Por qué la soledad nos enferma
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Por qué la soledad nos enferma

Algunos estudios sugieren que la soledad puede causar enfermedades con consecuencias fatales
3 de marzo, 2013
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Soledad-BBCLos médicos saben desde hace tiempo que la soledad no es buena para la salud mental, ya que tiene asociadas patologías como la depresión, el estrés, la ansiedad y la falta de autoestima.

Pero cada vez hay mas evidencias de que el aislamiento social está también conectado con otros problemas físicos.

Algunos estudios sugieren que la soledad puede causar enfermedades con consecuencias fatales.

En 2006, una investigación realizada con 2.800 mujeres que padecían cáncer de mama sugirió que aquellas pacientes que veían poco a familiares y amigos tenían hasta cinco veces más posibilidades de morir que aquellas con una vida social mas activa.

Es por eso que los científicos están intentando averiguar qué efectos tiene la soledad sobre el cuerpo.

Psicólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad Estatal de Ohio han demostrado que las personas que están socialmente aisladas desarrollan cambios en sus sistemas inmunológicos, que provocan una condición conocida como inflamación crónica.

Las inflamaciones temporales son necesarias para la cura de cortes o infecciones, pero si la inflación persiste en el tiempo puede llevar a padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Los investigadores de la Universidad de Chicago descubrieron que las personas solitarias encuentran más estresantes las actividades diarias que aquellas con una vida social más activa.

Los científicos creen que el cortisol, la hormona que el cuerpo libera como respuesta al estrés, causa inflamaciones y otras enfermedades.

Situaciones estresantes

El último estudio de la Universidad Estatal de Ohio se fijó en los niveles de inflamación en respuesta al estrés en personas solitarias.

La doctora Lisa Jeremka comparó a mujeres que han sobrevivido a un cáncer de mama con voluntarias sanas.

Las sometió a una conocida prueba llamada Test de Estrés Social de Trier, en la que, sin previo aviso, las participantes debían dar una charla frente a un panel explicando por qué eran las mejores candidatas para un puesto de trabajo.

Después se les pidió que hicieran una operación de aritmética frente al panel.

Los exámenes realizados tras este test mostraron que en ambos grupos, las personas solitarias eran las que presentaban un mayor nivel de inflamación.

“Si se está solo se pude tener un nivel de inflamación mayor sin importar si se padece una enfermedad crónica”, señala la doctora Jeremka.

“Durante mucho tiempo a los médicos les costó reconocer la importancia de la soledad en la salud. Ahora sabemos que es necesario analizar y entender los contextos sociales de los pacientes”.

El número de personas que viven solas está creciendo en todo el mundo. Muchos son ancianos, que se han quedado solos después de la muerte de sus parejas o cuando sus familias se han mudado.

Por ejemplo, en Reino Unido, la mitad de los mayores de 75 años viven solos y uno de cada diez padece de soledad aguda.

“Estar solo significa no sentirse conectado o cuidado, no tiene que ver con estar físicamente solo”, señala doctora Lisa Jeremka.

“Necesitamos encontrar la manera de ayudar a la gente solitaria. Lamentablemente, no podemos decirle a todo el mundo que salga y encuentre a alguien que le quiera. Necesitamos crear redes de apoyo”, concluye la experta.

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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