La esperanza es la única vía para sobrevivir
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La esperanza es la única vía para sobrevivir

'El cielo árido', de Emiliano Monge, es la historia de un hombre en busca del camino hacia el consuelo ante una vida llena de dolor, venganza y muerte.
Por Moisés Castillo
2 de febrero, 2013
Comparte

cielo arido.jpgGermán Alcántara Carnero está feliz porque se va. Huye de un ambiente podrido donde la violencia se respira a cada paso. “¡Lo que importa es que hoy me largo… que tendré una vida nueva… que me marcho para siempre!”, grita con euforia el protagonista de la novela El cielo árido, de Emiliano Monge, ganadora del 28º Premio Jaén de Novela (Mondadori, 2012). Es la historia de un hombre en busca del camino hacia el consuelo ante una vida llena de dolor, venganza y muerte.

El narrador advierte que seguiremos a Germán Alcántara Carnero no de forma lineal sino que conoceremos su existencia a partir de los instantes deslumbrantes de su vida. Un recorrido de 80 años que al mismo tiempo es un mapa único de la violencia en la que está sumido México y de la que no podrá escapar. Nuestrombre –como se le menciona en el primer capítulo- no imagina que “un hombre puede irse de un lugar pero no puede marcharse de una historia”.

Germán Alcántara Carnero es una metáfora de la historia de México, el México rural en el olvido. Un país que persigue la esperanza sin alcanzarla. ¿Qué puede hacer un hombre en medio de un territorio que desata una violencia natural? ¿A dónde ir si la Meseta Madre Buena se extiende hacia el infinito y en su cielo dominan los buitres pardos? Los perros no dejan de ladrar a la noche y no se cansan de reñir. El frío, el hartazgo y el hambre es lo único cierto.

El cielo árido es una novela de una violencia incontenible pero también es una novela del conflicto perpetuo, donde el paisaje arcilloso condiciona el carácter feroz de los personajes: la furia derramada de Nuestrombre contra las personas que viven a su lado. Estamos frente a una biografía discontinua de la violencia. Quizá uno de los momentos más fuertes es cuando Germán Alcántara Carnero asesina a su padre, quien se ha convertido en un verdadero animal obeso. Lanza un molde para adobes contra el rostro de Félix Salvador y de inmediato sus dientes caen destrozados, no deja de escurrir sangre sobre su cuerpo.

El autor que reside en Barcelona, España, exige una atención total. Las páginas desprenden un aire polvoriento que poco a poco envuelve al lector en ese ambiente sórdido donde es difícil respirar. Hay constantes flashbacks y cambios de nombres de Germán Alcántara Carnero, dependiendo fecha-situación de una historia que no se sabe exactamente en que momento comienza. Sólo se sabe que en ese tiempo rígido no hay perdón ni alivio. La pluma de Emiliano Monge destila un exceso admirable de pasión por el lenguaje. Sin duda, la paciencia e inteligencia del lector estarán a prueba.

la foto (1) (1)

Emiliano Monge.

-¿Cuál fue el momento clave en que decidiste escribir esta novela?

Siempre he tenido muy clara la importancia del reto del lenguaje en mi trabajo. En mis últimos libros me importaba mucho más la forma de la novela que la historia. Ahora decidí poner el estilo al servicio de una historia potente, profunda, que pudiera hablar de lo que a mí me interesa cuando no es el lenguaje: la historia de México. Yo estudié Ciencia Política y hay una parte de mí que no se puede quitar lo politólogo. ¿Qué hay de la historia de México? Quería contar el siglo de la violencia –el siglo XX- un poco planteando que la violencia del narcotráfico no se gesta de manera espontánea como mucha gente cree. Quería contar eso y quería contarlo no como las novelas históricas sino como una biografía. Para esto necesitaba un personaje que fuera una metáfora de un lugar y es así como empiezo a construir la historia de El cielo árido, la historia de Germán Alcántara Carnero y del lugar imaginario que es la Meseta Madre Buena, que trata de unificar varios aspectos del México rural.

-¿La vida de Germán Alcántara Carnero es de alguna forma 80 años de “violencias ocultas”?

Claro. Está el movimiento campesino, los cristeros que es la misma gente de la revolución, nada más que con líderes diferentes. Cuando acaba la guerra cristera hay muchas zonas en México que siguen en armas, combatiendo. Todas las violencias rurales tienen un sentido de la rebelión, incluyendo el narcotráfico, aunque suene muy duro decirlo. Aunque nos cueste. No se puede negar que tiene contenidos terribles, pero sería de ciegos no reconocer que hay gente que se mete al narco con el ánimo puro y exclusivo de vengarse. Y este es un acto político. Esta ola de violencia es perfectamente rastreable desde los años de la revolución hasta la actualidad.

-¿Cuáles fueron los retos literarios para escribir El cielo árido?

El primer reto fue contar una historia. El segundo fue romper el tiempo. Que no hubiera linealidad, evitar la secuencia que es perfecta para el cine, pero en la literatura tiene que encontrar nuevos medios. Romperla, destruirla, por eso se cuenta la novela en fragmentos, en flashazos. El gran reto fue que la historia de la novela –como si fuera un gran cuadro- la pudiera tapar con una sábana blanca que nos impidiera ver la obra, hacerle 15 hoyos pequeños del tamaño de una moneda y que a través de lo que uno viera tener la imagen completa. Y después el reto del lenguaje, el reto con el que trabajo todos los días es que cada frase sea distinta a la anterior, que la novela no se parezca en nada a la novela anterior. Que el narrador sea completamente distinto, que la gente me diga “uy qué bárbaro, esta novela no se parece nada a la pasada”.

-Las condiciones territoriales y el paisaje, ¿determinan la personalidad de los personajes?

Determinan el carácter de todos los personajes, la forma de la novela y hasta el lenguaje. Pienso de manera muy plástica porque mi padre es escultor. Estuve más cerca de la escultura y de la pintura que de la literatura hasta que me volví escritor. Siempre leí mucho pero la presencia de la escultura y la pintura era muy pesada y me gusta vincularlas con los libros a partir de un color. Es decir, mi libro de relatos es un libro verde y la primera novela pienso que es azul oscuro, muy como platina. Esta novela siempre la pensé muy como el amarillo del desierto, muy polvoriento. En ese sentido quería que esta característica lo marcara todo: en los espacios abiertos, en el vacío. Se refleja en el lenguaje que casi no hay comas, son redacciones muy largas, en vez de comas hay dos puntos. Mi idea es que la lectura pudiera generar vallas, que cansara y que diera una sensación de falta de aire, de tener sed. Los personajes son personas muy resecas por dentro y resecas en la manera de relacionarse con los demás. Son personas áridas, son como animales del desierto, muy solitarios, rodeados de nada y con mundos interiores poderosos porque es la manera de sobrevivir al silencio del desierto.

-¿Qué mueve a Germán Alcántara Carnero en la búsqueda de consuelo?

El gran territorio olvidado de México es el universo rural. Me parece que la única manera de sobrevivir es a través de la esperanza, es lo único que hace que la gente no le ponga fin a su vida de manera casi natural, no se nulifique así misma.

El grado de cultura de una sociedad se mide en cómo resuelve sus conflictos. Los humanos buenos o malos somos conflictivos por naturaleza y el cómo resolvemos los problemas habla de qué tan modernos somos. Aquí la novela siempre está sobre el filo de la resolución de los conflictos.

-¿Tuviste algunas relecturas en este proceso de escritura?

No hubo relecturas. A diferencia de muchos autores de mi generación a mí no me pesa la tradición literaria mexicana. Me considero parte de esa tradición, acepto la tradición de la literatura latinoamericana y creo que la entiendo como una herramienta. Quizá ni siquiera soy consciente de lo que tomé de las novelas para El cielo árido. Sí hubo muchos recordatorios de lecturas pasadas, tenía muy presente la novela Revolución, a Juan Rulfo, lo primerito de Carlos Fuentes y La muerte de Artemio Cruz, a escritores latinoamericanos como Ribeyro y su libro de cuentos Silvio en El Rosedal.

-¿Qué ventajas o desventajas trae escribir desde la distancia?

Me da una ventaja fundamental que hay menos ruido. El escritor necesita silencio para trabajar. El lenguaje es importante porque el error de las novelas de este tipo –seguramente hubiera caído si viviera en México- es que el lenguaje trata de imitar a la verdad, trata de imitar el habla de los campesinos y eso no es lo que se tiene que hacer en la novela, eso lo hace la crónica desde el periodismo. La novela tiende hacía la veracidad, no hacía la verdad. La gran virtud de Pedro Páramo es que la gente del campo no habla así, pero tú lees Pedro Páramo y dices “así habla la gente del campo de Pedro Páramo”.

-¿Qué opinas que ahora las librerías están inundadas de novelas sobre el narcotráfico?

Es normal que la literatura nacional se entregue al tema político más importante o al dolor más profundo del país. Así sucedió en Colombia en los 80. También es completamente normal que de esa literatura quede poco. Creo que quedarán las que comprendieron que el narcotráfico es un escenario y no un personaje. Va a quedar Trabajos del reino, de Yuri Herrera; Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos. La novela de gatilleros morirá porque es una novela muy fácil, una novela que está haciendo lo que tiene que hacer la crónica periodística. Creo que la narcoliteratura tiene otro gran defecto que al ser tan del presente elimina la figura del narrador y eso es un gran problema. La novela del narcotráfico en México lo peor que le ha pasando es que los autores cuentan la historia, no hay narradores en las historias. Urgiría que entendieran que es importante el narrador, que el narrador no es el autor.

-Y es precisamente lo que distingue a El cielo árido

Es una declaración de principios. Creo que mi generación y varias antes han evitado la construcción de narradores. Si Crimen y castigo, Los demonios, Los hermanos Karamazov, El idiota estuvieran contadas directamente por Dostoievski, si no tuvieran narradores, serían obras que quizá no hubieran llegado a ser lo que son. Igual sucede con Guerra y Paz, Ana Karenina y La muerte de Iván Ilich. Y eso es fundamental, el narrador es el 50 por ciento de un libro, y cuando no hay narrador no hay ficción. La autoficción es un pretexto. En la autoficción aunque hay cosas buenas, muy pocas, la inmensa mayoría es mala literatura. Y es un género que a mí me molesta mucho.

-Pero en los últimos años la autoficción ha predominado en la literatura latinoamericana, ¿es una mala señal?

Hay varios años de autoficción. Pero Canción de tumba, de Julián Herbert, es punto y parte. Porque en Canción de tumba hay un narrador. Y es la demostración que la autoficción no tiene porque ser sin narrador. En la novela de Julián, además de que hay una arquitectura de novela poderosísima, hay evidentemente un narrador. Formas de volver a casa, de Alejandro Zambra, es una novela ejemplar de autoficción. Quizá también tiene que ver con el momento en que vivimos, los escritores ven demasiada TV y muchas series. Porque el cine y las series no tienen narrador, es la cámara. Y entonces tratan de imitar y pierden el sentido del narrador. Además porque es más fácil escribir sin narrador. Escribir aprendimos todos en la primaria y contar historias cualquiera lo puede hacer. Lo difícil es construir el narrador, ese es el verdadero arte literario. Hay novelas como El beso de la liebre, de Daniela Tarazona, que tiene un narrador excepcional y es una novela absolutamente desquiciada pero con una lógica interna bellísima.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID: 6 efectos de la catástrofe generacional en la educación en América Latina

En BBC Mundo te presentamos algunos de los efectos y soluciones de emergencia que se han implementado en varios países.
19 de septiembre, 2020
Comparte

Es tan alto el riesgo de contagio al reabrir las escuelas, que en muchos países de América Latina y otras partes del mundo, el sistema educativo tuvo que moverse de la noche a la mañana hacia las clases virtuales.

Pero en las zonas rurales más apartadas o los barrios vulnerables con poca conectividad, las clases online son prácticamente imposibles.

Es ahí, en medio de la emergencia, cuando los maestros reparten guías de trabajo puerta a puerta o dejan los deberes a través de una llamada telefónica.

Sin embargo, hay zonas donde la covid-19 se ha propagado con tanta fuerza que ni siquiera los profesores pueden acercarse a las casas. Y como muchas familias que viven en el campo no tienen teléfono, se ha perdido el contacto.

“Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir”, le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano de primaria en Loman, Chuquisaca, una zona agrícola y ganadera con mínimo acceso a internet.

Wilson León

Wilson León
“Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir”, le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano.

Una de las cosas que más le preocupa es la incertidumbre sobre el futuro de los estudiantes y la imposibilidad de llegar a ellos.

“Donde viven mis alumnos no hay señal de internet”, cuenta León, quien solía caminar durante horas para llevar material educativo casa por casa, algo que ya no puede hacer.

Primero porque en su distrito se han disparado los contagios. Y segundo, porque el gobierno de Bolivia anunció en agosto el cierre anticipado del año escolar, por la falta de condiciones para garantizar el acceso a la educación virtual.

Como resultado, los alumnos fueron promovidos automáticamente al curso siguiente, con un vacío de conocimiento que probablemente será difícil de recuperar.

En América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La conectividad debería ser un derecho humano“, argumenta Claudia Uribe, directora de Educación para América Latina de la organización, en diálogo con BBC Mundo.

Pero mientras eso no ocurra, la región está expuesta a “enfrentar una catástrofe generacional” en educación, advierte.

Niñas mexicana estudiando en casa

Getty Images
En América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes.

De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), calcula que cerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.

Y si no están conectados, la posibilidad de que las familias con hijos sigan las clases, es bastante baja.

Estos son seis efectos que ha provocado la pandemia a nivel educacional:

1. Interrupción del aprendizaje

El efecto más evidente del cierre de escuelas es la interrupción del aprendizaje. Aunque es un problema en todos los niveles educacionales, quienes más lo sufren son los pequeños que están iniciando el ciclo escolar y aquellos a punto de egresar.

Los más pequeños porque, si no adquieren las destrezas básicas como leer y escribir o sumar y restar, se enfrentan a un déficit esencial para avanzar hacia los cursos superiores.

Y los más grandes porque se hacen más difíciles sus perspectivas de ingreso a la educación superior o al mundo laboral.

2. Falta de alimentación

Gran parte de las escuelas públicas en Latinoamérica reparten alimentación gratuita a los niños que no tienen los recursos económicos para financiar el desayuno y el almuerzo.

3. Familias sin preparación para enseñar

Ya sea que los niños se conecten virtualmente o que reciban guías de trabajo en papel, muchos padres no están preparados para responder preguntas y para asistir todo el proceso de enseñanza.

Niño frente a computador en México

Getty Images
Las familias han tenido que adaptarse a las duras condiciones que imponen los confinamientos y en muchas ocasiones no tienen los conocimientos necesarios para apoyar a los estudiantes de primaria.

Durante la pandemia les ha caído esta gran responsabilidad que habitualmente se suma a las responsabilidades laborales.

4. Desigualdad en el acceso a las clases digitales

En muchas zonas de la región no hay señal de internet y la posibilidad de que algún día llegue es bastante remota.

Hay países en África donde empresas como Google han invertido en planes piloto como el envío de señal a través de globos aerostáticos, pero son iniciativas muy complejas de replicar a una escala más masiva, como le explica a BBC Mundo Valtencir Mendes, especialista en programas de educación e innovación de la Unesco.

“Es difícil implementar esas alternativas porque el costo es muy alto”, apunta.

Estudiantes en México

Getty Images
Cerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.

También hay casas donde sí tienen acceso a internet -a través de la compra de minutos de conexión- pero es un acceso limitado.

Hay padres que me dicen que tienen que elegir entre comprar minutos o comprar comida”, dice una profesora chilena que se enfrenta a este tipo de problemas trabajando en zonas vulnerables de Santiago.

Los expertos coinciden en que, si bien la brecha digital siempre ha existido, la pandemia ha puesto en evidencia las huellas que deja la desigualdad en el acceso tecnológico.

5. Aumento del abandono escolar

Aunque aún no hay cifras sobre el abandono escolar en Latinoamérica durante la pandemia, fuentes consultadas por BBC Mundo en escuelas y organizaciones que trabajan en barrios pobres o zonas alejadas, dicen que hay estudiantes que abandonaron las clases en los últimos meses a raíz de la pandemia.

Niña estudiando

Dalia Dávila
Aún no hay estadísticas regionales, pero los expertos estiman que durante la pandemia aumentará la tasa de abandono escolar.

“El mayor problema es que algunos de esos estudiantes no van a regresar”, dice Uribe, porque algunos se integran directamente al mercado laboral o las niñas se quedan en la casa ayudando a cuidar a los familiares que necesitan asistencia.

6. Violencia doméstica y embarazos prematuros

“Esta crisis ha afectado más a las niñas”, comenta Mendes, porque al permanecer en la casa quedan expuestas a situaciones de abusos o porque simplemente quedan relegadas a las labores del hogar.

La cara más dramática de esta situación es que han aumentado los embarazos prematuros y en algunos países, los matrimonios forzados.

“La mayoría de esas niñas no va a volver al sistema educativo”, agrega, y su vida cambiará para siempre.


Dado que el cierre de escuelas es una situación tan grave, han surgido algunas iniciativas de emergencia que tratan de mitigar en parte los efectos del cierre de las escuelas por parte de gobiernos, empresas o la propia comunidad.

1. Un modelo “modelo híbrido” durante la pandemia

En muchos países de la región, incluidos Brasil y México, los gobiernos centrales y locales han puesto en marcha programas de educación a través de la televisión y la radio, pensando precisamente en las familias sin acceso a internet.

Sin embargo, expertos como Mendes de la Unesco, aseguran que los estudios han demostrado que las clases por televisión son una buena opción si van acompañadas de material impreso, tutorías por teléfono, o algún tipo de seguimiento a los alumnos.

Si son clases por televisión sin ningún otro complemento, no generan buenos resultados.

“Los más efectivos son los modelos híbridos”, plantea Mendes, y cita como ejemplo el plan que se está implementando en Sao Paulo, Brasil, donde combinan clases por televisión, recursos online y contenidos en papel.

Materiales escolares en una mesa

Getty Images
Expertos en educación recomiendan la aplicación de modelos híbridos de educación para enfrentar la emergencia.

Las clases en Sao Paulo se interrumpieron a mediados de marzo con el cierre de 5.400 escuelas y en septiembre han comenzado a reabrir sus puertas solo algunos establecimientos.

“Creamos una aplicación para celulares, negociada con operadores telefónicos, para ofrecer internet gratuito a los estudiantes más pobres y transmitimos clases en dos canales de televisión”, le explica a BBC Mundo Rossieli Soares da Silva , secretario de Educación del estado de Sao Paulo.

Y en México, desde fines de agosto los estudiantes comenzaron a tener clases por televisión tras un acuerdo del gobierno con las televisoras para impartir contenidos a distancia, dado que solo el 56% de los hogares tiene acceso a internet, según cifras oficiales.

Las autoridades esperan producir 4.550 programas de televisión y 640 de radio en español y en lenguas indígenas.

Niña mexicana estudiando en su casa

Getty Images
A fines de agosto el gobierno mexicano decidió impartir clases a través de la televisión.

Sin embargo, sindicatos de maestros han expresado reparos ante la iniciativa, argumentando que el aprendizaje no funciona con la observación de contenidos informativos, sino a través de la interacción con los alumnos.

2. Participación de empresas

Las alianzas entre empresas y gobiernos u organismos internacionales son uno de los caminos más utilizados para aumentar la conectividad. Este año, con la urgencia impuesta por la pandemia, surgieron nuevos proyectos o se expandieron aquellos que ya existían.

Por ejemplo, en Argentina, la empresa Telefónica hizo un acuerdo con el gobierno para dar acceso gratuito a sitios educativos de internet durante la pandemia a familias que no pueden pagar el servicio.

Y en Perú, la misma empresa junto a Facebook, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), crearon “Internet para Todos”, una firma que ofrece servicios a los operadores móviles locales para llegar a zonas remotas.

A escala más pequeña, hay organizaciones que reparten chips, celulares, paquetes con gigas y minutos de conexión, computadores y cualquier herramienta que ayude a mejorar el acceso a internet.

Niñas estudiando

Getty Images
Las alianzas entre empresas y gobierno ha sido esencial para facilitar el acceso a internet en algunas zonas de la región.

Y en las actuales circunstancias, en aquellas zonas donde las familias no tienen ninguna posibilidad de conectarse, hay organizaciones que reparten tinta para las impresoras en colegios, con el fin de que los padres lleven los deberes en papel a la casa.

También hay iniciativas para entrenar a los maestros en habilidades digitales básicas. Es el caso de Unicef y la empresa Tigo-Millicom que han entrenado a cerca de 130.000 docentes en Bolivia y Paraguay.

O lo que está haciendo Technovation Chile, con apoyo de la empresa telefónica Wom y otros fondos internacionales, al distribuir contenidos digitales -que también se pueden descargar e imprimir en papel- en colegios que entregan canastas de alimentos a sus alumnos.

3. Héroes anónimos de las propias comunidades

Aunque existen iniciativas del sector público y privado, lo cierto es que Latinoamérica está lleno de lugares donde los niños quedaron completamente excluidos del sistema escolar.

Mientras sigue propagándose la covid-19, hay ocasiones en que la única alternativa es la ayuda de los vecinos.

Dalia Dávila

Dalia Dávila
La mexicana Dalia Dávila comparte internet desde su tortillería a los niños del barrio.

Vecinos que se consiguen fotocopiadoras para compartir las lecciones, que hacen turnos para compartir los computadores o que se prestan internet.

Incluso hay personas que ayudan a los estudiantes desde su lugar de trabajo.

Eso hace Dalia Dávila, una mexicana de Tlalpan, que comparte el internet de su negocio, “Tortillerías La Abuela”, con los niños del barrio y les facilita un computador portátil, un celular y un televisor.

Para que no estuvieran sentados en el suelo, Dávila convirtió la cajuela de una camioneta en un lugar de aprendizaje. Y lo llamó “El rinconcito de la esperanza”.

Dalia Dávila

Dalia Dávila
Dávila comenzó habilitando la cajuela de una camioneta para que los niños del sector pudieran continuar aprendiendo.

Tanto éxito tuvo su iniciativa, que llegaron personas a ofrecer ayuda económica a través de un “apadrinamiento” a los niños y maestros voluntarios que refuerzan los contenidos que se transmiten por televisión.

“Me conseguí otros lugares cercanos a la tortillería donde los niños siguen aprendiendo”, le dice a BBC Mundo. Ahora tengo entre 50 y 60 niños que vienen a buscar ayuda.

“Estoy muy feliz“, dice emocionada. “Quisiera que todos los niños pudieran estudiar”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=6hsbyQAQcWw

https://www.youtube.com/watch?v=j5UTs94JcUE&t=17s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.