Las salidas de protocolo del papa Francisco
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Las salidas de protocolo del papa Francisco

¿Revolucionario o poco protocolar? Lo que ha quedado claro en dos días es el distanciamiento que el papa Francisco ha marcado respecto del tono formal y a ratos académico de su antecesor, Benedicto XVI
17 de marzo, 2013
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El Papa Francisco

El Papa Francisco

Mientras los fieles veían el humo blanco salir de la chimenea de la Capilla Sixtina, el maestro de ceremonias le ofrecía al nuevo Papa la tradicional capa roja ribeteada con armiño, la cual usaba feliz su predecesor, Benedicto XVI, para las ocasiones ceremoniales.

“No gracias, monseñor”, cuentan que dijo. “Se acabaron los tiempos del carnaval”.

Una frase concluyente y decidora del nuevo estilo papal.

En las primeras 48 horas de pontificado, Francisco le ha dado al mundo una señal bastante clara de cómo será tener, por primera vez en la historia, a un jesuita liderando los 1.200 millones de católicos en el mundo.

“La palabra más repetida en las ruedas de prensa del Vaticano es ‘sencillez, sencillez, sencillez’. Ese es el carácter oficial con que El Vaticano está presentando al nuevo Papa”, explica desde Roma Pablo Esparza, enviado especial de BBC Mundo al Vaticano.

El Papa incógnito

Una hora después de su elección el miércoles, el nuevo Papa se escabulló del Vaticano en un auto camuflado. Quería rezar y agradecer en la misma basílica romana donde el fundador de su orden, Ignacio de Loyola, alguna vez rezó.

Tras la visita le pidió al chofer del auto que hiciera una parada en el hotel clerical del centro de Roma donde se había quedado antes del cónclave. Quería pagar la cuenta y recoger su equipaje.

Al día siguiente, Francisco una vez más abandonaba el Vaticano de incógnito para visitar a un amigo enfermo en el hospital.

Otro de los momentos clave ocurrió cuando el Sumo Pontífice abrió los sellos del departamento papal, en el Palacio Apostólico, para tomar posesión de su nuevo hogar. Mientras funcionarios del Vaticano se inclinaban en una reverencia y el arzobispo George Gaenswein, secretario del retirado papa Benedicto XVI y amo de la casa papal, buscaba el interruptor de la luz, Francisco permanecía inmóvil en la oscuridad, observando la escena.

“Aquí caben 300 personas. No necesito todo este espacio”, se dice que dijo.

¿Estilo latino?

¿Revolucionario o poco protocolar? Lo que ha quedado claro en dos días es el distanciamiento que el papa Francisco ha marcado respecto del tono formal y a ratos académico de su antecesor, Benedicto XVI.

Por el contrario, Francisco ha llegado desde “el fin del mundo”, como él mismo aseguró, marcando un estilo más austero y cercano a la forma de vida de la gente común, tal como lo hacía cuando era obispo de Buenos Aires, viajando en transporte público, por ejemplo.

Según cuenta Pablo Esparza, en su primer traslado oficial como Papa -desde la Capilla Sixtina hasta la Domus Santa Marta- prefirió viajar con los cardenales en el microbús a utilizar su auto y chofer oficiales.

Otra característica en la que se diferencia de su antecesor es su capacidad discursiva.

En su primera homilía -y desde entonces en otras ocasiones, como en el encuentro que mantuvo con la prensa este sábado-, Francisco se dirigió a su audiencia sin la ayuda de ningún papel.

“Improvisó. Habló a corazón abierto”, le dijo a BBC Mundo el vocero vaticano José María Gil Tamayo tras la primera misa.

Como, cuando en medio de su encuentro con la prensa, contó que el nombre Francisco se le ocurrió luego de que el cardenal brasileño Cláudio Hummes le diera un golpecito en la cabeza y le pidiera que no se olvidara a los pobres.

Dando datos desconocidos -y sabrosos- de su elección el Papa demostró ante más de 600 periodistas que no es un novato en manejo comunicacional.

Incluso al final de su primera reunión con la prensa, Francisco se despidió de los periodistas en su lengua materna: el español. “Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia Católica y otros no son creyentes, pero respetando las conciencias de cada uno, les doy mi bendición (…) ¡Qué Dios los bendiga!”, les dijo.

Pareciera que con estos actos -la mayoría de ellos dados a conocer por el departamento de Comunicaciones de El Vaticano- el nuevo Papa quiere perfilarse como un hombre ligero, amigo de los pobres. Tal como otro famoso hombre de la Iglesia, a quien le pidió prestado el nombre: Francisco de Asís.

De hecho, les pidió a sus compañeros obispos de Argentina no gastar dinero viajando a Roma para la ceremonia de entronización, sino utilizarlo en acciones sociales.

 

 

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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