La expropiación ¿arrebato de Cárdenas?
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La expropiación ¿arrebato de Cárdenas?

Los historiadores Lorenzo Meyer y Jonathan C. Brown analizan si la expropiación fue la culminación de un proceso de larga duración.
Por Carlos Silva Cázares / Wikiméxico
18 de marzo, 2013
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Existe cierto debate sobre si la expropiación cardenista fue una decisión que culminó un proceso de larga duración o fue un acontecimiento netamente coyuntural. Los historiadores Lorenzo Meyer y Jonathan C. Brown, navegan por la primera corriente.

La llamada “controversia” o “el problema” del petróleo en México se había iniciado durante la primea década del siglo XX, cuando Madero intentó regular la industria a través de la imposición de nuevas cargas fiscales a la producción de las compañías; posteriormente la cuestión se consolidó con la promulgación de la Constitución de 1917, cuyo artículo 27 devolvía a la Nación su derecho original a los recursos del subsuelo.

Luego, los Sonorenses enfrentaron de nuevo la resistencia de las compañías, pero se logró un modus vivendi, el acuerdo Calles-Morrow, que permitió a los petroleros seguir operando sin muchas preocupaciones sobre sus derechos de propiedad. Las políticas nacionalistas de Cárdenas, situadas un poco –sólo un poco– más a la izquierda del centro, habrían dado fin a este acuerdo.

Por su parte, otro historiador, Alan Knight, si bien reconoce estos antecedentes, señala que la decisión de expropiar no fue el resultado de años, ni siquiera de meses, de controversia petrolera; no fue tampoco un plan armado desde antes por el gobierno (un compló, como dirían algunos y que, aunque parezca extraño, es una palabra que aparece en el diccionario). Nada de eso. Cárdenas expropió bajo condiciones políticas, económicas y sociales concretas, muy distintas a las que predominaron  en la década de los veinte.

Para cuando los años treinta se acercaban a su fin, la industria petrolera se encontraba a la baja y padecía los embates de las huelgas; la economía general sufría una depresión; los empresarios comenzaban a quejarse de los cortes en el suministro de combustible por causa de los paros. El presidente no permitiría que una crisis de energía detuviera las actividades económicas, pues necesitaba ingresos para financiar sus programas sociales. En pocas palabras, lo que quería era orden. Y ese orden se encauzaría a través de una meta conjunta, un objetivo común.

De esta manera, y como afirma Philip, Cárdenas quiso  usar el espíritu de unidad nacional provocado por la expropiación para finalizar, más que prolongar, su programa de movilización; fue un medio de escape del conflicto inminente entre la fuerza irresistible de su seguidores radicales y el objeto cada vez más inamovible de la alarma reinante entre la clase media y la burguesía.

Es cierto, la expropiación atrajo un amplio apoyo reflejado en una exhibición sin igual de patriotismo mexicano, grandes y pequeñas manifestaciones de solidaridad con el presidente y en contra del “imperialismo” representado por las compañías petroleras.

Y de acuerdo con Knight, muchas de estas manifestaciones fueron espontáneas, pero también fueron numerosas las cuidadosamente planeadas y controladas por el gobierno, que reveló así una renovada capacidad no solo para aprovechar el apoyo popular sino también para manipular las organizaciones de masas, capacidad que fue sin duda una de las principales herencias de la Revolución.

De esta manera, el general Cárdenas planeó su batalla considerando varios frentes distintos: en el primero se encontraban la integridad del Estado, sus leyes y la figura presidencial. Ahí no cabía la posibilidad para la retirada. Las compañías petroleras, confiadas en su arsenal diplomático y sintiéndose imprescindibles, realmente calcularon mal sus fuerzas y al final quedaron solas y sin refuerzos.

En un segundo frente, el general debía de tratar de controlar al movimiento obrero y otros sectores radicales de izquierda, fuerzas crecidas bajo su amparo y que ahora representaban un peligro si no se les ponía un límite. Por último, debía enfrentar de alguna manera a los críticos, conservadores y sectores de derecha que no estaban nada conformes con las políticas de su gobierno.

Para salir avante, Cárdenas convirtió hábilmente la expropiación en un vals que puso a bailar al unísono a izquierda y derecha; no más lucha de clases, no más huelgas; no más demandas sindicales; la solidaridad nacional debía imperar. La expropiación resultó el catalizador de este giro político que sin duda puso a los conservadores anticardenistas en el pódium de los ganadores.

Ese fue el fin de la decisión del presidente, decoroso y sin derramamientos de sangre, un fin que abrió el paso a una nueva etapa de la historia de México, la del resurgimiento político del centro y la derecha.

¿Y el petróleo? El petróleo se convirtió a partir de 1938 en el símbolo nacional por excelencia; tanto así que petróleo y nación se convirtieron en una misma cosa para los mexicanos. Sin importar todos los problemas que aquejaron –y que aquejan – a Pemex, siempre habrá un motivo para celebrar el 18 de marzo.

Lee la nota original en Wikiméxico

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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