y en general de cara al público merecen respeto, y hablar por teléfono o estar pendientes de la pantalla mientras nos atienden no sólo es desconsiderado para con ellos sino que además frena el servicio y obliga a otros a esperar más.

Sin olvidarnos de la norma más extendida, que es la de apagar nuestro teléfono en lugares silenciosos como la biblioteca, el cine y el teatro, y en estos dos últimos casos lo mismo aplica para la luz de la pantalla, que puede ser muy molesta para los demás.

El amor y el smartphone no combinan

En 2011 el columnista de la revista Forbes, Michael Matthews creó también una serie de normas de conducta con smartphones para citas románticas, con el fin de asegurar que el encuentro sea “sólo entre ustedes dos y nadie más”, empezando por el momento de arreglar la cita: “llama, no envíes un texto. Aunque no sepas si es un encuentro de amigos o una cita romántica. LLAMA”.

Según Matthews, si ha llegado el momento esperado y tenemos que atender una llamada o mensaje importante, hay que notificárselo a la otra persona dando detalles. Pero tienen que ser cosas tipo llamada de mi jefe o los detalles del funeral de mi abuelita, si no, no sirve.

Cada vez son más frecuentes las páginas de internet o aplicaciones que te permiten encontrar ofertas en restaurantes, cine, teatros u otro tipo de actividades. Según el columnista, es mejor evitar estas ofertas en la primera cita y si llegamos a hacerlo, mejor dejar claro que es porque queremos probar este sitio, no porque queremos ahorrar plata.

Evitar a toda costa sacar fotos de tu cita mientras come y si se hace que sea con el permiso explícito de la persona (asegurándose de borrar las tomas que quedaron espantosas).

Hay una ocasión, eso sí, donde está permitido tomar el smartphone; para condimentar la conversación. Ejemplos son mostrar ese video tan gracioso del que hablaban o buscar ese dato que no logras recordar, si es que a él o a ella le interesa el tema.

En el trabajo

Los smartphones y tabletas están proliferando en nuestros lugares de trabajo, y aunque son una herramienta de empresa, es muy fácil que se cuele un mensaje personal o que la curiosidad nos pierda en las inmensidades de la red en medio de una reunión soporífera.

Pero si no queremos perder puntos con nuestros compañeros y superiores, Rachel Wagner, experta en etiqueta y protocolo, lleva desde 2010 difundiendo seis normas esenciales de conducta con smartphones en el lugar de trabajo.

Nuevamente, hay que prestar el 100% de nuestra atención a la persona que tenemos enfrente. Luego no interrumpir conversaciones cara a cara con alguien (por ejemplo en un pasillo o en la cantina) atendiendo una llamada o enviando un texto.

En una comida de negocios, el aparato móvil no debería estar sobre la mesa. Guárdalo en un bolsillo, bolso o maleta, señala.

También recomienda que en una reunión hay que evitar leer bajo la mesa. Muchas veces lo molesto en estas reuniones, indica, no es que suene un teléfono, sino como alguien desliza la pantalla mirando sus correos electrónicos o su página de Facebook.

Además prestar atención a tus mensajes en lugar de a la reunión envía la señal de que la gente que está en la habitación no te importa. Lo que puede ser peligroso si son clientes, o tienen poder sobre tu empleo o futura carrera.

Y algo muy importante, apunta, es tratar de tener un sonido de llamada que suene profesional, ya que esto podría afectar nuestra imagen profesional.

Aparte de esto, también hay que tener en cuenta dejar nuestro teléfono en silencio cuando no estamos en nuestro escritorio y evitar hablar en público sobre asuntos de empresa que deberían ser confidenciales.

La familia

Y más allá del trabajo u otras relaciones interpersonales, los expertos señalan la primordial importancia de establecer códigos de conducta con smartphones adecuados en el hogar.

A muchos les sonarán las comidas familiares donde más de uno está toqueteando su pantalla táctil, o aquellas vacaciones en las que varios miembros se la pasan tomando fotografías de todo y colgándolas en las redes sociales para interaccionar con personas a miles de kilómetros de distancia.

Los expertos alertan de la importancia de una interacción de calidad, y como señaló a BBC Mundo la experta en protocolo Angela Marshall “hay que enseñar a los niños cuando se les da un smartphone. Hay que enseñarles las reglas para comportarse adecuadamente y los padres deben dar ejemplo”.

Además, establecer normas en el uso de smartphones y demás aparatos móviles no sólo es necesario para salvaguardar nuestra vida social, sino también nuestra salud. Diversos estudios han vinculado el abuso en el uso de dispositivos móviles a elevados niveles de estrés, así como dolores de cuello y de espalda.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Tan lento como sea posible: 'la pieza musical más larga del mundo' planeada para sonar hasta 2640

Una obra experimental del compositor John Cage comenzó a sonar en 2001 y, si todo sale según lo planeado, deberá poder escucharse durante más de 600 años.
15 de septiembre, 2020
Comparte
El órgano de Tan lento como sea posible.

Reuters
El órgano está ubicado en una iglesia de Alemania.

Tan lento como sea posible.

Ese es el título una obra musical avant-garde del compositor estadounidense John Cage (Los Ángeles 1912 – Nueva York, 1992).

El título de la melodía no es una metáfora, por el contrario, el objetivo es que sea “la pieza musical más larga y más lenta del mundo”.

Desde 2001, un órgano especialmente diseñado para esta melodía comenzó a interpretar la obra en la iglesia San Burchardi, en Halberstadt, Alemania.

Tuvo una pausa de 17 meses y, desde entonces, el sonido del incesante del órgano retumba entre las paredes de la iglesia.

Aquí puedes escuchar cómo suena Tan lento como sea posible:

Pueden pasar años entre un cambio de acorde y otro. Desde que comenzó el concierto, solo ha habido 14 cambios de acordes.

El más reciente fue el pasado 5 de septiembre. Antes de eso, el órgano había sostenido la misma nota desde 2013.

El próximo cambio de “Tan lento como sea posible” está programado para el 5 de febrero de 2022.

A ese ritmo de interpretación, el concierto terminará en 2640.

El órgano de Tan lento como sea posible.

Reuters
Los operarios del órgano utilizan bolsas de arena para sostener los arcordes.

¿De qué se trata la pieza?

Tan lento como sea posible es parte del Órgano John Cage, un proyecto artístico que tiene la misión de interpretar la melodía que el artista compuso en 1985.

Rainer Neugebauer, director del proyecto, dice con esta obra Cage buscaba liberar los sonidos de cualquier intención, retórica o moralidad.

“Es un proyecto de arte a la vez radical, irritante, abierto y extremadamente delicado”, le dice Neugebauer a BBC Mundo.

Según Neugebauer, el hecho de tener acordes sostenidos produce la sensación de que “el tiempo está detenido” o de que surge la noción de eternidad.

El órgano de Tan lento como sea posible.

Reuters
La partitura está planeada para interpretarse durante más de 600 años.

La obra, según los encargados del proyecto, también es un “símbolo de confianza en el futuro”.

Música en medio de la pandemia

Para cada cambio de acorde, un grupo de operarios intercambian los tubos metálicos del órgano y añaden bolsas de arena para lograr y mantener lo que dicta la partitura.

Muchos de los fanáticos que llevaban siete años esperando este momento, tuvieron que conformarse con ver el cambio de acorde a través de una pantalla gigante, debido a las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Iglesia

Reuters
Cientos de fanáticos llegaron a ver el cambio de acorde, pero debido a las restricciones por el coronavirus no todos pudieron entrar a la iglesia.

Según Neugebauer, la pandemia ha reducido significativamente el número de visitantes que reciben, por lo que también reciben menos donaciones.

Aun así, Neugebauer es optimista con el futuro del proyecto.

“Quizás en 2620, 20 años de que termine la interpretación según lo planeado, alguien diga: ‘Oh, esto no es lo más lento posible, vamos a tocarlo un poco más lento y le añadiremos algunos años o siglos’”, concluye Neugebauer.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=6kQ0oCfV43I

https://www.youtube.com/watch?v=0fHkEolNWFc&t=47s

https://www.youtube.com/watch?v=jizwCrw_WEU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.