"Hay que evitar la influencia de terceros en la educación de los hijos"
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"Hay que evitar la influencia de terceros en la educación de los hijos"

La doctora Yolanda Salas considera que el primer paso para hacer una propuesta de educación de calidad en México, es elaborar en primer lugar un diagnóstico a partir del análisis de los factores que obstaculizan la educación en México. Asimismo, en su artículo propone evitar la influencia de terceras personas y estar atentos a los alumnos, a sus necesidades y a lo que pasa alrededor de ellos.
Por Dra. Yolanda Herandez Salas
26 de marzo, 2013
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Por: Dra. Yolanda Herandez Salas

El primer paso para hacer una propuesta de educación de calidad en México, es elaborar un diagnóstico a partir del análisis de los factores que obstaculizan la educación en México.

Los grados de violencia en los jóvenes que van desde la ira, el enojo, la agresión verbal, el abuso, el maltrato, el rechazo, ¿de dónde proceden? ¿qué opinan los especialistas? Las respuestas coinciden en la escasa atención que las autoridades y la familia están prestando a los  problemas de los niños y  jóvenes,  y que se originan en la vida diaria donde están expuestos a todo tipo  de influencias y situaciones; el problema en los últimos años se ha vuelto preocupante y lleva necesariamente a  esta  pregunta:

¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO?

En realidad, en nuestra época existen muchas distracciones e influencias nocivas donde intervienen muchos factores, cuando los directamente responsables en la formación de los hijos somos  los padres por nuestra cercanía con ellos, pero muchas veces los padres están muy ocupados para atender a los hijos, o atraviesan por problemas como:

LA DESINTEGRACIÓN FAMILIAR, que está relacionada con matrimonios que se realizan a temprana edad, o que no cuentan con educación familiar, o  por problemas de alcoholismo,  drogadicción, o infidelidad, que destruyen la vida familiar.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR,  ésta  se define como “el acto de poder u omisión recurrente, intencional y cíclico dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier miembro de la familia dentro o fuera del domicilio familiar.

VIOLENCIA SOCIAL. La sociedad, actualmente enfrenta actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones; secuestros, asesinatos,  robos, asaltos; las emociones son marcadas muchas veces de por vida, los niños y jóvenes angustiados no rinden en sus aprendizajes como lo harían en una sociedad sana, más bien aprenden y tienden a reproducir conductas violentas.

¿Las raíces de los problemas se generan solamente  en la familia y en la sociedad?, en otros casos, los padres sin darse cuenta están permitiendo la influencia de terceros en la educación de los hijos.

¿Quiénes son los terceros?

LOS FAMILIARES. Si quedan al cuidado de familiares,  los niños  o adolescentes son sumamente consentidos porque se les tolera todo o casi todo, sin imaginar el daño que reciben y que se va a manifestar a futuro.

LA ESCUELA, ¡sí, la escuela! Se puede convertir en un “tercero”, ¿pero qué puede suceder en la escuela? En muchos casos es  el lugar donde se genera  violencia, o  bullying (intimidación) a través de actitudes que tienen que ver con el currículum oculto de  directivos,  profesores o alumnos,  que proyectan su propia problemática existencial, a esto añadimos la influencia de compañeros de estudio que van imponiendo ciertas ideas que será difícil desarraigar porque los jóvenes atraviesan una etapa donde son muy vulnerables a influencias externas.

EL MEDIO QUE LES RODEA ADEMÁS DEL HOGAR Y DE LA ESCUELA. ¿Qué medio o medios? Los medios electrónicos,  la mayoría de las veces están cargados de violencia de homicidios, de robo, y pornografía. Podemos incluir además del cine y la  televisión,  libros, revistas, internet,  impresos etc., los jóvenes son arrastrados a excesos promovidos por gente sin escrúpulos.

PERSONAS AJENAS AL HOGAR. Puede resultar cómodo recoger opiniones para tomar decisiones en la educación de los hijos, ¿pero están capacitados profesionalmente? ¿han superado su propia problemática existencial para poder participar con los padres?  Ya hablamos de la violencia y de otras cosas, habría que añadir que si no se ha tenido la experiencia de ser padre o madre no se tiene la experiencia para aconsejar a los hijos, mucho menos a los ajenos, o a las familias.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Evitar  la influencia de terceras personas y estar atentos a nuestros hijos, a sus necesidades  y a  lo que pasa alrededor de ellos.

Como podemos advertir, son muchos los factores que sería necesario analizar para proponer soluciones reales antes de presentar una propuesta para la educación de calidad en México, no se trata de proponer por proponer.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

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