Gobierno no ha visitado la Comarca, de las más violentas
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Gobierno no ha visitado la Comarca, de las más violentas

En casi 100 días de gobierno han muerto al menos 153 personas de forma violenta; en ese tiempo, ningún secretario de Estado ni el Presidente han visitado la Laguna
Por Dulce Ramos
7 de marzo, 2013
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Los primeros muertos del sexenio de Enrique Peña Nieto fueron encontrados en la Comarca Lagunera. El nuevo Gobierno llevaba apenas 48 horas en funciones, cuando los muertos ya sumaban 12 en el vértice que conforman Durango y Coahuila en su frontera y cuya vida se concentra en los municipios de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. En casi 100 días del nuevo Gobierno, 153 personas han muerto de forma violenta, y aún así, no hay funcionarios federales de alto rango que hayan visitado la región.

La Zona Metropolitana de La Laguna fue en 2012 la segunda más violenta del país. En ese año, la tasa de homicidios dolosos fue de 63 por cada 100 mil habitantes; sólo superada por los 142 por cada 100 mil en Acapulco. El año cerró con 1087 muertes violentas y de 2010 a 2011, la tasa creció 100%. Nadie puede decir que la creciente violencia en La Laguna tomó por sorpresa a los nuevos responsables del gobierno federal.

Con las cifras anteriores y con un gobierno federal que no ha hecho presencia, representantes la sociedad civil, analistas y empresarios urgen a Enrique Peña Nieto a presentarse en la Comarca “lo antes posible”, aunque también hay voces que consideran que la presencia demMandatario pesa muy poco en la meta de cambiar a La Laguna.

Coordinar a dos estados, el reto para el gobierno federal

La presencia de Peña Nieto cuanto antes, ayudaría a articular la coordinación en esta zona metropolitana con una geografía particular, asegura el director del Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna, Marco Zamarripa.

Con más de una decena de municipios que se reparten por Coahuila y Durango, el problema principal es que una estrategia de combate a la delincuencia o a la reducción del delito debe pasar por negociaciones con dos gobernadores, dos mandos policiacos estatales, una fiscal en Durango, un procurador en Coahuila y eso, señala Zamarripa, dificulta mucho la articulación.

“Se ha visto a La Laguna a nivel nacional e internacional como una zona con muchos problemas. Estamos esperando que venga el Presidente para ver una coordinación además con la Secretaría de Gobernación y con los mandatarios de ambos estados. No se puede separar Coahuila de Durango. Se necesita una estrategia integral y eso lo hemos discutido mucho con las autoridades federales”, agrega el director, en referencia a reuniones con las autoridades de la administración de Felipe Calderón.

Desde el sector empresarial también se reclama la presencia del Presidente. Según el Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada (CLIP), hay sectores, como el de la construcción, que han tenido pérdidas de hasta 50% relacionar con la violencia.

Actualmente, sólo en Torreón hay unas mil 500 casas a medio construir que si los empresarios terminan, corren el riesgo de ser vandalizadas, pues por la pérdida de empleos –también ligada a la inseguridad—no hay compradores posibles.

Eduardo Castañeda, presidente del CLIP, remitió a principios del sexenio un oficio dirigido al Presidente de la República, al Procurador e incluso al presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, el panista y ex alcalde torreonense José Guillermo Anaya Llamas. En el documento, que hasta ahora no ha tenido respuesta, el empresario pedía atención a La Laguna ante la ola de violencia.

“No hemos tenido ninguna atención ni respuesta. Andan más apurados por hacer amarres políticos. Ya mandaron tropa (elementos de la Secretaría de la Defensa), a la Marina, helicópteros… pero aquí no ha cambiado nada”, dice con marcado acento norteño en una conversación telefónica.

“Es muy importante que venga Peña Nieto y que los organismos empresariales tengamos espacio con él. Siempre que viene el Secretario de Gobernación o el Presidente, los gobernadores nos bloquean mucho. No nos dan acceso a ellos y sólo escuchan la versión de las autoridades en turno. No oyen a los que verdaderamente estamos afectados”.

La tercera zona con más recursos para prevención

La administración de Peña Nieto asignó 707 millones de pesos para el programa de prevención del delito y recuperación de espacios públicos. Esa cantidad la convierte en la tercera zona que más fondos recibirá a nivel nacional.

“Eso es un hecho sin precedentes. En toda la administración de Calderón nos trajeron a la Policía Federal, entró el Ejército, pero en los contactos que hubo con los Secretarios de Gobernación nunca se llegó a nada en la reconstrucción social, la pacificación y el trabajo en las comunidades”, expresa el analista y encuestador lagunero Carlos Castañón Cuadros. No obstante, reconoce que es muy pronto para ver resultados y, mientras tanto, la violencia se mantiene. “En dos meses no se puede cantar victoria”.

Otros cambios que observa Castañón son el desmantelamiento del Centro de Reinserción Social de Gómez Palacio en diciembre del año pasado y la disolución de la Policía de ese mismo municipio a principios de este año. “Eso no ocurrió por una política estatal. Esas son decisiones drásticas que vienen del centro”.

Urge que Peña se presente aquí y de un mensaje de esperanza. Es factible. No basta con las muestras positivas que ha dado. Debe además crear un compromiso de reducir la violencia sustancialmente. No 10% o 15%, sino abatirla. Mandar una señal clara a los grupos criminales”.

“Es irrelevante que venga Peña. No confiamos”

En contraste con las voces de empresarios y otros líderes que reclaman a Peña Nieto de inmediato en La Laguna, hay iniciativas ciudadanas para las que una visita del presidente, o su ausencia, es irrelevante.

Miguel Ángel Valdés, miembro del movimiento Laguneros por la Paz, comenta que la presencia de fuerzas federales ha trastocado la vida de la región incluso en cuestiones tan simples como el tránsito vehicular entre Gómez Palacio y Torreón. Los retenes militares causan que un cruce de segundos tarde hasta una hora, dice.

Las agrupaciones ciudadanas cobijadas por Laguneros por la Paz son muestra de que, para mejorar la calidad de vida en la zona, la participación de las autoridades no es absolutamente necesaria. Colectivos como “Ruedas del desierto” se organizan para hacer recorridos nocturnos en bicicleta sin protección de las autoridades. Creen incluso, según Valdés, que llevar protección los haría llamativos para la delincuencia organizada.

Hay otros esfuerzos nacidos desde la sociedad civil en que la participación de las autoridades es mínima. ‘Moreleando’, iniciativa que toma su nombre de la Avenida Morelos –vía emblemática de Torreón e  histórico paseo comercial vuelto sombrío por la violencia– convoca mensualmente a que los laguneros recuperen sus camellones con palmeras gigantescas, la caminen, y presencien en sus banquetas representaciones artísticas. Las autoridades participan de forma marginal, comenta Valdés, con el cierre de la vía al tránsito vehicular.

“Si mandan más fuerzas estamos en peligro. Simplemente, no les confiamos. Dudamos que el Gobierno Federal pueda hacer algo por la ciudadanía”.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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