Jóvenes deportados preparan libro sobre retorno a México
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Jóvenes deportados preparan libro sobre retorno a México

Estudiantes mexicanos que vivieron por años al otro lado de la frontera, recopilan testimonios sobre sus metas y los obstáculos a vencer para estudiar en su propio país.
Por Yonathan Dorfzaun
13 de junio, 2013
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Héctor Bolívar nació en la ciudad de Guadalajara y emigró a Estados Unidos cuando niño. Entró al país vecino sin documentos. “Lo que inicialmente debían ser unos cuantos meses se convirtieron en 20 años”.

Por dos décadas vivió en Los Ángeles, California antes de regresar a su país natal al hacerse consciente de que, sin papeles, sus posibilidades como estudiante estaban limitadas.

“Yo no quería irme (de México) y recé para que los agentes de inmigración nos cacharan al cruzar el desierto. […] Pero todo cambió en el high school. Mis maestros me apoyaban, ‘Tu puedes. Vas a ser un gran dentista.’ Iba a graduarme con el título de Biología en diciembre de 2011, cuando el ejército detuvo mi coche en un checkpoint en la frontera estatal Florida-Georgia. Estuve 3 meses en el Broward Detention Center, antes de que me regresaran a México”, dijo Moisés, originario de Hidalgo.

Tan sólo en 2009, 312 mil 615 mexicanos entre 15 y 29 años fueron devueltos por las autoridades estadounidenses, como Marco, de acuerdo con la Encuesta sobre Migración en la Frontera. A ellos se suma un número no determinado de jóvenes mexicanos que, como Héctor, han retornado de manera voluntaria. La revalidación de sus estudios es sólo una de las problemáticas que enfrentan.

“Estaba cansado. Miré mi pasado y mi futuro en los Estados Unidos. Miré mis logros y mis fracasos, dándome cuenta de que nada sería mejor bajo mi condición legal actual”, dice el Héctor de 31 años.

Kickstarter

El creciente fenómeno del retorno a México ha dado lugar a que estos jóvenes que buscan estudiar en México se agrupen en una organización llamada ‘Los Otros Dreamers’. Muchachos entre 10 y 32 años que crecieron en Estados Unidos y ahora se encuentran en México de nuevo con la intención de reanudar sus estudios. Como indocumentados, la posibilidad de estudiar más allá de la preparatoria (high school), se difumina por la falta de papeles y los altos costos.

Para contar las historias en torno al retorno, la revalidación de estudios, y la búsqueda de oportunidades, el grupo planea lanzar Los Otros Dreamers: El Libro. Una recopilación de testimonios presentados tanto en inglés, como en español, que tiene la intención de compartir “un aspecto ignorado en el debate migratorio.”

Según la investigadora Jill Anderson, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, y co-autora, el libro promueve la idea de que la frontera no rompe con las aspiraciones y expectativas de jóvenes quienes, de diferentes maneras, buscan reactivar sus sueños tras haber dejado la vida en Estados Unidos.

“Estaba cansado. Miré mi pasado y mi futuro en los Estados Unidos. Miré mis logros y mis fracasos, dándome cuenta de que nada sería mejor bajo mi condición legal actual”

“El documento es una declaración sobre lo que significa pertenecer aquí (en México) y allá (Estados Unidos)”, dice Anderson. A través de testimonios y fotografías, el libro busca reflejar la historia de una población, de una generación, de jóvenes “que viven una realidad verdaderamente particular”.

La intención de quienes impulsan este libro es que se publique en marzo de 2014 con un tiraje de mil 500 copias, pero para ello requieren 30 mil dólares. Mediante fondeo colectivo por internet en la plataforma Kickstarter, los impulsores del proyecto han puesto en pre venta 600 copias del libro para alcanzar la meta, de la cual, hasta ahora, llevan la mitad.

Para Andersson el libro apoya la idea de que los sueños pueden continuar al sur de la frontera a pesar de las dificultades que se presentan, ya que “comparte la percepción de sentirse rechazados en su tierra, sólo para sentirse homeless en otra.”

‘Los Otros Dreamers se han organizado alrededor de sus derechos a la educación frente a la dificultad de revalidar sus estudios estadounidenses en México. Su desafío principal son las ‘trabas’ que encuentran para revalidar sus documentos.

La ambición de reconstruir su vida y salir adelante es, sin embargo; lo que el libro intenta reflejar.

El testimonio de Héctor Bolívar es uno de los que incluirá Los Otros Dreamers: El libro. A continuación, Animal Político lo reproduce tal como aparecerá en la obra.

Héctor Bolívar. // Foto: Cortesía 'Los Otros Dreamers'.

Héctor Bolívar. // Foto: Nin Solís’.

“Dejé México en 1990, cuando tenía 8 años. Apenas recuerdo lo que pasó antes del viaje, sólo un puñado de memorias flash de mi vida previa en México. […] Lo que inicialmente debían ser unos cuantos meses se convirtieron en 20 años. […] Entre mis primeras experiencias con la cultura de EU estuvieron Los Simpson. Seguramente aprendí mucho de mis primeras habilidades en inglés gracias a Homero, Bart y el resto de la familia Simpson. […] El high school fue particularmente duro para mi debido al hecho de que en algún punto alrededor de mi segundo año, fui consciente de mi estatus legal. En ese entonces no se hablaba de un Dream Act. La idea de un estudiante indocumentado era tabú y nadie, incluso yo, sabía que hacer conmigo. […] En mi cumpleaños número 29 tuve un momento de reflexión. En ese tiempo vivía solo en EU, mi familia se había mudado a México pocos meses antes, y me di cuenta de algo. Estaba cansado. Miré mi pasado y mi futuro en los EU, miré mis logros y mis fracasos, dándome cuenta de que nada sería mejor bajo mi condición legal actual. A finales de junio compré un boleto de avión para el 7 de agosto de 2011. Comencé a despedirme de todos, sin saber si volvería a verlos de nuevo.”

 

Ve aquí un video sobre el proyecto.

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África, el otro escenario en el que se libra el pulso entre Rusia y Occidente

Las naciones de África se están convirtiendo en el nuevo espacio de influencia geopolítica de los países de Occidente y Rusia.
31 de julio, 2022
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Mientras Rusia está aislada en Occidente por su invasión a Ucrania, el canciller ruso Sergei Lavrov caminó por la alfombra roja por cuatro países africanos en su gira por el continente.

Su visita es una muestra de que Moscú todavía tiene la fuerza diplomática para desafiar a Occidente a través de los gobiernos africanos, pues estuvo en Egipto, Etiopía, Uganda y Congo.

La mayoría de las naciones de ese continente, incluidas Nigeria y Kenia -las potencias económicas de África occidental y oriental respectivamente-, votaron a favor de una resolución de la asamblea general de la ONU en marzo que condena la “agresión” rusa y exigiendo su retirada de Ucrania.

Sin embargo, casi la mitad de todas las abstenciones (17) vinieron de África.

Los países en esta lista incluyen Sudáfrica, que se siente en deuda con Moscú por su apoyo en la lucha contra el Apartheid, y Uganda, que asumirá en breve la presidencia del Movimiento de los Países No Alineados, un organismo mundial formado durante la Guerra Fría por países que querían evitar verse atrapados en la rivalidad entre las potencias occidentales y el bloque comunista.

En una conferencia de prensa con Lavrov, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, reiteró su posición de neutralidad frente al conflicto en Ucrania. “No creemos en ser enemigos del enemigo de alguien”, dijo.

África, un objetivo común

Para Lavrov, la visita fue importante para contrarrestar las afirmaciones de que Rusia está “exportando hambre” a África.

Ante el aumento global de los precios de los cereales, responsabilizó de ello a las sanciones impuestas a Rusia por parte de naciones occidentales.

Sin embargo, no ofreció ayuda a los países africanos para amortiguar los efectos de la crisis económica.

Sergei Lavrov y Yoweri Museveni

EPA
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, dijo que su país no toma partido en el conflicto de Ucrania.

Eso contrasta con el anuncio de EE.UU. de una ayuda de US$1.300 millones para frenar el hambre en el continente, o la iniciativa de la Misión de Resiliencia para la Agricultura y la Alimentación (FARM) liderada por Francia para ayudar a la agricultura africana.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realiza su propia gira por África esta semana, con Camerún, Benín y Guinea-Bissau en su agenda.

“Algunos nos culpan por decir que las sanciones europeas son la causa de la crisis alimentaria mundial, incluso en África. Es totalmente falso. Los alimentos, como la energía, se han convertido en armas de guerra rusas”, dijo Macron en Camerún el miércoles.

En contraste con esa opinión, Lavrov aseguró que la crisis alimentaria comenzó con la pandemia, pero reconoció que la “situación en Ucrania afectó adicionalmente al mercado de alimentos”.

Al visitar Egipto, el canciller señaló que los exportadores de cereales rusos cumplirían sus compromisos.

Emmanuel Macron en Benín

EPA
Macron está tratando de estrechar relaciones con países que fueron parte de los dominios franceses en África.

La economía de Egipto depende más de Rusia que la de muchos otros países africanos. Alrededor del 80% de sus importaciones de trigo provienen de Rusia y Ucrania, mientras que un tercio de sus turistas extranjeros son rusos.

Moscú también ha hecho un acuerdo para la construcción en Egipto de una planta de energía nuclear que tendrá un costo de US$26.000 millones.

Tradicionalmente, el comercio de Moscú con África se ha centrado en el ámbito militar, desde la venta de rifles automáticos hasta aviones de combate.

Más recientemente, se han desplegado mercenarios rusos en Malí y República Centroafricana para ayudar a las fuerzas gubernamentales a sofocar las insurgencias.

Un granjero cargando trigo en Egipto

Reuters
El encarecimiento de los cereales ha tenido un impacto duro en África.

Durante su gira, Lavrov también se centró en la cumbre Rusia-África que se celebrará en Etiopía en octubre y donde se podrían firmar acuerdos comerciales y de Defensa para fortalecer las relaciones.

Pisándole los talones en las giras está Michael Hammer, el enviado especial de EE.UU. para el Cuerno de África, que también visitará Egipto y Etiopía, mientras que la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, estará en Uganda y Ghana la próxima semana.

Occidente desea dejar una buena impresión y tal vez recordar a los países africanos que ofrece mucho más en materia de comercio y ayuda.


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