"Yo he tocado en fiestas de narcos"
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"Yo he tocado en fiestas de narcos"

El asesinato de los integrantes del Kombo Kolombia en México levanta de nuevo preguntas sobre relación entre música, violencia y narcotráfico en ese país. Habla un músico.
Por Juan Carlos Pérez Salazar *BBC Mundo
30 de enero, 2013
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En el lugar sólo estaban las mesas vacías, botellas de cerveza tiradas por el piso y los automóviles con las puertas abiertas. De los músicos y los ayudantes del grupo Kombo Kolombia, ni rastro.

Los peores temores de los familiares de los músicos -entre ellos un joven tecladista, el único colombiano del grupo- se empezaron a confirmar el lunes, cuando las autoridades del norteño estado de Nuevo León, donde fueron secuestrados, anunciaron que los cuerpos hallados en un pozo correspondían a los desaparecidos.

Hasta el momento se han encontrado 17 cadáveres, de los cuales 14 ya han sido identificados. En total fueron secuestradas 20 personas entre músicos y colaboradores. Sólo uno logró escapar a la matanza.

Por ahora se tiene claro que el ataque iba dirigido contra Kombo Kolombia. Según Jorge Domene, portavoz del gobierno de Nuevo León, “se trató de una acción directa contra los integrantes de este grupo”, quienes fueron plagiados cuando tocaban en una fiesta privada. Sin embargo, poco más se sabe.

Sólo que los integrantes del Kombo Kolombia -que interpretaban música vallenata- entran a engrosar la larga lista de músicos asesinados en los últimos años en México.

“Es un negocio”

La matanza también despierta viejas inquietudes sobre la ambigua relación entre sectores de la música popular y el fenómeno del narcotráfico.

Antonio (nombre supuesto) es un músico que ha tocado en fiestas de narcotraficantes. Cuando se le pregunta por qué lo hace, su respuesta es simple: dinero.

“Esto es un negocio y se trata de ganar dinero con lo que hacemos”, contesta a través de un correo electrónico. “Pagan bien y al contado, y sin muchos problemas”.

Al periodista Javier Valdéz -del periódico sinaloense Río Doce y quien ha escrito varios libros sobre el tema del narcotráfico- le parece exagerado “condenar a un músico por haber tocado en una fiesta de narcos”.

“Finalmente es un producto. Él no es autoridad”, dice, a pesar de que es crítico con los narcocorridos.

El profesor José Manuel Valenzuela, Investigador del Colegio de la Frontera Norte (Tijuana, Baja California) y especialista en música y violencia en México, está de acuerdo.

“Que toquen en una fiesta no los vuelve delincuentes. Por supuesto que no llega el gran personaje reconocible y le dice: ‘quiero que vengas a mi fiesta’. Y por supuesto es muy difícil, ya estando allí, que alguien diga ‘no, yo no toco'”.

¿Es posible negarse a tocar cuando un narcotraficante lo pide? Responde Antonio.

“Pues nunca hemos sabido de alguien que se niegue, porque todo mundo toca por hacer negocio, aparte que nadie va a decirte ‘va a estar fulanito o zutanito’, sino que sólo te contratan y ya. Pero uno sabe cuándo se trata de fiestas de pesados desde el principio”.

Y agrega: “en este negocio todo mundo sabe que quien desea tener mucho éxito se ocupa de alguien que lo respalde, gente con dinero e influencias, y ellos (los narcos) tienen todo eso. Pero es como todo: si no quieres meterte en problemas, pues no te metes y ya”.

De nuevo, el narcocorrido

El punto de contacto más evidente entre el mundo del narcotráfico y la música son los narcocorridos, sobre los que se ha escrito hasta el cansancio. Sin embargo, el profesor José Manuel Valenzuela recuerda algunos puntos importantes.

En primer lugar, el corrido siempre fue una suerte de crónica de la vida social (algo que, de paso, tiene en común con los inicios del vallenato colombiano). “En la medida en que el narcotráfico ha adquirido una insoslayable presencia en la vida nacional, pues evidentemente el corrido también registra gran parte de las historias que emergen de esos entramados dolientes del narcomundo”, dice el especialista.

Según el académico, los corridos comienzan a prohibirse cuando “empiezan a hablar de la complicidad de agentes policiales, de militares, de gente del clero, de políticos”.

Antonio está seguro de que ninguna prohibición acabará con el género, “porque a la gente de todas maneras le gusta esa música y la oye en sus casas o en sus carros; no importa que no la oigan en el antro (bar), eso nunca lo van a parar”.

Valenzuela añade que mientras el narcotráfico tenga una presencia social tan fuerte, seguirá siendo “recreado no sólo en el corrido, sino también en el rock, el reguetón” y otras formas de expresión artística. Aunque sea el corrido, por su carácter de “género con enorme inserción popular”, el que resulte más visible.

Eso mismo explicaría el impacto que tiene en la opinión pública el asesinato de artistas a manos del narcotráfico, a pesar de que el flagelo “incorpora prácticamente a todos los sectores sociales”, argumenta el académico.

¿Miedo?

Las muertes de algunos músicos ya forma parte del folclor oral en México. Como la historia del que fue asesinado porque se atrevió a cantar una canción en homenaje al Joaquín “Chapo” Guzmán en territorio de sus acérrimos enemigos, los Zetas.

¿Cómo son las fiestas de los narcos? “Pues hay mucha seguridad -responde Antonio- y no hay pobreza. Mucho pisto (alcohol), comida y otras cosas. Hay dinero hasta para tirar pa’ arriba. La mera verdad, todo es muy tranquilo porque hay mucha vigilancia, mucha seguridad. Siempre hay uno que otro que se le pasan la cucharadas, pero casi siempre los calman para que no haya broncas”.

¿Siente miedo que le pueda ocurrir algo por tocar en una de esas fiestas? “Pues, como te digo, es sólo negocio y uno toca donde le paguen y si no te metes en el negocio pues no hay bronca”.

El problema es que, como dice el periodista Javier Valdéz, algunos músicos se meten. “Algunos de estos grupos no sólo le entran al tema sino al negocio, ellos mismos son narcotraficantes”.

Cuando Antonio oye que músicos han sido asesinados, piensa que “algo hicieron, enamoraron a alguna mujer prohibida o agraviaron a alguien pesado“.

“A lo mejor se metieron en problemas, , quién sabe. Pero, como te digo, si no te metes en problemas con nadie no hay lío”, afirma.

Y remata, cauteloso: “la tocada es una profesión como cualquier otra y tiene sus peligros, pero pues sólo diosito sabe cuándo nos va a llamar a todos por igual”.

Músicos asesinados

El primer caso del asesinato de un músico por la violencia del narcotráfico es el de Rosalino Sánchez Félix, conocido como El Chalino Sánchez, en 1992. Sólo en los últimos seis años han sido asesinados 15 músicos, entre ellos una mujer: Zayda Peña.

  • Sergio Vega, El Shaka
  • Fabián Ortega Piñón, El Halcón de la Sierra
  • Diego Rivas
  • José Baldenegro Valdéz, baterista del grupo Enigma Norteño
  • Jesús Quintero, El Traviezo Quintero
  • Carlos Vicente Ocaranza, El Loco Elizalde
  • Julio César Reyes Ocaña, Julio Alberto Barraza Flores, Jorge Luis Rivera Mendoza, Marco Antonio Pérez, de La Quinta Banda.
  • Sergio Gómez, K Paz de la Sierra
  • Valentín Elizalde, El Gallo de Oro
  • Zayda Peña, de Zaida y Los Culpables
  • Alfonso Lizárraga, de Estrellas de Sinaloa
  • Javier Morales Gómez, de Los Implacables del Norte
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5 claves para vigilar el aire que respiramos en interiores y evitar el COVID-19

Vigilar el aire que respiramos en interiores, como escuelas u oficinas, es más importante que nunca para evitar el contagio de coronavirus. Aquí te presentamos 5 aspectos a considerar.
28 de agosto, 2020
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Con el regreso a clases y a las oficinas en muchos países, evitar la propagación del coronavirus al interior de edificios se ha vuelto una cuestión clave.

Durante meses se nos ha dicho que nos lavemos las manos y mantengamos el distanciamiento social para evitar al SARS-CoV-2 que causa la enfermedad covid-19.

Pero científicos e ingenieros dicen que también debemos pensar en el aire que respiramos, a medida que los niños vuelven a las aulas y más personas vuelve a sus trabajos.

Hay 5 aspectos clave a tener en cuenta.

1. Si está mal ventilado, aléjate

Cuando entras en una habitación y el aire se siente viciado o cargado, algo anda mal con la ventilación.

No está entrando suficiente aire fresco, lo que aumenta las posibilidades de infectarse de coronavirus.

Investigaciones recientes muestran que en espacios confinados puede haber una “transmisión aérea” del virus, pues hay pequeñas partículas del patógeno que permanecen en el aire.

Un oficinista viendo a través de una ventana

Getty Images
Es importante estar consciente de la calidad del aire que se respira en espacios cerrados.

Así que la entrada de aire fresco es más importante que nunca.

Entonces, si un lugar está mal ventilado, hay que dar la vuelta y marcharse, dice el doctor Hywel Davies, director técnico de la Institución Colegiada de Ingenieros de Servicios de Construcción de Reino Unido.

Es vital tener un flujo de aire limpio: “Si hay alguien infectado en un edificio y entra suficiente aire del exterior, se diluye cualquier material infeccioso que se esté dispersando. Se está reduciendo el riesgo de que otras personas se infecten”.

2. Vigilar el aire acondicionado

Desde las oficinas hasta las tiendas, el aire acondicionado es bienvenido en los días calurosos, pero es importante saber qué tipo de aparato hay.

El más simple, conocido como aire acondicionado split, toma aire de una habitación, lo enfría y luego lo expulsa nuevamente.

Un aire acondicionado split

Getty Images
Las unidades split solo reciclan el aire del interior.

En otras palabras, está recirculando el aire. Esto no es un problema si se visita rápidamente un lugar. Pero puede ser un riesgo si se está en el lugar durante varias horas.

Un estudio de un restaurante en China, publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., mostró que este tipo de aire acondicionado jugó un papel clave en la propagación de coronavirus.

En el establecimiento había un cliente “presintomático”, es decir, alguien que estaba infectado pero no se dio cuenta porque aún no había desarrollado síntomas.

Los científicos consideran que liberó el virus al respirar y hablar. El patógeno fue dispersado por el lugar a través de las corrientes de aire de los split en la pared.

El resultado fue que otras nueve personas se infectaron.

Davies insiste en la importancia del aire fresco: “Si hubiera habido un buen suministro de aire exterior, es muy probable que menos personas se hubieran infectado”.

3. Informarse de la ‘proporción de aire fresco’

En un edificio moderno donde las ventanas están selladas, ¿cómo se puede obtener suficiente aire fresco?

Lo más común es tener un sistema de ventilación en el que el aire viciado se extrae de las habitaciones y se canaliza a una unidad de tratamiento, a menudo ubicada en el techo.

Una unidad de aire acondicionado en un techo

Getty Images
Los sistemas más modernos mezclan aire fresco del exterior con el que permanece en el interior de une dificio.

En esos lugares el aire fresco exterior se lleva adentro y se combina con el aire del interior. Lo que se respira es una mezcla de eso.

Dado el riesgo de infección por coronavirus, el consejo profesional es maximizar el suministro fresco exterior.

“Tener un 100% de aire exterior o cerca del 100% es algo bueno“, dice la profesora Cath Noakes de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

“Cuanto más aire fresco, menor es el riesgo de que el virus vuelva a circular por el edificio”, añade.

La combinación precisa suele estar en manos de los administradores del edificio.

Pero la desventaja de hacer funcionar aire 100% fresco es el costo: el aire entrante debe calentarse en invierno y enfriarse en verano, todo lo cual requiere energía.

4. Comprobar los filtros

Un sistema de ventilación moderno debe tener filtros, pero estos no son infalibles.

Investigadores en EE.UU. que estudiaron lo que sucedía en el Hospital Universitario de Salud y Ciencia de Oregón encontraron que los filtros atraparon rastros de coronavirus, pero algunos pudieron escapar a él.

Una oficinista con máscara

Getty Images
Los empleados deberían preguntar si hay filtros y qué tanto se verifican.

El profesor Kevin van den Wymelenberg, quien dirigió el proyecto, cree que limpiar los filtros podría revelar si hay alguien infectado trabajando en un edificio.

En Corea del Sur, una empresa de telefonistas ubicada en un edificio de oficinas detectó que una persona fue capaz de infectar a más de 90.

Si los filtros se hubieran revisado con más frecuencia, la presencia del virus podría haberse detectado antes.

Van den Wymelenberg dice que la información de los filtros puede “mostrarnos dónde atacar y cuándo” para combatir las infecciones.

5. Tener cuidado con las corrientes de aire

Cualquier experto en la materia lo dice: el aire fresco es la clave. Pero un especialista en modelar el movimiento del aire agrega que no es tan simple.

Nick Wirth solía trabajar en el diseño de autos de Fórmula 1 y ahora asesora a supermercados y empresas de procesamiento de alimentos sobre cómo administrar el flujo de aire para mantener a las personas seguras.

Gráfico sobre las diferencias de transmisión

BBC

Advierte que si alguien está sentado al lado de una ventana abierta y es una persona contagiada, podría transmitir el virus a otros en la dirección que lleva el viento.

“Si abres una ventana, ¿adónde va a ir el aire? No es deseable que haya gente en una línea directa de ese flujo de aire”, explica.

“Más aire fresco en general es mejor, pero si fluye horizontalmente y está lleno de virus, podría tener consecuencias no deseadas“.

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

Al respecto, la profesora Cath Noakes dice que los beneficios de una gran cantidad de aire fresco que diluye la presencia del virus superará cualquier riesgo.

En su opinión, una ventana abierta podría llevar a que más personas reciban el virus, pero en cantidades más pequeñas y menos riesgosas,.

No es de extrañar que haya desacuerdos: todavía hay muchas cosas que no sabemos sobre el virus.

Pero el aire que respiramos formará parte de cualquier esfuerzo para hacer que los edificios sean más seguros.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI&t=2s

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