Nicolás Maduro, el presidente de una nación dividida
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Nicolás Maduro, el presidente de una nación dividida

Derrotó por escaso margen a Henrique Capriles Radonski, con 50.6% de los votos contra los 49.07% del dirigente opositor.
15 de abril, 2013
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Foto: AP

Foto: AP

Casi siempre sonriente tras su poblado bigote negro, en las distancias cortas el principal rasgo de Nicolás Maduro es la calma.

Puede que en ello tenga mucho que ver sus creencias hinduistas. Si Hugo Chávez era un carismático torbellino, Maduro aparece como precisamente lo contrario: un hombre pausado.

Este 14 de abril, Maduro consiguió lo que Chávez pidió casi como una orden: que los venezolanos lo eligieran, aunque por estrecho margen, como su sucesor en la presidencia de Venezuela.

“No soy Chávez, pero soy su hijo”, había dicho antes Maduro, que ha reiterado una y otra vez -con metáforas, con imágenes, en sus discursos y hasta con su vestimenta- que él representa el legado del fallecido mandatario.

En una declaración que ha generado todo tipo de opiniones, Maduro incluso dijo que Chávez se le apareció en forma de pajarito y lo bendijo.

Y el domingo 14 de abril, el candidato del oficialismo, de 50 años, derrotó por escaso margen a Henrique Capriles Radonski, obteniendo el 50.6% de los votos contra 49.07% del dirigente opositor.

Compañero canciller

Amigo leal de Chávez desde sus tiempos de prisión por el intento de golpe de Estado de 1992, Maduro es considerado el político que más cerca estuvo del mandatario a lo largo de su convalecencia por el cáncer que le fue detectado en mayo de 2011 y que el 5 de marzo terminó con su vida.

Tiene fama de amable en los círculos diplomáticos latinoamericanos, pero eso no ha impedido que su verbo contra Estados Unidos sea fogoso, para algunos, una repetición mal hecha del original estilo de Chávez.

Como jefe de la diplomacia venezolana, Maduro siguió la línea chavista de buscar abiertamente la “construcción de un mundo multipolar libre de la hegemonía del ‘imperialismo norteamericano'”, como la describió en declaraciones a BBC Mundo el internacionalista Carlos Luna.

Se lo consideró una pieza clave para impulsar la política exterior de su país más allá de las fronteras latinoamericanas para acercarse casi a cualquier gobierno que rivalizara con Estados Unidos por una cosa u otra.

Y tanto éxito tuvo en esa empresa, que Venezuela cuenta ahora entre sus aliados con Bielorrusia, China, Irán y Rusia, por no hablar de Libia, cuando estaba bajo el poder de Muamar Gadafi, o la Siria de Bashar al Asad.

De autobusero a presidente

Socialista y sindicalista de toda la vida, Maduro formó parte de la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución Bolivariana impulsada por Chávez. Posteriormente ganó un escaño como diputado y llegó a ser presidente de la Asamblea Nacional hasta 2005.

En 2006 atendió la llamada de Chávez para hacerse cargo de la jefatura de la diplomacia, nombramiento que fue muy criticado por sus detractores ya que el nuevo presidente carece de formación universitaria: se trata de un autobusero que no pasó del bachillerato.

Como si de hecho disfrutara con esa cierta mofa que despierta entre círculos opositores, su pasado como conductor de la flota de autobuses de la empresa del Metro de Caracas, lo llevó a manejar el camión sobre el que Chávez hacía campaña para las elecciones de octubre de 2012.

Pero esa circunstancia fue casi siempre aprovechada por Chávez para mostrarlo como un ejemplo de gente de pueblo que ejerce el poder directamente y no a través de representantes provenientes de clases acomodadas.

“Mira donde va Nicolás, de autobusero (a vicepresidente). Nicolás era conductor de autobús en el Metro y cómo se burla de él la burguesía por eso”, decía Chávez poco después de ganar esas elecciones.

“Tremendo canciller”, exclamó en el acto solemne con motivo del 201 aniversario de la independencia.

Sin embargo, Maduro también ha tenido momentos “poco diplomáticos” en los que pareció perder su compostura tranquila, como cuando llamó “funcionarillo” al subsecretario de Estado de EE.UU. John Negroponte.

Y aunque en política interna también es tenido por uno de los menos radicales del chavismo, Maduro llegó a llamar “mariconsón y fascista” al candidato Henrique Capriles.

Posteriormente, Maduro se disculpó por el cubanismo alegando que “tenía otra connotación” y que no se “metería con la condición sexual de Capriles ni la de nadie”.

VENEZUELA-ELEC“Persona non grata”

La última vez que Maduro había copado titulares en la prensa latinoamericana, antes de haber sido nombrado vicepresidente, fue por su intervención en la crisis política de Paraguay que terminó con la destitución del entonces presidente, Fernando Lugo.

Maduro fue parte de la comitiva de cancilleres organizada por diferentes gobiernos de la región justo después de enterarse que Lugo estaba a punto de ser destituido.
El entonces canciller venezolano terminó siendo acusado por la nueva institucionalidad paraguaya de arengar a los militares para sublevarse y defender al obispo.

Poco después fue declarado persona non grata por “las graves evidencias de intervención por parte de funcionarios de la República Bolivariana de Venezuela en asuntos internos de la República del Paraguay”.

En aquella época, Chávez aprovecharía para volver a expresar su más firme apoyo a su número dos en el gobierno al decir, entre bromas y verdades, que lo envidiaba por haber recibido tal distinción de parte de quienes acusó de golpistas por haber sacado del poder a Lugo.

El amigo

Esta cercanía personal entre Chávez y Maduro fue de larga data, desde que el fallecido mandatario cumplió condena en la cárcel de Yare por el intento de golpe de Estado de 1992.

Por entonces, Maduro se convirtió en un activista a favor de la liberación de Chávez. En esa época fue que conoció a la que es hoy su compañera, la abogada Cilia Flores, que ejercía la defensa de Chávez y actualmente es la Procuradora General de Venezuela.

Así, en las imágenes de Chávez en Cuba durante su tratamiento contra el cáncer, sus acompañantes más recurrentes eran sus hijas y Nicolás Maduro.

De hecho, se considera que Maduro fue uno de los pocos confidentes de Chávez que tuvieron acceso a los detalles del diagnóstico, que se mantuvo como secreto de estado bajo siete llaves.

Por entonces era sólo ministro de Relaciones Exteriores. Pero el gran cambio vino tras las elecciones de octubre de 2012, desde cuando fue nombrado vicepresidente.
Desde entonces muchos interpretaron la decisión como un guiño de Chávez a un potencial sucesor. Dos meses después y ante la reaparición del cáncer, Chávez explicitaba el guiño:

“Mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total es que en ese escenario que obligaría a convocar (…) a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como predsidente de la república bolivariana de Venezuela”.

Maduro contaba no sólo con su confianza, sino que era el hombre elegido por Chávez para continuar con el chavismo.

“Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo, al frente de la Presidencia de la República dirigiendo, junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria”, sentenciaba un siempre carismático Hugo Chávez.

Serían las últimas palabras que Chávez pronunciaría en público.

El 14 de abril Nicolás Maduro se convirtió en presidente para el periodo entre 2013 y 2019, en una reñida elección en la que derrotó al candidato opositor Henrique Capriles por menos de 2% de los votos, según indicó el Consejo Nacional Electoral en su primer comunicado oficial de resultados.

Y Maduro quedó así como el hombre que continuará el chavismo después de Chávez.

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Cómo opera la mafia albanesa en América Latina y hasta dónde llegan sus nexos

Desde hace dos décadas, miembros de los clanes de las organizaciones delictivas albanesas han hecho jugosos negocios con los cárteles de América Latina.
15 de noviembre, 2022
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Fue el 9 de junio pasado cuando un cargamento etiquetado como “espárragos finos” salió en un tráiler de 18 toneladas de la ciudad de Trujillo, en el noroeste de Perú.

Se dirigía al puerto comercial de Callao, el más importante del país ubicado en Lima. Allí esperaba el cargamento de vegetales un buque que tenía como destino final el puerto de Rotterdam, en Países Bajos.

Pero el cargamento no estuvo ni cerca de salir del país sudamericano.

Los agentes de la Dirección Antidrogas (Dirandro) de la Policía Nacional de Perú lograron detectar que los espárragos estaban contaminados con una substancia que resultó ser cocaína líquida.

“La droga en el Huallaga (norte de Perú) posiblemente pueda estar costando US$500 o US$700, para que ya en Lima tenga un valor de US$1.300 y llegando a un puerto en Europa a un precio de US$40.000 por kilo“, explica el director de la Dirandro, Deny Rodríguez.

Detectaron dos toneladas de droga, un golpe estimado de US$77 millones. Rodríguez dice que en la pirámide de esta operación de tráfico de cocaína estaban dos ciudadanos albaneses: Malo Franc, alias “Pelao”, y Meta Gentjan, “Barbas”.

Meta Gentjan y Malo Franc

Dirandro
Meta Gentjan y Malo Franc fueron seguidos por las autoridades durante su estancia en Perú.

Ambos ingresaron a Perú legalmente, como turistas a través de la frontera con Ecuador, pero la Dirandro los estuvo vigilando durante su permanencia en el país.

“Estos sujetos albaneses son los que se encargandel tema financiero y logístico para generar operaciones de tráfico ilícito de drogas en territorio peruano”, afirma Rodríguez.

Aunque no es numerosa, la presencia de hombres originarios de Albania en países donde operan carteles de producción y tráfico de drogas en América Latina no es nueva.

Desde la década de 2000, miembros de clanes familiares de la llamada “mafia albanesa” han viajado a la región latinoamericana para extender sus negocios en Europa.

“Los clanes criminales albaneses están en América Latina por una razón: para comprar cocaína a bajo precio”, señala Alessandro Ford, un investigador de InsightCrime.

Empaques de espárragos con droga

Getty Images
Los “espárragos finos” enlatados en Perú tenían cocaína líquida que luego sería comercializada en Europa.

Los albaneses han establecido contactos con carteles y grupos del narcotráfico en países como Colombia, Ecuador, México y Perú al menos desde hace dos décadas.

Sin la necesidad de contar con un comando de muchos hombres y armas de alto calibre, como los carteles latinoamericanos, han hecho jugosos negocios con los carteles de esos países.

“Su función es ser conectores del negocio, cerrar tratos, cuestiones logísticas. Pero nunca se verá un convoy armado de la mafia albanesa, salvo guardias que ofrezcan protección”, explica Víctor Sánchez, un investigador mexicano que estudia el crimen organizado.

Su poder radica en el control compartido con otras mafias, como la italiana, de puertos en Europa por los que ingresan drogas y productos ilegales.

¿Por qué albaneses?

Albania ha sido históricamente un corredor en el tránsito comercial entre Asia y Europa en la península de los Balcanes.

“Una vez que el comunismo colapsó, Albania, junto con la antigua Unión Soviética, experimentó una revitalización dramática del crimen organizado”, explica Ford.

Desde el tráfico ilegal de heroína y armas hasta cigarrillos y personas, “los clanes criminales albaneses lo pasaban todo de contrabando”, señala el investigador.

Un mapa con la ubicación de Albania

Getty Images

A inicios de la década de 2000, los albaneses empezaron a asociarse con la mafia italiana. En especial, se vincularon con clanes de la ‘Ndrangheta, una poderosa organización criminal del sur de Italia.

“Sin embargo, los albaneses pronto enviaron sus propios emisarios a América Latina para negociar la compra al por mayor de cocaína barata. Estas personas se establecieron predominantemente en dos ciudades portuarias del Pacífico: Guayaquil, en Ecuador y, en menor medida, El Callao, en Perú”, explica Ford.

A partir de entonces construyeron contactos con otros países donde se producen de drogas, como Bolivia, Colombia y México.

Kompania Bello

La mafia albanesa no es solo un grupo, sino que hay varios clanes por Europa, dicen los expertos.

La organización más prominente, que aglutina a varios clanes, es la autodenominada Kompania Bello. Ha sido una de las más grandes y extendidas por países como Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Francia, España, Portugal, Italia y Alemania.

“Funciona como una especie de diáspora, un poco como durante muchos años funcionaron mafias italianas como la Cosa Nostra, la Camorra y La ‘Ndrangheta”, explica Sánchez.

“La mafia albanesa lo que ha hecho es precisamente empezar a colonizar otros países con mayores ingresos. Y entonces los inmigrantes albaneses se reúnen como especie de familia y empiezan a controlar mercados ilegales”.

Una agente en el puerto de Rotterdam

Getty Images
Las operaciones de Kompania Bello han sido combatidas durante mucho tiempo en puertos como el de Rotterdam.

Kompania Bello afianzó su poder a lo largo de los últimos viente años. Sin embargo, la Interpol anunció en 2020 una gran operación en 10 países europeos que llevó a la captura de 20 destacados miembros. Un duro golpe para los clanes familiares.

Según la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol), la mafia albanesa ha optado por cubrir toda la cadena de venta de drogas: “desde organizar grandes envíos directamente desde Sudamérica hasta la distribución en toda Europa”.

Para lograrlo, los clanes han logrado controlar el tráfico ilegal en los puertos de Rotterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica), desde donde distribuyen drogas y hacen comercio ilegal.

Una rueda de prensa de Interpol

Getty Images
Europol anunció en 2020 un gran golpe a Kompania Bello que la dejó a la organización sin varios de sus líderes.

La Europol informó que Kompania Bello ha lavado dinero a través de “un sistema alternativo clandestino de remesas de origen chino, conocido como el sistemafei ch’ien“.

“Al igual que el sistema de transferencia hawala, las personas que usan el fei ch’ien depositan una suma en una ‘agencia’ de la red en un país. Otro operador retira la cantidad equivalente en otro lugar del mundo y se la pasa al destinatario previsto”.

Así, “sin dejar rastro de evidencia reveladora para los investigadores”, han blanqueado millones de euros a lo largo de los años

Su influencia en América Latina

La noticia más reciente que ha generado la mafia albanesa en América Latina es su asociación con un ala del poderoso Cartel de Sinaloa mexicano dirigida por Ismael “El Mayo” Zambada, el gran socio de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Diversos reportes en la prensa, que citan información del Gabinete de Seguridad del gobierno de México, indican que “El Mayo” Zambada estableció una asociación con fines de lavado de dinero con miembros del clan de los hermanos Hysa.

Con su ayuda, crearon empresas fachada -casinos, restaurantes y una empresa de exportación- en los estados de Baja California, Quintana Roo y Sonora, según los documentos de inteligencia.

Ismael Zambada

BBC
“El Mayo” lleva más de 40 años en el narcotráfico y es uno de los grandes líderes del Cartel de Sinaloa.

Para Víctor Sánchez, quien se especializa en las operaciones de grupos criminales en México, esa asociación es lógica pues los albaneses “son mejores para el lavado de dinero que los mexicanos”.

“Para tener una buena relación con las organizaciones mexicanas, pueden ayudarlos con el lavado de dinero. Pero seguramente lo que generó el contacto fue la venta de droga”, considera Sánchez.

Para albaneses como los hermanos Luftar, Arben, Fatos y Ramiz Hysa, cuya presencia se detectó en México, los países de la región latinoamericana ofrecen condiciones favorables para sus negocios.

Alessandro Ford dice que la región es “muy atractiva” incluso para aquellos que no solo son emisarios, sino que se establecen por largos periodos o permanentemente.

“Muchos de los que migran ya tienen antecedentes penales en Europa, mientras que algunos son prófugos activos. Cruzar el Atlántico significa el anonimato, significa una segunda oportunidad. Pueden forjar nuevas identidades, vivir en comunidades cerradas ricas y explotar la capacidad más débil de aplicación de la ley para traficar cocaína”, explica el investigador.

Dritan Rexhepi

Europol
Dritan Rexhepi, llamado el “rey de la cocaína”, ha sido uno de los más prominentes albaneses en América Latina.

Es el caso de Dritan Rexhepi, un narcotraficante que emigró a Ecuador a inicios de la década pasada y estableció un esquema de envío de drogas para Komania Bello. Llegó a ser llamado el “rey de la cocaína”. Escapó de Europa, donde era buscado por la justicia de Italia y Albania, y adoptó varias identidades como Edmir Kraja y Mutaraj Lulezim, entre otras.

En 2014 fue detenido y luego sentenciado a 13 años de prisión. Europol lo identificaba como “cabecilla de la organización”, que ha continuado con el liderazgo del narcotráfico hacia Europa incluso estando en prisión.

“Cualquier persona perseguida en Europa puede encontrar un refugio relativamente seguro, por la fuerza en las organizaciones aliadas, por la corrupción imperante, por las condiciones económicas”, considera Sánchez.

Varias fotos de Dritan Rexhepi

Europol
Reportes de prensa, que citaban documentos judiciales de Ecuador, indicaban que Rexhepi ha obtenido una libertad condicional.

Sin embargo, el experto advierte que a grupos como los albaneses les resultaríamuy difícil asentarseen los países de la región como un cartel completo e independiente.

“Una célula de mafia albanesa que se asiente como tal suena complicado porque ellos se dan a notar mucho. Para los competidores sería muy fácil eliminarlos, sobre todo porque sería una organización nueva que llega sin protección”, explica.

Y en cuanto a número, en realidad son muy pocos los albaneses que hay en la región y sus ganancias no son tan importantes en Latinoamérica como las de los grandes carteles del narcotráfico locales. Su negocio principal está en Europa.

“Se llevan una partida del pastel, pero organizaciones como las mexicanas tienen la mayor cuota”.


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