Los hackers de hoy, cada vez más jóvenes
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Los hackers de hoy, cada vez más jóvenes

Desde los once años escriben códigos informáticos malignos para hackear sitios web y redes sociales.
Por Dave Lee
11 de febrero, 2013
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Hacktivistas de diferentes países protestaron por la detención del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y bloquearon varias páginas de bancos y otros sitios de internet. FOTO: AP

Hacktivistas de diferentes países protestaron por la detención del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y bloquearon varias páginas de bancos y otros sitios de internet. FOTO: AP

Niños de tan sólo 11 años están escribiendo códigos informáticos malignos para hackear cuentas en sitios de juegos y redes sociales, aseguran expertos.

Un informe de la compañía de antivirus AVG muestra evidencia detallada de los programas para “robar” monedas virtuales.

La empresa señaló que los niños deben ser educados acerca de los “errores y aciertos” de estos tipos de programación.

“Mientras las escuelas sigan educando para la programación a niños que aún no comprenden el impacto de lo que están haciendo, esto va a continuar en aumento”, explica Yuval Ben-Itzhak, jefe de tecnología de AVG.

Los investigadores encontraron que muchos de los softwares maliciosos (malware) que están atacando a los populares juegos comparten las mismas características.

La mayoría fueron escritos utilizando lenguajes de programación básicos, como Visual Basic y C#, y contienen errores de colegiales que los hackers profesionales no suelen permitirse. Exponer la fuente original del código es uno de ellos.

Robo de datos

El equipo examinó muy de cerca el caso particular de un malware que se hacía pasar por un programa de trucos para los jugadores de Runescape, que posee más de 200 millones de usuarios inscritos.

El programa, Runescape Gold Hack, prometía otorgar monedas virtuales gratis para usar en el juego, pero en realidad estaba siendo utilizado para robar datos de acceso a usuarios desprevenidos.

“Cuando los investigadores analizaron la fuente del código encontraron información interesante”, explicó Ben-Itzhak a la BBC.

“El malware estaba tratando de robar datos y enviarlos a una dirección de correo electrónico específica. El autor de la trampa incluyó su correo electónico exacto con su contraseña y otra información adicional. Los piratas informáticos experimentados jamás incluirían ese tipo de detalles en el malware”.

Según Ben-Itzhak, la dirección de correo electrónico pertenecía a un niño de 11 años que vive en Canadá.

Como el código fuente del software malicioso tenía suficiente información visible, los investigadores fueron capaces de averiguar incluso en qué ciudad vivía el niño y también que sus padres le habían comprado un nuevo iPhone recientemente.

Muchas escuelas de todo el mundo están actualizando sus programas educativos para enseñar a los niños a programar, en lugar de limitarse a utilizar computadoras.

En el Reino Unido, se han creado varios clubes -que se reúnen cuando termina el colegio- en donde los jóvenes aprenden a programar. Esas iniciativas han sido respaldadas por empresas como Google y Microsoft.

Los beneficios

Ben-Itzhak asegura que aunque el nivel de habilidad de los niños vaya en aumento, aún hace falta educarlos acerca de la mejor manera de utilizar estas nuevas habilidades.

“No podemos decir cuántos niños de todo el mundo están haciéndolo, pero creemos que hay más casos como este”.
“Usted enseña a sus hijos a que no puede tomar un juguete sin pagar, ¿verdad? Creo que en este caso hay que enseñarles lo mismo”.

Linda Sandvik es la cofundadora de Code Club, una iniciativa que enseña a programar a niños a partir de los 9 años.

En conversación con la BBC, Sandvik dijo que los beneficios de enseñarles este tipo de destrezas a los niños superan con creces a cualquiera de los riesgos que se describen en el informe de AVG.

“Enseñamos inglés, matemáticas y ciencias para todos los estudiantes, ya que son fundamentales para entender la sociedad”, dijo.

“Lo mismo puede decirse de la tecnología digital. Para alfabetizarnos no sólo importa aprender a leer, también hace falta escribir. En este caso pasa lo mismo. Ya no es suficiente a aprender a utilizar programas de computadoras”.

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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

Short presentational grey line

BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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