"Hay que darle de nuevo el poder a los maestros"
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"Hay que darle de nuevo el poder a los maestros"

El profesor Manuel Gordon presenta un paquete de 19 medidas para mejorar la educación en México.
Por Manuel Gordon
6 de marzo, 2013
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Por: Manuel Gordon

Estas son mis propuestas para mejorar la educación en México:

1.-Evaluar a los profesores (Los buenos se queda, los regulares se reeducan, los malos ¿para que los queremos?), ¿qué se debe evaluar?; conocimientos generales, ortografía, asistencia, puntualidad, presentación, ética. Además, por lo menos leer un libro al mes para que se vayan actualizando.

2.-Ajustar los salarios. Profesores bien preparados deben ser bien pagados. La labor docente debe ser una opción laboral atractiva para los mejores egresados de las universidades, los niños deben ser educados por los mejores. (OJO, no el más alto promedio, sino el más preparado y capaz)

3.-Reinsertar Ética, Civismo al plan de estudios, reforzar materias como Historia y Geografía, elevar el nivel de matemáticas y español.

4.-Darle de nuevo el poder a los maestros. Yo soy de una generación donde el maestro hasta aventaba el borrador para callar a algún compañero indisciplinado, y que yo sepa todos los de mi generación son personas de bien. La vida moderna definitivamente no da oportunidad a los padres a educar a los hijos, estos son encargados con la vecina, tía o abuela, cuya labor no es formarlos, por lo que la escuela cobra importancia en esta formación personal que a veces tendrá que involucrar castigos sin abusos.

5.-El director de cada plantel no debe ser por asignación sino por votación libre y secreta de los padres de familia, los candidatos serán los mismos maestros del plantel. El periodo para ser director debería estar limitado a no mayor al periodo de un presidente municipal, sin derecho a reelección para el periodo inmediato posterior. Cualquiera que asuma el cargo de director deberá previo a tomar su cargo asistir a cursos de administración que le permitan manejar los asuntos diarios de las escuelas.

6.-La tarea debe ser obligatoria y requisito de aprobación del curso, debe de ocupar no menos de 1 hora en la tarde y el contenido debe ser para repasar los conceptos vistos en clase e investigar temas que amplíen el conocimiento.

7.-La lectura debe fomentarse como un premio y no un castigo para los alumnos.

8.-La famosa cuota si bien no debe ser obligatoria sí es necesaria y debería ser deducible de impuestos como donativo, los recursos asignados a las escuelas no son suficientes para cubrir mantenimiento, mejoras y adecuaciones requeridas. Al mismo tiempo debe existir un comité escrutinador de las finanzas por plantel, integrado por padres de familia.

9.-Debe haber actividades extra-curriculares que fomenten habilidades artísticas, técnicas y deportivas. La escuela debería convertirse en el segundo hogar de los estudiantes.

10.-Los exámenes deben ser homogéneos, con un nivel mínimo para aprobar adecuado al contenido del curso, es inútil para fines pedagógicos permitir a un alumno aprobar un curso sin las bases sólidas para adquirir el conocimiento del curso que viene, NO A LA APROBACIÓN AUTOMATICA.

11.-Si bien internet es una fuente de información, hay que enseñar que no es la única referencia a consultar para una investigación o tarea.

12.-Cómputo e Inglés obligatorio para maestros y alumnos: la realidad que vivimos hoy es distinta a la de hace 20 años, integrada internacional y culturalmente, y los estudiantes mexicanos de escuelas públicas en definitiva no están preparados para esta integración mundial. Estudié en primaria publica en los años 80’s, tenía amigos en escuelas privadas y las diferencias en conocimiento eran mínimas, hoy tengo sobrinos en escuelas públicas y privadas y la diferencia de su desenvolvimiento en el mundo es abismal, si bien las escuelas privadas no son perfectas, hay aspectos en los que si aventajan a las escuelas públicas.

13.-Es obligación de cada profesor, autoridad y alumno garantizar las condiciones óptimas para el desarrollo integral de las personas, dentro y fuera del plantel escolar, ningún alumno estará por encima de otro, bajo ninguna circunstancia.

14.-Los padres de familia deberán firmar una carta indicando que recibieron y aceptaron el reglamento escolar. De igual forma es necesario especificarle a los padres que la función de las escuelas es educar, y si al final van a “hablar” con el director para que aprueben a sus hijos, o les perdonen una falta, o reporte, esa función no se cumple.

15.-Enseñar de manera práctica en las escuelas principios de convivencia como: tránsito y vialidad, vida en sociedad, tolerancia y respeto.

16.-Los cursos de “actualización” de los maestros no deben ser en el horario en que dan clases, la educación y actualización es una inversión que debe ser hecha por los maestros y no por los alumnos que pierden clases un viernes de cada mes. Dichos cursos de actualización deben ser revisados, y evaluar sus resultados. Las juntas de maestros tampoco deben ser en horario de clases.

17.-Una escuela debe ser administrada y evaluada con los mismos criterios que cualquier empresa, el producto terminado es decir los egresados deben ser de buena calidad para que continúen sin tropiezos su formación.

18.-Desafortunadamente no podemos llenar un país de puros profesionistas, necesitamos de fuerza laboral sin grado universitario, pero es necesario dignificar la vida del obrero, yo recuerdo mis viajes de la infancia en el metro de la ciudad de México en los años 80, pocas veces pude ver a alguien en verdadero estado de “facha”, hoy uso poco el metro, pero abundan personas que poco o nada les interesa su imagen, los hijos de estos obreros ¿con qué esperanza van a la escuela?, si muy probablemente les espera el destino de perpetuar la condición de obreros mal pagados en el sistema productivo. La clase obrera ha perdido poder adquisitivo, pero también dignidad.

19.-Orientación Vocacional, que no sea una simple oficina de “reportados”, que sea un sustento para ayudar a los estudiantes a tomar decisiones, que encuentren respuestas a sus preguntas intimas, y que evalúen en base al desempeño individual alternativas para su futuro.

Es un tema inagotable y multifactorial, no hay recetas de cocina que podamos copiarle a algún país, y tampoco se puede asignar solamente a la SEP o al SNTE responsabilidades al respecto, la responsabilidad es de todos, alumnos, padres de familia, maestros, autoridades, nación.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

laboratorio

Lilly
Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

hospital

Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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